miniatura|225px|Alumnos en un aula de la Universidad de Salamanca, . miniatura|225px|Estatua de Francisco de Vitoria en Salamanca.

La expresión escuela de Salamanca se utiliza de manera genérica para designar el renacimiento del pensamiento dentro del contexto más amplio del Siglo de Oro español en diversas áreas que llevó a cabo un grupo de profesores universitarios, especialmente teólogos españoles, a raíz de la labor intelectual y pedagógica de Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca. El influjo de la Escuela se debió sentir en otras naciones; muchos de los componentes de la Escuela impartieron clases en universidades de fuera de España.

La Escuela de Salamanca es, tanto por razones de producción teórica como de profundidad de la misma, uno de los momentos mayores de la cultura de occidente. En términos generales, sustentó intelectualmente la primera globalización, consecuencia del Imperio español, caracterizado por la creación del Derecho internacional moderno y la expansión del mestizaje iberoamericano y filipino.

En la segunda década del , en época de entreguerras y agitación política tuvo lugar un amplio e internacionalizado movimiento prosalmanticense centrado sobre todo en la figura de Francisco de Vitoria y el auge del Derecho Internacional, consecuencia del cual fue la creación de la cátedra con nombre del maestro en la Universidad de Salamanca, el comienzo del Anuario de la Asociación Francisco de Vitoria y la publicación de la decisiva obra de James Brown Scott El origen español del Derecho Internacional moderno (1928). Durante la posguerra, en 1946, con motivo del cuarto centenario de la muerte de Vitoria, publicó Antonio Truyol Serra cuatro ediciones en otras tantas lenguas (español, francés, inglés, alemán) de su estudio y homenaje al maestro.Existe un análisis de los tres principales momentos reconstructivos de la Escuela de la Salamanca en la España del siglo XX. Cf. P. Aullón de Haro, "Estudio. Elementos para una fenomenografía", en James Brown Scott, El origen español del Derecho Internacional moderno, y otros escritos, Madrid, Instituto Juan Andrés, 2024, pp. 9-41. En los años 50, Joseph Alois Schumpeter reivindicó la aportación de los maestros salmanticenses al origen de la ciencia económica (en la corriente de pensamiento económico español que se conoce con el nombre de arbitrismo), a lo que hay que añadir los amplios estudios de Marjorie Grice-Hutchinson, sobre todos los temas que tocó la Escuela. En esos años también comienza Luciano Pereña la publicación de sus investigaciones sobre Suárez y Vitoria, a partir de las cuales, en 1972, tendrá lugar el inicio de la edición del "Corpus Hispanorum de Pace". Tras diversas aportaciones notables, en el año 2000 aparece, cerrando el siglo o abriendo una nueva prometedora época en los altos estudios, la obra de Belda Plans: La Escuela de Salamanca y la renovación de la teología en el siglo XVI.Publicada en Madrid por la Biblioteca de Autores Cristianos. Es la monografía más extensa e importante sobre la materia. Estuvo precedida por trabajos pioneros y en diferentes campos de Vicente Beltrán de Heredia, Ramón Hernández Martín y, entre otros, Francisco Carpintero Benítez

Contexto histórico miniatura|150px|Martín de Azpilcueta.

Desde comienzos del las concepciones tradicionales del ser humano y su relación con Dios y con el mundo se habían visto sacudidas por la aparición del humanismo, por la reforma protestante y por los nuevos descubrimientos geográficos y sus consecuencias. El advenimiento de la Edad Moderna supuso un cambio importante en el concepto del hombre en sociedad. La Escuela de Salamanca abordó estos problemas desde nuevos puntos de vista.

Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Luis de Alcalá, Martín de Azpilcueta (o Azpilicueta), Tomás de Mercado o Francisco Suárez, todos ellos iusnaturalistas y moralistas, son los fundadores de una escuela de teólogos y juristas que realizó la tarea de reconciliar la doctrina tomista con el nuevo orden social y económico.«La tradición hispana de la libertad», por Rafael Termes. Los temas de estudio se centraron principalmente en el hombre y sus problemas prácticos (morales, económicos, jurídicos...), aunque no se trata ni mucho menos de una doctrina única aceptada por todos, como lo prueban los desacuerdos o, incluso, las agrias polémicas entre ellos, que demuestran la vitalidad intelectual de la Escuela.

Por la amplitud de temas tratados se ha planteado la conveniencia de distinguir dos escuelas, la de los salmanticenses y la de los conimbricenses (de la Universidad de Coímbra). La primera comenzaría con Francisco de Vitoria (h. 1483-1546), y llega a su máximo esplendor con Domingo de Soto (1494-1560), todos ellos de la orden de los dominicos. La escuela de los conimbricenses estaría formada por los jesuitas que, desde finales del tomaron el relevo intelectual de los dominicos. Entre los jesuitas encontramos nombres de la talla de Luis de Molina (1535-1600) y Francisco Suárez (1548-1617).

Véase también: Segundo escolasticismo' Teología En el Renacimiento la teología estaba en decadencia frente al pujante humanismo, con la escolástica convertida en una metodología vacía y rutinaria. La universidad de Salamanca representó, a partir de Francisco de Vitoria, un auge de la teología especialmente como renacimiento del tomismo, que influyó en la vida cultural en general y en otras universidades europeas. El aporte fundamental de la Escuela de Salamanca a la teología quizá sea el acercamiento a los problemas de la sociedad, que antes habían sido ignorados, además del estudio de cuestiones hasta entonces inéditas. Por ello a veces se utilizaba el término teología positivaLa teología positiva es la parte de la teología que demuestra sus conclusiones con los principios y hechos de la revelación cristiana. para destacar su carácter práctico frente a la teología escolástica.

Moral En una época en la que la religión (catolicismo, protestantismo, islam...) impregnaba todo, analizar la moralidad de los actos era el estudio más práctico y útil que se podía hacer para servir a la sociedad. Por eso las aportaciones originales en derecho y economía de la Escuela de Salamanca no fueron en su origen otra cosa que análisis concretos de los desafíos y problemas morales ocasionados a la sociedad por las nuevas situaciones.

Con el paso de los años se fue obteniendo una serie de respuestas ante dilemas morales concretos. Pero como una casuística nunca podía ser completa, también se buscó una regla o principio más general. A partir de aquí comenzó a desarrollarse el probabilismo, donde el criterio último ya no era la verdad, sino la seguridad de no elegir mal. Desarrollado principalmente por Bartolomé de Medina y continuado por Gabriel Vázquez y Francisco Suárez, el probabilismo llegó a convertirse en la escuela moral más importante de los siglos siguientes.

Existencia del mal en el mundo Una idea revolucionaria entre las desarrolladas por los salmantinos es que se puede hacer el mal aunque se conozca a Dios, y se puede hacer el bien aunque se le desconozca. Esto resultaba especialmente importante para el trato con los paganos, ya que el hecho de que no fuesen cristianos no presuponía que no fuesen buenos.

Vitoria proporcionó una imagen nueva de la divinidad para intentar explicar la presencia del mal en el mundo. La existencia de este hacía difícil creer que Dios pudiese ser infinitamente bueno e infinitamente poderoso a la vez.

Vitoria explicó esta paradoja apelando al libre albedrío humano. Puesto que la libertad es concedida por el mismo Dios a cada hombre, no es necesario que el hombre actúe eligiendo siempre el bien. La consecuencia es que el hombre puede provocar voluntariamente el mal.

Polémica De auxiliis

miniatura|150px|Fray Luis de León.

Esta polémica se desató, a finales del , entre jesuitas y dominicos sobre la gracia y la predestinación, es decir, cómo se puede conciliar el libre albedrío con la omnipotencia de Dios. En 1582 el jesuita Prudencio de Montemayor y el agustino fray Luis de León hablaron sobre la libertad humana en un acto público. El dominico Domingo Báñez consideró que le daban un excesivo peso y que emplearon unos términos que sonaban heréticos, por lo que les acusó ante el Santo Oficio de pelagianismo. Esta doctrina ensalzaba el libre albedrío humano en detrimento del pecado original y de la gracia otorgada por Dios. El resultado de esta escaramuza fue que Prudencio de Montemayor terminó apartado de la enseñanza y a Fray Luis se le prohibió defender tales ideas.

Báñez fue acusado ante el Santo Oficio por fray Luis de León de cometer el error de Lutero. Según esta doctrina, que está en la base del protestantismo, el hombre está plenamente corrompido como consecuencia del pecado original y su voluntad es incapaz de cooperar o rechazar libremente a la acción de la gracia. Báñez resultó exculpado.

Sin embargo, esto no acabó con la polémica, que continuó Luis de Molina con su Concordia liberi arbitrii cum gratiae donis (1588), apoyándose en el jesuita portugués Pedro de Fonseca, que se consideró la mejor expresión de la posición de los jesuitas. La polémica continuó durante años e incluyó un intento de los dominicos para que el Papa Clemente VIII condenase la Concordia de Molina. Finalmente Paulo V en 1607 reconoció la libertad de jesuitas y dominicos para defender sus ideas, prohibiendo que ninguna de ellas fuese calificada de herejía.

Derecho y justicia La doctrina jurídica de la Escuela de Salamanca significó el fin de los conceptos medievales del derecho, con la primera gran reivindicación de la libertad, inusitada para la Europa de la época. Los derechos naturales del hombre pasaron a ser, de una u otra forma, el centro de atención, tanto los relativos al cuerpo (derecho a la vida, a la propiedad) como al espíritu (derecho a la libertad de pensamiento, a la dignidad).

Derecho natural y derechos humanos La Escuela de Salamanca reformuló el concepto de Derecho natural. Este surge de la misma naturaleza, y todo aquello que exista según el orden natural comparte ese derecho. La conclusión obvia es que, si todos los hombres comparten la misma naturaleza, también comparten los mismos derechos como el de igualdad o de libertad. Puesto que el hombre no vive aislado sino en sociedad, la ley natural no se limita al individuo. Así, la justicia es un ejemplo de ley natural que se realiza dentro de la sociedad. Para Gabriel Vázquez (1549-1604) actuar con justicia es un deber dictado por la ley natural.

Así, frente a la concepción predominante en España y Europa de los indios de América como infantiles o incapaces, la gran novedad sería el reconocimiento de derechos, como el de la propiedad de sus tierras o el de rechazar la conversión por la fuerza.

Soberanía miniatura|150px|Francisco Suárez.

La Escuela de Salamanca distinguió dos potestades, el ámbito natural o civil y el ámbito sobrenatural, que en la Edad Media no se diferenciaban. Una consecuencia directa de la separación de potestades es que el rey o emperador no tiene jurisdicción sobre las almas, ni el Papa poder temporal. Incluso propusieron que el poder del gobernante tiene sus limitaciones. Así, según Luis de Molina una nación es análoga a una sociedad mercantil en la que los gobernantes serían los administradores, pero donde el poder reside en el conjunto de los administrados considerados individualmente, cuando la idea anterior era que el poder de la sociedad sobre el individuo es mayor que el de este sobre sí mismo, ya que el poder del gobernante era una emanación del poder divino, cosa que los salmantinos rechazan.