La Fundación Humanitaria de Gaza, (GHF, por sus siglas en inglés) fue una organización privada que contaba con el respaldo de la administración estadounidense de Trump y el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu. Creada en febrero de 2025, tenía su sede administrativa en Estados Unidos. Su misión oficial era distribuir ayuda humanitaria durante la crisis humanitaria de Gaza, agravada por la decisión de Israel de detener toda la ayuda humanitaria internacional el 2 de marzo de 2025 y ante el alto riesgo de hambruna en la Franja. Su director ejecutivo, Jake Wood, dimitió el 25 de mayo de 2025 por dudas sobre la imparcialidad y neutralidad del grupo. El presidente ejecutivo era Johnnie Moore, un empresario evangélico que se autodefine como sionista cristiano.
Ha sido criticada por las Naciones Unidas y por organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional y el Comité Internacional de la Cruz Roja por privatizar la ayuda humanitaria a Gaza, eliminar y sustituir con personal militar o paramilitar a organizaciones con probada experiencia humanitaria y, donde hasta la fecha había 400 puestos de distribución, tener previsto establecer solo ocho, principalmente en el sur y el centro del enclave, lo que podría provocar el desplazamiento forzado de la población del norte de Gaza donde no se prevén puestos de reparto. También se ha acusado a la fundación de politizar la distribución de la ayuda y dar cobertura a Israel para que persiga sus objetivos de despoblar Gaza de palestinos.
Para mediados de octubre de 2025, 2615 personas habían muerto y otras 19 182 resultaron heridas por disparos de las fuerzas israelíes, mientras buscaban alimentos en los sitios de distribución de la FHG, Los sobrevivientes de las repetidas matanzas masivas perpetradas por Israel en los lugares de distribución han comenzado a referirse a la operación de la FHG como trampas mortales en lugar de ayuda mientras que Médicos Sin Fronteras la calificó de «matanza disfrazada de ayuda». El Centro de Derechos Constitucionales envió un aviso legal a la FHG sobre su posible responsabilidad por complicidad en crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio contra los palestinos. En julio de 2025 las autoridades suizas ordenaron el cierre de la oficina de la FHG en Ginebra.
Las operaciones de FHG se suspendieron tras el alto el fuego en Gaza de octubre de 2025. Un portavoz del grupo indicó su intención de reanudarlas. En noviembre de 2025, la organización anunció el fin permanente de sus operaciones en Gaza, «tras haber distribuido más de 187 millones comidas gratuitas directamente a los civiles».
Contexto Desde el estallido de la guerra de Gaza tras los ataques de Hamás de octubre de 2023, el gobierno israelí y las FDI han controlado e impedido la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza. La entrega de ayuda se ha interrumpido varias veces a lo largo de los años, ya sea por los bloqueos israelíes o por acciones de los civiles israelíes. Desde el 2 de marzo de 2025, fecha en la que Israel rompió el alto el fuego con Hamás de 2025, esta no ha permitido la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, y la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) hace temer una hambruna en la Franja de Gaza.
Según un informe de The New York Times, la idea de un programa privado de distribución de alimentos respaldado por Israel se discutía desde diciembre de 2023. A lo largo de 2024 funcionarios israelíes trabajaron con contratistas de seguridad privados estadounidenses para desarrollar un plan, y la Fundación Humanitaria de Gaza se registró en febrero de 2025 en Delaware y en Ginebra.
Organización Financiación La organización no ha facilitado información sobre sus fuentes de financiación. Sin embargo, la prensa israelí ha publicado que el gobierno de su país ha financiado a la organización con más de 700 millones de séquels (unos 175 millones de euros) tan solo en el mes de mayo de 2025, contradiciendo lo dicho oficialmente por las autoridades israelíes.
El viernes 20 de junio, los Estados Unidos autorizó la entrega de 30 millones de dólares a la GHF, a pesar de la preocupación de algunos funcionarios estadounidenses por la matanza de palestinos cerca de los lugares de distribución de alimentos, según cuatro fuentes y un documento visto por la agencia Reuters. Se trata de la primera contribución financiera conocida del gobierno estadounidense a la organización, y según el documento consultado se realizó un desembolso inicial de 7 millones de dólares.
Organización del reparto Plan previsto por la Fundación miniaturadeimagen|Sitios de distribución de la FHG en Gaza a julio de 2025 La consultora Boston Consulting Group (BCG) trabajó para el gobierno de Israel en la creación de la FHG, desde octubre de 2024 hasta mayo de 2025, a través del Instituto Tachlith y del contratista de defensa Orbis. Consultores de la práctica de Defensa de BCG basados en Estados Unidos viajaron a Israel para planificar la logística de la operación y gestionar la contratación de empresas de seguridad. También construyeron un modelo económico de la deportación de los habitantes de la Franja a Somalia, Egipto y otros países árabes. BCG inicialmente afirmó haber realizado el trabajo pro bono, pero The Washington Post reveló que BCG presentaba facturas de más de un millón de dólares al mes. El Financial Times cifró los ingresos de BCG en 4 millones de dólares. Cuando el proyecto fue revelado por la prensa, la directiva de BCG declaró que había sido realizado «en violación directa de nuestras políticas y procesos» y despidió a los dos socios que habían llevado el proyecto.
El plan inicial preveía utilizar un pequeño número de centros de distribución, la mayoría en el sur de Gaza, protegidos por el ejército israelí y contratistas privados estadounidenses, pero sin la implicación directa de las Fuerzas de Defensa de Israel. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, afirmó que las tropas israelíes se situarían «a distancia» de los centros para ofrecer protección adicional. El plan era similar a otros anteriores del ejército israelí, y contrastaba con los modelos de la ONU y otras agencias internacionales que incluyen cientos de puntos de distribución más pequeños en toda la franja de Gaza.
Los responsables de la ayuda afirmaron que controlarían a las personas para detectar su relación con militantes de Hamás, tal vez mediante reconocimiento facial o tecnología biométrica. Los puntos de reparto distribuirían ayuda sólo una o dos veces al mes en lugares específicos, y la ayuda se describiría como raciones pre-envasadas, kits de higiene y suministros médicos. Su propuesta presupuestaba cada ración en torno a 1,30 dólares, incluyendo costes de adquisición y distribución.
Desarrollo del reparto El coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras en Gaza ha explicado que «los cuatro centros de distribución, situados en zonas bajo control total de las fuerzas israelíes tras el desplazamiento forzoso de la población, tienen el tamaño de campos de fútbol y están rodeados de puestos de vigilancia, montículos de tierra y alambre de espino. Están vallados y sólo tienen un punto de acceso para entrar y salir».
Testimonios de oficiales y soldados israelíes recogidos por el periódico israelí Haaretz afirman que sus superiores less ordenaron disparar a las personas que acudieran a los centros de distribución de la GHF para alejarlas o para dispersarlas cuando se produjesen aglomeraciones, incluso si no representaban una amenaza para los militares. El soldado entrevistado explicó que no recurren a gases lacrimógenos, solo fuego real, así como ametralladoras pesadas, lanzagranadas y morteros. «Nuestra forma de comunicación son los disparos», agregó.
Los centros de distribución suelen abrir una hora cada mañana, pero desde antes de que abran hay muchas personas esperando. Según los testimonios recogidos por Haaretz, los soldados israelíes disparan a las personas que llegan antes del horario de apertura para impedir que se acerquen, y también después del cierre para dispersarlas.
El ejército israelí rechazó estas declaraciones afirmando que operan «para asegurar las rutas que conducen a los centros de distribución, a fin de permitir que la ayuda llegue a los civiles en lugar de a Hamás» y que dieron instrucciones al Estado Mayor del ejército para que investigase los presuntos crímenes de guerra cometidos por sus tropas en los sitios de la FHG.
Lanzamiento de ayuda desde el aire El 25 de julio de 2025, Israel anunció que permitiría que otros países lanzasen ayuda humanitaria desde el aire, que abriría algunos corredores para que entren algunos camiones cargados de ayuda, y dejaría pausas de varias horas al día en los combates. Varios países empezaron a lanzar ayuda humanitaria desde aviones, entre ellos España, Alemania, Francia, Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
En cuanto a la entrada de camiones, se necesitan unos 600 camiones diarios para cubrir las necesidades de la población de la Franja, cifra avanzada por el gobierno de Hamás que han corroborado las ONG. Pero a principios de agosto, cada día apenas entraban unas decenas de ellos.
Nuevos centros en Rafah a partir de septiembre de 2025 Ante la oposición de las organizaciones humanitarias y gran parte de la comunidad internacional al sistema de ayuda de la GHF, que obliga a los gazatíes a recorrer largas distancias para recoger alimentos secos que deben cocinarse en un momento en que el combustible escasea en la Franja, y ante el caos creado y el número de civiles asesinados en las colas del hambre, las fuerzas militares de Israel decidieron crear otro tipo de centro de reparto de ayuda. Según relató The Times of Israel a principios de septiembre de 2025, se empezó a construir dos centros de reparto más seguros para los civiles, los soldados israelíes y los guardas norteamericanos contratados.
Los dos centros estarán diseñados para funcionar las 24 horas del día, y los delimitarán altos muros de cementos que definirán claramente las zonas de paso. Constarán de zonas de distribución y descarga, de tal manera que cuando se agoten los alimentos en una zona, los civiles se desviarán a otra donde los camiones estén descargando y comenzarán a recibir ayuda allí. Mientras tanto, más camiones comenzarán a reabastecer las secciones en las que se hayan agotado los suministros.
Directivos El director ejecutivo Jake Wood, un antiguo francotirador y marine estadounidense. y cofundador de la agencia de ayuda en catástrofes Team Rubicon, dimitió el 25 de mayo porque le era imposible cumplir los objetivos de la fundación y al mismo tiempo «adherirme estrictamente a los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, que no abandonaré» y afirmó que «inequívocamente... no formaré parte de nada que disloque o desplace por la fuerza a la población palestina.»
El 3 de junio la FHG nombró para sustituirle a Johnnie Moore, un pastor evangélico, empresario y asesor interreligioso de Donald Trump, y seguidor de su proyecto de deportar a la población palestina de Gaza. Según su biografía, Moore desempeñó un papel importante en las negociaciones para que los Emiratos Árabes Unidos establecieran relaciones con Israel en 2020 en el marco de los Acuerdos de Abraham.
Actividad miniaturadeimagen
La Fundación comenzó a operar el 26 de mayo de 2025 en un nuevo centro de distribución en Rafah. Informó de que había distribuido 8000 cajas de alimentos, estimadas para alimentar a 44.000 personas durante media semana, lo que sólo cubría alrededor del 2% de la población de Gaza.