La provincia de Cañete es una de las diez provincias que conforman el departamento de Lima en la costa central del Perú. Tiene por capital la ciudad de San Vicente. Limita al norte, con las provincias de Lima y Huarochiri; al este, con la provincia de Yauyos; al sur, con la provincia de Chincha, perteneciente al departamento de Ica; y al oeste, con el océano Pacífico.

Dentro de la división eclesiástica de la Iglesia católica del Perú, pertenece a la prelatura de Yauyos.

La provincia es parte del Sur Chico y es una de las provincias más visitadas durante la temporada de verano. Fue reconocida desde 1992 como Cuna y Capital del Arte Negro del Perú (Registro Nacional de Derechos de Autor N° 0957).

Toponimia La provincia recibe su nombre posiblemente en honor al virrey Andrés Hurtado de Mendoza, puesto que escribe el cronista Reginaldo de Lizárraga en su Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile: «llamado Guarco por los indios y por nosotros Cañete, por un pueblo que en él se fundó llamado Cañete, de españoles, respecto del marqués de Cañete el viejo, de laudable memoria, que fue quien le mandó poblar», donde el «marqués de Cañete el viejo» hace alusión a dicho virrey. Otra teoría sostiene que los españoles denominaron esta zona de esa manera debido a los cañaverales que abundaban en la zona.

En cuanto a su antiguo nombre, los antiguos cañetanos indígenas llamaban a la provincia Huarco (escrito <Guarco> en esa y otras crónicas). Cerrón Palomino especula que el nombre está relacionado con la raíz verbal warku- 'colgar', aunque aparentemente sin el sufijo que marca el infinitivo -y para poder formar algo como warkuy 'colgamiento'. Esto sería en alusión a la fortaleza de Canchari (¿posiblemente?), donde colgaban gente. Esta interpretación la rescata de la crónica de Martín de Murúa, quien escribe «Dicen que a este valle y asiento le llamaban Huarco por la mucha gente que en él ahorcaban».

Historia Época preincaica Hay evidencias de que en Chilca aparecen los primeros agricultores peruanos hace más de siete mil años y existen estudios que confirman que este mismo hombre remonta su existencia en la zona a más de diez mil años. El Hombre de Chilca, representa la génesis habitacional en la costa peruana y su tránsito incipiente de cazador a pescador, recolector y finalmente agricultor. Es evidente también, la influencia y dominio por estas tierras de las culturas chavín y Tiahuanaco. Los restos arqueológicos se han descubierto muestras de técnicas de construcción en donde sobresalen las pircas, paredes de tapial y otras manifestaciones a base de piedra y barro. Su alimentación estuvo basada en pallares, calabazas, yuca, pescado, lobo de mar, mariscos, etc.

Todos los reinos vecinos de entonces, fueron agrupándose en la necesidad de intercambiar productos y defenderse de los ataques enemigos que, desde la serranía, pugnaban por conquistar nuevas tierras para la agricultura. Así se forma la Confederación del Huarco que tuvo como jefe máximo al cacique Chuquimanco.

Época inca

Es la época de mayor apogeo del Imperio incaico. El ejército del inca Pachacútec al mando de Tupac Yupanqui incursiona por las zonas aledañas hacia el valle del Huarco, cuyos guerreros se aprestan a defender las tierras del valle. La defensa duró cuatro años, caracterizándose por una estrategia inca, en donde el hambre y la sed fue el arma acosante para los antiguos cañetanos. La Fortaleza de Ungará significó el último reducto de la resistencia de los habitantes del Huarco, ante el avance conquistador de los incas.

Con la caída de la Fortaleza de Ungará y otros lugares de defensa, como Herbay, se inicia el reinado de los incas se agruparon en una Confederación para hacer frente a los incas, la que estuvo comandada por el Régulo Chuquimanco (Gran Lanza), cuyo origen es discutible, algunos aseguran que era de Mala, otros del Huarco. El hecho es, que ya se demuestra en elevado porcentaje de evidencias, de que dicha confederación se dirigía a conformarse en un reino de considerables proporciones, tal como lo fue el Gran Chimú. La presencia de complejos arquitectónicos, arqueológicos en todo el territorio cañetano, son una muestra objetiva de que hubo la presencia de conglomerados humanos que alcanzaron sobresaliente desarrollo. La autonomía que habían logrado los pequeños reinos, lo mismo que a través de la Confederación, fue por el dominio militar de los incas, y esta empieza en el período gubernamental del inca Pachacútec. Los pequeños reinos pasaron a depender directamente del Cusco. Pero ,dada la rebeldía de los antiguos cañetanos, se suscitaron algunas rebeliones, siendo la más conocida de la Cacica del Huarco. Aunque este hecho no solo se dio a nivel regional, fue un fenómeno que se da en todo el imperio, así los levantamientos de los chancas, pocras, cañares, paltas, xauxas, huancas, etc.

Así, entonces, tras el dominio militar, vino el político, administrativo y económico, social; y en consecuencia los pequeños reinos de Cañete fueron incorporados como una provincia más del Imperio incaico.

Época virreinal

thumb|left|300px|Virrey Andrés Hurtado de Mendoza La villa de Santa María de Cañete, nace a raíz de un mandato real que para concretarse transita por un largo recorrido geográfico y cronológico. En Bruselas, el 10 de agosto de 1555, el Emperador Carlos V de España, eligió y nombró virrey del Perú a Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete. El rey le otorgó al virrey, poder para el gobierno y defensa de las provincias del Perú, de igual modo, para ennoblecer a ellas, así como gratificar a los pobladores mediante la fundación de villas.

El virrey Hurtado de Mendoza se hizo cargo de un territorio que recientemente había sido pacificado; y se encaminó a ejecutar la orden de la fundación de la villa. El 29 de junio de 1556, el virrey llegó a Lima, trayendo las instrucciones para la fundación de las villas en el Perú. Al día siguiente martes 30 de junio, Hurtado de Mendoza mandó dar el pregón real de su majestad en la plaza de armas de Lima por voz del negro Andrés de Frías.

El virrey Hurtado de Mendoza cumplió con la primera parte de la fundación de la villa de Santa María, recibiendo de paso la orden para que se «haga un buen tratamiento de los naturales ni en sus sementeras y excusar otros inconvenientes», que día a día se ofrecían, además para que algunos españoles tengan con qué vivir y ocuparse en esta parte del dominio español.

Por esta razón la corona vio por conveniente fundar un pueblo de españoles en el valle del Guarco, que se «encontraba a veinte leguas de la ciudad de los Reyes», por ser además parte conveniente y porque «hay un puerto de mar y tierras a disposición para ellos».

La villa debía ser fundada «con horca, picota e jurisdicción civil y criminal». Para ello el virrey confió el encargo al capitán Jerónimo de Zurbano. El fundador escogido entendía «este negocio como convenga al servicio de su majestad». Asimismo, el virrey ordenó partir al valle del Guarco al mencionado capitán, llevando consigo una instrucción escrita, la cual debía observarse en el momento de la fundación.

Hurtado de Mendoza aconsejó y ordenó a Zurbano, escoger el lugar más conveniente y que una vez ejecutada la orden real, especialmente hecho el trazo y población de la villa, el fundador debía llevar ante el virrey toda la relación de lo efectuado y así poder dar las provisiones del caso. Quedó así entonces acordado, por lo que se otorgó el poder virreinal a Zurbano el 20 de agosto de 1556, recordándosele que tome en cuenta las debidas incidencias. Así, usando las facultades y el poder virreinal, el capitán Jerónimo de Zurbano, se trasladó al valle del Guarco; y sobre la base de sus anteriores recorridos que hiciera con Diego de Meza, Andrés Incoces, Pedro de Quinoces y otras personas que residen en dicho valle y que tienen experiencias de lo que hay en él.

Se platicó y discutió con la comitiva que había acudido al lugar entre ellos el reverendo Juan de Aguilera, Diego Díaz, Joan Martínez Tinoco, Martín López Salguero y el escribano que estuvieron presentes en el reconocimiento del lugar “apropiado”; optaron y acordaron que la villa se funde en un lugar denominado Coaldas.

Entre el 20 y 30 de agosto de 1556, se halla un trecho cronológico, que permite reconocer directamente el terreno para establecer un pueblo de españoles que llevaría el nombre de Santa María, fue entonces, Coaldas, el lugar escogido y se presume que la ubicación estuvo entre la actual ciudad de Cerro Azul y la antigua CAU Santa Bárbara, cerca al mar.

Fue entonces el estudio del terreno, la tarea más difícil que tuvieron el capitán Zurbano y su comitiva. Reparó en el lugar apropiado, así como en los recursos con que contaría los nuevos vecinos: tierra, agua, leña, sal, etc.

Fundación thumb|right|350px|Puerto Fiel, Cañete La villa de Santa María que debía de fundarse en Coaldas al dársele «horca y picota o jurisdicción civil y criminal», la picota estaría ubicada en la plaza principal y la horca estaría en el lugar de mejor parecer.

La ciudad debía tener el trazo igual que Lima y en medio de ella debía estar la plaza de armas, y en una cuadra de la plaza se señalarían cuatro solares en redondo para que se haga la Iglesia y cementerio y una huerta para el cura que allí residiere y de manera que no quede ningún solar pegado al templo.

Luego dos solares más para las casas del Cabildo y cárcel pública que tenía que estar despegada de la iglesia; además de algunas instrucciones y privilegios que debían tener los nuevos vecinos por orden del rey Carlos V.

El 30 de agosto de 1556, se inició la fundación de la villa en nombre del todopoderoso edificando la iglesia, el pueblo llevó el nombre de Santa María, cuya advocación fue de su natalicio del ocho de septiembre.

En el sector del Guarco, pueblo de indios, en nombre del rey Carlos V y del virrey Andrés Hurtado de Mendoza, el Capitán Jerónimo de Zurbano, después de señalar la plaza, indicó el edificio de la iglesia tomando en sus manos y besando una cruz, puso la primera piedra en los maderos en señal de la posesión de su Majestad en estos reinos. Hecho el ceremonial de la fundación, empezando por el trozo del templo, el reverendo Padre FRAY Juan De Aguilera, “comisario susodicho” que estaba presente, se vistió para bendecir la Iglesia y realzar las ceremonias episcopales necesarias y acostumbradas para tales actos por virtud y en nombre del papa León X.

Cabe anotar que Zurbano puso en este valle, veinticinco vecinos españoles por mandato real, los cuales debían ser asistidos con solares, chacaras, semillas, capital y bueyes, así como darles ciertas concesiones, como el de no cobrarles en un principio los tributos reales. Los vecinos eran casados y responsables en perpetuar la población. Pero, el asentamiento de los vecinos españoles en la villa, no fue del todo halagador ya que apenas fundada esta, ellos abandonaron el lugar designado y se dispersaron hacia muchos puntos del valle del Guarco. Esta actitud llamó poderosamente la atención de las autoridades virreinales, que incluso las llenó de preocupación. El más preocupado en este caso, fue Alonso de Useda, que ya había intercedido ante el virrey para que se efectúe una nueva fundación de la villa.

El 17 de enero de 1558, a pedido de Hernando Alonso, procurador de la villa, procedió a pregonar su segunda fundación, cuya gestión quedó cumplida cuando las autoridades El 22 de abril de 1558, se otorga el mandato para los efectos indicados y el 1 de mayo del mismo año se dio el primer pregón dándose cumplimiento al mandato el 22 de abril.