La Leyenda de La Magdalena es una narración transmitida por tradición oral, construida sobre un hecho histórico acaecido en el Palacio de los condes de Osorno en Pasarón de la Vera en el verano de1558 durante la estancia del emperador Carlos V en Yuste, que relata los amores entre Juan de Austria (Jeromín) y la joven Magdalena Osorio Manrique de Lara. miniaturadeimagen|La Leyenda de La Magdalena de Pasarón de La Vera

Como toda leyenda romántica, la negativa de los progenitores a que fructifique un amor juvenil apasionado, de los que sólo en la pubertad pueden darse con esa intensidad, provoca que se encienda aún más la pasión de los enamorados, y que la separación que les es impuesta termine poniendo en riesgo sus propias vidas.

La leyenda: descripción La leyenda narra el apasionado amor entre Juan de Austria y una noble cacereña de Pasarón de La Vera, truncado por su familia:

"Juan de Austria, hijo natural de Carlos V, y quien por entonces era llamado Jeromín, se enamora encendidamente de una sobrina del conde de Osorno en el palacio de Pasarón. En ese momento la paternidad del chaval es un secreto que solo conoce el emperador y aunque el joven príncipe se mueva en la Vera como un joven más, no pasa desapercibida cierta mala fama de juerguista del chaval. Es por ello que el señor de palacio no acepta esa relación y ante la terca pasión de los dos jóvenes, opta por encerrar a Magdalena en lo más profundo del palacio: Un nevero donde ella entristecerá, dejando de comer y permitiendo que el frío le vaya robando una vida que para ella ha dejado de tener sentido sin Jeromín. También él, sin entender tan repentina ausencia, desfallece. Si nadie lo remedia, a ambos les encontrará separados la muerte."

El hecho histórico Dicen los Hermanos Grimm, que una leyenda es un cuento folklórico con base histórica. Pues bien, La Leyenda de la Magdalena parte de un hecho histórico como es la llegada de Juan de Austria, entonces llamado Jeromín, a La Vera aquel verano de 1558, por expreso deseo de su padre Carlos V. Está bien documentado en le libro de Manuel de Foronda y Aguilera y en el libro Carlos V, el César y el Hombre de Manuel Fernández Álvarez donde cita expresamente el alojo de Magdalena de Ulloa, mentora de Don Juan, en Cuacos.

También está bien documentada la gran afición a la caza de Juan de Austria desde muy joven, relatado por su mentor Luis de Quijada que aparece en la novela de ficción histórica de Luis Coloma: "Jeromín", aunque baste saber cómo es presentado a su hermanastro Felipe II en una cacería. Bien sabido e igualmente documentado que el palacio donde se organizan las cacerías más importantes de esa zona es en el SXVI el Palacio de los condes de Osorno en Pasarón de La Vera, antiguo pabellón de caza perteneciente a los Álvarez de Toledo desde el SXIV, cuyos bosques aptos para la caza mayor, llegan hasta las mismas puertas de Yuste.

Ahora faltaría saber cómo y por quién llegó Jeromín a ese Palacio. José Antonio Sánchez Prieto, historiador que ha trabajado en el estudio de este Palacio, Señala en su prólogo: "D. Luis de Ávila y Zúñiga, marqués consorte de Mirabel, que se queda en su palacio de Plasencia una vez abdicado el Emperador, al cual visita asiduamente en Yuste. Gozó siempre de la absoluta confianza de Carlos V, hasta el punto de que Carlos habla de él como «testigo de mis pensamientos»... y «secretos», añado de mi cosecha, pues seguramente se trata de uno de los pocos conocedores de la ascendencia de Jeromín. Sabemos que ambos, D. Luis y Jeromín, a pesar de la diferencia de edad, entablaron en Yuste una buena relación, bien por propia iniciativa de D. Luis de Ávila o por consejo del Emperador para tener cercano a su hijo. Su padre adoptivo, D. Luis Quijada, estaba dedicado plenamente al servicio del Emperador como mayordomo real... La prueba de esta amistad que se fraguó entre ambos la tenemos en una carta que, ya adulto, le escribe D. Juan de Austria a D. Luis de Ávila recordándole «lo bien que se lo pasaron ambos en Yuste». Este dato lo consideramos esencial para comprender el desarrollo de la leyenda" Descansa entonces en D. Luis de Ávila la tarea de acompañar a Jeromín a visitar a los nobles más cercanos a Yuste, entre ellos su compañero de armas D. Alonso en Pasarón. Ambos habían dedicado su vida íntegramente al servicio del Emperador y, por tanto, habían pasado juntos gran parte de su vida militar activa. Y en su palacio de Pasarón conocería Jeromín a la numerosa prole de chicos y chicas que componían la familia de D. Alonso, entre los cuales se encontraría nuestra Magdalena.

A partir de este momento, la historia deja paso a la ficción que contará la intensidad de ese amor y cómo D. Alonso (en algunos relatos tratado como "el conde") intentaría evitarlo, en versiones que han llegado hasta nuestros días con mayor o menor fortuna, o con mayor o menor acierto histórico.

La ficción: Versiones

Versiones populares Hasta nuestros días han coexistido en Pasarón varias versiones de esta leyenda, empezando todas de la misma forma, ya explicada en epígrafe "el hecho histórico" pero desarrollando el desenlace de distintas formas, dependiendo de la voluntad de enriquecer la tradición oral con elementos propios de cada época, o dependiendo de la utilidad que se le quisiera dar. Un clásico en Pasarón es asustar a los niños con el fantasma de La Magdalena, o advertirles que irán al mismo pozo que ella si no son obedientes. Las versiones son muchas y muy variadas: en unas escapa y huye del Palacio, en otras muere de tristeza, hambre, o de frío, y hasta las hay que la han visto vagar por las noches buscando a su amado Jeromín, corroborando la tendencia en España a deformar los relatos hacia lo fantástico. Lo cierto es que está documentado que Magdalena, uno o dos años después de este agridulce verano ingresó como monja en el convento de San Bernardino de Siena, de Las Clarisas en Cuenca de Campos, en Valadolid, y allí murió. En el libro sobre genealogía española del SXVI de Jacob W. Imhoff: Genealogiae viginti illustrium in Hispania familiarum. Leipzig, Johann Friedrich Gleditsch de 1712. (Biblioteca Estatal de Baviera). en el árbol genealógico de la familia de Alvar de Osorio aparece Magdalena como "Monialis" (Monja).

Algo en común: El nevero Aunque sí que hay algo en lo que prácticamente todas las versiones coinciden, que es en el método decidido en Palacio para evitar los encuentros de los amantes: el encierro forzoso de la joven Magdalena en un nevero, profundo y lóbrego, que este Palacio posee realmente y que es, en boca de muchos de los que lo han estudiado, una auténtica rareza en esta época y en ese lugar.

Según los autores de la última adaptación de esta leyenda, el nevero funciona como un personaje esencial tanto para la creación popular de la leyenda, como para su mantenimiento a través de generaciones de la misma:"Creemos que el hecho de que en ese palacio hubiera un nevero, foso o similar, alimentó la imaginación popular dándole un sentido hasta onírico. En este caso, la leyenda parece darle la razón al folclorista Timothy Tangherlin que en 1990 definía las leyendas como: "reflejo de una representación psicológica simbólica de la creencia popular y de las experiencias colectivas" en este caso, la pesadilla colectiva de los pasaroniegos a terminar encerrados en aquel misterioso pozo, miedo que en nuestra versión personalizaremos en Lorenzo, el músico pasaroniego" Citaré la descripción del Historiador Gervasio Velo y Nieto, en el estudio realizado sobre este palacio, por ser uno de los que con más ahínco ha pormenorizado los detalles de este atípico lugar:miniaturadeimagen|Vista parcial de la cavidad inferior del nevero del Palacio de los condes de Osorno"En el llamado salón de los azulejos, planta baja del referido palacio, a poco más de un metro de altura y junto a uno de sus rincones, se abre una ventana que comunica con el vano... Aboca dicho vano, que recuerda el hueco destinado a un diminuto ascensor, en un departamento subterráneo situado exactamente bajo el mencionado salón, y en él aparecen abiertos un pozo bastante profundo y una especie de silo o habitación cuadrada empotrado en el suelo, de varios metros de profundidad y paredes lisas, sin más que unos pequeños agujeros abiertos en dos de sus ángulos, que inducen a pensar sirvieron alguna vez para sujetar travesaños de hierro o madera y poder así colocar encima un vulgar camastro.

Si una cesta u otro artefacto cualquiera atado con una cuerda se deja deslizar por el hueco en cuestión a través de la referida ventana, cae precisa e irremisiblemente en la pieza empotrada y anteriormente descrita, de la cual además no es posible salir sin el auxilio de otra persona, y ello en todo caso valiéndose de una soga, maroma o escalera de mano. Tales circunstancias y características inducen a creer que fue un aljibe, más probablemente un pozo para nieve, o que nos encontramos ante una de aquellas auténticas mazmorras de la Edad Media, cuya existencia ha sido tan comentada por cronistas e historiadores de todos los tiempos"

Leandro Herrero 1859 Pero si hay una versión que hizo popular la leyenda ha sido la de El Monasterio de Yuste, leyenda tradicional del Siglo XVI, de Leandro Herrero, escrita en 1859, en la que compuso "una de las novelas más románticas que se han escrito en estas tierras extremeñas" según Sánchez Prieto" que a renglón seguido añade: "Aunque, a pesar de su encanto lírico indiscutible, la obra entra en absoluta contradicción con la verdad histórica". Efectivamente, Herrero se atreve con algunas "travesuras" históricas como enemistar a los leales condes de Osorno con el emperador, por las Guerras comuneras, o poner a cabalgar en la noche, con ánimo de batirse en duelo, al propio emperador, cuando es sabido que la gota apenas le permitía levantarse de la silla.

Álvaro López de Quintana y Luis Guridi 2020 La versión más reciente de la Leyenda es una adaptación a obra teatral en tono de comedia romántica, escrita por Luis Guridi y Álvaro López de Quintana, con idea de que pueda ser representada en la misma plaza del Palacio de Pasarón, en el escenario real donde pudo hacerse realidad este amor de leyenda. La obra ha sido publicada como "La Leyenda de La Magdalena de Pasarón de La Vera". Para su escritura, los autores han buceado en archivos y documentos hasta dar con la identidad de la verdadera Magdalena: Magdalena Osorio Manrique de Lara, sobrina nieta del III Conde de Osorno, escondida por la historia, y a través de ella descubrir a su padre: Don Alvar de Osorio, conde de Villacís, importante personaje en la sombra para entender las circunstancias que favorecieron el enredo de este relato.

Además, se ha hecho un importante trabajo de documentación sobre cada uno de los personajes principales de la Leyenda, incluido el mismo Jeromín, huyendo del manido retrato del siglo pasado del chaval como un querubín angelical, del que podría haber dudas sobre su edad en aquel verano, dudas rebatidas con los datos y reflexiones del historiador José Antonio Sánchez, incluidas en prólogo de la edición de esta obra teatral, y con algunos apuntes sobre el personaje en capítulo que cierra el libro, escritas por Luis Guridi.

La versión teatral Escrita en verso, esta versión gira en torno a un personaje de Magdalena más actualizado, como una mujer fuera de su tiempo, que lucha por su amor contra la intransigencia de la época que le ha tocado vivir. La obra se desarrolla en la fachada del Palacio de los condes de Osorno en la plaza del palacio, donde está situado "el balcón de Magdalena"