thumb|250px|Bandera del Primer Imperio francés (1804-1814). thumb|250px|right|Palacio Real de Valladolid. Fue habitado por Napoleón Bonaparte durante la Guerra de Independencia en enero de 1809. Los municipios vallisoletanos estuvieron bajo dominio francés entre junio de 1808 y junio de 1813, salvo algunas semanas de los años 1808 y 1812 en que momentáneamente volvieron a dominio español, hasta la liberación definitiva española en junio de 1813. 250px|right|thumb|El escudo de José I, con el águila de la Casa de Bonaparte, sobre la puerta de la iglesia del monasterio de San Benito el Real, es testimonio de la ocupación francesa en la ciudad. Napoleón residió en el Palacio Real de Valladolid en enero de 1809 en donde preparó y desde donde partió a sus guerras centroeuropeas. thumb|280px|Campaña militar de las tropas napoleónicas en España durante la primera etapa de la Guerra de la Independencia (1808-1812) thumb|280px|Situación militar de la península ibérica en 1811. La zona amarilla está controlado por los franceses (España napoleónica). El número 24 corresponde a Medina de Rioseco. Véase: España durante la guerra de la Independencia Española. thumb|280px|Campañas de la coalición aliada de británicos y portugueses junto con los rebeldes españoles, para retomar la Península y expulsar las tropas napoleónicas (1812-1814). Las primeras tropas francesas llegaron a Valladolid en otoño de 1807 debido al Tratado de Fontainebleau. Entonces Francia y España eran aliados y forjaron una alianza para invadir y repartirse Portugal. En realidad, Napoleón también estaba realizando una invasión encubierta de España. La situación finalmente estalló el 2 de mayo de 1808 en Madrid y se propagó por toda la península. Valladolid fue liberada en verano de 1808. En noviembre de ese año Napoleón vino con más tropas e incluso llegó a hospedarse en Valladolid 11 días en enero de 1809. La ocupación se mantuvo -con hostigamientos constantes de las guerrillas- hasta mediados de 1812, cuando fue liberada en una ofensiva de los aliados (españoles, ingleses y portugueses). Pocas semanas después fue recuperada por los franceses y vuelta a recuperar por los aliados también brevemente. Pero a finales de ese año una nueva ofensiva francesa vuelve a ocupar la ciudad hasta junio de 1813, cuando empieza la retirada francesa definitiva. Durante toda la ocupación hubo una constante guerra de guerrillas entre la que destacó el Empecinado.

Al acabar la guerra oficialmente en 1814 los municipios vallisoletanos habían cambiado de manos en 7 ocasiones desde el levantamiento de 1808.

Contexto europeo: el expansionismo francés El tratado de San Ildefonso de 1796, firmado por Manuel Godoy en nombre de Carlos IV y la Convención Francesa, así como el Convenio de Aranjuez de 1801 con el consulado de Napoleón Bonaparte, restablecieron la alianza tradicional que durante el había regido las relaciones entre la corona de España y Francia.

En mayo de 1801, el consulado pudo contar con el apoyo militar español para forzar la neutralidad de Portugal, que se negó a romper su alianza con la Corona británica, mediante la Guerra de las Naranjasrecibe este nombre debido al ramo de naranjas que Godoy envió a la reina María Luisa cuando sitiaba la ciudad de Elvas y desde 1803 con el económico y la disposición de la Armada española para la guerra naval contra Inglaterra que culminaría en octubre de 1805 en la Batalla de Trafalgar.

Aunque la derrota de la armada hispanofrancesa en Trafalgar obligaría a Napoleón, proclamado en 1804 empereur des Français, a renunciar entonces a la invasión inmediata por vía marítima de Gran Bretaña, los triunfos militares en Austerlitz,también llamada Batalla de los Tres Emperadores el 2 de diciembre de 1805, de Jena, el 14 de octubre de 1806, y el fracaso de las negociaciones con el gobierno británico del primer ministro Lord Grenville indujeron a Napoleón mediante el Decreto de Berlín del 21 de noviembre de 1806 a relanzar el enfrentamiento directo con los británicos mediante la práctica de la guerra económica total del Bloqueo Continental, que ya se venía aplicando de facto tras el aumento de las tasas aduaneras, el cierre de los puertos del norte de Francia y de las desembocaduras del Elba y el Weser en la primavera de 1806.(Duby 2003:576)

La política del Bloqueo orientó el interés de Napoleón hacia la península ibérica y el Mediterráneo occidental,(Fraser 2006:6) aumentando la presión sobre la corte de Portugal, al que se le advirtió para que adoptase medidas para el cierre al comercio con los británicos desde sus puertos y la confiscación de los bienes y emprisionamiento de los residentes en el país. Ante la inacción portuguesa, en agosto de 1807 Napoleón encargó a Jean-Andoche Junot la organización en Bayona del Cuerpo de Observación de la Gironda con una fuerza de unos soldados, y retomando la fórmula de 1801 para forzar a aceptar el Bloqueo a los portugueses, reclamó el apoyo de la corte española que, con este fin, envió a través del conde de Campo de Alange un ultimátum al gobierno portugués el 12 de agosto de 1807. A partir del 25 de septiembre de 1807, los portugueses ejecutaron la expulsión de los navíos ingleses pero, anteriormente notificados de que el gobierno británico no permitiría ningún acto hostil contra sus ciudadanos en Portugal, no se realizó ninguna acción en este sentido.(Pedro Vicente 2005)

El 18 de octubre de 1807, Junot atraviesa la frontera y pocos días después, el 27 de octubre, el representante de Godoy firma el tratado de Fontainebleau en el que se estipula la invasión militar conjunta, la cesión a la corona de los nuevos reinos de Lusitania y Algarves, así como el reparto de las colonias.Tratado de Fontainebleau. Extracto disponible en Así pues, las tropas al mando de Murat ocuparon el norte de España.

Llegada y hospedaje del ejército francés a Valladolid

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar las tropas francesas en su expansión por el resto de la Península, debido principalmente a su situación en el eje París-Madrid-Lisboa.

El Ejército de Junot permanecerá una veintena de días en Valladolid y el de Dupont unos tres meses, (aunque el grueso salga de la ciudad en marzo, aparca a un tercio de los suyos guardando el paso del Duero y cubriendo el área noroeste. Sin embargo, Valladolid estaba desprovista de grandes cuarteles para albergar a los soldados franceses, y la ciudad tuvo que realizar un extraordinario esfuerzo para adecuar conventos (San Pablo, San Gregorio, San Benito…) y otras dependencias, así como licenciar al propio ejército español de algunos cuarteles.

Sin embargo, los soldados reaccionaron violentamente realizando numerosos destrozos en los cuarteles:

Aunque bien es cierto que esta situación era aprovechada por no pocos lugareños para aprovisionar el mercado negro, hundiéndose de esta forma la actividad económica de la ciudad. Así, el descontento creció en la ciudad y se produjeron innumerables altercados y algún conato de motín.

Las autoridades españolas, encabezadas por el capitán general-Presidentedesde 1800 un decreto concentra el cargo de Capitán General y Presidente de la Audiencia. Francisco de Horcaditas, la Real Chancillería de Valladolid y el propio ayuntamiento, piden en numerosos bandos y proclamas un esfuerzo de convivencia. Pero los vallisoletanos identificaban el “aliado” francés con el antifernandinismo con claridad creciente.

Como curiosidad, el general francés Jean-Pierre Firmin Malher murió accidentalmente en Valladolid el 13 de marzo de 1808 durante un ejercicio militar cuando un soldado disparó accidentalmente la baqueta de su fusil durante unas prácticas de tiro en el Campo de San Isidro, alcanzándolo mortalmente. Sus restos se encuentran enterrados en la Iglesia de San Pedro Apóstol de esa ciudad.La iglesia vallisoletana donde está enterrado un general del ejército napoleónico El Norte de Castilla (08/07/2025) Su apellido es uno de los que está grabado en el Arco de Triunfo de París y su corazón se encuentra en el Panteón de París.

Reacciones al motín de Aranjuez (24 de marzo) thumb|300px|left|Encuentro de Fernando VII y Godoy cuando este era conducido a prisión (Grabado de la época).

Aunque el motín se produjo el 17 de marzo, los diarios no le dieron una gran difusión y la noticia llegó por medio de gacetas y cartas particulares. Así el 24 de marzo se produjeron vivas al monarca debutante en la Plaza Mayor, la defenestración y quema del retrato de Godoy presente en el edificio municipal; auto de fe con los emblemas del almirantazgo, extracción y vía crucis del carro en que fuera paseado el retrato en 1807, del Palacio Real a la plaza en que le prenden fuego, hundiendo los restos en las aguas del Pisuerga.

La celebración duró varios días con disparos de mosquetes al aire incluidos. Como consecuencia el partido fernandino controla el Ayuntamiento, con el marqués de Revilla asentado en la regiduría.

Desde mediados de abril a mediados de mayo, el contingente francés destacado en la ciudad disminuirá hasta quedar en una presencia simbólica, lo que se tradujo en la desaparición de los numerosos altercados y problemas de convivencia que se venían produciendo.

El 2 de mayo vallisoletano Desde el 5 de mayo, García de la Cuesta sustituye a Horcaditas como capitán general-presidente. Los ecos del dos de mayo de Madrid resucitaron los reflejos subversivos del partido fernandino (quién desde los días del motín de Aranjuez controla el Ayuntamiento, con el marqués de Revilla asentado en la regiduría), desafiando el propósito contemporizante de García de la Cuesta.

Por otro lado, en el resto de España desde el 22 de mayo, en Cartagena (Murcia),y hasta el 31 del mismo mes en Valladolid y Zamora, un rosario de sublevaciones contra los franceses surge por España: Oviedo, La Coruña, Badajoz, Sevilla, Murcia, Valencia, Zaragoza. Este alzamiento, que marcó el comienzo de la Guerra de Independencia, solo se llevó a cabo en los territorios no ocupados por los franceses puesto que lógicamente en un centro urbano dominado militarmente era imposible cualquier tipo de insurrección, como ya se había demostrado con creces el 2 de mayo en Madrid.

Así, el 31 de mayo, en la capital vallisoletana una muchedumbre de paisanos salpicada de soldados, se agolpa en las calles y plazas con los gritos de ¡Viva Fernando VII! y exigiendo, frente a las casas consistoriales, el alistamiento general, la entrega de armas, la designación de un jefe, y la proclamación de Fernando VII. El Cabildo condescendió en ello, y los manifestantes pasaron a la Chancillería.

El 1 de junio, García de la Cuesta accede al alistamiento forzoso, sin distinción, de los varones de 17 a 40 años, y a proporcionar cuadros militares, pasando al Ayuntamiento para publicitarlo. Cuesta sabe que debe de organizarlo todo con la mayor rapidez posible pues el cuartel general francés se sitúa en Burgos. Incluso los prelados ofertaron sus propiedades y el alistamiento de los novicios. Además, crea la Junta de Armamento y Defensa de Valladolid, bajo su presidencia, a la que fueron llamados dos representantes de cada corporación: Chancillería, Universidad, Ayuntamiento, Cabildo eclesiástico y gremios. Cuesta, que la controla sin problema, la eleva a la categoría de Junta General o Superior de las otras organizadas en las intendencias castellanas que han de entenderse con ella (sin estar representados en su seno). Se encuentra con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla posee una deficiente infraestructura militar y no dispone de ningún ejército regular.