thumb|Pórtico central del Hospital de Santo António (1770-1824) en Oporto, obra del inglés de John Carr, una de las promeras realizaciones neoc´lásicas en Portugal thumb|Picadeiro Real en Lisboa (hoy Museo Nacional de Carruajes),obra del italiano Giacomo Azzolini, primera obra neoclásica en la capital thumb|Teatro Nacional D. Maria II (1842-1846) de Lisboa, obra de Fortunato Lodi thumb|Sala Árabe del palacio del Palacio de la Bolsa de Oporto (1842-1848), una de las mejores estancias neoclásicas del país thumb|Palácio de São Bento (1896-1903) en Lisboa (hoy Parlamento), obra de Ventura Terra La arquitectura neoclásica en Portugal, debido a que surgió en una época muy convulsa, se desarrolló siguiendo un camino propio, enfrentando problemas de orden artísticos y económicos que ocasionaron una periodización diferente de la del resto de Europa, donde surgió entre 1750 y 1760. Corresponde al período pombalino cuando Portugal intentaba recuperarse del catastrófico terremoto de 1755 durante el reinado de D. José, inventando la arquitectura pombalina, que condicionó, desde el principio, el desarrollo normal del neoclasicismo en el país. Se asiste muy pronto al desarrollo de la arquitectura preclásica, que se mantuvo hasta finales del . En el último tercio del siglo surgió el Neoclasicismo, principalmente en Lisboa y Oporto, para, a principios del , casi detenerse el reloj de los programas artísticos. Este hecho se debe a la gran inestabilidad provocada por una sucesión de acontecimientos abrumadores para el país, a saber, la huida de la familia real a Brasil en 1807 (hecho de fundamental importancia para ambos países), las invasiones francesas, el posterior dominio inglés, la revolución liberal en 1820, el regreso de la familia real en 1821, la independencia de Brasil y la pérdida del comercio colonial en 1822. Poco después se produjo la contrarrevolución absolutista, dando lugar a las guerras liberales, que mantuvieron la inestabilidad hasta 1834, impidiendo la normalidad artística. y el desarrollo de la economía hasta casi transcurrido la mitad del siglo. Teniendo en cuenta lo anterior, no sorprende que el estilo se mantuviera, junto al Romanticismo, hasta principios del .
En Portugal el estilo comenzó a desarrollarse durante la década de 1770, con la construcción del Picadeiro Real (actual Museu Nacional dos Coches), en Lisboa, y del Hospital de Santo António en Oporto. Aunque a veces se considera que la primera obra construida dentro del nuevo estilo en el país había sido íntegramente importada de Italia, la pequeña y lujosa capilla de São João Batista en la iglesia de São Roque en Lisboa, que había encargada en 1742 por el rey João V a los arquitectos italianos Nicola Salvi y Luigi Vanvitelli. Fue ensamblada en Roma (1742-1747) y desmontada y enviada a Lsiboa en tres barcos, donde se acabó de montar en 1752. En Coimbra también destacan algunas de las obras del ingeniero militar Guilherme Elsden, como el temprano edificio del Museo de la Universidad, construido entre 1773 y 1774.
Un dato muy curioso del neoclasicismo portugués es la clara diferencia entre las dos ciudades principales. Lisboa recibía las influencias italianas debido al gusto dominante en la corte, mientras que la ciudad de Oporto, fruto de la importante comunidad británica, desarrolló edificios con una fuerte influencia inglesa, a veces casi palladiana. Sin embargo, el fuerte carácter funcionalista es una de las características comunes entre los dos polos. Posteriormente, debido a que los estudiantes de arte completaron sus estudios en Roma, el norte se convirtió al clasicismo romano en detrimento del paladianismo. Oporto había abordado varias ampliaciones con regulaciones sobre la ocupación. El estilo neoclásico se aplicó en importantes proyectos llevados a cabo por ingleses residentes en la ciudad, presente en particular en el Hospital de Santo António (1770-1824), diseñado por el arquitecto inglés John Carr (1769), en la definición espacial de la Praça da Ribeira, junto al río Duero (1765), en el edificio de la Feitoria Inglesa (1785-1790), estos dos últimos del cónsul John Whitehead, o en el Palacio de la Bolsa (1842-1848) principal obra de Joaquim da Costa Lime. Uno de los mayores exponentes del neoclasicismo norteño fue el ingeniero Carlos Amarante (1748-1815), autor de varios edificios tardo-barrocos y neoclásicos, como la iglesia de la Trinidad en Oporto (?-1841).
Básicamente se puede considerar que el edificio neoclásico portugués es sencillo, muy funcional, sometiendo todo a un carácter utilitario, con fachadas simétricas articuladas en tres cuerpos, sugiriendo o estando poco avanzado el central, con el usos de pilastras, pocas columnas, balcones o balaustradas, arcadas en la planta baja funcionando como basamento, aparejos (rusticados, con almohadillado o no), balaustres, con escasa o ninguna decoración escultórica, de esencia arquitectónica (quizás consecuencia de tiempos difíciles, pero también, sin duda, como reflejo de la sencillez muy práctica pombalina). Sin embargo, esta afirmación es demasiado reduccionista porque al estudiar los edificios individualmente aparecen gran diversidad de soluciones.
Los ejemplos son numerosos,desde edificios más sencillos pero muy llamativos, como la Feitoria Inglesa (1785-1790) de Oporto o los baños de São Paulo en Lisboa, hasta obras importantes como el Teatro Nacional de São Carlos, el Teatro Nacional D. Maria II, el Palacio Nacional de Ajuda y el Palácio de São Bento (hoy Asamblea de la República), en Lisboa, o el Hospital de Santo António y Palacio de la Bolsa (1842-1848) en Oporto. También hay diversos ejemplos, como iglesias, palacios o edificios públicos repartidos por todo el país. José da Costa e Silva (1714-1819), formado en Bolonia, representaría el apogeo nacional de este estilo. Diseñó, entre muchos otros edificios, el Teatro Nacional de São Carlos (1792-1793) y el Palacio Nacional de Ajuda (1795-1861) (éste junto con el italiano Francisco Xavier Fabri), que nunca llegó a acabarse.
Antecedentes
La arquitectura pombalina fue un sistema de construcción prefabricado antisísmico, el primero utilizado a gran escala, que sirvió para reconstruir la devastada ciudad de Lisboa. Muy moderno para la época, siguió a la arquitectura rococó, eliminando toda decoración e imponiendo una sobriedad de clara influencia clásica. Mientras en Europa los edificios iban perdiendo decoración, hasta que se empezaron a imponer los modelos clásicos, en Portugal se va desarrollando una arquitectura elegantemente sobria, aún sin órdenes arquitectónicos clásicos, pero ya con una racionalidad preclásica, sometiendo todo a la funcionalidad, haciendo de una corte real con una fortísima tradición del barroco e incluso del rococó. El edificio es tan sencillo y moderno, para la época, que en realidad no se sentía realmente la necesidad de imponer un auténtico neoclasicismo como en el norte de Europa. El principal ejemplo es quizás la Igreja dos Mártires, en el centro de Lisboa, todavía con decoración rococó en puertas y ventanas, pero con un esquema clásico visible en las pilastras y el frontón triangular que dominan los tres cuerpos simulados. Lamentablemente, la historiografía del arte nunca le dio mucha importancia a este hecho, reduciéndolo a una variante del gusto dominante, ni se dio cuenta de la importancia de esta arquitectura, porque se limitó a querer ver el rococó francés o el neoclasicismo con influencia griega y romana, en un programa constructivo de gran escala, refrescante y demasiado moderno para su época, que estaba más allá de su tiempo. Por ello este acercamiento entre pombalino y neoclasicismo será, por decir lo mínimo, controvertido y, ciertamente, muy discutido en círculos académicos demasiado ocupados en devaluar la creatividad nacional para percibir lo que era evidente. Es, sin duda, fruto de la Ilustración, porque elimina todo lo superfluo, sometiendo la construcción a la razón, pero también consecuencia de la necesidad de renovación experimentada en el continente europeo. Posteriormente, con la reconstrucción de la ciudad ya muy avanzada, el neoclasicismo entró por dos vías distintas: Lisboa y Oporto. Neoclasicismo
thumb|Entrada principal del Museo Nacional del Carro de Lisboa Museu Nacional dos Coches em Lisboa
Un dato muy curioso es la clara diferencia entre ambas ciudades. Lisboa recibe influencias italianas debido al gusto dominante en la corte, mientras que la ciudad de Oporto, a raíz de la importante comunidad británica presente en la ciudad, desarrolla edificios con una fuerte influencia inglesa, a veces casi neopalladiana como el Hospital de Santo António. Sin embargo, el fuerte carácter funcionalista es una de las características comunes entre los dos polos. Posteriormente, debido a que los estudiantes de arte completaban sus estudios en Roma, el norte se convirtió al clasicismo romano a expensas del paladianismo.
En definitiva, se puede considerar que el edificio neoclásico portugués es sencillo, muy funcional, sometiendo todo a un carácter utilitario, simétrico, normalmente formado por tres cuerpos, siendo el central sugerido o poco avanzado, ornamentado con pilastras, pocas columnas, verandas o balcones, arcada en planta baja funcionando como basamento, aparejos (rusticados o no), balaustres, con escasa o nula decoración escultórica, que es esencialmente arquitectónica (quizás consecuencia de tiempos difíciles, pero también, sin duda, como reflejo de la sencillez muy práctica pombalina). Sin embargo, esta afirmación es demasiado reduccionista porque al estudiar los edificios individualmente aparecen una gran diversidad de soluciones. Los ejemplos son numerosos, desde edificios más sencillos pero muy llamativos, como la Feitoria Inglesa (1785-1790) de Oporto o los baños de São Paulo en Lisboa, hasta obras importantes como el Teatro Nacional de São Carlos, el Teatro Nacional D. Maria II, el Palacio Nacional de Ajuda y el Palácio de São Bento (hoy Asamblea de la República), en Lisboa, o el Hospital de Santo António y Palacio de la Bolsa (1842-1848) en Oporto. También hay diversos ejemplos, como iglesias, palacios o edificios públicos repartidos por todo el país. Neoclasicismo en Oporto
Antigua Cadeia da Relação (1765-1796) thumb|Antigua Cadeia da Relação (hoy Centro Portugués de Fotografía)