Colindres es un municipio ubicado en la parte oriental de Cantabria (España). Se encuentra en un importante cruce de caminos entre Santander, Bilbao y Burgos gracias a que por él pasan la autovía del Cantábrico, que une Santander y Bilbao, la carretera N-629 que enlaza Burgos con Colindres, y también la carretera N-634, que discurre por toda la costa cantábrica.
Colindres está formado por un único núcleo de población homónimo, sin embargo la población de Colindres se divide en dos zonas diferenciadas conocidas popularmente como Colindres de Arriba (casco antiguo) y Colindres de Abajo (parte moderna). Actualmente estas dos partes están separadas por la Autovía del Cantábrico, ya que su trazado discurre entre las dos.
Los datos más relevantes de la historia de Colindres pueden consultarse en el libro de Javier Ortiz Real (publicado con la colaboración de Baldomero Brígido Gaviola) que en el año 2000 fue editado por el Ayuntamiento de Colindres bajo el título: Historia de Colindres. Épocas Medieval y Moderna tal como se indica en la bibliografía de este artículo.
Elementos identitarios
Escudo En 1977 Colindres adopta su escudo heráldico municipal bajo esta descripción: "Escudo cortado: Primero, de plata, la torre de gules; segundo, de oro, tres vides, de sinople, puestas dos-uno. Al tiembre, corona real cerrada".
Antes de esta fecha parece que la villa carecía de escudo oficialmente reconocido. A pesar de ello, personas de avanzada edad aseguraban que hasta la guerra civil española, existía en el ayuntamiento un bastón de mando del alcalde, hecho en madera de ébano con empuñadura de plata y en esta empuñadura estaban talladas las armas de Colindres. Desde entonces hasta 1977, el pueblo ha poseído tres escudos diferentes.
Bandera La bandera de Colindres está compuesta de tres franjas horizontales de arriba abajo verde, amarilla y verde. Esta bandera fue escogida mediante votación por los niños en edad escolar (EGB) de los dos colegios de la villa en el año 1984. Recientemente se incorporó a la bandera el escudo de la villa.
Himno El himno de Colindres hace una clara alusión al vínculo histórico que guarda el municipio con el mar Cantábrico. Este lazo sigue vigente en muchas tradiciones de Colindres. El himno alude a San Ginés, Patrono de la cofradía de pescadores de Colindres, cuya festividad es el 25 de agosto.
Geografía Colindres está ubicado en la comarca de Costa Oriental de Cantabria, concretamente entre la desembocadura del río Asón y la costa. El municipio está a una distancia de 43 kilómetros de Santander. Dentro del término municipal de Colindres hay una parte de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, declaradas como tal en el año 1991. El término municipal está atravesado por la autovía del Cantábrico (A-8) y por las carreteras nacionales N-634, entre los pK 172 y 174, y N-629, que se dirige hacia Ampuero y Ramales de la Victoria.
El relieve del municipio está definido por la ría de Limpias y su apertura en la ría de Treto y por una zona montañosa hacia el sureste que incluye la sierra de Colindres. La altitud oscila entre los 303 metros (Alto del Tejón), al sureste, y el nivel del mar en la ría de Treto.
Naturaleza miniatura|La mayoría de la pequeña parte boscosa de Colindres, está formada por eucaliptos, destinados a las empresas madereras La diversidad paisajística de Colindres es muy amplia como consecuencia de su situación geográfica y su propia morfología. En la zona baja, se encuentran los sistemas de marismas y estuarios formados por la ría del Asón, con gran cantidad de especies vegetales y animales entre las que destacan las aves, ya que Colindres forma parte de la red europea de humedales Ramsar y sus marismas también son consideradas como Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA).
Esta zona, formada por las marismas, se encuentran las praderías limítrofes a la ría, la playa del astillero, el puerto pesquero, el paseo marítimo o el parque del riego.
En su parte alta, sobre el barrio histórico, se encuentra el Monte de Colindres, con unas 20 ha de extensión, en las que se cultivan eucaliptos, aunque cada vez son más abundantes las zonas de repoblación con vegetación autóctona de robles, castaños, encinas, fresnos y arces, que se unen a antiguos cerezos, avellanos y arbustos que han permanecido en zonas casi inaccesibles. En esta zona alta se puede gozar de grandes vistas paisajísticas de Colindres y de la Reserva Natural, así como también de la bahía de Santoña, la playa de Laredo y los montes y valles interiores del Río Asón.
miniatura|centro|1000px|Vista panorámica de Colindres
Historia
No hay actualmente ningún estudio lingüístico o indicio histórico que pueda explicar la procedencia del nombre de Colindres.
Los primeros vestigios de Colindres se remontan al Neolítico con los dólmenes hallados en la zona. Más tarde, en el año 26 a. C., se asentaron los romanos presumiblemente en Angustina, desde donde se contempla el "Collado Lindo" (leyenda popular sobre la procedencia de la denominación de Colindres).
El nombre aparece por primera vez escrito en la documentación altomedieval que se ha conservado en el Cartulario de Santa María del Puerto (Santoña), se conserva un documento de 805, referido al "concejo de hombres buenos" de la villa de Colindres,Gran enciclopedia de Cantabria. Pág. 264. ISBN 84-86420-02-4. constatándose, pues, la génesis de la puebla medieval, probablemente al tiempo de la repoblación de los primeros reyes de la monarquía astur-leonesa y, en todo caso, a partir del año 1000, en que hay un impulso poblador en el territorio oriental de la región de Cantabria. En 1040 aparecen firmando como testigos en la carta de arras del Rey de Navarra, García III de Navarra a su esposa Estefanía los hermanos Vellacoz de Ayala, Lope Velascoz señor en Colindres y Galindo Velacoz señor en Mena. Se supone que eran de la casa condal que dio origen a las de los señores de Vizcaya y Álava, los Haro y los Ayala. Así que Colindres ya era entonces plaza fuerte y villa de asiento señorial.
Como los concejos circundantes, debió de formarse en torno a un pequeño monasterio, el de San Jorge y San Juan, del que se conservan noticias escritas del , fecha en la que se donó al Monasterio de Santa María del Puerto (Santoña).
Sobre las ruinas de este templo se construyó la iglesia de San Juan (), provista por el Abad de Nájera. La parroquia estaba situada en territorios de Laredo, por lo que los pleitos sobre jurisdicción eran continuos, acrecentados por su dependencia civil de Laredo desde que Alfonso VIII así lo dictara en el "Privilegio de Laredo" (1201).
Esta situación cambió casi dos siglos más tarde: Enrique III "el doliente", tuvo que mantener una guerra con Portugal que le endeudó tanto que se vio obligado a ceder Colindres, Limpias y Valmaseda a su Camarero Mayor por 15000 florines. Los habitantes de estos lugares pagaron la mitad de la deuda para no integrarse en su señorío, por lo que el rey les premió concediéndoles Carta Foral en Segovia el 16 de junio de 1399, pasando a tener derecho de exención de impuestos como los territorios vizcaínos, aunque Colindres nunca formó parte de las Juntas de Valmaseda o de Guernica ni pagó tributo alguno. Este "limbo fiscal" que se disfrutó fue la causa de un pleito que duró sesenta y un años y que culminó con la reforma administrativa de 1833. Trece años después Colindres empezó a pagar y dejó de tener tierras de pastos y posesión sobre todas sus tierras.
En la vida del municipio también tuvieron gran importancia los astilleros de Falgote (1475)Gran enciclopedia de Cantabria. Pág. 265. ISBN 84-86420-02-4. que pasaron a ser Reales el 10 de abril de 1618 mediante un acuerdo entre Felipe III y las Hermandad de las Cuatro Villas de Cantabria, hasta hace unas décadas aún había restos de los astilleros. La situación geográfica del lugar lo protegía de las incursiones de piratas y corsarios ingleses, franceses, holandeses, etc.
No hubo tanta suerte en agosto de 1639 cuando, en plena guerra contra Francia, la armada capitaneada por el cardenal de Burdeos (asignado por el propio Cardenal Richelieu) desembarcó en Laredo y pasó luego a Colindres donde se dio muerte al sobrino del cardenal de Burdeos, aunque no se pudo evitar el fuego ni el saqueo hasta que el día 27 de dicho mes los franceses zarparon de madrugada. Ésta no fue la única contienda en la que participó Colindres, lo cierto es que debido a su situación geográfica, tomó parte en todas. Destaca su intervención en la toma de Laredo de febrero de 1814, durante la guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas, con el regimiento Monterrey, aportado junto con Laredo.
Más tarde, en las guerras carlistas, su situación entre Santander y Bilbao también fue decisiva, así como también durante la guerra civil española ya que se habían construido bunquers al otro lado de la ría del Asón y el puente giratorio fue bombardeado por la aviación nacional. En Colindres se atrincheraron al menos dos batallones de gudaris en el campo bajo la iglesia de S. Juan (uno de ellos era el batallón cenetista llamado Sacco y Vancetti), que tras recibir órdenes de repliegue por parte del gobierno del Lehendakari José Antonio Aguirre tras acordar el pacto de Santoña con el ejército rebelde, se dirigieron precipitadamente hacia Santoña para embarcarse junto con el resto de batallones gudaris que debían proteger la comarca del Asón, tras lo cual fue tomada velozmente y sin ningún contratiempo por las tropas italianas que luchaban en esta parte del frente norte.
De los mencionados astilleros de Falgote puede que salieran "la Pinta" y también la "Santa María (nao)". De aquí se llevaron al puerto de Palos, por lo que es bastante seguro que algún marinero colindrés acompañara a Cristóbal Colón en su llegada a América. A este respecto se tiene constancia de un tal Ruy García, pero aún sin corroborar. Y fue aquí donde se hizo también la "Capitana" (1868), capitana en la guerra de Sucesión y la nave más grande de la época con más de 1300 toneladas, 500 más que el mayor navío jamás visto hasta entonces. Para construirlo se invirtieron tantas materias primas que algunos municipios quedaron agotados. Esto, unido a los ataques franceses, obligó al traslado de los astilleros a Guarnizo. Colindres era, y es, un cruce de caminos no sólo entre tierra y mar, también es de paso obligado en el Camino de Santiago, razón por la que Carlos I en 1544 ordenó la construcción del hospital que se sostenía gracias al arrendamiento de 30 pies de naranjos. Esta entidad se acogía y curaba a los peregrinos que cruzaban por la "barca de Treto" o por el "Puente del Pelegrín", en Colindres de arriba.
En Colindres la vida diaria se organizaba en torno al mayorazgo, un sistema por el cual se dejaba la casa y las tierras sin partición alguna al primogénito. Este debía dar cobijo a sus mayores, dote a sus hermanas y estudios o colocación (los segundos se dedicaban al sacerdocio, los terceros al ejército y los demás solían ir a las Indias). No podía vender los bienes familiares y podía ser destituido por "indignidad", es decir: robos, crímenes o cobardía. Los hijos ilegítimos no estaban mal vistos ya que eran muy comunes. Estos niños se criaban junto a sus hermanos "legítimos" o junto a sus padres clérigos forzosos, y heredaban Hidalguía, condición que les daba ciertos privilegios y la estima de la Corona, decepcionada por la Nobleza. Cada Mayorazgo tenía su zona de enterramiento dentro del templo, donde se colocaban en las celebraciones religiosas. A principios del se prohíbe esta costumbre por constituir un foco de enfermedades, ya que el suelo no estaba ni enlosado ni entarimado y se sentaban directamente sobre él.