La conspiración para golpe de Estado liderada por Vladimiro Montesinos ocurrió en Perú en el año 2000 y fue liderada por Vladimiro Montesinos, asesor de Alberto Fujimori, para derrocar al gobierno e instaurar un gobierno liderado por Carlos Boloña. Si bien las acciones de conspiración y previas al golpe están documentadas y Montesinos fue condenado por esos actos, el plan no llegó a ejecutarse.
Contexto Incremento del poder de Vladimiro Montesinos Desde 1992, Jaime Yoshiyama, Santiago Fujimori y Vladimiro Montesinos se convirtieron en los asesores más cercanos de Alberto Fujimori, entonces presidente del Perú. Sin embargo, tras la renuncia en 1996 de Yoshiyama y Santiago Fujimori, Montesinos se convirtió en el asesor más cercano del presidente. Para mediados de dicho año, aprovechando la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial y la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público, Montesinos logró controlar el Poder Judicial y el Ministerio Público. En 1998, Nicolás Hermoza Ríos fue destituido del cargo de presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y reemplazado por César Saucedo, un militar leal a Montesinos, completando la captura de la cúpula militar al año siguiente, cuando nueve generales de la promoción de Montesinos asumieron cargos de importancia dentro del Ejército.
La cuestión de la re-reelección de Fujimori Entre 1997 y 1998, mientras su popularidad era baja, Fujimori dudaba sobre su candidatura presidencial para las elecciones del año 2000. Esta opción, para Montesinos, no era viable, ya que quería mantener su posición privilegiada dentro del gobierno. De esta manera, intentó persuadir a Fujimori para que postulara a dichas elecciones. Fujimori decidió postular a las elecciones, pero con la idea de renunciar al primer año de su gobierno y entregar el mando presidencial al primer vicepresidente. Se presentó dicha idea a Francisco Tudela, en quien Fujimori tenía confianza y en contra de la opinión de Montesinos, para que sea candidato a la primera vicepresidencia, aceptando. Montesinos, por su parte, impulsó a Ricardo Marquéz, como candidato a la segunda vicepresidencia. Tras recuperar su nivel de popularidad a un nivel considerado aceptable, Fujimori decidió anunciar su candidatura a las elecciones del 2000 a finales de diciembre de 1999.
Fricciones entre Fujimori y Montesinos Para julio de 1997, preocupado por su baja popularidad y por los escándalos y acusaciones que rodeaban a Montesinos, Fujimori pensó en alejarlo del gobierno enviándolo a una embajada o a un puesto de funcionario. Al enterarse, Montesinos convocó a todos los generales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional a Palacio de Gobierno, haciéndole saber a Fujimori de la influencia que tenía en los círculos militares y policiales. Ante ello, Fujimori desistió de su idea.
Para 1999, Fujimori empezó a tomar medidas para evitar un “chuponeo” de parte de Montesinos, llegando a llevar a funcionarios a ambientes de Palacio donde sabía no existían micrófonos. Fujimori organizó su campaña presidencial alejado de Montesinos, quien, por su parte, optó por usar al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para implantar sus estrategias. A inicios del año 2000, Keiko Fujimori realizó una investigación sobre la detención de las hijas de un empresario por sospecha de lavado de activos. Según le habían informado, Montesinos había inventado el caso para chantajear al empresario. Al quedar convencida de la inocencia de las inculpadas, Keiko solicitó a su padre el indulto para las hijas, que fue otorgado en marzo del 2000. Además, Keiko empezó a obligar a los funcionarios a quitar las baterías de sus celulares argumentando que podían ser grabados, procediendo luego a descalificar a Montesinos. Al principio, Fujimori no consideró lo denunciado por Keiko como algo cierto viéndolo como un rumor para desacreditar al gobierno, sin embargo, tras el estallido del escándalo de las firmas falsas de febrero del mismo año, empezó a dudar de Montesinos y sus intenciones. Además, la influencia de Montesinos en asuntos gubernamentales lo llevaron a alejarse de él. Para marzo, Montesinos intentó que los accionarios minoritarios de El Comercio tomen en control del periódico, ya que dicho diario había denunciado las firmas falsas, sin embargo, Fujimori se manifestó en contra de manera pública declarando que la marcha que se había llevado a cabo ese día al frente del local “era inaceptable” y criticó a “los canales ayayeros” que estaban sujetos a Montesinos. En una reunión para discutir una posible postergación para las votaciones de la segunda vuelta, Fujimori y Montesinos evitaron verse cuando emitían sus opiniones. Para junio del mismo año, Fujimori comentó a la misión de la OEA, que se encontraba en Perú para evaluar las elecciones, que pensaba apartar a Montesinos del gobierno. Sin embargo, no lo hizo debido a la influencia montesinista en la cúpula militar, el accionar de la oposición y los efectos que podía traer dicha decisión en su popularidad, además que aún lo consideraba como una persona leal. Al plantear Fujimori a Montesinos que fuera parte del gabinete ministerial del nuevo gobierno como ministro de defensa, Montesinos lo rechazó. Las personas alrededor de ambos detectaron que Fujimori no quería hablar directamente con Montesinos y que estaban en proceso de “divorcio”.
Acontecimientos Primera planeación Durante el desarrollo de la primera vuelta, Montesinos empezó a notar que Fujimori podría perder las elecciones. De esta manera, se puso en marcha la posibilidad de realizar un golpe militar, fijándose la fecha para el 31 de marzo del 2000. Montesinos junto a la cúpula militar redactaron un manifiesto y un Decreto Ley para el nuevo gobierno usando como excusa para la realización del golpe las irregularidades en las elecciones. Montesinos, para que la comunidad internacional no descalifique el golpe, puso como opción presidencial a Carlos Boloña, quien brindaba análisis económicos, en dicha época, a la cúpula militar. Según se informó, Boloña llegó a grabar un mensaje a la Nación. Sin embargo, el golpe no se realizó debido a que Montesinos no consiguió el apoyo de la Marina y la Fuerza Aérea mientras que la policía se mostró dubitativa y que los mandos militares confiaron que Fujimori podía ganar las elecciones.
Audio B/1-B En abril del 2000, luego de la primera vuelta, Montesinos se reunió con el general José Villanueva Ruesta, el almirante Antonio Ibárcena D’Amico y el general del aire Elesván Bello. En dicha reunión, manifestaron su preocupación con respecto a la segunda vuelta ya que Montesinos les comunicó que Fujimori estaba desalentado de seguir adelante con la campaña presidencial. Montesinos mencionó que: “He estado hablando con el presidente porque le di la noticia, antes de que saliera, de que no pasa la primera vuelta… Le doy la noticia, entonces él se pone a pensar y dice: ‘Entonces – lo deja como idea suelta - ¿Qué pasaría si salgo y digo: Bueno, pues, renuncio al tema… no voy a la segunda vuelta y termino mi mandato’… ‘¿Cómo va a hacer esa barbaridad?’, le digo. ‘Es una idea nada más’, me dice”. Posteriormente añade Montesinos: “Entonces él saca su conclusión. ‘De repente, mejor: me piden [a Alejandro] Toledo, les doy Toledo’. Es un [problema] que nos puede venir y es el capitán del barco que se va, ¿No? Y deja a los marineros, ¿No?”. Al notar que quedaba poco tiempo para la segunda vuelta, se elaboró dos planes: el Plan A, que consistía en mantener el proceso electoral y conseguir el triunfo de Fujimori, a pesar de que la distancia entre Fujimori y Toledo no era tan grande y había sensación de fraude. Al realizarse la evaluación, se diseñó el Plan B, que consistía en realizar un golpe de Estado. Se quedó en realizar el golpe entre los días 18 y 19 de abril, aprovechando la Semana Santa y teniendo como condición la generación de caos social y aprovechar la imagen disoluta de Toledo. Se llegó a planear quemar un local de Perú 2000 para atribuirle dicho acto a Toledo y volver a reelaborar la proclama golpista. Sin embargo, el plan se desechó al constatar que los asesores de Toledo cambiaron su imagen para dar la apariencia de una persona más pulcra.
Influencia de Keiko Fujimori y reactivación de los planes Al inicio del tercer mandato de Fujimori, Keiko empezó a buscar alianzas para enfrentar a Montesinos. Previamente, había logrado el apoyo del cardenal Juan Luis Cipriani, quien criticó a Montesinos en la Misa Te Deum del 28 de julio. Keiko se reunió con diversos funcionarios fuera de Palacio. En una de dichas reuniones, realizada en un chifa, Keiko le comunicó a José Chlimper que Montesinos era una persona corrupta y que esperaba que los nuevos ministros no se dejaran cooptar por él. Chlimper, que había sido citado por Montesinos para reunirse con él en Lurín, no fue a la reunión con el asesor. Además, Keiko empezó a formar lazos con las esposas de los ministros y las ministras organizando lonches en donde hablaban de diversos temas a la par que organizó misas en la capilla presidencial en donde invitaba a los ministros y sus esposas, acudiendo Cipriani a una de estas misas.
Para agosto, Fujimori le ordenó a su hija que detuviera su campaña contra Montesinos, enterándose Fujimori de las actividades de su hija a través de Federico Salas. El presidente le dijo a Keiko que Montesinos le había salvado la vida de tres atentados en el último año y que, si no estaba de acuerdo con su decisión, podía ella abandonar Palacio. Paralelamente, Montesinos reactivó el plan del golpe contra Fujimori. Montesinos ideó hacer una marcha de apoyo al golpe usando a las madres de los comedores populares y le ordenó a Boloña que pensara en los planes económicos del nuevo gobierno. Sin embargo, el plan no llegó a ejecutarse.
Vladivideos y última amenaza Tras la difusión de los vladivideos el 14 de septiembre, Montesinos convocó a una reunión de congresistas oficialistas al SIN. En dicha reunión, Montesinos les comunicó que la revelación del video Kouri-Montesinos no era grave y que no iba a ser destituido por Fujimori debido a que dependía de él para relacionarse con las Fuerzas Armadas. Los congresistas de Cambio 90 y Nueva Mayoría se manifestaron a favor de la renuncia de Montesinos, mientras que los de Vamos Vecino optaron por su continuidad. Mientras, Fujimori pensó en renunciar tras la difusión del video. El 16 de septiembre, Fujimori anunció que iba a recortar su mandato y desactivaría el SIN. Fujimori envió emisarios a Montesinos para que renuncie, declarando Montesinos ante ellos que: "Tengo tres mil hombres a mis órdenes dispuestos para dar un golpe de Estado".
Montesinos se opuso a la decisión de Fujimori. Ante ello, el gobierno empezó a negociar con el asesor. Debido a la amenaza del golpe de Estado, se planteó que dicha idea podía ser una ficción aunque no se descartó que fuera una realidad. Para los países latinoamericanos y Estados Unidos, la posibilidad de llegar a realizarse una rebelión montesinista empeoraría la situación. Para el 19 de septiembre, Montesinos se mostró más receptivo. Se planteó la posibilidad de enviar a Montesinos a otro país en calidad de asilado y se expidió, como parte de las negociaciones entre el gobierno y el asesor, el Decreto de Urgencia 081-2000, otorgándosele a Montesinos 15 millones de soles por Compensación por Tiempo de Servicio (CTS). Con la colaboración de políticos extranjeros, Fujimori persuadió a Panamá para que acoja a Montesinos. Montesinos amenazó con dar un "sangriento" golpe de Estado si no le permitían llegar a Panamá, esto tras la decisión de la presidenta panameña Mireya Moscoso de no asilarlo en su país. Finalmente, Moscoso fue convencida de recibir a Montesinos. Montesinos salió del país el 23 de septiembre del 2000.
Juicio