miniaturadeimagen|Palacio Quemado en la Plaza Murillo, en el centro de la ciudad de La Paz. El intento de golpe de Estado en Bolivia de 2024 fue una acción militar que sucedió el 26 de junio de 2024, cuando un grupo de miembros de las Fuerzas Armadas de Bolivia, liderados por el entonces comandante general del Ejército, Juan José Zúñiga, tomaron la Plaza Murillo, plaza principal de la ciudad de La Paz donde se encuentra el palacio Quemado, antigua sede del gobierno boliviano.

En ese momento el presidente Luis Arce no se encontraba dentro del Palacio Quemado, al igual que los miembros del órgano ejecutivo, ya que desde 2020 la sede gubernamental del país fue trasladada a la Casa Grande del Pueblo. Más tarde, se produjo un diálogo directo entre Arce y Zúñiga en el palacio.

El general José Wilson Sánchez fue designado por el presidente como nuevo comandante general del Ejército, y ordenó a los militares movilizados que «regresen a sus cuarteles», dando fin al intento golpista; posteriormente, Zúñiga fue detenido. Luego del fallido intento de golpe de Estado, el gobierno reportó un saldo de doce civiles heridos e informó de diez militares detenidos. El exgeneral Tomás Peña y Lillo dijo que hubo muchas discusiones en el ejército sobre la probabilidad de que el presidente Arce entregara el poder al general Zúñiga durante las recientes protestas.

Tras ser detenido, Zúñiga, en una improvisada rueda de prensa, declaró que la acción fue organizada por el presidente Arce y que se trataba de un autogolpe de Estado para levantar la popularidad de Arce. Por su parte, el gobierno de Arce calificó lo sucedido como un «golpe frustrado», a la vez que señaló que las declaraciones de Zúñiga «carecen de cualquier grado de veracidad». Arce recibió el respaldo de la comunidad internacional frente a los hechos.

El presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, el expresidente Evo Morales, y los Comités Cívicos de los departamentos de Tarija y Potosí han denunciado lo ocurrido como un «autogolpe» organizado por el presidente en coordinación con los ministros de Estado y los altos mandos militares, versión con la que han coincidido algunos periodistas bolivianos y líderes políticos de otros países, así como una parte de la población boliviana.

En abril de 2025, nuevas declaraciones de Zúñiga salpicaron a los asesores presidenciales José Hugo Moldiz Mercado y Luis Fernando Rodríguez Ureña. Según este, ambos asesores trataron inicialmente de comprar 5.000 rifles AK-47 para crear un grupo armado. Al no conseguir este objetivo, posteriormente habrían convencido al presidente Luis Arce Catacora de realizar un "fujimorazo", con el objetivo de deshacerse del legislativo y aumentar la popularidad de Arce.

Antecedentes

En Bolivia se registraban inestabilidad en la sociedad en su conjunto debido a la crisis institucional, y retos económicos varios como la recesión económica, el debilitamiento de la moneda boliviana sobre otras divisas, disminución de las reservas internacionales, la escasez del dólar estadounidense, y la escasez de carburantes. Según el exgeneral Tomás Peña y Lillo, «se había hablado mucho en los militares de que Arce entregaría el gobierno a Zúñiga" durante las protestas anteriores.

Ruptura Arce-Morales En lo político, el presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales lideraban diferentes facciones del Movimiento al Socialismo (MAS) antes de las elecciones de 2025, con motivos de postularse a una reelección presidencial, a pesar de que Morales fue inhabilitado por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), bajo el argumento de que la reelección indefinida «no existe y no es un derecho humano», provocando malestar en el partido socialista, y acusando al Gobierno de los Estados Unidos y al presidente Arce de «descabezar al movimiento indígena». Esto creó una atmósfera política cargada bajo riesgo de perder su personería jurídica, y la acusación del presidente Arce a la oposición, a la facción de los «evistas», y la embajada de los Estados Unidos de que la «especulación» y los «intereses políticos y personales» son causantes de los problemas de la economía boliviana. Pero Morales advirtió del control de carburantes en las gasolineras por parte de los militares, y lo califica como «inicio de la militarización» de Bolivia. También se suma la cancelación de las elecciones primarias por parte del Tribunal Supremo Electoral, sumado a una crisis institucional en el Poder Judicial, más concretamente con las Elecciones Judiciales, y la prórroga indefinida del mandato de los tribunales de justicia de Bolivia (aprobados por el TCP).

Opiniones políticas de Zúñiga Zúñiga por su parte, ya en diciembre de 2022 había realizado opiniones políticas sobre el contexto nacional, siendo la primera vez cuando por el 212 aniversario de la batalla de Aroma se mostró en contra de los grupos de la oligarquía boliviana y dijo que dichos grupos intentarán lograr sus objetivos ya sea mediante un golpe de Estado o el separatismo mediante el federalismo, en referencia al departamento de Santa Cruz:

Luego de su comunicado, declaró su compromiso con el gobierno de Arce y el Estado boliviano frente a la oposición.

Destitución del comandante Zúñiga Siendo entonces comandante general del Ejército, dijo en una entrevista del programa nocturno No Mentiras (del canal P.A.T) que Morales no debería postularse para las elecciones presidenciales, y que sería detenido por las Fuerzas Armadas. El expresidente, en la red social X, solicitó a Arce que «desautorice» las amenazas de Zúñiga por considerarse en sus propias palabras como un «atentado a la democracia». Fue destituido más tarde por violar la constitución boliviana al entrometerse en política, y al día siguiente, lideró el intento de golpe de Estado; anteriormente, fue visto junto a altos cargos en eventos sociales, según medios bolivianos.

Eventos La televisión local mostró un video de dos tanques y varios militares en la Plaza Murillo, frente al Palacio Quemado. La agencia de medios estatal ABI informó que la movilización comenzó aproximadamente a las 14:30h (hora local). Zúñiga, entonces Comandante General del Ejército, se encontraba en la plaza e hizo una declaración en un canal de televisión local diciendo que: «habrá nuevo gabinete de ministros, seguramente que se va a cambiar, pero no puede seguir así nuestro Estado. Queremos recuperar la patria, basta de empobrecer a nuestra patria».

De manera inusual, a lo que acontece generalmente en Golpes de Estado efectuados por fuerzas militares, la toma de la plaza Murillo en la ciudad de La Paz por parte de la facción militar en disidencia, fue transmitida por varios medios televisivos, radiales y por Internet mediante servicios de streaming y con una gran asistencia de una multitud que observaba los hechos acaecidos en aquel 26 de junio del año 2024.

El presidente Luis Arce, del partido Movimiento al Socialismo (MAS), denunció la presencia indeseada de grupos militares rodeando la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio Quemado. Tras tomar la Plaza Murillo, una tanqueta derribó una de las puertas de la sede gubernamental,siendo el palacio rodeado por los militares. El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, se aproximó a uno de los vehículos blindados para exigir que bajen los militares, demandándole a un coronel que explicara su presencia allí.

Confrontación en el palacio Al entrar al palacio, Zúñiga dijo a los periodistas presentes que «seguramente pronto habrá un nuevo Gabinete de ministros; nuestro país, nuestro estado no puede seguir así» y que él y sus tropas intentaron «restaurar la democracia y liberar a nuestros presos políticos». Zúñiga también dijo que «una élite se ha adueñado del poder del Estado» y exigió la liberación de la expresidenta Jeanine Áñez y Luis Fernando Camacho.En el palacio, Arce y Zúñiga tuvieron un enfrentamiento cara a cara, y Arce le dijo a Zúñiga «Yo soy su capitán y le ordeno que repliegue a sus soldados y no voy a permitir esta insubordinación».

thumb|250px|left|Zúñiga en la Plaza Murillo de La Paz, en junio de 2024, en su intento de dar un golpe de Estado en Bolivia junto al comandante de la Armada Boliviana Juan Arnez Salvador y el comandante de la Fuerza Aérea Boliviana Marcelo Javier Zegarra Gutiérrez.

En el ínterin se provocó el encuentro del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Alberto Arce Catacora con el "general golpista" Zúñiga, el momento fue de tensión, sin embargo, en lo posterior, varias personalidades y políticos de oposición, entre otros, observarian este hecho como la principal evidencia de un autogolpe, ya que el presidente se encontraba sin ningún tipo de protección personal, ministros de Estado que compartían diálogos risueños con empleados públicos y un general Zúñiga de un comportamiento irresoluto y apocado, lo cual sería definido como un hecho inusual ante eventos históricos que acontecieron sobre golpes de Estado en la región.

Movilización de manifestantes El presidente Luis Arce, junto a todo su gabinete, dio un mensaje a la Nación desde la Casa Grande del Pueblo, sede del Ejecutivo boliviano. Un grupo de manifestantes, en su mayoría empleados públicos adeptos al partido gobernante, rodeó varias calles que conducen a la Plaza Murillo, coreando a favor del gobierno de Luis Arce y en respuesta los militares desplegaron gas antidisturbios.

Nombramiento de nuevo alto mando militar Desde la Casa Grande del Pueblo, el presidente Arce junto al vicepresidente nombraron nuevos comandantes generales de las Fuerzas Armadas de Bolivia, quienes ordenaron a las fuerzas militares a retirarse de la Plaza Murillo. Los nuevos altos mandos designados son: José Wilson Sánchez del Ejército de Bolivia, Gerardo Zavala Álvarez de la Fuerza Aérea Boliviana y Renán Guardia Ramírez de la Armada Boliviana.

Este nombramiento, es otra evidencia que utilizan los opositores de Arce Catacora, para solventar la hipótesis del autogolpe, debido a que el momento de la designación se dio paralélo a los hechos violentos que acaecián en puertas del palacio quemado, donde según diversas fuentes, se puede observar al Presidente Luis Alberto Arce Catacora y al Vicepresidente David Choquehuanca con un comportamiento apacible y parsimonioso hasta risueño.

Consecuencias Tras el intento de golpe de Estado, el gobierno reportó un saldo de doce civiles heridos, varios de ellos reportados como empleados públicos. Asimismo, el embajador de Bolivia en la Organización de los Estados Americanos (OEA) informó que había diez militares detenidos.

Detención del excomandante Zúñiga Finalmente, el general Juan José Zúñiga fue detenido por la Policía Nacional de Bolivia en el momento en que ingresaba al Estado Mayor de La Paz, luego que se frustrara la movilización militar. El mismo día en la tarde, la Fiscalía abrió una causa en su contra.

Tras ser detenido, el excomandante Zúñiga en una improvisada conferencia de prensa a las 19:00h (hora local) declaró que el domingo 23 de junio se habría reunido con Luis Arce, quien supuestamente le ordenó sacar tanquetas a las calles, realizando un intento de autogolpe de Estado, ya que «era necesario preparar algo para levantar su popularidad».