El frente de la Europa Oriental fue un teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial en el que entraron en conflicto las potencias del Eje europeas contra la Unión Soviética (URSS), Polonia y otros aliados, que abarcaban Europa Central, Europa del Este, Europa del Noreste (Bálticos) y el Sudeste de Europa (Balcanes). El frente estuvo activo desde el día 1 de septiembre de 1939 hasta el 9 de mayo de 1945. En la Unión Soviética y algunos de sus estados sucesores se la conoce como la Gran Guerra Patria (; Velíkaya Otéchestvennaya voyná), mientras que en el resto del mundo se la llama el frente oriental y fue abierto por la Alemania nazi con la operación Barbarroja el 22 de junio de 1941 —o, desde una consideración más amplia, al invadir Polonia el 1 de septiembre de 1939 (manteniéndose inactivo temporalmente en 1940)La Campaña de septiembre de 1939 no suele ser considerada parte del frente oriental, sin embargo, debido a que fue determinante en los posteriores eventos del frente y como pertenece al mismo espacio geográfico se reseña aquí hasta 1945 con la conquista por parte de la Unión Soviética de Berlín, la capital de la Alemania nazi.
El frente oriental fue decisivo para determinar el resultado en el teatro de operaciones europeo en la Segunda Guerra Mundial, y finalmente sirvió como la razón principal de la derrota de la Alemania nazi y las naciones del Eje.
Debido a que la ideología nazi se oponía a los movimientos eslavos, judíos y comunistas, mientras que el ideario soviético era opuesto al fascismo, la guerra en el frente oriental se caracterizó por la concurrencia de genocidios en casi todos los países ocupados, así como la constante violación de las acuerdos obtenidos en las Convenciones de Ginebra. En este frente perdieron la vida 26 millones de soviéticos, 6,5 millones de alemanes y aliados del Eje y casi 6 millones de polacos (más de la mitad eran polacos judíos), más de un 60 % de las víctimas de esa guerra en todo el mundo. Se estima que en el frente oriental murieron el 73 % de los soldados alemanes que murieron en la guerra y, en el caso de Bielorrusia, Ucrania y Polonia, más del 20 % de la población civil fue asesinada. La aniquilación de vidas humanas fue tal, que se llegó a hablar de Rusia como «la tumba del ejército alemán».
Tras los cercos de Minsk en julio, Kiev en septiembre y Viazma en octubre de 1941, los alemanes hicieron tres millones de prisioneros soviéticos, que fueron los primeros en ser asesinados en las cámaras de gas de los campos de exterminio.
Enfrentado a una guerra total, Stalin no dudó en practicar la táctica de tierra quemada ya probada contra Napoleón en 1812,. Cita textual traducida del inglés: «Stalin firmó una orden el 17 de noviembre ordenando a las unidades del Ejército Rojo a 'destruir y quemar hasta las cenizas' todas las casas y granjas ubicadas hasta 40 millas detrás de las líneas enemigas para negar refugio al enemigo». en organizar una guerra de guerrillas, trasladar todas las industrias soviéticas a la retaguardia y en hacer todos los sacrificios necesarios.
Tras la paralización de la ofensiva alemana en diciembre de 1941 y con algo de ayuda de los aliados occidentales, la Unión Soviética pudo reconstruir su ejército, movilizar a todo el país en nombre de defensa de la patria, y para 1942 la producción de armamento soviética ya era superior a la alemana.
La guerra librada en Europa Oriental durante la Segunda Guerra Mundial puede dividirse en varias etapas:
Apertura del frente: Invasión alemana de Polonia, invasión soviética de Polonia Preparaciones soviéticas: Guerra de Invierno, Ocupación de las Repúblicas Bálticas, Ocupación soviética de Besarabia y el norte de Bucovina Distracción de los Balcanes: Guerra greco-italiana, invasión de Yugoslavia, invasión de Grecia Invasión de la Unión Soviética: Operación Barbarroja, Batalla de Moscú, Cerco de Leningrado, Guerra de Continuación Segunda Ofensiva alemana. Con la Operación Azul, los alemanes desarrollan como objetivos estratégicos, durante el segundo año de guerra en la URSS, la conquista del Cáucaso (con sus campos petrolíferos) y la región sur del Volga, zona industrial y de comunicaciones vital para la economía soviética Punto de inflexión: el contraataque soviético planificado como Operación Urano, derivó en la derrota alemana en la batalla de Stalingrado y la retirada de la Wehrmacht desde el Cáucaso, finalmente los alemanes lanzan en 1943 la Operación Ciudadela, su última gran ofensiva en la Unión Soviética que termina sin que ninguno de sus objetivos estratégicos se cumplan tras la Batalla de Kursk. Contraataque soviético: Batalla del Dniéper, Ofensiva del Dniéper-Cárpatos, Ofensiva de Leningrado-Nóvgorod, Operación Bagratión, Ofensiva Leópolis-Sandomierz. Avance hacia Alemania: Ofensiva del Vístula-Óder, Ofensiva de Pomerania Oriental, Ofensiva de Prusia Oriental, batalla de Berlín.
Países beligerantes Los países que participaron en la invasión a la Unión Soviética y enviaron cantidades importantes de sus ejércitos a este frente fueron principalmente: Alemania, Rumania, Hungría, Italia, y Finlandia, otros países como Croacia, y Eslovaquia también enviaron contingentes, pero su contribución fue mucho menor. Países como Bélgica, Países Bajos, Noruega, Suecia, España, Dinamarca, Francia de Vichy y otros países aliados u ocupados por las Fuerzas del Eje enviaron contingentes voluntarios que lucharon integrados en unidades regulares de la Wehrmacht o de las Waffen SS.
Otros países neutrales como Suecia, Turquía, Bulgaria, entre otros, ayudaron al esfuerzo bélico alemán enviando materias primas y otros suministros, si bien sus contribuciones no fueron determinantes y no tomaron parte activa en los combates. Cabe resaltar que intereses particulares en los Estados Unidos, Reino Unido y Japón ayudaron a financiar la industria bélica alemana en los años 30.
A principios de marzo de 1941, Bulgaria se adhirió al Pacto Tripartito y al Pacto Antikomintern y, en abril del mismo año, participó en el ataque a Yugoslavia y Grecia acaudillado por Alemania. A cambio, Bulgaria recibió la mayor parte de la Tracia de Grecia, y también Macedonia y algunas partes del este de Serbia de Yugoslavia. Si bien Bulgaria participó en la campaña de los Balcanes, y aunque el 12 de diciembre de 1941 el rey Boris III le declaró la guerra a los Estados Unidos y al Reino Unido, se negó a participar en la invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941, e incluso continuo manteniendo relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Sin embargo, cuando las tropas soviéticas se acercaron a sus fronteras a finales del verano de 1944, la Unión Soviética declaró la guerra a Bulgaria. En octubre de 1944, Bulgaria abandonó su alianza con la Alemania nazi y le declaró la guerra.
El 1 de septiembre de 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, España declaró inmediatamente la «neutralidad más estricta para todos los súbditos españoles» y exigió garantías a las potencias beligerante de que respetarían su neutralidad. El 13 de junio con Francia a punto de caer, Franco cambio el rango de España de neutral a «no beligerante». Situación en la que se mantendría hasta 1943 cuando la caída de Mussolini en julio de 1943, tras el desembarco aliado en Sicilia, y una mayor hostilidad de Estados Unidos hacia el régimen franquista (véase Incidente Laurel), le obligaron a volver de nuevo a la «estricta neutralidad»
Por otra parte, la Unión Soviética; en esta última se incluyen las tropas de las distintas repúblicas constitutivas de la unión principalmente: Rusia, Ucrania y Bielorrusia, pero también Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Azerbaiyán, Estonia, Letonia, Lituania, Armenia y Georgia. Además países como Mongolia y la República Popular de TuváLa República Popular de Tuvá fue anexionada por la URSS el 11 de octubre de 1944 ayudaron de forma destacada a la Unión Soviética mediante el envío de grandes cantidades de suministros, alimentos, materias primas y de miles de voluntarios que lucharon integrados en unidades regulares del Ejército Rojo, así mismo ambos países financiaron la compra de grandes cantidades de equipo bélico mediante contribuciones particulares de sus ciudadanos.Denys J. Voaden: Mongolian and Tuvan aid to wartime Russia, in: M. Gervers/U. Bulag/G. Long (eds.): History and society in Central and Inner Asia, Toronto 2007, pp. 273-277 (here: p. 276).
La República Popular de Tannu Tuvá declaró oficialmente la guerra a Alemania y a sus aliados, el 22 de junio de 1941, el mismo día de la invasión alemana de la Unión Soviética, convirtiéndose así en el primer país aliado de la Unión Soviética en su lucha contra la Alemania nazi. Antes incluso que el Reino Unido: el mensaje de radio de Winston Churchill dirigido al pueblo soviético se transmitió a las 11 de la noche del 22 de junio, y llegó un mensaje similar de Tuvá, en la primera mitad del mismo día.
La participación de los partisanos griegos, albaneses y yugoslavos también fue muy importante, al mantener ocupados en tareas de guarnición y policía a un número desproporcionado de tropas alemanas y de sus aliados, que de otro modo, podrían haberse utilizado en otros frentes más importantes. Así por ejemplo, en octubre de 1943 había 610.000 soldados alemanes desplegados en los Balcanes, mientras que únicamente 330.000 soldados alemanes estaban combatiendo en Italia contra los aliados occidentales.
Antecedentes
Auge del nazismo Al rendirse Alemania en la Primera Guerra Mundial y tras la disolución del Imperio austrohúngaro, se creó en Europa central y oriental un vacío de poder que ninguna nación pudo llenar. Con la llegada al poder del comunismo y el nazismo a la Unión Soviética y Alemania respectivamente, el panorama político europeo se volvió inestable. Los nazis tenían ambiciones expansionistas y sus esfuerzos de rearme lo demostraban.
Alemania llevaba la delantera, aspirando recuperar su puesto de potencia central, ya que la economía alemana estaba mostrando mejorías y su clase media estaba resurgiendo. En esta época Hitler llegó al poder y dotó de una naturaleza claramente ofensiva a ese resurgimiento de Alemania, desafiando el Tratado de Versalles e iniciando un proceso de rearme. Los gobiernos occidentales, representados por el Reino Unido, Francia, Polonia y Checoslovaquia, empezaron entonces a formar alianzas entre ellos, intentando aislar a las dos naciones anteriores. Sin embargo, la política de apaciguamiento impulsada por el primer ministro británico Neville Chamberlain y que caracterizó a otros países europeos, le concedió a Hitler muchos logros, con los que fue ganando influencia en los países de Europa Central.
Para 1939 Alemania poseía influencia política sobre Austria, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y varias naciones de los Balcanes. Stalin observaba impotente cómo Alemania se hacía cada vez más poderosa, mientras que la Unión Soviética se quedaba cada vez más aislada internacionalmente.
Pacto Ribbentrop-Mólotov