La Edad Media en Castellón de la Plana significó el nacimiento del nuevo pueblo de Castellón en el contexto de los acontecimientos producidos en la península ibérica en ese mismo periodo. En estos más de 1000 años se produjeron hechos determinantes en la historia de la ciudad, cuando el área de la Plana al norte del río Mijares pasó de una estructura poblacional muy poco densa y aislada en diferentes villas romanas, a que las diferentes invasiones germánicas posiblemente hicieran huir a sus habitantes a lugares más seguros. Luego, siglos después de la conquista musulmana de Hispania, durante el gobierno almorávide de al-Ándalus volvería la población a asentarse en diferentes alquerías diseminadas por la franja fértil de la amplia llanura protegidos por el castillo de Fadrell. La Corona de Aragón, que durante siglos tenía como objetivo expandirse hacia el sur en el proceso conocido como Reconquista, finalmente consiguió hacerse con la zona comandado por el rey Jaime I en su campaña de 1233 para la conquista de Valencia. En 1251 este rey autorizó formalmente el traslado de la villa desde el castillo hasta el llano donde años antes ya se habían establecido de forma compacta los nuevos repobladores procedentes de los condados catalanes y la zona pirenaica aragonesa. En su nueva ubicación Castellón floreció rápidamente hasta convertirse en una de las villas más importantes del Reino de Valencia pero acabó la Edad Media sumida en una profunda y singular crisis demográfica y económica contraria a los años de esplendor conocidos como el siglo de Oro valenciano que vivía el resto del reino en ese momento.

Toponimia

miniatura|Mural cerámico del Privilegio del traslado donde pueden leerse los topónimos Castelló de Borriana y Castelló La Edad Media fue la etapa histórica en la que se fijaron la mayoría de topónimos que aparecen todavía hoy en el municipio. El más importante es el que da nombre a la propia ciudad, en valenciano, Castelló de la Plana. Éste procede de la construcción medieval Castellu+Ione, que significa ‘castillo pequeño’. A su vez Castellum deriva de la forma Castrum más el sufijo diminutivo «-ellum». En el lenguaje administrativo de los reinos cristianos peninsulares que recoge las Etimologías de Isidoro de Sevilla, esta palabra se utilizaba para definir a un tipo de territorio dominado por un castillo. Posiblemente durante la época de la conquista cidiana esta construcción gramatical que tuvo diversas escrituras como Kastilgón, Castilgone ripa de mare, Castilion o Castiliones. Tras este breve periodo, el nombre de Castellón desaparece hasta la conquista de Jaime I, cuando a partir del topónimo Castelionis la evolución natural de la lengua produjo el doblete Castelló/Castellón, utilizado hasta el 31 de agosto de 1290, fecha a partir de la cual solo apareció la grafía Castelló, cumpliendo las reglas gramaticales que han dado origen a la mayoría de diminutivos así como al enmudecimiento del sonido nasal alveolar [n] desarrollados por el catalán medieval. La necesidad imperiosa de distinguir esta población de otras de los mismos dominios reales llevó a la Cancillería Real a crear diversas variantes como las de Castelló de Borriana o Castelló del Camp de Borriana, pues Burriana era la principal localidad de la zona en la época musulmana, utilizadas entre 1244 y 1339. Este apellido históricamente ha causado muchos problemas entre historiadores, que confundieron habitualmente ambas poblaciones u obviaron la existencia de Castellón, imputando de forma común hechos históricos sucedidos en Castellón a la vecina Burriana. Las autoridades del momento debieron ser conscientes pues durante el se olvidó el apellido apareciendo solamente las formas Castelló o Vila de Castelló. La primera referencia al apellido «de la Plana» apareció en 1308 ya que la villa era capital de la lugartenencia de más allá del río Uxó, también conocida como de la Plana, pero hasta el no se hace habitual. Los cuatro nombres son los únicos que figuran en toda clase de documentación oficial y privada de la época.

En los más de dos siglos en que el topónimo Castellón cayó en el olvido aparece el topónimo Fadrell para referirse a todo el territorio castellonense tomando el nombre de la que, parece ser, era la alquería sarracena más importante de la época. Fadrell, también escrito como Khadrel, Hadrel o Adrel entre otras formas, podría significar ‘verde’ en diminutivo y femenino, o ‘la verde’ si empieza con [h]. Por otra parte la raíz /hadra:/ significa ‘región de poblados con tierra cultivada’ algo que casaría con toda la extensión que este topónimo tuvo en su época, pero teniendo la terminación de origen latino diminutiva «-ell» arriba explicada, significaría más bien ‘el pequeño montículo’ o ‘tierras cultivadas de pequeña extensión’. Fadrell es ahora el nombre de una de las partidas rurales del municipio, donde han pervivido otros ejemplos de toponimia menor de origen árabe como Almalafa, Vinamargo, Vinatxell, Rafalafena, Taxida y Benadresa. De la toponimia desaparecida, mayormente de alquerías documentadas de las que se desconoce su ubicación, hay que destacar el nombre de Benirabe, Binarabe o Benarabe, donde se asentó la villa trasladada de Castellón, que podría significar ‘los del montículo’, ‘los del campamento o residencia’ o bien ‘los del canal de riego’.

La repoblación cristiana trajo nuevos topónimos menores a la zona, entre los que destacan el de Safra, Bovalar, Cap; Lledó, un topoónimo que da nombre a la advocación mariana de la patrona de la ciudad, un nombre al que se han querido buscar raíces de lenguas celtas o que simplemente puede derivar de lledoner nombre común en valenciano de la especie Celtis australis, y que como topónimo pudo ser traído por los repobladores. Pero el nombre más discutido por su importancia histórica es el de Sas o Sasso, una palabra que apareció por primera vez en un documento de 1272 y que cayó en desuso poco antes de iniciar el al que la mayoría de expertos da el significado de secano, uno de los tres paisajes agrícolas tradicionales del municipio, este sería el motivo por el cual el arrabal al oeste antes de la ampliación recibía este nombre; algunos especifican que así era conocida la zona que rodea inmediatamente al Castell Vell conocida por su paisaje montañoso de rocas peladas propio de las estribaciones del Desierto de las Palmas, otros apuntan a que esta palabra proveiene del latín saxum significando ‘piedra’ o ‘peña’ que se correspondería con el cerro de la Magdalena donde se asentaba la población antiguamente. Por este motivo el castillo sería conocido en esta época como Castelló del Sas para diferenciarlo del asentado en la Plana. Para Forcada Martí significaría ‘fortificación’ y especifica que se trataría de la antigua alquería de Benirabe.

Geografía

Al menos desde el se conocen los límites del distrito castral de Fadrell que comprendía desde «Fons-calens hasta el mar, lindando con el río de Burriana, el término de Borriol y la montaña de Montornés». Se cree que la Fons-calens sería la conocida como Font de la Salut, y el río de Burriana se identifica con el Mijares, por lo que este territorio coincidiría exactamente con la suma de los términos municipales de Castellón de la Plana y Almazora. En 1234 el rey Jaime I dona Castellón, Fadrell y Almazora a diferentes señores feudales provocando una contienda jurídica que se resolvió en 1242 con la separación efectiva de Almazora de la jurisdicción de Castellón, algo que no parece haberse planteado nunca para el caso de Fadrell. La extensión del municipio castellonense en 1398 era de 107,32 km², ligeramente inferior a la superficie actual que es de 111,33 km². Sin embargo en 1315 comienza un litigio por los lindes en la zona de Benadresa que Pedro Ximénez, señor de Borriol, consideraba que le pertenecían hasta el límite con Alcora y Onda para aprovechar los numerosos pastos de la zona amparándose en la falta de datos sobre los límites de las poblaciones implicadas en sus documentos fundacionales, pese a que en 1282 Castellón y Borriol ya habían amojonado su frontera. El proceso finalizó en 1398 con la delimitación exacta entre el municipio castellonense y el señorío borriolense, dejando la zona de Benadresa en el término de Castellón, a cuyo castillo se supone que ya pertenecía.