alt=En la foto se ve el mapa mundial 2010 - 2019 con colores que muestran el ascenso de temperaturas de la superficie de la tierra en la última década.|miniaturadeimagen|300x300px|Cambio climático antropogénico. Este fenómeno es un ejemplo de externalidad negativa, donde las actividades humanas, principalmente la extracción y el uso de combustibles fósiles, genera emisiones de gases de efecto invernadero. Una externalidad es una situación en la que los costes o beneficios de producción o consumo de algún bien o servicio no se reflejan en su precio de mercado. En otras palabras, son externalidades aquellas actividades que afectan a otros sin que estos paguen por ellas o sean compensados. Existen externalidades cuando los costos o los beneficios privados no son iguales a los costes o los beneficios sociales. Los dos tipos más importantes son las economías externas (externalidad positivas) o las deseconomías externas (externalidades negativas). SBIF: Glosario Una mejor clarificación: una externalidad es el «Efecto negativo o positivo de la producción o consumo de algunos agentes sobre la producción o consumo de otros, por los cuales no se realiza ningún pago o cobro».Banco Central de Venezuela: ABC Económico
Jean-Jacques Laffont da una definición de uso común: Las externalidades son efectos indirectos de las actividades de consumo o producción, es decir, los efectos sobre agentes distintos al originador de tal actividad (y) que no funcionan a través del sistema de precios. En una economía competitiva privada, los equilibrios no estarán, en general, en un óptimo de Pareto, ya que solo reflejará efectos privados (directos) y no los efectos sociales (directo más indirecto), de la actividad económica.Laffont, J.J. Externalities In: The New Palgrave Dictionary of Economics. Second Edition. Eds. Steven N. Durlauf and Lawrence E. Blume. Palgrave Macmillan, 2008. The New Palgrave Dictionary of Economics Online. Palgrave Macmillan. 29 de marzo de 2011 Técnicamente esto se interpreta como: «cualquier efecto indirecto que ya sea una actividad de producción o consumo tiene sobre una función de utilidad o sobre un conjunto de consumo o conjunto de producción».
Las externalidades son generalmente clasificadas en externalidades negativas, cuando una persona o una empresa realiza actividades, pero no asume todos los costos, efectivamente traspasando a otros, posiblemente la sociedad en general, algunos de sus costos; y externalidades positivas, cuando esa persona o empresa no recibe todos los beneficios de sus actividades, con lo cual otros —posiblemente la sociedad en general— se benefician sin pagar. Diccionario de conceptos económicos Recientemente se habla de un tercer grupo: externalidades posicionales.
Economistas como Friedrich von Hayek y Milton Friedman, se refieren a veces a las externalidades como «efectos secundarios» (spillovers).Por ejemplo: The Knowledge Spillover Theory of Entrepreneurship y The Spillover of Systemic Ethical Behaviour
Más allá del efecto sobre individuos o grupos, se considera, desde el punto de vista de la economía, que el efecto de las externalidades es distorsionar el mercado y, consecuentemente, la asignación eficiente de los recursos en un sistema económico.
Origen y evolución del concepto El estudio de actividades económicas cuyos beneficios y costes se extienden más allá de quienes las utilizan o implementan directamente puede trazarse a Adam Smith, quien, en el libro 5 de La Riqueza de las Naciones y con posterioridad a un largo y detallado análisis en relación con cosas tales como la administración de justicia, defensa nacional, y otras instituciones (tales como educación) y obras públicas, etc., concluye aduciendo que dado que esas actividades son establecidas para el beneficio general de toda la sociedad es razonable, por lo tanto, que deban ser sufragadas por la contribución general de toda la sociedad, todos los diferentes miembros contribuyendo, en la medida de lo posible, en proporción a sus respectivas capacidades. Sin embargo, Smith deja claro que, en su opinión, esos gastos deberían ser idealmente cubiertos por quienes se benefician más inmediata y directamente. Por ejemplo, los estudiantes pueden pagar por su educación, y los peajes «liberan los ingresos generales de la sociedad de una carga muy considerable». (Smith - op. cit, libro 5: Conclusión)
Externalidades y economía La discusión en esta época (siglos y ) se centró, como era típico en la escuela clásica, en los efectos generales, que permitían ya sea la obtención de beneficios sin contribuir o el sufrimiento de consecuencias sin beneficios. El ejemplo clásico es la construcción de un faro, que beneficiara el comercio en un puerto y, a través de él, en una región, pero al mismo tiempo tendrá algunos efectos negativos, aumentando el tránsito vehicular y el coste de las viviendas, etc. Sucede que no necesariamente todos aquellos que se benefician estarán dispuestos a contribuir al financiamiento de la obra (ver problema del polizón). La solución obvia sería recurrir a algún impuesto, pero en ese caso es posible que terminen pagando algunos de los que sufren las consecuencias negativas.
La situación perduró a lo largo de esas líneas de «beneficios generales»; argumentos centrándose generalmente en materias de extensión e implementación: no siempre es conveniente o práctico cobrar a los usuarios directos en cada ocasión en, por ejemplo, las calles de pueblos y ciudades o se puede considerar que los beneficios de una educación pública generalizada y gratuita a los estudiantes más que justifican el hecho que son financiados comunalmente. Igualmente, no es necesariamente la mejor opción que materias de justicia estén abiertas a consideraciones de «pagos», etc.
El estudio de esos fenómenos fue modificado profundamente con la aparición del neoclasicismo. Alfred Marshall nota, en su obra Principios de economía (1890) que no solo existen beneficios o costos «generales» sino también «sectoriales» e incluso individuales. Adicionalmente, Marshall enfatiza que esos efectos son resultados inesperados: algunas empresas obtienen una reducción en los costes que no son resultado de las acciones de ellas mismas, sino que se originan externamente debido, por ejemplo, a la expansión del mercado o a la mejor calidad en la mano de obra, consecuencia del acceso a mejores niveles de salud, educación y cultura provistos por otras firmas o por la sociedad como un todo. Para Marshall entonces, el alcance del concepto se refiere a efectos que son externos a la empresa, pero muchas veces internos de la industria en general. Mishan expone simplemente el argumento marshalliano en los siguientes términos:
Este nuevo concepto, que Marshall denomina efectos externos, fue introducido a fin de explicar las economías de escala, que Marshall había observado, a través de una propuesta de costos decrecientes con el aumento de producción. Esta sugerencia parece, a primera vista, contraponerse directamente a la «ley» de los rendimientos decrecientes, lo que generó, y aún genera, alguna discusión (ver, por ejemplo Bifani, op, cit). Sin embargo, un análisis más detallado sugiere que tal contradicción podría ser solo aparente. A. C. Pigou (1927): The Laws of Diminishing and Increasing Cost William J. Baumol, Alan S. Blinder: Economics: Principles and Policy p 143
Generalmente se considera que fue Arthur Pigou (por ejemplo:Pensamiento económico de Cecil Pigou y Arthur Cecil Pigou, 1877-1959, etc. ) quien inició el análisis moderno de los «efectos externos», profundizando el análisis marshalliano en su Economics of Welfare (1920) Pigou se interesa en la relación entre los efectos individuales y sociales del fenómeno: «la relación que debía fijarse entre el valor del producto marginal neto privado y el producto neto social». Cuando los beneficios sociales exceden a los beneficios privados (situación que Pigou denomina efectos positivos) la empresa tenderá a producir menos que lo socialmente deseable, dado que está recibiendo beneficios inferiores a la utilidad aportada por sus productos (siendo específicos: está vendiendo a un precio inferior al óptimo para maximizar su ganancia). Por el contrario, cuando los beneficios privados son superiores al beneficio social (efectos negativos) la empresa tenderá a producir más que lo socialmente deseable, dado que efectivamente está traspasando parte de sus costes a terceros. (de nuevo, siendo específicos: está obteniendo una ganancia superior a la obtenible si todos los costes fueran considerados)
Esto, en la opinión de Pigou, justifica una intervención estatal a fin de corregir lo que es percibido como un fallo de mercado. (ver Pigou y la economía del bienestar), intervención que tomara la forma de un subsidio a las empresas que producen externalidades positivas y un gravamen en el caso de las externalidades negativas. Lo anterior dio origen a los llamados impuestos pigouvianos. Es generalmente considerado que William Baumol ha sido instrumental en adecuar esas propuestas a concepciones económicas contemporáneas, en su obra On Taxation and the Control of Externalities (1972)..
En la opinión de Baumol, las externalidades se pueden clasificar en beneficiosas, aquellas que crean beneficios externos a quienes están directamente envueltos en la producción de los bienes en cuestión; y detrimentales, las que imponen un costo a otros. El efecto principal de las externalidades es deformar la asignación racional o eficiente de recursos: en teoría, los recursos económicos son asignados a través del mecanismo de la oferta y demanda con el máximo de eficiencia. Pero si los precios de mercado no corresponden a los costos o beneficios reales, el mecanismo no funciona.
Casi al mismo tiempo de la obra original de Baumol, Ernst Friedrich Schumacher reintroduce la consideración de efectos «generales» de las externalidades, en su libro Lo pequeño es hermoso (1973), sugiriendo que esos «fallos de mercado» son «defectos sistemáticos» de un sistema económico que equipara lo más con lo mejor. «Por supuesto, las empresas crean productos útiles y empleos. Sin embargo, el cálculo robótico que las dirige les obliga a pagar lo menos posible por los recursos que utilizan y a transferir el máximo posible de sus costos a otros, ya sea los trabajadores, los contribuyentes, las generaciones futuras, o la naturaleza. Esto sucede todos los días, automáticamente y de forma masiva, sin que nadie capaz de detenerlo». decir lo anterior no es, en la opinión de los partidarios de Schumacher, gran novedad, «lo que es nuevo es que la acumulación de estos costos externalizados ha llegado al punto en que la integridad biológica de nuestro planeta está en grave peligro».Peter Barnes (2003): Capitalism, the Commons, and Divine Right
Aún anteriormente (1968) a la contribución de Schumacher, Garret Hardin había publicado su tragedia de los comunes,Garrett Hardin, The Tragedy of the Commons, Science, Vol. 162, No. 3859 (13 de diciembre de 1968), pp. 1243-1248. Obtenible en castellano aquí en el cual sugiere que la solución al problema del abuso y demanda sin límites o restricciones sobre los recursos naturales se encuentra en la restricción incremental de algunos derechos o libertades.
Lo anterior ha dado origen a la consideración de aspectos ecológicos y de sostenibilidad en relación con materias de crecimiento económico. Por ejemplo: Guillermo Pereyra: Minera Majaz, externalidades, Impuesto Pigou y Teorema de CoaseKatja Schumacher (2007) Innovative energy technologies in energy-economy models Assessing economic, energy and environmental impacts of climate policy and technological change in Germany
Externalidades y nivel de vida