El homicidio culposo, también llamado homicidio involuntario, es un delito que consiste en causar la muerte a una persona (homicidio) sin que medie una intención de causarla (culpa). Este tipo de homicidio requiere que el responsable no prevea el resultado de sus acciones o que, si lo hace, considere que puede evitarlo. Aunque su definición pueda variar de un código penal a otro, la norma general es que este se lleva a cabo por alguna de las siguientes causas: actuar con «imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de normas y reglamentos».
En algunos códigos penales se define la culpa y de allí se extiende a cada delito en concreto (como ocurre en Uruguay, Cuba, Brasil, Chile y Costa Rica), pero en otros (como Argentina) se enumeran los causales directamente en sus artículos. Puesto que no en todos los casos la culpa es punible. En el código mexicano se utiliza el término «imprudencia»; en Colombia, Perú y Ecuador, «imprevisión»; en Guatemala, «imprudencia o negligencia» y en España, Nicaragua y El Salvador, se enumeran tipos particulares de delitos culposos.
Formas de homicidio culposo Imprudencia Supone realizar un acto inusual que puede tener resultados lesivos.
Negligencia Consiste en no tomar las debidas precauciones para el hecho que se desea llevar a cabo.
Impericia Se trata de hacer algo para lo que no se está capacitado. Un ejemplo de esto es conducir un vehículo motorizado sin los debidos conocimientos.
Inobservancia de normas y reglamentos Requiere ignorar las normas de seguridad deliberadamente. Esto se observa en los casos de accidentes laborales.
Pena Si bien la pena que se impone al homicidio negligente varía entre los distintos ordenamientos jurídicos, suele ser siempre menor a la que se impone por el delito de homicidio doloso, entendiendo que la antijuridicidad de la acción es menor cuando el resultado se produce sin intención de causar daño.
La punibilidad del autor material no suele ponerse en duda, pero la de sus cómplices ha dado lugar a sentencias dispares. Por ejemplo, en España en 1994 se absolvió del delito de homicidio culposo a dos de los cuatro perpetradores de un robo en el cual resultó muerta una persona, pese a conocer que el arma que se utilizaría estaba cargada. Mientras que en 1985, en circunstancias similares, los coautores fueron encontrados culpables por haber suministrado el arma cargada al autor.
Véase también
Referencias
culposo