thumb|La llamada Campana de Confucio. (木鐸 mùduó) Campana de badajo de madera, utilizada como símbolo del confucianismo. El simbolismo se basa en las Analectas de Confucio, 3.24, donde se dice: 天將以夫子爲木鐸, "El cielo instruirá al maestro como una campana de madera (para despertar a todos al Camino)". Se hace una analogía entre el maestro (en la frase, el propio Confucio) que resuena con el orden del Cielo que lo inspira, y la campana, como si el Cielo fuera el badajo y el maestro la campana. La campana de madera también es un instrumento real que las antiguas administraciones chinas utilizaban para reunir a la gente, se utiliza para rituales y, por analogía, significa el propósito del confucianismo, es decir, predicar y educar a la gente en los valores correctos. miniaturadeimagen|Confucio. El confucianismo (en chino: 儒家, pinyin: rújiā ‘doctrina de Confucio’), también conocido como ruismo (rújiào, ‘doctrina de los eruditos’) y a veces también llamado confucionismo, es una filosofía china y religión no teísta https://www.researchgate.net/publication/331336850_Theistic_and_Non-theistic_Belief_in_Chinacon aplicaciones espirituales, rituales y morales, predicadas por los discípulos y seguidores de Confucio tras su muerte.
Las doctrinas del confucianismo se centran en los valores humanos como la armonía familiar y social, la piedad filial (孝, Xiao), ren (仁, «bondad» o «humanidad») y Lǐ (禮 / 礼), que es un sistema de normas rituales que determina cómo debe actuar una persona para estar en armonía con la ley del Cielo. El confucianismo tradicionalmente sostiene que estos valores se basan en el principio trascendente conocido como Cielo (天, Tiān) y también incluye la creencia en espíritus o dioses (shén). El confucianismo se podría entender como una ética social y humanista, de un sistema centrado en los seres humanos y sus relaciones. En el confucianismo se hace hincapié en los rituales formales de todos los aspectos de la vida, desde casi las ceremonias religiosas de estricta cortesía y deferencia a uno de los ancianos, especialmente a los padres y al Estado en la forma del emperador.
La tradición se desarrolló en torno a las enseñanzas de Confucio (Kǒng Fūzǐ, «Maestro Kong», 551-479 a.C.) que se consideraba a sí mismo como transmisor de los valores y la teología de los sabios antepasados. Otros influyentes filósofos confucianos clásicos incluyen a Mencio y Xun Zi, quienes estuvieron en desacuerdo sobre la naturaleza moral innata de los humanos. El confucianismo fue una ideología importante del Estado imperial durante la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) y fue revivido como neoconfucianismo durante la dinastía Tang (618-907). Durante las dinastías chinas posteriores, como la dinastía Song (960-1297) y la dinastía Ming (1368-1644), así como en la dinastía Joseon coreana (1392-1897) un resurgimiento neoconfucionista dirigida por pensadores tales como Zhu Xi (1130-1200 ) y Wang Yangming (1472-1529) se convirtió en la escuela de pensamiento dominante y fue promovido por el Estado imperial. A partir de la dinastía Song, los clásicos confucianos fueron la base de los exámenes imperiales y se convirtieron en la filosofía central de la clase oficial erudita. El confucianismo sufrió reveses durante el , pero recientemente ha experimentado un resurgimiento, que se denomina Nuevo Confucianismo.
El confucianismo ha ejercido una gran influencia sobre China, Corea, Vietnam, Japón, Taiwán, Hong Kong y Macao, así como por varios territorios poblados predominantemente por chinos, como Singapur. Fue la religión oficial de China hasta 1912, cuando se proclamó la República. El canon de la filosofía confuciana lo componen los Cuatro Libros. Su pensamiento se formó durante un largo período que abarca las épocas de primaveras y otoños y reinos combatientes (siglos al ). Cuando China fue reunificada por Qin Shi Huang (221 a.C.) ya era una doctrina perfectamente formada y definida, con muchos seguidores y un gran corpus textual. Tras la breve dinastía Qin, su núcleo fundamental se ha mantenido intacto, excepto por posibles errores de transmisión e interpolaciones que solo afectan lo accidental.
Como para la mayor parte de sus contemporáneos, los confucianos ven el cosmos como algo armónico que regula las estaciones, la vida animal, la vegetal y la humana. Si esta armonía era trastornada, habría graves consecuencias. Un ejemplo común que utiliza el confucianismo es el del mal gobernante que conduce a su pueblo a la ruina mediante su conducta. El mal gobierno contradice el orden natural y viola el Mandato del Cielo. El gobernante que se conduce así pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá este mandato.
Los cinco clásicos (Wu Jing)
Se trata de la recopilación más antigua. Durante la dinastía Qin se vería afectada por la quema de libros del año 213 a. C. Debido a dicha circunstancia desaparecería el Yuejing (Libro de la música).
I Ching o Yijing (Libro de las mutaciones) Shijing (Libro de las odas) Shujing (Libro de la historia) Li Chi (Libro de los ritos) Chunqiu (Anuales de primavera y otoño)
Los cuatro libros (Si Shu)
Más vinculada con el propio Confucio sería la recopilación posterior que se publicaría por primera vez como tal en 1190. Las dos primeras obras se corresponden a los capítulos 42 y 31 del Li Chi.
Gran Saber () Doctrina de la medianía () Analectas () Mencio ()
Doctrina
thumb|Templo confuciano en el lago del Loto, Kaohsiung (Taiwán)
Culto a los antepasados
Los confucianos eran practicantes de un culto que giraba alrededor de la adoración a los antepasados y de poderes entre los cuales el Cielo era el más claro. El Señor de lo Alto (Shangdi), que es a veces mencionado, era algo más arcaico. Cuando aparece en los textos de los Cuatro Libros, el Cielo es un poder superior, que no está ni personalizado ni tan separado del mundo. No es algo pasivo, pues de él vienen los mandatos y acciones, pero no es un dios del tipo judeocristiano. El Señor de lo Alto aparece como una divinidad suprema en los huesos adivinatorios de la dinastía Zhou. Los textos confucianos, al remontarse a épocas de la Antigüedad, lo mencionan a veces.
El culto a los antepasados tiene una gran importancia. Implica la creencia de que las almas de los difuntos pueden beneficiar o castigar a sus descendientes. Su evolución posterior lo convirtió en un rito cívico simbólico. Sin embargo, ni Confucio ni Mencio hablan de esa forma del culto a los antepasados. Otro elemento de importancia en el confucianismo es el rey o emperador, también llamado el Hijo del Cielo. Él sería quien mediaría entre el Cielo y los hombres. El gobernante chino tiene el mandato y con él la autoridad de celebrar ritos.
Armonía con el cosmos
Según el confucianismo, el hombre debe armonizarse con el cosmos, es decir, estar de acuerdo a lo ordenado por el Cielo. Para ello, debe autoperfeccionarse mediante la introspección y el estudio. Si lo logra, tendrá conocimiento de sí mismo y de los deseos del Cielo, lo que le servirá para desarrollar su Li, que significa los ritos, las ceremonias, la rectitud y las buenas formas interiorizadas. El Li es útil para desarrollar el Ren que se podría traducir por «buenos sentimientos hacia los demás hombres». La práctica del Ren supone las virtudes Zhong y Shu, que se traducen aproximadamente como ‘lealtad’ y ‘perdón’, o como ‘fidelidad’ y ‘compasión’. Si el hombre tiene Ren, podrá fácilmente practicar la justicia, los buenos principios, llamados Yi.
En el confucianismo, Yi se opone a Li, siendo este último de diferente tono y grafía al Li anteriormente citado que significa ritos o ceremonia. El Li opuesto a Yi significa beneficio, ganancia, lo que supone alejamiento de la generosidad que exige Ren.
El hombre que practica las anteriores virtudes es un Junzi, un hombre superior. El término viene de las clasificaciones jerárquicas que denotaban a los nobles y caballeros. Se opone a Shunin, los plebeyos. Sin embargo, en el confucianismo el término resalta superioridad moral, sin relación al origen social. El Junzi sería educado y justo, la (virtud) le sería inherente y siempre estaría en el Justo Medio, que indicaba la necesidad de moderación en todo. Además, el Junzi conoce y respeta los mandatos del Cielo, y conoce el propio.
El confucianismo sostiene que hay pocos hombres superiores y que la mayoría la conforman los Xiaoren, literalmente hombrecillos. Ellos son hombres vulgares que no se elevan a lo mejor de la humanidad. Debido a esto, el hombre superior tiene la misión de ocupar cargos públicos para poder dirigir a la sociedad. Este punto es importante ya que la burocracia de la China posterior llegó a identificarse mucho con esta idea, dando lugar a gran espíritu de servicio en las buenas épocas. Sin embargo, en los tiempos de decadencia, como pudieron verlo los europeos en el , era mayormente una doctrina seca e hipócrita, muy lejos de los pensamientos del confucianismo.
Ritos funerarios
La muerte de una persona para la cultura china no significa en absoluto el cese de su participación en la vida común de la familia. Existe una relación entre los vivos y los muertos.
Los ancestros aparte de dar protección a la prosperidad a nivel tanto de felicidad como con el entorno social, también la dan a nivel económico de la unidad familiar.
Aparte de ello otorgan a la familia la cualidad de en vez de ser un solo núcleo familiar, ser una línea de descendencia continua.Los ritos funerarios chinos, forman parte de la tradición folclórica, una tradición oral de dogmas y doctrinas, con un fuerte pasado clerical. (Prueba es el hecho de que aún se podían encontrar chamanes de las primeras religiones chinas hasta entrado el ).
Por tanto el sistema religioso chino es una integración de varias religiones tradicionales, entre las que podemos destacar el Budismo, el Taoísmo o el Confucianismo.
Pasos de un rito funerario con entierro (cabe recordar que también existe la posibilidad de la incineración):
Ritos funerarios antes de la muerte
Desde la antigüedad, la sociedad tradicional china ha estado marcada por los ritos vinculados al mundo de la muerte y los espíritus. Debido a ello, existían numerosas prácticas que se realizaban antes, durante y después de la muerte física de una persona. En la fase en que el individuo en cuestión estaba agonizando había tres componentes a tener en cuenta:
La almohada: se creía que si el hombre podía verse los pies en el momento agonizante, la desgracia acompañaría a su descendencia. Por este motivo, la almohada debía retirarse para que reposara en horizontal y así pudiera morir en tranquilidad. Esta es una posición incómoda, dado que dificulta la respiración, pero imposibilita la visión de las extremidades. La almohada en la cual se ha apoyado el difunto no podía volver a utilizarse, ya que tenía una influencia nefasta. Era habitual arrojarla al tejado de la casa para que se descompusiera con el paso de los años. Las ropas: cuando la muerte acechaba de cerca al hombre, la familia seleccionaba y preparaba las vestimentas del difunto. Existían diversas y complejas costumbres supersticiosas en relación con la confección de las ropas y a la elección de las telas. Por ejemplo, era importante llevar unas botas de papel con las suelas flexibles, dado que la suela dura es insoportable para los muertos. Se procuraba que los vestidos no incluyeran cinturón y que los botones estuvieran desabrochados. De esta manera, los niños de la familia no serían secuestrados. Los botones de cobre eran demasiado pesados para que el ánima cargara con ellos, por ello debían evitarse. A ser posible, el traje debía ser nuevo y no compuesto de pelaje, puesto que se temía la reencarnación en el cuerpo de un animal. Respecto a la mujer, lo correcto era que llevara un vestido y un velo, además del atuendo correspondiente a la costumbre regional.