miniaturadeimagen| Bandera de la Segunda República española miniaturadeimagen| Catedral "La Seu" de Palma, Mallorca El catolicismo en la Segunda República española fue un importante ámbito de disputa social, cultural y política a lo largo del periodo histórico, determinante en su desarrollo. Las tensiones entre la jerarquía católica y la República fueron evidentes desde el principio, lo que finalmente llevaría a la Iglesia católica a posicionarse contra la República y en colaboración con la dictadura de Francisco Franco.
El establecimiento de la República inició "la fase más dramática de la historia contemporánea tanto de España como de la Iglesia".Payne, Stanley G., Spanish Catholicism: An Historical Overview, p. 149, Univ of Wisconsin Press, 1984 A principios de la década de 1930, el debate sobre el papel de la Iglesia católica y los derechos de los católicos fue una de las principales cuestiones que obstaculizaron la obtención de una amplia mayoría democrática y "dejaron al cuerpo político dividido casi desde el principio". "Payne, Stanley G. A History of Spain and Portugal, Vol. 2, Ch. 25, p. 632 (Print Edition: University of Wisconsin Press, 1973) (LIBRARY OF IBERIAN RESOURCES ONLINE Accessed May 30, 2007) La historiadora Mary Vincent ha sostenido que la Iglesia católica fue un elemento activo en la política polarizadora de los años anteriores a la Guerra Civil Española. De manera similar, Frances Lannon afirma que "la identidad católica generalmente ha sido prácticamente sinónimo de política conservadora de una forma u otra, y abarca desde el autoritarismo extremo hasta tendencias oligárquicas más suaves y el reformismo democrático". Las elecciones municipales de 1931 que desencadenaron laproclamación de la Segunda República y la Constitución española de 1931 "llevaron al poder un gobierno anticlerical ".Anticlericalism Britannica Online Encyclopedia El presidente del Gobierno Manuel Azaña afirmó que la Iglesia católica era en parte responsable de lo que muchos percibían como el atraso de España y abogó por la eliminación de sus privilegios especiales. Admirador de la Tercera República francesa anterior a 1914, quería que el nuevo régimen la emulara, hiciera gratuita y obligatoria la educación secular y construyera una base no religiosa para la cultura y la ciudadanía nacionales, necesarias para la actualización y europeización de España. .F. Lannon, the Spanish Civil War, 1936-39 p.18
Tras las elecciones de junio de 1931, las nuevas Cortes Constituyentes aprobaron un proyecto constitucional enmendado el 9 de diciembre de 1931. La constitución introdujo el matrimonio civil y el divorcio .Vincent, p.121 También establecía una educación laica y gratuita para todos. Buscando reducir los privilegios de la Iglesia, se nacionalizaron sus propiedades y se exigió el pago del alquiler por el uso de propiedades que la Iglesia Católica había poseído anteriormente. Además, el gobierno prohibió las manifestaciones públicas religiosas, entre ellas las católicas, como las procesiones. Desterró el crucifijo de las escuelas y los jesuitas fueron expulsados del país. Las escuelas católicas continuaron, pero fuera del sistema estatal, y en 1933 una nueva legislación prohibió a todos los monjes y monjas dar clase.
En mayo de 1931, tras conspiraciones monárquicas, un estallido de violencia colectiva contra los supuestos enemigos de la República provocó el incendio de iglesias, conventos y escuelas religiosas en Madrid y otras ciudades del país.Mary Vincent, Catholicism in the Second Spanish Republic, p.158
En las elecciones de noviembre de 1933, la formación derechista Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) emergió como el partido con más diputados en las nuevas Cortes. Sin embargo, el Presidente de la República Alcalá-Zamora invitó al radical Alejandro Lerroux que se convirtiera en presidente del gobierno.
El gobierno reprimió enérgicamente la huelga revolucionaria de octubre de 1934 protagonizada por sectores proletarios del Estado. Esto, a su vez, dinamizó movimientos políticos de todo el espectro en España, incluido un movimiento anarquista revivido y nuevos grupos reaccionarios y fascistas, incluida la Falange Española y un movimiento carlista revivido.
La violencia popular que marcó el comienzo de la Guerra Civil, se tradujo en la zona republicana en la persecución de sacerdotes, considerados enemigos ideológicos. Trece obispos y unas 7.000 miembros del clero (clérigos, monjes y monjas) fueron asesinados, casi todos en la primeros meses; y miles de iglesias fueron destruidas. Las zonas de mayor implementación católica, a excepción del País Vasco, apoyaron en gran medida a las fuerzas nacionalistas rebeldes de Franco contra el gobierno izquierdista del Frente Popular. Según el escritor benedictino don Hilari Raguer; "Al estallar la Guerra Civil Española, la gran mayoría, es decir casi toda la jerarquía de la Iglesia española, y casi todos los prominentes de entre los laicos, no sólo no hicieron nada para frenar el conflicto, sino que lo estimularon uniéndose casi en bloque a uno de los dos bandos, el bando que acabó siendo vencedor, y demonizando a quien trabajaba por la paz. La Iglesia española [-] calentó el ambiente antes de que comenzara y echó más leña al fuego después".Hilari Raguer, Gunpowder and Incense, p.209
Precedentes España entró en el como una nación predominantemente agraria que, además, acababa de perder sus colonias. El comienzo de siglo estuvo marcado por un desarrollo social y cultural desigual entre la ciudad y el campo, entre regiones, especialmente influenciado por la dispar industrialización del territorio en el siglo anterior. 'España no era un país sino una serie de naciones y regiones marcadas por su desigual desarrollo histórico.'Ronald Fraser, quoted in Blood of Spain, p.38 Sin embargo, desde principios del se ha producido un avance significativo en el desarrollo industrial. Entre 1910 y 1930, la clase trabajadora industrial se duplicó y superaba los 2 500 000. Los dedicados a la agricultura cayeron del 66% al 45% en el mismo período. Los gobiernos izquierdistas de la República concentraron sus principales reformas en tres sectores : la "aristocracia latifundista", la Iglesia y el ejército, aunque el intento se produciría en un momento de crisis económica mundial. En el sur, menos del 2% de los terratenientes poseían más de dos tercios de la tierra, mientras que 750.000 trabajadores se ganaban la vida a duras penas con salarios que no los libraban del hambre. Esto no ayudaba a las tendencias nacionalistas de algunos territorios, especialmente el catalán y el vasco, poco identificados con la clase dominante agraria y centralista en Madrid.The Blood of Spain Ronald Fraser p.35, 37 Además, si bien España había sido hasta entonces oficialmente católica, en la práctica la identidad católica era muy variable, dependiendo de factores como la región,el estrato social, la propiedad, la edad y el sexo. El patrón general era el de una mayor práctica católica en gran parte del norte y menor en el sur ("las mismas regiones de la expulsión final de los moros y la reconquista católica en el siglo XV parecen nunca haber sido realmente conquistadas para el Iglesia."),Frances Lannon, Privilege, Persecution and prophecy, p.14 y niveles más altos de práctica católica entre los pequeños agricultores que entre los trabajadores campesinos sin tierra. Además, "el proletariado urbano de Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla o los centros mineros de Asturias rara vez entraba en una iglesia (...) la Iglesia y sus asuntos eran simplemente ajenos a la cultura de la clase trabajadora urbana ". Como lo expresó Arboleya en su famoso análisis de 1933, describiendo el caso de apostasía masiva, especialmente entre el proletariado de las grandes ciudades españolas.M.Arboleya Martinez, La apostasia de las masas, Barcelona 1934
Los católicos españoles participaban en un enorme número de ritos religiosos, más allá de las obligaciones mínimas de la ortodoxia (la misa de los domingos, los sacramentos), tales como procesiones y devociones relacionadas con estatuas y santuarios. Al igual que el rosario y las novenas, éstas eran formas de adoración laicas más que sacerdotales. En el caso de algunos rituales religiosos públicos, la cuestión de si el ritual era principalmente religioso o político se convirtió en un problema. La campaña de los jesuitas para difundir la devoción al Sagrado Corazón estuvo "indisolublemente ligada a principios del siglo XX con los valores integristas de la extrema derecha del espectro político católico".Lannon, p.29 Su publicación El Mensajero del Sagrado Corazón era profundamente antiliberal, nacionalista y entusiasta por ver 'el reinado social de Jesucristo en España'. La Compañía de Jesús hizo campaña por la entronización del Sagrado Corazón en oficinas, escuelas, bancos, ayuntamientos y calles de la ciudad. Se erigieron estatuas en cientos de ciudades y pueblos. Consideradas como símbolos de la intolerancia conservadora católica, las estatuas fueron demolidas por algunos anarquistas y socialistas en los primeros meses de la Guerra Civil Española en 1936 .
La Segunda República izquierda|miniaturadeimagen| El Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, en 1931. derecha|miniaturadeimagen|268x268px| El Cardenal Segura - el más integrista de todos los prelados.Lannon, p.47 Privilege, Persecution and Prophecy