La obra de Mary Wollstonecraft, Vindicación de los derechos de la mujer (1792), cuyo título original en inglés es "A Vindication of the Rights of Woman: with Strictures on Political and Moral Subjects", es una de las primeras obras de la literatura y filosofía feministas. En ella, Wollstonecraft rebate la postura sostenida por los teóricos políticos y educacionales del de que las mujeres no debían tener acceso a la educación. Wollstonecraft argumenta que las mujeres deberían recibir una educación acorde a su posición en la sociedad ya que, según la escritora, son esenciales para la nación porque son ellas las que educan a los hijos y porque podrían ser consideradas no solamente meras esposas, sino pares de sus maridos. En lugar de verlas como simples elementos decorativos en la sociedad, o bienes con los que comerciar a la hora de acordar un matrimonio, Wollstonecraft mantiene que las mujeres son seres humanos que merecen los mismos derechos fundamentales que los hombres.
Wollstonecraft se decidió a escribir Los derechos de la mujer tras leer el informe de 1791 de Charles Maurice de Talleyrand-Périgord para la Asamblea Nacional Constituyente de Francia que sostenía que las mujeres solamente debían recibir educación relacionada con el ámbito doméstico. Partiendo de la crítica a este postulado, la autora desarrolla un ataque más amplio contra los dobles estándares sexuales y acusa a los hombres de promover que las mujeres incurran en una emotividad excesiva. Los derechos de la mujer fue escrito apresuradamente como respuesta directa a los eventos que estaban teniendo lugar. Wollstonecraft tenía la intención de escribir un segundo volumen más meditado, pero murió antes de poder completarlo.
Si bien la autora reclama igualdad entre los sexos en áreas específicas de la vida, tales como la moralidad, en ningún momento llega a afirmar explícitamente que hombres y mujeres sean iguales. Esta postura ambigua con respecto a la igualdad de sexos ha hecho que sea difícil clasificar a Wollstonecraft como una feminista, especialmente teniendo en cuenta que ni la palabra ni el concepto existían cuando ella escribió su obra. La creencia general de que Los derechos de la mujer fue acogido desfavorablemente es un malentendido moderno, fruto de la presunción de que Wollstonecraft fue tan vilipendiada durante su vida como lo llegó a ser después de la publicación de Memorias de la autora de Vindicación de los derechos de la mujer, escrito en 1798 por William Godwin, su marido. En realidad, "Los derechos de la mujer" fue bien acogido cuando fue publicado por primera vez en 1792. Un biógrafo coetáneo, por ejemplo, se refirió a él como "probablemente el libro más original del siglo".Sunstein, 3.
Contexto histórico thumb|left|alt=Retrato de un hombre mostrando su cabeza y hombros. Lleva una chaqueta negra con cuello alto y una camisa blanca con un lazo. Se adorna la cabeza con una peluca de pelo rubio rizado.|Talleyrand, de Pierre-Paul Prud'hon Vindicación de los derechos de la mujer fue escrito en el turbulento contexto de la Revolución francesa y de los debates que esta suscitaba en Gran Bretaña. La crítica política británica abordaba, en una agitada y en ocasiones feroz guerra de panfletos (hoy conocida como Revolution Controversy), temas que abarcaban desde el gobierno representativo, hasta los derechos humanos o la separación de iglesia y estado, muchos de los cuales habían surgido en Francia con anterioridad. Wollstonecraft participó en esta refriega por primera vez en 1790 con Vindicación de los derechos del hombre, una respuesta a Reflexiones sobre la Revolución francesa (1790) de Edmund Burke.Macdonald and Scherf, "Introduction", 11–12. En sus Reflexiones, Burke criticaba la postura de los numerosos pensadores y escritores británicos que habían dado una calurosa bienvenida a las primeras etapas de la Revolución francesa. Mientras que para ellos la Revolución francesa tenía su homólogo en su propia Revolución gloriosa de 1688 que había limitado el poder de la monarquía, Burke argumentaba que la analogía histórica apropiada era en realidad la guerra civil inglesa (1642–1651), uno de cuyos resultados fue la ejecución del rey Carlos I en 1649. Para él, la Revolución francesa representaba un golpe de Estado violento contra el legítimo gobierno. En Reflexiones sostiene que los ciudadanos no tienen el derecho de rebelarse contra su gobierno, ya que la civilización es el resultado del consenso social y político y sus tradiciones no pueden ser constantemente cuestionadas. De otro modo, el resultado sería la anarquía. Uno de los argumentos clave en Los derechos del hombre de Wollstonecraft, publicado solamente seis semanas después que las Reflexiones de Burke, es que los derechos no pueden basarse en la tradición. Los derechos, según la autora, se deberían otorgarse porque sean justos y sensatos, independientemente de si responden a la tradición o no.Wollstonecraft, Vindications, 43–44.
La presentación de Charles Maurice de Talleyrand-Périgord de su Rapport sur l'instruction publique ("Informe sobre la educación pública", 1791) a la Asamblea Nacional Constituyente en Francia, provocó la respuesta de Wollstonecraft.Kelly, 107; Sapiro, 26–27. En sus recomendaciones para un sistema nacional de educación, Talleyrand escribía: Eduquemos a las mujeres, no para aspirar a las ventajas que la Constitución les niega, sino para conocer y apreciar aquéllas que les garantiza. . . . Los hombres están destinados a vivir en el escenario del mundo. Una educación pública es apropiada para ellos: pronto les pone frente a los ojos todas las escenas posibles de la vida, sólo las proporciones cambian. El hogar paterno es mejor para la educación de las mujeres: tienen menos necesidad de aprender a manejar los intereses de los otros que de acostumbrarse ellas mismas a una vida tranquila y apartada.Talleyrand, "Rapport sur l'instruction publique", reprinted in Vindications, 394–95. thumb|right|alt=Retrato de una mujer mostrando su cabeza con una peluca gris . Dos rizos largos asoman desde su nuca. Sus hombros están cubiertos por un chal vaporoso de color crema.|Olympe de Gouges Wollstonecraft dedicó Los derechos de la mujer a Talleyrand: "Tras haber leído con gran placer un panfleto que usted ha publicado recientemente, le dedico este volumen para invitarlo a reconsiderar la materia y sopesar con madurez mi propuesta respecto a los derechos de la mujer y a la educación pública."Wollstonecraft, Vindications, 101. A finales de 1791, la feminista francesa Olympe de Gouges había publicado su Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, y el asunto de los derechos de la mujer se convirtió en el centro de los debates políticos tanto en Francia como en Gran Bretaña. En Los derechos de la mujer, Wollstonecraft extiende los argumentos expuestos en Los derechos del hombre. En Los derechos del hombre, tal y como el título sugiere, la escritora se ocupa de los derechos de un grupo determinado de hombres (hombres británicos del ) mientras que en Los derechos de la mujer, su interés se concentra en los derechos de la mujer como categoría abstracta. Sus argumentos no solamente conciernen a la mujer británica del . El primer capítulo de Los derechos de la mujer trata el tema de los derechos naturales y plantea la pregunta de quién tiene esos derechos inalienables y sobre la base de qué. La respuesta que Wollstonecraft ofrece es que, en tanto que los derechos naturales son concedidos por Dios, que un segmento de la sociedad se los niegue a otro constituye un pecado.Taylor, 105–6; Kelly, 107. De este modo, Los derechos de la mujer no solamente analiza sucesos concretos de Francia o de Gran Bretaña, sino temas más amplios que estaban siendo planteados por filósofos políticos contemporáneos, como John Locke y Jean-Jacques Rousseau.Sapiro, 182–84.
Temas Wollstonecraft no empleó en sus propios trabajos la argumentación formal o la prosa de estilo regido por la lógica, común en la escritura filosófica del . Los derechos de la mujer es un ensayo extenso que introduce en los primeros capítulos todos los temas principales para luego volver sistemáticamente a ellos, cada vez desde un punto de vista diferente. La obra adopta, además, un tono híbrido que combina el argumento racionalista con la retórica apasionada del sentimentalismo.Kelly, 110.
En el , el sentimentalismo como fenómeno físico acabaría por quedar intrínsecamente ligado a una serie de creencias morales. Los doctores y anatomistas creían que cuanto más sensitivos fueran los nervios de una persona, más se vería emocionalmente afectada por su entorno. Dado que se consideraba que las mujeres tenían nervios más finos que los hombres, también se creía que eran más emotivas.Barker-Benfield, 9. Además, el exceso de emotividad asociado a la sensibilidad, teóricamente daba lugar a una ética de la compasión según la cual aquellos con sensibilidad podían empatizar fácilmente con las personas que sufren. Los historiadores, por su parte, legitimaron el discurso de la sensibilidad y el sentimentalismo y a quienes lo promovían con los crecientes esfuerzos humanitarios, como el movimiento para abolir el tráfico de esclavos .Barker-Benfield, 224. Pero demasiada sensibilidad podía tener también un efecto paralizante: como el investigador G. J. Barker-Benfield explica, "un refinamiento innato de los nervios se asociaba también con mayor sufrimiento, debilidad y susceptibilidad al trastorno".
Cuando Wollstonecraft escribía Los derechos de la mujer, la sensibilidad ya había sido sujeto de continuado ataque durante algunos años.Todd, Sensibility, 144. La sensibilidad, que en un principio parecía prometer una reunión solidaria entre individuos, era ahora considerada "profundamente separatista". Las novelas, dramas y poemas que se valían del lenguaje de la sensibilidad reivindicaban los derechos individuales, la libertad sexual y unas relaciones familiares poco convencionales que se basaban exclusivamente en los sentimientosTodd, Sensibility, 136. Además, como Janet Todd, otra especialista en la sensibilidad en la Inglaterra del , sostiene "para muchos en Gran Bretaña el culto a la sensibilidad parecía haber provocado la feminización de la nación, haber dado una importancia inmerecida a la mujer, y haber castrado al hombre."Todd, Sensibility, 133.
Educación racionalista Una de las tesis principales de Wollstonecraft en Los derechos de la mujer es que las mujeres debían ser educadas en la razón para darles la oportunidad de contribuir a la sociedad. En el , tanto los filósofos educacionales como los escritores de libros de conducta, que podrían considerarse obras precursoras del libro de autoayuda,Batchelor, Jennie. "Conduct Book." The Literary Encyclopedia. Consultado el 14 de mayo de 2007. partían de la base de que las mujeres estaban incapacitadas para el pensamiento racional o abstracto. Las mujeres eran, según la creencia, demasiado susceptibles al sentimentalismo y demasiado frágiles para poder pensar con claridad. Wollstonecraft, así como otras reformistas como Catharine Macaulay y Hester Chapone, defendían por el contrario que las mujeres eran capaces de pensar racionalmente y que merecían recibir una educación. La autora presenta este argumento en su propio manual de conducta, Reflexiones sobre la educación de las hijas (1787), en su libro infantil, Relatos originales de la vida real (1788) y en Los derechos de la mujer.Wollstonecraft, Vindications, 169ff; Kelly, 123; Taylor, 14–15; Sapiro, 27–28; 243–44.