Los hermanos Aurelio y Arístides Rodríguez fueron un dúo de hermanos caucheros peruanos, que administraron respectivamente las estaciones caucheras de Santa Catalina y La Sabana, ubicadas cerca del río Cahuinari, durante las últimas etapas del genocidio del Putumayo a principios del . El caucho recolectado en estas estaciones dependía del trabajo esclavo de las poblaciones indígenas locales de las etnias huitoto, bora y resígaro. Entre 1903 y 1907 los hermanos Rodríguez fueron empleados por la compañía JC Arana y Hermanos, que luego se convirtió en la Peruvian Amazon Company en 1907, ambas empresas fueron fundadas por el magnate del caucho peruano Julio César Arana.
Las pruebas recogidas por Walter Ernest Hardenburg, Benjamín Saldaña Rocca, Roger Casement y el juez peruano Rómulo Paredes implicaron a los hermanos Rodríguez en la perpetración de varios crímenes de lesa humanidad contra la población indígena local, incluyendo flagelación, inanición deliberada, violación y asesinato, entre otras atrocidades. En 1910, el gerente general de la filial La Chorrera admitió que los hermanos Rodríguez "habían matado a cientos de indígenas" durante su gestión de las estaciones de Santa Catalina y La Sabana.
Los hermanos Rodríguez se retiraron en 1909 y después viajaron a Europa. Arístides falleció el 18 de junio de 1910, mientras Aurelio fue arrestado por su papel en el genocidio del Putumayo en 1911 junto con varios de sus subordinados, sin embargo, el gerente de la Peruvian Amazon Company en Iquitos y cuñado de Julio Arana, Pablo Zumaeta, dispuso rescatar a Aurelio con un pago como fianza de £ 2000. Finalmente, Aurelio escapó de la prisión de Iquitos en mayo de 1915 con Armando Normand antes del veredicto de su juicio y desapareció en la clandestinidad.
Primeros años La poca información pública sobre lps primeros años de los hermanos, Aurelio y Arístides Rodríguez, proviene del ingeniero estadounidense Walter Ernest Hardenburg. Él escribió lo siguiente acerca de ellos (se ha traducido al español):
Carrera cauchera Los hermanos Aurelio y Arístides fueron empleados en la cuenca del río Putumayo por Larrañaga, Arana y compañía en la estación cauchera de La Chorrera ya en 1903. Por aquel entonces, los hermanos Rodríguez escribieron varias cartas durante este período que luego los implicarían con el crimen en la región. En abril de 1904 se les denominaba "jefes de sección". Arístides informó y reportó la masacre de los extractores de caucho de la etnia ocaina esclavizados ocurrida en La Chorrera por 1903. Señaló a su superior Víctor Macedo, quien era gerente, como el primer promotor y distribuidor de estas matanzas indiscriminadas. Sin embargo, Macedo y otro testigo de estos asesinatos implicarían también a los hermanos Rodríguez con la participación en la masacre.
Entre los años de 1903 a 1909, los hermanos administraron las estaciones de Santa Catalina y La Sabana que formaban parte de la sede de La Chorrera. Al escribir sobre La Sabana y Santa Catalina, Roger Casement aclaró que:
El juez peruano que investigó el crimen en La Chorrera, Rómulo Paredes, señaló que el pago mediante comisiones a administradores de la empresa de Arana incentivaba a estos una campaña de intimidación y terror a los indígenas para maximizar sus ingresos. Este fue en particular el caso de los hermanos Rodríguez, cuyo contrato estipulaba que recibirían el 50% de las ganancias provenientes del caucho recolectado que sus estaciones producían. Al final de un período de recolección de caucho, conocido como fabrico, los hermanos Rodríguez normalmente exigían una cuota de cinco arrobas, que eran alrededor de 75 kilos o 165 libras.
Referencias
Bibliografía
Rodríguez