Joaquín Luis Miguel Suárez de Rondelo y Fernández (Canelones, Virreinato del Río de la Plata, 18 de agosto de 1781 - Montevideo, 26 de diciembre de 1868) fue un político uruguayo, prócer de la independencia y Presidente de Uruguay.

thumb|Joaquín Luis Miguel Suárez de Rondelo y Fernández, Daguerrotipo tomado de una exposición en Montevideo el 6 de octubre de 2019.

Contexto familiar Su padre Su padre Bernardo Suárez del Rondelo fue uno de los primeros pobladores de la muy joven Villa del Guadalupe del Canelón, allá por fines del . Establecido en estas tierras, y seguramente a través de un trabajo arduo del único medio de subsistencia de un recién llegado al medio rural, como lo era el de la tierra, llegó a ser un hacendado con un importante capital, quien a decir de Andrés Lamas, fue respetado por su honradez.González Albistur, J. Joaquín Suárez “El Gran Ciudadano”. Ed. Rosgal S.A. Montevideo, 1978. 30

Bernardo Suárez llegó a ser una persona muy respetada, quien obtuvo ciertos cargos y honores. Por ejemplo: obtuvo el grado de Capitán del Ejército Español debido a su actuar en la guerra contra los portugueses; cuando Canelones se convirtió en un paraje importante por su creciente población, se constituyó el primer Cabildo en el año 1782, donde Bernardo Suárez fue elegido para desempeñar el cargo de Alguacil Mayor. También se desempeñó en la faena en un campo que obtuvo en Cerro Largo, lo cual le sirvió para extender su persona por la campaña, haciéndose conocido más allá de Guadalupe. Debido a su actuar como hombre de campo o latifundista, y su posición importante como hacendado de la campaña, fue nombrado diputado del Gremio de Hacendados frente a la Junta Económico Directiva del Cuerpo de Hacendados en 1805.

También tuvo importante participación en la fundación de la Villa de San Fernando de la Florida, debido a su cercanía e importancia en los alrededores de dicha zona.

Puede insinuarse que la adhesión del futuro Joaquín a la causa independentista, también proviene de su padre, quien en ocasión de la guerra de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra el Imperio del Brasil entre 1825 y 1828, permitió que se estableciera el Cuartel General en las cercanías de su estancia en Cerro Largo, así como el permiso que le brindó a estas fuerzas para hacerse de la cantidad que necesitara de cabezas de ganado. Esta situación puede brindar este rasgo de la personalidad paterna de Joaquín, y es muy factible que esta muestra documentada de mediados del González Albistur, Op. cit. Pág. 33. haya podido significar en los primeros años de su vida, un apuntalamiento de los valores emancipadores que, posteriormente llevó adelante.

La relación establecida entre padre e hijo siempre fue muy amena, como lo muestran la comunicación epistorlar que ambos mantuvieron.González Albistur, Op. cit. Pág. 34. En 1780, Bernardo Suárez contrae matrimonio con María Fernández, nacida en Montevideo, y el 18 de agosto de 1781 nace Joaquín Luis Miguel Suárez, quien vivió en el medio rural hasta que sufrió la muerte de su madre cuando tenía trece años de edad. Este hecho lo llevó a unirse aún más a su padre, con quien se trasladaron a Montevideo, donde recibió educación. Con el pasar de los años se dedicó al comercio, actividad que tenía gran y joven pujanza en el Montevideo de entonces; administró algunas propiedades rurales de su padre lo cual lo pusieron nuevamente en contacto con la campaña.

Su esposa miniatura|200px|María Josefa Álamo, esposa de Joaquín Suárez. En 1806 Joaquín se casa con María Josefa Álamo (n. 19 de marzo de 1787 - m. 19 de junio de 1890),Génesis de la familia uruguaya, Juan A. Apolant, Vimaak, Montevideo, 1974, 2a Edición. en la Villa de Guadalupe. El primer pabellón nacional, según la historia recogida por la familia Suárez, fue bordado por su propia esposa Josefa,Ricardo Goldaracena “El Libro de los Linajes” para ser luego izado por primera vez por su marido el 1 de enero de 1829.

Junto a Josefa, Joaquín se convierte en padre de 8 hijos, dos de los cuales fallecen al poco tiempo de haber nacido.

Físicamente, Joaquín era una persona de estatura baja, de facciones regulares, con pómulos algo pronunciados, cabello fuertemente emplazado, prolongada frente que ostentaba un lobanillo en su parte media y central, con cuerpo delgado pero fuerte.González Albistur, Op. cit. Pág. 46. Se puede decir que dicha descripción resulta fidedigna, debido a que presenta a un hombre común, nada idealizado.

A modo de resumen se ha podido apreciar la figura de gran influencia de su padre, el medio en donde se forjó, y algunos caracteres significativos de su vida privada.

Descendencia El matrimonio Suárez-Álamo tuvo una nutrida descendencia: Felipe Bernardo, Margarita Zenobia, José Bernardo, María de la Natividad, Pedro Joaquín, Pedro Lindoro, Bernardina Rosalía y Juan Francisco. De ellos, a su vez, descienden numerosas personalidades del acontecer público uruguayo, entre otros: Alejandro Végh Villegas, ministro de economía (descendiente de José Bernardo); Cesáreo Villegas Suárez, tataranieto. María Julia Pou Brito del Pino, primera dama y senadora (también descendiente de José Bernardo); su hijo Luis Alberto Lacalle Pou, presidente de la República desde 2020. Ulices Carle Suárez, Héctor Hugo Carle Suárez; ambos tataranietos. Hijos de Emanuel Carle y Silveria Suárez.

Actividad militar A pesar de que su actividad como militar se destaca a partir de 1811, existen datos documentales que revelan que esta había comenzado previo a esa fecha. Los mismos fueron publicados en el periódico "La Razón" el 3 de mayo de 1910Ardao, Maria Julia. Bibliografía de Artigas. Tomo II. Ed: Impresora Uruguaya S.A. Montevideo: 1958. Pág. 145.

En la Banda Oriental en 1811 existían varios focos revolucionarios. A modo de ejemplo, pueden mencionarse la actividad de José Artigas en Colonia del Sacramento, de Pedro José Viera y Venancio Benavides en Monte Grande del arroyo Asencio, Francisco Haedo en Villa nueva de Mercedes, Celedonio Escalada en Santo Domingo de Soriano, el de Tomás García de Zúñiga, Ramón Márquez, Pedro Celestino Bauzá, y Joaquín Suárez en Florida y Canelones),Junta departamental de Montevideo. La Revolución de 1811 en la Banda Oriental. Ed: Impresora Rex S.A. Montevideo, 1962. Pág. 169. y varios más a lo largo de la campaña.

Lo primero a destacar en estos años es la designación de Joaquín como "Capitán de Milicias",González Albistur, Op. cit. Pág. 69 por parte del mismo Artigas, al incorporarse a la revolución, y participar con dicho rango en la Batalla de las Piedras. Este nombramiento se debe a lo reconocido que era Suárez y la influencia que tenía sobre esta parte sur de la Banda Oriental, así como el conocimiento de su geografía, característica que compartía con Artigas. Su relación con Artigas puede atribuírsele, entre otros antecedentes, a la designación realizada por los hacendados a Artigas como Guarda General de la Campaña en 1804.

Luego de la Batalla de las Piedras, la cual tuvo enormes repercusiones, Suárez prosigue camino hacia el primer sitio de Montevideo. Su nombramiento como capitán de milicias lleva a que durante el sitio tuviese una presencia importante, y una visión de este hecho de primera mano. Teniendo que levantar el sitio como consecuencia del armisticio firmado con el virrey Elío por la Junta de Buenos Aires, los orientales marchan hacia lo que es conocido históricamente como "el Éxodo Oriental", en el marco del cual Suárez permanece trece meses fuera de su tierra.

En este contexto Suárez junto a otros orientales de importante posición, firmaron un petitorio, solicitando permiso para asentarse en Entre Ríos, dirigida al Gobierno Superior de las Provincias Unidas del Río de la Plata, lo cual demuestra su importancia dentro y también fuera del territorio orientalGonzález Albistur, Op. cit. Pág. 76. Cabe destacar que muchos personajes de alta posición social, rechazaron el éxodo, ya que lo veían como una actitud arcaica, bárbara.González Albistur, Op. cit. Pág. 74.

Seguido del éxodo participó en el segundo sitio a Montevideo hasta su final hacia junio de 1814. Durante este, se produce una discrepancia que alejó a Suárez de Artigas, debido a que este último decidió abandonar el sitio por discrepancias con Rondeau en enero, mientras que Suárez prosiguió hasta el final en junio.

Culminado el sitio se retiró de su actividad militar, debido a que no quiso participar, o tomar partido en la lucha que se advenía inmediatamente entre las fuerzas porteñas y las antigüistas; dejando las armas, Suárez se adentra en la actividad política.

A modo de culminar estos años, donde Suárez se adentró en la causa revolucionaria, es oportuno citar lo que el mismo Joaquín escribe sobre Artigas en su autobiografía: En las palabras que ofrece Suárez sobre "el General", se puede observar la fidelidad afectiva y el reconocimiento de su actuar, en aciertos y equivocaciones según su punto de vista.

Dominación Luso-Brasileña Para ingresar a la vida de Suárez durante la década del veinte es importante ver su actuar y actitud durante y ante la dominación luso-brasileña, que se inicia algunos años antes. Su reacción primera ante el nuevo invasor es de alejarse de toda actividad pública, retirándose a Guadalupe, rechazando y evitando cualquier cargo ofrecido por los portugueses, actitud que lo diferenció de la posición tomada por algunos de sus antiguos amigos personales.

Fue publicado en "La Prensa Argentina", en un Semanario, el día veintisiete de agosto de 1816, una solicitud suscrita por Miguel Barreiro, Joaquín Suárez, y Pedro María de Taveiro. Dicha publicación realza al pueblo a tomar las armas para detener el avance portugués y proseguir con las victorias logradas durante los cinco años anteriores de enfrentamientos. Este tipo de actitudes demuestran, a pesar de haberse alejado del terreno militar, el repudio a la dominación de la banda por parte de fuerzas extranjeras.

Cabildante electo por Montevideo en 1816, e iniciada la lucha contra los portugueses invasores, compartió con el Delegado Miguel Barreiro las funciones ejecutivas y evacuó la plaza el 18 de enero de 1817, casi al momento en que llegaban los enemigos.

Uno de los hechos que resume su actitud frente a la dominación portuguesa, así como el respeto que de él tenían las autoridades extranjeras, es la defensa que realizó de Pedro Amigo en el año 1823. Pedro fue acusado por el mismo Barón de Laguna a pena de muerte, debido a que este enfrentó junto a otros, a tropas brasileñas dando de muerte a algunos soldados. Como nadie quiso participar en su defensa, Suárez tomó las riendas. En su alegato de defensa se observa claramente su repudio al dominio extranjero. Destacaré algunas frases sostenidas durante la defensa que demuestran el carácter de Suárez ante el nuevo invasor. Dice que su defendido actuó También alega en su defensa que .

Del extenso alegato, esta síntesis de frases demuestran brevemente el sentir íntimo de Suárez, que no rechaza el actuar de su defendido, sino que lo justifica a través de otro “pecado” aún peor, el de estar sujeto a un poder extranjero. Finalmente Pedro fue ejecutado en la plaza de Canelones, de lo cual se puede extraer que, a pesar de haber realizado una apología contra las autoridades extranjeras, la persona de Suárez no fue producto de agravios de algún tipo. Esto sin lugar a dudas demuestra el respeto que se le mantenía, a pesar de chocar ideológicamente con el Barón de Laguna, y hacerlo público.