Jacques Doriot (Bresles, 26 de septiembre de 1898 – Mengen, 22 de febrero de 1945) fue un político francés. Inicialmente comunista, luego devino en un fascista que fundó el colaboracionista Partido Popular Francés.
El comunista Obrero metalúrgico, de notable altura física, fue secretario general de las Juventudes Comunistas de Francia. Condenado por su postura contra la guerra del Rif, salió de prisión gracias a ser elegido diputado por Saint-Denis en 1924, ciudad de la que se convirtió en alcalde en 1930. Fue expulsado del Partido Comunista Francés el 27 de junio de 1934 por haber querido organizar el Frente Popular con dos años de antelación, lo que en esa época era rechazado por Moscú. Se opuso a la política de Maurice Thorez y de la Komintern.
El colaboracionista Fundó el Parti Populaire Français (Partido Popular Francés, PPF) y el diario La Liberté en 1936, tomando posición contra el Frente Popular. Partidario del colaboracionismo, participó en la fundación de la Legión de Voluntarios Franceses contra el bolchevismo (LVF) y combatió en el frente ruso junto a los alemanes.
Según un procedimiento judicial, sus partidarios habrían asesinado a Constant Chevillon el 25 de marzo de 1944.
Se refugió en Alemania en 1944, e intentó organizar un Comité de libération française; murió al ser ametrallado su vehículo por dos aviones, posiblemente alemanes. Según algunas teorías, habría sido víctima de divergencias entre los nazis.
Los años comunistas
Los inicios de su carrera política Jacques Doriot nació el 26 de septiembre de 1898 en Bresles, en el departamento del Oise, en una familia obrera: su padre era herrero, y su madre, costurera. Empezó a trabajar en una fábrica a la edad de 15 años, y posteriormente encontró un empleo en una lechería vecina. En 1915, con 17 años de edad, se instaló en Saint-Denis y trabajó en varias fábricas como obrero metalúrgico. En 1916, se afilió a la sección local de las Juventudes Socialistas de Francia que compartían las ideas pacifistas de la minoría de la SFIO. Vivía pues en un medio obrero hastiado de la guerra.
En abril de 1917 fue movilizado, y en 1918 su unidad fue diezmada en la batalla del Chemin des Dames. Fue condecorado con la Cruz de Guerra por haber transportado a un camarada herido, pero se vio igualmente condenado a un mes de prisión por indisciplina, lo que ilustra su actitud a la vez rebelde y solidaria.
Tras su desmovilización en 1920, año en el que ingresó en el Partido Comunista Francés, regresó a Saint-Denis y se unió a los partidarios de la Tercera Internacional en el seno de la SFIO. En otoño, las Juventudes Socialistas se vincularon a la Internacional de la Juventud Comunista, y Doriot es elegido para su Comité Nacional. Marcado por la guerra y sin lazos familiares, Doriot se convertiría en un revolucionario profesional. De 1921 a 1923, representó a las Juventudes Comunistas Francesas en Moscú, ante la Internacional de la Juventud Comunista. Durante su estancia en la Unión Soviética, estudió sobre la agitación y redactó textos de propaganda. Viajó mucho, tomó la palabra en numerosas reuniones políticas, y conoció a Lenin, por quien llegó a sentir gran admiración. A su regreso a Francia en 1922, quedó al frente de las Juventudes Comunistas Francesas. Bajo su dirección, se convirtieron en un instrumento de bolchevización del Partido Comunista Francés (PCF) que se mantenía fuertemente marcado por el modelo socialista. En 1923, Doriot, que entonces tenía 25 años, fue condenado a un año de prisión por haber escrito una serie de artículos llamando a los soldados a la desobediencia. En 1925, los efectivos de las Juventudes Comunistas alcanzaron su nivel más alto en toda la década. thumb|left|155px|Fotografiado en 1929 Doriot gozaba en esa época de una gran popularidad en el PCF, apareciendo como un elemento prometedor. Su carrera política alzó el vuelo en esa época. Doriot era muy ambicioso, pretendiendo alcanzar cargos directivos, pero la Internacional no le concedió la posición a la que aspiraba. Se replegó entonces hacia el PCF, en el que mantuvo su influencia y era apreciado, comenzando a separarse de la dirección de la Internacional Comunista. Del devoto militante bolchevique que fue, se transformó progresivamente en un político hábil y calculador. Sus relaciones con el grupo dirigente eran tensas, debiendo enfrentarse a un rival como Maurice Thorez. En 1931 Doriot fue elegido alcalde de Saint-Denis. De los dirigentes comunistas franceses, Doriot es uno de los más versados sobre los temas de política internacional: portavoz del Partido, denunció el tratado de Versalles y el imperialismo francés, proclamó el derecho de los pueblos a la autodeterminación, incluyendo las regiones fuertemente hermanas de Alsacia y Lorena.
A partir de la década de 1930, el nazismo y el comunismo crecieron. Doriot tuvo ocasión de acudir a Alemania para llevar al Partido Comunista de Alemania el apoyo del PCF, y observó allí el éxito del Partido Nazi. Entre los años 1932 y 1934, el PCF declinó tanto en fuerza como en influencia. En las elecciones legislativas de 1932, mientras que el comunismo sufría un retroceso importante, Doriot obtuvo una franca victoria, aunque fue el único comunista elegido en primera vuelta. Aprovechó el éxito para trasladarse a Moscú y presentar allí un balance severo del estado del Partido. Aprovechó así su éxito personal para obtener la dirección de toda la región parisina, lo que representaba un tercio de los efectivos del PCF, pero la Komintern no le otorgó satisfacción. En efecto, las ambiciones de Doriot y su búsqueda de intereses personales se transparentaban en su discurso, lo que le convertía en una persona poco de fiar a los ojos de dirigentes desconfiados. Doriot quiso quedarse en el movimiento comunista, quiso también obtener la dirección del PCF, pero para ello dependía de la Internacional. Mostró su conformidad hacia ésta, y buscó obtener sus favores, pero no refrenó su afirmación de identidad y de independencia. Rechazaba ser un peón de la Internacional y prefería el estatus de socio, con lo que la situación era pues tensa. A ello se añadía el establecimiento de la dictadura de Adolf Hitler, y el hundimiento del Partido Comunista Alemán, lo que representaba para la Internacional la mayor derrota de su historia.
En el seno del Partido Comunista Francés, Doriot sufrió pues problemas provocados por sus ambiciones frustradas. Se sentía incómodo, habría querido a llegar a dar al Partido una nueva orientación, y ello provocó tensiones con los dirigentes.
Divergencias con la Komintern En 1933, se inician conversaciones entre los socialistas de la SFIO y los comunistas para organizar discusiones públicas sobre el tema de la unidad obrera, pero éstas se rompen, lo que reprueba Doriot, que querría crear un frente común. De hecho, Doriot quiere explotar la debilidad de la SFIO que acaba de excluir a su ala derecha neosocialista y a su ala de extrema izquierda, la Action socialiste. Su objetivo es el acercamiento entre ambos partidos, para que el comunismo recupere su influencia. La Internacional Comunista rechaza su proposición, que juzga como oportunista. Doriot insiste en su proposición de cambio de táctica demostrando las ventajas que podrían derivarse de ello: las proposiciones de frente único que pretende enviar a la dirección socialista permitirían ampliar la escisión de la derecha y atraer al PCF al grupo de Action socialiste. Y, sobre todo, el acercamiento a los socialistas permitiría al PCF ponerse al frente del movimiento de masas antifascista. Pero la Internacional continúa rechazando esta propuesta y Thorez recuerda que el Partido Socialista es un enemigo. En efecto se consideraba a los socialistas como debilitadores de la lucha de clases en tanto que colaboradores con la burguesía.
Doriot se exaspera por la rigidez de la Komintern. En 1934, denuncia la amenaza fascista que se pone de manifiesto con los disturbios del 6 de febrero. Vuelve a cuestionar a la dirección del Partido y pide la formación de una coalición con los socialistas para combatir esta amenaza. De hecho percibe, al igual que muchas personas de la izquierda, que la división entre socialistas y comunistas juega en favor de Adolf Hitler y desea evitar que se cometa el mismo error en Francia. Pero esta llamada para cambiar la línea de conducta es considerada como una falta a la disciplina de Partido por Thorez y por la Komintern. Thorez se sirve entonces del diario L'Humanité para empañar la reputación de Doriot y deformar su posición. Doriot reacciona: el 8 de febrero de 1934 aprovecha la reacción de la izquierda frente a los disturbios del 6 de febrero de 1934 para negociar con los responsables de la SFIO en Saint-Denis, sin hacer caso de las órdenes del PCF. Toma parte en la creación del Comité de Vigilancia Antifascista de Saint-Denis, que se constituye entre los comunistas y representantes locales de la SFIO y de la CGT.
Como reacción, Thorez organiza una reunión de los responsables comunistas de París para hacer volver a Doriot al redil. Aprovecha una votación sobre la controversia sobre la política del Partido, en la que la mayoría de delegados se pronuncia en favor de la línea de conducta oficial. Como protesta ante este fracaso, Doriot decide dimitir como alcalde de Saint-Denis. El 11 de abril, redacta una carta a la Komintern para exponer de nuevo su voluntad de unir a socialistas y comunistas frente al fascismo. Va incluso más allá, al presentar un proyecto alternativo coherente, que deja a un lado la revolución del proletariado y busca alcanzar el poder mediante una política basada en la colaboración entre las clases. La Internacional convoca a Doriot a Moscú, pero éste rechaza acudir. En junio, la Internacional adopta la política de alianzas con la izquierda, lo que era antaño considerado una herejía. Pero el rechazo de Doriot en acudir a Moscú, sus desobediencias y sus ambiciones a la dirección del PCF no serán toleradas. Durante el Congreso anual en junio de 1934, Thorez propone la expulsión de Doriot del Partido y esta moción es aprobada por unanimidad.
Esta expulsión provoca un desgarramiento en Doriot, pero especialmente una enorme cólera y sed de venganza hacia la dirección del Partido Comunista Francés. Se mantiene en el juego político, pero teme verse ninguneado por la colaboración que se va a producir entre los dos grandes partidos obreros. Como reacción Doriot decide entonces profundizar en la unidad obrera; el 5 de julio de 1934 propone la consigna «una sola clase, una única CGT, un único partido». Para difundir sus puntos de vista, utiliza el diario que dirige, L'Émancipation nationale. Busca crear un partido de síntesis, pero rechaza la fusión con un partido ya existente. Considera que la división del movimiento obrero es la razón de más peso en la derrota ante el fascismo, y busca la solución en algo nuevo, evidentemente con él mismo como dirigente. Pero Doriot no consigue abrirse paso como esperaba, y se convierte en un elemento aislado en la extrema izquierda francesa. Su política de lucha contra el comunismo se pone cada vez más de manifiesto, acompañada de una lucha por la paz que aparece en primera fila en su propaganda. Afirma una voluntad de entendimiento con la Alemania nazi.