miniaturadeimagen|El libro Quodlibets de Robert Hayman, de 1628, dedica gran parte de su texto a los epigramas. El epigrama (del griego antiguo ἐπί-γράφω: literalmente, 'sobreescribir' o 'escribir encima') es una composición poética breve que expresa un solo pensamiento principal, festivo o satírico, de forma ingeniosa.

Historia y características Se pueden rastrear las raíces del género hasta muy atrás, en la lírica arcaica, no por nada incluye Meleagro en su Corona o Guirnalda a Arquíloco y a Semónides de Amorgos, aunque es más propio hablar del epigrama como un género netamente helenístico, pues caracteriza, tanto por su contenido como por su extensión y por su forma, a esa época. Los epigramas helenísticos constituyen un verdadero crisol de aquellas sociedades, vemos desfilar a heteras, navegantes, carpinteros, tejedoras con su vida simple y ardua, también al amor heterosexual y lésbico, las fiestas, la religiosidad, el cortejo, la sexualidad, la inocencia, las artes plásticas, la crítica literaria, hasta las mascotas; todo esto, pasado por el filtro de erudición y cultura (pues portadores de tales eran los poetas). En resumen, producen testimonios diversos, bellos y muy vívidos de las principales preocupaciones del hombre helenístico.

El epigrama se creó en la Grecia clásica y, como su nombre indica en griego, era una inscripción que se ponía sobre un objeto, que podía ser un exvoto, un regalo, una estatua o una tumba; los epigramas sobre las tumbas formaron clase aparte y se denominaron epitafios o, si solo se cantaban, epicedios, por lo que el vocablo pasó a designar el poema ingenioso que poseía la calidad de ser breve para poder pasar por rótulo o inscripción. La mayoría de los epigramas griegos puede encontrarse en las llamadas Antología Palatina, Antología de Planudes y Antología de Céfalas.

Poseen entre dos y doce versos en dísticos elegíacos, pero lo normal son dos o cuatro versos, entre uno y dos dísticos. El epigrama más largo alcanza los veintiocho, y fue obra de un poeta bizantino tardío, Agatías.Cf. Luis Arturo Guichard, "Introducción" a su edición bilingüe de Quinientos epigramas griegos, Madrid, Cátedra, 2021. 13. En sus inicios, el epigrama no iba enfocado necesariamente hacia un final ingenioso. Pero este final fue solicitándose cada vez más hasta que caracteriza ya al género en tiempos del hispanorromano Marcial.

Por su extensión, el epigrama se ve obligado a la concentración expresiva, a la concisión y la densidad, a un lenguaje pregnante y alusivo. abunda la acumulación correlativa, la anáfora, la amplificación, la antítesis, el énfasis, la epanadiplosis, el paralelismo, el quiasmo, la hipérbole, etc. Esta extrema elaboración formal llegó incluso en época tardía a la isopsefía, con la que se calculaba, incluso, el número de las letras.Cf. Luis Arturo Guichard, op. cit.

Tras los griegos, destacaron en la composición de epigramas los romanos, singularmente Catulo y Marco Valerio Marcial.

En sus Poetices libri septem (Lyon, 1561), el humanista Giulio Cesare Scaligero define el epigrama como:

Y establece para él dos características definitivas: «brevĭtas et argutĭa» (brevedad y argucia). En la literatura barroca española el epigrama fue muy utilizado al ser una forma apropiada para la exhibición cortesana del ingenio. El escritor conceptista barroco Baltasar Gracián, en su obra Agudeza y arte de ingenio (1648), realiza un estudio y antología de epigramas escritos en castellano y latín. También el jesuita Joseph Morell en Poesías selectas de varios autores latinos (Tarragona, 1684) hizo una excelente antología. Durante el el género no decayó, como hubiera podido esperarse, sino que tomó una intención menos cortesana y más educativa y moral. Autores de la Ilustración como León de Arroyal compusieron libros de epigramas y lo definieron como:

Por otra parte, y siempre según el prólogo de Arroyal a sus Epigramas (1784), la belleza del epigrama consistiría en dos virtudes fundamentales:

Y, dentro del mismo , Juan de Iriarte lo definió usando la misma forma del epigrama:

Posteriormente, algunas formas literarias, como el artículo breve de prensa, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna o los membretes de Oliverio Girondo se aproximan al género epigramático, así como las inscripciones anónimas populares en muros o retretes denominadas grafitos o pintadas, que desde las ruinas de Pompeya hasta la actualidad resultan una fuente inestimable sobre la opinión popular de una época. Algunas de estas inscripciones son recogidas por Pío Baroja en su obra Vitrina pintoresca o Camilo José Cela en su San Camilo 1936. A veces, en la lírica del puede adoptar un tono elegiaco (Jaime Gil de Biedma) o forma de versos de amor, como es el caso de Epigramas, del sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal. Federico Carlos Sainz de Robles compuso además una historia del epigrama español en El epigrama español del siglo I al siglo XX (Madrid, 1946).

En otras naciones el epigrama fue cultivado con extraordinario acierto. En el Reino Unido, sobresalen John Donne, Jonathan Swift, Alexander Pope (creador en el de una forma de pareado epigramático) y Oscar Wilde. En Francia destacan especialmente Voltaire y Nicolás Boileau. En Latinoamérica destaca Carrera Andrade con sus microgramas, concebidos como un epigrama desprendido del elemento subjetivo. En Alemania, G. E. Lessing. El epigrama también se encuentra en literaturas no occidentales, como la china y japonesa; en esta última puede decirse que el epigrama se encuentra emparentado con la forma poética conocida como haikú. Puede aplicarse el término a cualquier aforismo o dicho más o menos sentencioso, e incluso hasta a cierto tipo de narración hiperbreve.

En 2018, el productor de cine Pedro Alonso Pablos realizó una miniserie de dibujos animados titulada Epigramas del Doctor Pelayo, ofreciendo un repaso por la historia del epigrama como género literario y mencionando muchos de ellos. Esta obra utilizó imágenes del archivo de la Biblioteca Nacional de España.Nota de prensa en la página web de la Biblioteca Nacional de España 08/06/2018

El epigrama griego

Inicios El epigrama griego en sus inicios eran inscripciones en monumentos conmemorativos a los muertos, también se encuentran en exvotos que recuerdan a los dioses. La primera inscripción que está firmada es de finales del a.C. y principios del IV a.C., corresponde a Símaco de Pella. Hay una de Ión de Samos en la inscripción de la estatua consagrada por Lisandro para conmemorar la captura de AtenasLópez Férez, J. A. (ed.), Historia de la literatura griega, Madrid, Cátedra, (Historia Serie Mayor), 2000 3ra. edición, p. 842. pero para que esta se encontrara pasó medio siglo, lo cual indica que el epigrama era un género menor.

El metro El epigrama fue usado preeminentemente sobre tumbas como inscripciones en verso de extensión pequeña. Los primeros fueron hexámetros, ocasionalmente en yambos, ya que eran contemporáneos de los poemas homéricos, pero, ya desde el , hay testimonios de epigramas en metros variados. Posteriormente, tras las guerras médicas, se impuso el dístico elegíaco probablemente por influencia de la elegía,Antología Palatina II, La Guirnalda de Filipo, trad. Guillermo Galán Vioque, Madrid, Gredos, 2004, p.34 por lo que en el se impuso este metro.

Empero, aunque hay una tendencia generalizante del epigrama como poema breve que se escribe en dísticos elegiacos, no se dejó nunca de escribir en otros metros, ya sea por la necesidad de mencionar nombres no adaptables a la métrica dactílica, o por virtuosismo.

El libro XIII del manuscrito palatino que clasifica temáticamente a los epigramas, recoge lo que se denomina por la tradición como curiosidades métricas, es decir, son epigramas que están en esquemas métricos no usuales. Son treinta y un epigramas en diversos metros, por lo que se trata de una recopilación tomada de un manual de métrica probablemente.

Época helenística En el periodo helenístico, es decir, a lo largo del a. C, las inscripciones epigramáticas siguen dándose como grabaciones en piedra, pero también pasan definitivamente al papel, volviéndose así un género literario más.López Férez, J. A. (ed.), Historia de la literatura griega, Madrid, Cátedra, (Historia Serie Mayor), 2000 3ra. edición, p.843

En tanto que comienza a escribirse, el epigrama adquiere importancia debido a que fue un medio usual que denotaba los triunfos militares y los logros no solo de individuos sino también de naciones enteras. Dicho gusto por sentar la gloria de hechos que son memorables es rastreable desde el luego de las guerras médicas. Por ejemplo, Simónides hizo un epigrama a los caídos en las Termópilas.

Hay poca producción de inscripciones sobre tumbas, a más que normalmente los poetas son anónimos. La elegía simposíaca y amorosa influye en el epigrama, y en el a.C. ya hay epigramas de corte erótico-simposiaco.

Todos los poetas importantes que escribieron epigramas son del a.C., pero el primer autor llamado ‘poeta epigramático’ (del griego ἐπιγραμματοποιός) fue Posidipo de Pela, quien tiene una inscripción del 263 o 262 a.C. Sin embargo este género literario atrajo de igual manera a personas poderosas, y el patronazgo sobre los creadores fue muy común, por lo que los poetas encontraron en estos poemas medios de alabar a los grandes patrones, incrementando así el estatus de los epigramistas. En este caso están, por ejemplo, el mismo Posidipo y su colega Asclepiades, quienes gozan de cierto prestigio en este ámbito. Pues, los reyes y cortesanos deseosos de dejar un recuerdo claro de sus hazañas, atraían a los poetas más destacados, floreciendo el epigrama y el epigramista.

En cuanto a los temas, sobresalen los atemáticos o de ofrenda, epitimbios o funerarios y epidícticos o de descripción. Los votivos en su origen estaban compuestos para ser grabados como leyendas explicativas junto al exvoto, pero luego se fueron convirtiendo en ejercicios literarios de carácter dedicatorio.Antología Palatina II, La Guirnalda de Filipo, trad. Guillermo Galán Vioque, Madrid Gredos, 2004, p.11 De igual modo, en conjunto con estos temas, surgió el epigrama amatorio, categoría que incluye desde lo sensual o sentimental a lo puramente erótico e incluso obsceno. También aparecerán los temas satíricos, que llegarán a su culminación ya en época imperial de la mano de Lucilio y Nicarco, en el ámbito griego, y de Marcial, en el latino.

Escuelas epigramáticas Debido a que son muchos los orígenes, los temas, los poetas y claramente los estilos de los epigramas, es que se habla de escuelas del epigrama. Para esto suele adjudicarse como principio una división esencialmente geográfica de los autores.Cf. Lesky, Albin, Historia de la literatura griega, trad, José Regañón y Beatriz Romero, Madrid, Gredos, 1989 4ta. reimpresión. 'Epigrama.

1. Escuela dórico-peloponésica-occidental

Las características de esta escuela a grandes rasgos serían la traslación social del epigrama desde las alturas heroicas y aristocráticas de la época clásica hacía las medianías proletarias y artesanas, la búsqueda de los mundos más íntimos como los femeninos, los infantiles, e incluso el animal, así como un gusto por la paz de la naturaleza, todo ello incluido de un sentimentalismo profundo y pudoroso paradójicamente expresado en una lengua artificial barroca, teatral y afiligranada.

Comprende a los peloponesios:

Ánite Mnasalces, Páncrates y quizá a Damageto

La magna Grecia influenciada ya por las culturas itálicas comprende a:

Nóside Leónidas Teodóridas Fanias y Mosco.

Entre las islas dóricas del mar Egeo están:

Filitas Nicias y el siracusano Teócrito

En Rodas:

Antágoras Simias y Aristódico

En Creta:

Riano

En la hélade central y septentrional están:

Faleco Perses Alejandro

y los poetas vinculados a Macedonia son:

Alceo y Samio

2. Escuela jónico-egipcia