miniatura|Fernando VII. Museo del Prado. Francisco de Goya. 1815. La Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, constituida el 25 de septiembre de 1808 en Aranjuez, fue un órgano que ejerció los poderes ejecutivo y legislativo españoles durante la ocupación napoleónica de España. Se componía de representantes de las juntas que se habían formado en las provincias españolas. Se trasladó a Sevilla en diciembre de 1808 y a la Real Isla de León en enero de 1810.
La Junta Suprema Central se disolvió y se creó el Consejo de Regencia de España e Indias en 1810, que organizó las Cortes. El 24 de septiembre de 1810 se celebró la primera sesión de las Cortes en la Isla de León. A partir del 24 de febrero de 1811 se reunieron en Cádiz. Las Cortes de Cádiz redactaron la primera constitución de España el 19 de marzo de 1812. En octubre de 1813 hubo un nuevo traslado a la Isla de León y, en enero de 1814, a Madrid.
Invasión napoleónica En virtud del Tratado de Fontainebleau de 1807, para invadir Portugal y repartirlo entre Francia y España, las tropas francesas atravesaron la península ibérica. Una vez sometido Portugal, las tropas francesas continuaron entrando en España, pero en lugar de continuar transitando hacia Portugal, fueron ocupando, sin ningún respaldo del Tratado, diversas localidades, como Burgos, Salamanca, Pamplona, San Sebastián, Barcelona o Figueras. El total de soldados franceses acantonados en España ascendía a unos 65 000, que controlaban no solo las comunicaciones con Portugal, sino también con Madrid y la frontera francesa.
Algunos autores no descartan la idea de un tratado oculto, del que no hay prueba alguna, por el que Manuel Godoy ya conocería que, según los planes del emperador, 100 000 soldados franceses ocuparían España. Esta ocupación «amistosa», no obstante, terminó por alarmar al propio Godoy. En marzo de 1808, temiéndose lo peor, la familia real se retiró a la localidad de Aranjuez para, en caso de necesidad, seguir camino hacia el sur, hacia Sevilla, después hacia Cádiz y, finalmente, embarcarse para América, como ya había hecho la familia real portuguesa.
El 17 de marzo de 1808 se produjo el Motín de Aranjuez, que provocó la caída de Godoy, la abdicación de Carlos IV y la subida al trono de Fernando VII. Madrid fue ocupada por las tropas francesas del mariscal Murat el 23 de marzo, que fue recibido por Fernando como aliado, confiando todavía en que Napoleón cumpliría el Tratado de Fontainebleau.
Pero el emperador ya había advertido que en España existía un claro vacío de poder político, pues tanto Carlos como Fernando acudían a él para pedir apoyo a sus respectivas pretensiones, a lo que hay que añadir la ventaja militar que le otorgaba la ocupación de numerosas plazas españolas por las tropas imperiales y la salida de las tropas españolas hacia Portugal. Tras convocar a padre e hijo a Bayona, adonde llegó Fernando el 20 de abril (dejando en Madrid como su representante a una Junta de Gobierno), y a sus padres, Carlos IV y María Luisa de Parma, el 30 de abril, obtuvo de ellos la abdicación a su favor, el 5 de mayo de 1808, tras lo cual cedió la Corona a su hermano José I Bonaparte. Posteriormente, Fernando VII y su padre Carlos IV fueron retenidos por Napoleón y, posteriormente, llevados al Castillo de Valençay.
Levantamiento en España El 2 de mayo de 1808 tuvo lugar un levantamiento popular y militar en Madrid contra los militares franceses, que se saldó con unos fusilamientos masivos por parte de las tropas napoleónicas. En este contexto revolucionario, surgieron entre mayo y junio juntas en muchas capitales de provincia de España, cada una con sus ejércitos, sus depósitos y sus finanzas.
El afrancesamiento del Consejo de Castilla, que aceptó en primer momento el mandato de Napoleón, provocó conflictos ideológicos con las juntas, cuyo poder aumentaba parejo al apoyo del pueblo, hasta que, finalmente, debió resignarse a que fueran estas, más numerosas, las que lograran la soberanía.
Junta de Asturias El pueblo de Asturias se sublevó contra Murat. Los principales líderes en esta región fueron Joaquín de Navia-Osorio y Miranda, marqués de Santa Cruz de Marcenado, Manuel de Miranda y Ramón de Llano Ponte, canónigo. El 24 de mayo se constituyó la Junta General del Principado de Asturias en Oviedo, con el marqués de Santa Cruz de Marcenado como presidente. El día 25 la Junta declaró la guerra a Napoleón. Esta Junta creó una comisión para solicitar apoyo de Inglaterra, en la que estuvieron Andrés Ángel de la Vega Infanzón y José María Queipo de Llano Ruiz de Saravia. Salieron en barco desde Gijón el 30 de mayo y el 12 de junio, en Londres, el ministro de Exteriores, George Canning, aseguró su apoyo por escrito. Inglaterra mandó a Asturias al mayor general sir Thomas Dyer, con otros dos oficiales, para ayudar a la resistencia española.
Junta de Valencia El 23 de mayo el pueblo de Valencia se rebeló contra los franceses. El 25 de mayo se creó la Junta Suprema de Valencia, presidida por el capitán general, el conde de la Conquista.
Junta de Galicia
El 30 de mayo se constituyó la Junta Suprema del Reino de Galicia, en La Coruña, que envió a Asturias a comunicar el alzamiento a Francisco Bermúdez de Castro e Sangro. Inglaterra mandó a La Coruña al diplomático Charles Stuart.
Junta de Sevilla
miniatura|derecha|Francisco de Saavedra. Instituto de Arte Courtauld. Francisco de Goya. 1798. Saavedra presidió la Junta Suprema de Sevilla durante la Guerra de la Independencia. El 27 de mayo de 1808, bajo la presidencia del prestigioso ex secretario de Estado Francisco de Saavedra, se creó la Junta de Sevilla, calificándose a sí misma como «Suprema Junta de Gobierno de España e Indias», lo que causó en otras juntas cierta desazón por lo presuntuoso del nombre; sin embargo, este nombre dio una imagen de unidad y de Sevilla como la capital de la España libre de los franceses. La Junta sevillana tuvo un periódico, la Gaceta Ministerial de Sevilla, donde daba cuenta de la formación de la Junta y sus actividades. Saavedra comenzó a reorganizar de inmediato el aparato del Estado, así como a establecer un orden jerárquico con las otras juntas peninsulares.
El 6 de junio, la Junta, bajo la presidencia de Saavedra, emitió la Declaración de Guerra al Emperador de Francia, Napoleón I.
A nivel internacional, decidieron enviar al militar Adrián Jácome de Ricardos, adepto al duque de Kent, y al jefe de escuadra, Juan Ruiz de Apodaca, a Londres a buscar la alianza con los ingleses. Estos salieron el 17 de junio del puerto de Cádiz en el navío inglés La Venganza. Al mismo tiempo envió a Cádiz a Eusebio de Herrera y Rojas, Pedro de Creus y Jiménez y Enrique Macdonell para hablar con el almirante Cuthbert Collingwood. También se estudió que Inglaterra ayudase a evacuar a los soldados españoles de la expedición española a Dinamarca, que habían sido enviados allí hace meses para ayudar a Napoleón. En el barco La Venganza iba también Rafael Lobo, al que se le dio la orden de pasar al Báltico para intentar ayudar a las tropas en territorio danés. La comisión llegó a Londres el 14 de julio de 1808, donde también estaban los delegados de Asturias desde hace un mes.
El 15 de junio se enviaron misivas a América para explicarles la ocupación española y la resistencia de Sevilla, antes de que Napoleón les diera su versión de los hechos. Al mismo tiempo, se pretendía mantener la lealtad de las distintas juntas creadas en Ultramar, recelosas ante los precipitados acontecimientos. A todo esto ayudó el gran prestigio de que gozaba en América el presidente de la Junta, tras su paso como comisionado regio e intendente por aquellas latitudes. El resultado fue un éxito, obteniéndose socorros económicos desde América y el mantenimiento del comercio con el puerto de Cádiz durante todo el conflicto.
El 1 de junio se envió a Portugal al comerciante Joaquín Rodríguez para que convenciera a los lusos de levantarse contra los franceses. Esto dio resultado. El 20 de junio, el general francés Jean-Andoche Junot desarmó a las tropas españolas en Lisboa. Sin embargo, 170 soldados voluntarios tarraconenses escaparon y, tras combatir con los franceses por el camino, llegaron a Sevilla. Los soldados españoles que había en Oporto, que aun eran más numerosos, partieron para Galicia. Los propios portugueses, sugeridos por la iniciativa, se rebelaron contra los franceses y enviaron a varios comisionados del Alentejo a tratar del asunto con la Junta sevillana y a pedir ayuda y ofrecieron, además, muchos puestos defensivos que tenían en el Guadiana. A comienzos de julio llegaron buenas noticias de Portugal. Todo el norte estaba en insurrección y en Oporto se había formado una Junta a semejanza de las españolas. miniatura|Sello de armas utilizado por la Junta de Sevilla en los papeles públicos.
Las tropas napoleónicas fueron descendiendo hacia el sur y ya pasaban Sierra Morena. Entonces la Junta sevillana envió infantería y caballería al comandante encargado de combatir a los franceses por aquella parte, Pedro Agustín Echévarri. Además, se envió un pequeño tren con artillería, municiones y mulas cargadas a la defensa de Andalucía. Los españoles serían derrotados en Alcolea, y la noticia llegaría a Sevilla el 8 de junio, generando alarma entre la población.
Sin embargo, en Sevilla, Francisco de Saavedra continuó con sus esfuerzos organizando tropas y cuestiones políticas. Decidió enviar una posta al que sería su amigo, el general Castaños, para que se apresurara en venir, nombrándolo comandante del Ejército. El general Castaños se detuvo en el pueblo malagueño de Ronda para tratar asuntos de auxilio con el gobernador británico de Gibraltar. Sin embargo, el correo no fue necesario, porque cuando iba a partir el general llegó a Sevilla y trató con el propio Saavedra de las operaciones que iba a llevar a cabo y decidieron marcharse ambos a Carmona, que fue punto de partida de muchas tropas y donde debían reunirse todas. Ambos diseñaron la estrategia militar para frenar al ejército francés.
En ese momento recibieron noticias de Cádiz sobre las acciones navales proyectadas por Saavedra contra la escuadra francesa de Rosilly. Por medio de la cual se obtiene en la batalla de la Poza de Santa Isabel la primera victoria sobre los franceses, hecho de especial relevancia que permitió subir el ánimo de las tropas españolas, aumentar la flota militar española, así como liberar para los españoles la estratégica bahía de Cádiz. Al poco tiempo se presentó Santiago Withingham, en nombre del almirante Collingwood y el general Spencer, ratificando la alianza británica, así como ofreciendo 6000 o 7000 hombres. No se hizo uso de este ofrecimiento pero a la Junta le sirvió de apoyo moral.
En Carmona se estaba formando un ejército de 24 000 hombres y 2000 caballos. Sin embargo, aún no se habían juntado suficientes para frenar a las tropas de Dupont, que contaba con 18 000 hombres. En El Puerto de Santa María habían desembarcado de 4000 a 5000 ingleses, que esperaban a ser más para atacar Portugal. Se escribieron cartas para que fueran interceptadas por el enemigo y se hizo correr la voz de que había un contingente de 14 000 a 15 000 ingleses en ayuda de los españoles. Posteriormente, se unieron al ejército cuerpos de Ronda, Cádiz y lanceros de Jerez de la Frontera. El presidente Saavedra regresó a Sevilla el 14 de junio, donde dijo a la Junta que el ejército iba ya por 18 000 hombres. Posteriormente, el grueso de las tropas españolas se trasladó a Utrera, donde se instaló el cuartel general. El ejército fue ampliándose con la participación de muchos municipios de Andalucía, como Ronda, Cádiz y Jerez de la Frontera.