derecha|miniaturadeimagen|Canibalismo en Lituania durante la Guerra de Livonia en 1571 (lámina alemana).
Los actos de canibalismo en Europa parecen haber sido relativamente frecuentes en la prehistoria, pero también se produjeron repetidamente en épocas más recientes, a menudo motivados por el hambre, el odio o preocupaciones médicas. En Europa, tanto los humanos anatómicamente modernos como los neandertales practicaron el canibalismo en cierta medida durante el Pleistoceno, y los neandertales pueden haber sido devorados por los humanos modernos a medida que éstos se extendían por el continente. Entre los humanos de la Europa prehistórica, los arqueólogos han descubierto muchos yacimientos claros e indiscutibles de canibalismo, así como otros numerosos hallazgos de los que el canibalismo es una interpretación plausible.
En la antigüedad, varios autores griegos y romanos mencionaron costumbres caníbales en zonas remotas del continente, como más allá del río Dniéper y en Britania. El filósofo estoico Crisipo señaló que las costumbres funerarias eran muy variadas y que muchos pueblos practicaban el canibalismo funerario, una costumbre que los griegos rechazaban. Se tienen constancias de varios casos de canibalismo por supervivencia durante asedios. El canibalismo para hacer frente al hambre también se practicó en épocas posteriores, como durante la Gran Hambruna de 1315-1317. A principios de la Edad Moderna y Colonial, los marineros náufragos se comían los cuerpos de los fallecidos o echaban a suertes para decidir quién tenía que morir y proporcionar comida al resto, una costumbre marítima ampliamente aceptada.
Durante la Primera Cruzada, algunos cruzados se comieron los cadáveres de sus enemigos muertos, aunque las razones de estos actos (hambre u odio) son objeto de debate. En la Italia de principios de la Edad Moderna se produjeron varios casos de canibalismo indudablemente motivado por la venganza. En 1672, el estadista holandés Johan de Witt y su hermano fueron linchados y parcialmente devorados por una turba enfurecida. En la Europa de la Edad Moderna se popularizó el consumo de partes del cuerpo y sangre con fines médicos. Esta práctica, que alcanzó su apogeo en el , continuó en algunos casos hasta la segunda mitad del .
En la primera mitad del resurgieron los actos de canibalismo de supervivencia en Europa del Este, especialmente durante la hambruna rusa de 1921-1922, la hambruna soviética de 1930-1933 y el sitio de Leningrado. Varios asesinos en serie, como Karl Denke y Andrei Chikatilo, consumían partes de sus víctimas. Otras personas, como el reportero William Seabrook y el artista Rick Gibson, comían carne humana por curiosidad o para escandalizar al público, aunque no mataban a nadie con ese fin. A principios del , Armin Meiwes se hizo tristemente famoso por matar y comerse a una víctima voluntaria, a la que había encontrado a través de Internet.
Prehistoria Existen pruebas arqueológicas de que el canibalismo se practicaba desde hacía cientos de miles de años por los primeros Homo sapiens y homínidos arcaicos. Algunos antropólogos, como Tim D. White, sugieren que el canibalismo era común en las sociedades humanas antes del inicio del Paleolítico Superior. Esta teoría se basa en la gran cantidad de huesos de "humanos descuartizados" hallados en yacimientos neandertales y de otros grupos del Paleolítico Inferior y Medio.
Parece probable que no todos los casos de canibalismo prehistórico se debieran a la misma razón, del mismo modo que los actos caníbales conocidos en los registros históricos han estado motivados por diversas razones. Una de las razones sugeridas para el canibalismo en el Paleolítico Inferior y Medio ha sido la escasez de alimentos. También se ha sugerido que la eliminación de cadáveres mediante el canibalismo ritual (funerario) era un medio de control de los depredadores. El objetivo era impedir el acceso de depredadores y carroñeros a los cuerpos de los homínidos (y de los primeros humanos). Jim Corbett propuso que, después de grandes epidemias, cuando los cadáveres humanos son fácilmente accesibles para los depredadores, aumentaban los casos de leopardos que se alimentaban de humanos, por lo que la eliminación de cadáveres mediante el canibalismo ritual (antes de que aparecieran en la historia de la humanidad las tradiciones culturales de enterrar y quemar cadáveres) podría haber tenido razones prácticas para que los homínidos y los primeros humanos controlaran la depredación.
La prueba arqueológica más antigua de canibalismo entre homínidos procede de la cueva de la Gran Dolina, en el norte de España. Los restos de varios individuos que murieron hace unos 800 000 años y que podrían pertenecer a la especie Homo antecessor muestran signos inequívocos de haber sido descuartizados y consumidos del mismo modo que los animales cuyos huesos también se encontraron en el yacimiento. Pertenecen al menos a once personas, todas ellas jóvenes (desde la infancia hasta el final de la adolescencia). Un estudio de este caso lo considera un caso de canibalismo "nutricional", en el que se cazaba, asesinaba y comía a individuos pertenecientes a grupos hostiles o no relacionados. Basándose en la colocación y el procesamiento de restos humanos y animales, los autores concluyen que el canibalismo fue probablemente un "comportamiento repetitivo a lo largo del tiempo como parte de una tradición culinaria" y no se debió al hambre u otras circunstancias excepcionales. Sugieren que los individuos jóvenes (más de la mitad de los cuales eran niños menores de diez años) eran el objetivo porque "suponían un riesgo menor para los cazadores" y porque este era un medio eficaz para limitar el crecimiento de los grupos competidores.
Los restos neandertales de las Cuevas de Goyet, con una antigüedad de entre 40 500-45 500 años a. C. halladas en Bélgica, contienen huesos agrietados, marcas de corte y otros indicadores de procesamiento de alimentos. Los restos de reno proceden del mismo yacimiento y presentan las mismas marcas de procesamiento. Además, algunos huesos fueron utilizados como herramientas óseas. Este hecho ocurrió antes de la llegada de los humanos anatómicamente modernos a Europa, por lo que constituye una prueba inequívoca del canibalismo neandertal en el norte de Europa. Varios yacimientos de Croacia, Francia y España aportan más pruebas de que los neandertales practicaban el canibalismo en ocasiones, aunque la interpretación de algunos de estos hallazgos sigue siendo controvertida.
Los neandertales también pudieron ser víctimas del canibalismo de los humanos anatómicamente modernos. Unas pruebas halladas en el suroeste de Francia indican que estos últimos descuartizaron y se comieron a un niño neandertal hace unos 30 000 años, aunque se desconoce si lo mataron ellos o murió por otros motivos. Se considera que el hallazgo refuerza la hipótesis de que los humanos modernos podrían haber cazado neandertales y, de este modo, haber contribuido a su extinción. vínculo=https://en.wikipedia.org/wiki/File:Cannibalised_maxilla.jpg|derecha|miniaturadeimagen|Un maxilar de la Cueva de Gough con marcas de corte cerca de los dientes. En la Cueva de Gough (Inglaterra), se han hallado restos de huesos y cráneos humanos con una antigüedad de unos 14 700 años, lo que sugiere que se practicaba el canibalismo entre los habitantes o visitantes de la cueva, y que podrían haber utilizado cráneos humanos como recipientes para beber. La cultura magdaleniense parece haber practicado ampliamente el consumo ritual de parientes fallecidos como práctica funeraria más que por motivos nutricionales.
En Castell de Castells (España), se han descubierto huesos humanos del Mesolítico mediterráneo que datan de entre 10 200-9 000 años y muestran claras marcas de dientes humanos masticándolos. No está claro si el hecho estuvo motivado por rituales, estrés alimentario o por alguna otra causa. Diecinueve de los huesos muestran marcas de quemaduras por cocción, al parecer después de retirar la carne pero antes de descomponer los huesos. Además, las heces humanas descubiertas en el interior de la cueva contenían fragmentos de huesos humanos.
El yacimiento arqueológico de Herxheim (suroeste de Alemania), fue un centro ritual y una fosa común formada por personas de la cultura de la cerámica de bandas de la Europa neolítica. En él se hallaron los restos dispersos de más de mil individuos de diferentes regiones, en algunos casos lejanas, que murieron alrededor del año 5 000 a. C. No está claro si se trataba de cautivos de guerra o de sacrificios humanos, pero las pruebas indican que sus cadáveres fueron asados enteros y luego consumidos.
En la Cueva de Fontbrégoua (sureste de Francia), se hallaron los restos de seis personas que habitaron el lugar hace unos 7 000 años (dos niños, un adolescente y tres adultos), así como huesos de animales. Los patrones de las marcas de corte indican que tanto los humanos como los animales fueron desollados y procesados de forma similar. Dado que todas las víctimas humanas fueron procesadas al mismo tiempo, la directora de la excavación, Paola Villa, sospecha que todas pertenecían a la misma familia o familia extensa y que fueron asesinadas y descuartizadas juntas, probablemente durante algún conflicto violento. Otros han argumentado que los rastros fueron causados por rituales de desollamiento previos a un enterramiento secundario, pero el hecho de que tanto los humanos como los animales salvajes y domésticos fueran procesados de la misma manera hace que esta posibilidad sea poco probable. Además, Villa argumenta que los rastros observados se ajustan mejor a un proceso típico de carnicería que a un enterramiento secundario.
Los investigadores también han encontrado pruebas físicas de canibalismo en épocas más recientes, incluida la Gran Bretaña prehistórica. En 2001, arqueólogos de la Universidad de Bristol hallaron pruebas de canibalismo practicado hace unos 2 000 años en Gloucestershire (suroeste de Inglaterra), lo que concuerda con los informes de los antiguos romanos, según los cuales los celtas de Gran Bretaña practicaban el sacrificio humano, matando y comiéndose a los enemigos capturados, así como a los criminales convictos.
Historia temprana El canibalismo se menciona muchas veces en la historia y la literatura antiguas. Heródoto afirmaba en sus Historias () que tras once días de viaje remontando el Borístenes (río Dniéper) se llegaba a una tierra desolada que se extendía durante un largo trecho, seguida de un país de comedores de hombres (distintos de los Escitias) y, más allá, de otra zona desolada y deshabitada.
El filósofo estoico Crisipo aprobaba comerse a los parientes muertos en un ritual funerario y señalaba que tales rituales eran comunes entre muchos pueblos.
Según Apiano, durante el asedio romano de Numancia en el , la población de Numancia (en la actual España) se vio reducida al canibalismo y al suicidio. Josefo también informó del canibalismo durante el asedio de Jerusalén en el año 70 d. C.
Jerónimo, en su carta Against Jovinianus (escrita en 393 d. C.), habla de cómo los pueblos han llegado a su condición actual como resultado de su herencia y enumera varios ejemplos de pueblos y sus costumbres. En la lista, menciona que había oído que los Attacotti (en Gran Bretaña) comían carne humana y que los Maságetas y los Derbices (dos pueblos de Asia Central) mataban y se comían a los ancianos, ya que consideraban que ese era un destino más deseable que morir de viejo y enfermo.
Edad Media vínculo=https://en.wikipedia.org/wiki/File:Blake_Hell_33_Ugolino.jpg|alt=Painting of a bearded man and four children huddled on a stone floor with two large angels overhead.|miniaturadeimagen|Ugolino y sus hijos en la celda, según la pintura de William Blake. De acuerdo con la descripción de Dante, los prisioneros murieron lentamente de hambre y, antes de morir, los hijos de Ugolino suplicaron a su padre que se comiera sus cadáveres para sobrevivir.