La guerra burgundia entre los años 435 y 437 fue un conflicto bélico ocurrido en el Imperio romano de Occidente. Enfrentó a los burgundios establecidos en la provincia de Germania Primera y en el lado derecho del Rin, contra un ejército imperial dirigido por Aecio en 436 y al año siguiente 437 contra un ejército huno.
Antecedentes
Los burgundios asentados en territorio Imperial
Los burgundios era una tribu germánica que, procedentes de un área entre los ríos Vístula y Oder se había desplazado hacia el suroeste a finales del y para las últimas décadas del siguiente IV conseguido dominar un territorio en la orilla derecha del Rin, al norte del río Neckar. En los convulsos años tras la invasión del Rin apoyaron al usurpador Jovino en 411 y obtuvieron, con ello, el permiso para ampliar su territorio e incluir la orilla izquierda del Rin (territorio romano), dentro de la provincia de Germania Primera, con Borbetomagus (Worms) como su ciudad principal. Tras la derrota de Jovino en 413, tanto los gobiernos de Honorio como de Valentiniano III les permitieron tacitamente mantenerse en el lado romano a cambio de defender la frontera.
El Imperio occidental a mediados de la década de 430
Tras la muerte de Constancio III en 421, el Imperio occidental se ha visto envuelto en una serie de guerras civiles por la disputa del poder que finalizaron con Aecio como la personalidad dominante e indiscutida del Imperio. De manera paralela, sufrió continuos ataques por parte de los francos, visigodos, jutungos, suevos y vándalos quienes buscaban ampliar sus territorios, algo en lo que fueron especialmente exitosos los vándalos que consiguieron saquear la diócesis de África y arrebatarle una de sus áreas más ricas. Todo este proceso había agotado su capacidad militar, ya reducida tras la grave crisis que le azotó entre 406 y 418, de tal manera que el Imperio oriental tuvo que intervenir en su ayuda para evitar la pérdida completa de sus provincias africanas y en la última guerra civil, Aecio pudo imponerse en 433 gracias al respaldo de los hunos y a que los visigodos rechazaron ayudar a Gala Placidia.
Desarrollo miniaturadeimagen|derecha|400px|Mapa de las campañas del Imperio occidental en La Galia entre los años 436 a 439 con las zonas de control y movimientos de los contendientes. Estallido (435)
Durante los más de veinte años que trascurrieron desde su asentamiento en el lado romano del Rin en 411/413 los burgundios no tuvieron que causar ningún problema al Imperio pero, en el año 435 las fuentes indican que «se rebelaron» lo que da a entender que rompieron algún tipo de acuerdo previo con el gobierno imperial. Al mando de Gundahario invadieron la vecina provincia de Bélgica Primera sin que se sepa el motivo lo que ha dado pie a especular sobre el mismo: bien se sintieron marginados ante el favoritismo Imperial hacia los hunos, quienes eran enemigos suyos; o bien, buscaron obligar al Imperio a renegociar su relación para obtener las mismas condiciones favorables que habían conseguido los vándalos en África. Ese mismo año se produjo, también, una rebelión bagauda en el área de Armórica con lo que el desafío militar se hizo más importante y obligó al gobierno imperial a preparar una campaña de gran entidad.
Campaña Imperial (436)
Aecio pudo organizar un ejército gracias a las tropas hunas que se habían puesto al servicio del Imperio en 433 y con ello, suplido su dramática escasez de efectivos militares. A inicios de 436 se puso en marcha hacia el norte de la Galia y antes de llegar a Bélgica Primera dividió sus fuerzas en dos grupos: el principal siguió con él para enfrentarse a los burgundios mientras que otro menor se dirigió hacia Armórica al mando de Litorio para aplastar a los bagaudas.
No ha quedado información de los lugares donde el ejército imperial se enfrentó a los burgundios pero, de una manera u otra, consiguieron expulsarlos de la provincia invadida y que volviesen ese mismo año a sus bases en Germania Primera o, incluso, expulsarlos al otro lado del Rin. La victoria fue tan rápida que ha hecho suponer que Aecio recibiese ayuda de los federados francos quienes atacarían a los burgundios desde el norte al tiempo que los romanos lo hacían desde el sur. La contundencia de su derrota llevó a que Gundahario aceptase la paz humillante que le impuso Aecio quien, por su parte, también estaba interesado en finalizar el conflicto ya que los visigodos habían aprovechado la coyuntura y atacado ese año la ciudad de Narbona.
Ataque de los hunos (437)
Por la victoria contra los burgundios, Aecio fue recompensado con el consulado para 437 y ese año viajó a Constantinopla para asistir a la boda entre Valentiniano III y Licinia Eudoxia. Parece ser que, con el ejército imperial en el sur de la Galia ocupado con los visigodos y con la ausencia de Aecio, Gundahario aprovechó la ocasión para romper la paz que había acordado el año anterior. La respuesta, en esta ocasión, no la protagonizaron los romanos sino los hunos. Estos habían sufrido una estrepitosa derrota a manos de los burgundios en el año 430 en la que murió su rey Octar y no dejaron escapar la ocasión para, por orden de Aecio o con su consentimiento, actuar como aliados del Imperio y atacarles buscando venganza con una campaña mediante la que los burgundios fueron casi aniquilados y su rey muerto (Hidacio habla de ). Aunque se especula si el ejército huno fue dirigido por Atila o Bleda, se tiene por más verosímil que fuese otro dirigente huno secundario quien comandase las tropas.
Consecuencias y acontecimientos posteriores
Con la expulsión de los burgundios y el aplastamiento de la revuelta bagauda, para 437, la situación en el norte de la Galia quedó pacificada y la capacidad militar romana, restaurada. La frontera del Rin al sur de Mogontiacum, por su parte, permaneció estable y sus infraestructuras inalteradas hasta el periodo de crisis que se iniciaría con la muerte de Aecio en 454.
Gundahario fue sucedido por su hijo Gondioc y su pueblo permaneció en sus antiguos territorios al otro lado del Rin, siempre con la amenaza de nuevos ataques por parte de los hunos. En el año 443, Aecio les volvió a permitir su entrada en territorio imperial y los asentó en Sapaudia, un área alrededor del lago Lemán en la actual Suiza con la misión, parece ser, de proteger la entrada al paso del Gran San Bernardo frente a posibles invasores del norte.
Reflejo en la mitología germánica
La desaparición de este primer reino burgundio y la muerte de su rey Gundahario fueron la base para la elaboración, por poetas francos entre los siglos y , de obras literarias que con el tiempo dieron lugar a la leyenda del Cantar de los nibelungos. Esta obra fue usada junto a leyendas germánicas y escandinavas por Richard Wagner en el para componer la tetralogía operística El anillo del Nibelungo.
Véase también
Notas
Referencias
Bibliografía utilizada en el artículo
Categoría:Burgundios Burgundia (436-437) Guerra burgundia (430-437) Categoría:Años 430 en el Imperio romano