La Siempreviva es una obra de teatro escrita y dirigida por el dramaturgo colombiano Miguel Torres, estrenada en 1994. La pieza se inspira en los trágicos hechos de la toma y retoma del Palacio de Justicia en Bogotá en noviembre de 1985, y narra la historia íntima de una madre, Lucía, que busca desesperadamente a su hija Julieta tras su desaparición.
La obra ha sido considerada una obra relevante dentro del teatro colombiano, en parte por su enfoque en los hechos relacionados con la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985 y en sus repercusiones sociales. A partir de la historia de una madre que busca a su hija desaparecida, la pieza aborda temas vinculados a la memoria, la justicia y las víctimas de ese periodo. Su presencia constante en la cartelera teatral, incluyendo numerosas funciones y reposiciones en distintas temporadas, ha contribuido a su reconocimiento dentro de la escena teatral contemporánea del país.
Argumento
La historia se desarrolla principalmente en una casa de inquilinato del barrio La Candelaria, en Bogotá, entre junio de 1985 y noviembre de 1986.
En este espacio conviven varios personajes de origen humilde, cuyas dinámicas diarias incluyen momentos de humor, convivencia e intercambios propios de la vida cotidiana.
La trama central gira en torno a Lucía, una madre viuda, y sus dos hijos: Julieta, una estudiante de Derecho que trabaja en la cafetería del Palacio de Justicia, y su hermano Humberto.
Tras la toma y retoma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985, Julieta desaparece. Este hecho altera profundamente la rutina de la casa y afecta la vida de Lucía y de los demás inquilinos.
La desaparición de Julieta desencadena la búsqueda persistente de Lucía, quien se rehúsa a aceptar la muerte de su hija. Su proceso refleja las dificultades asociadas a la ausencia, la incertidumbre y el impacto emocional de la desaparición.
A lo largo de la obra, el tono se transforma: lo que inicia como un relato costumbrista con elementos de comedia deriva gradualmente hacia un drama más complejo, que incorpora recursos simbólicos vinculados a la figura de los desaparecidos.
En su versión original, el dramaturgo Miguel Torres se basó en testimonios y en hechos documentados, entre ellos la desaparición de Cristina del Pilar Guarín Cortés, para construir el personaje de Julieta. La obra utiliza la dinámica familiar y el espacio del inquilinato como una representación del contexto social marcado por la desigualdad y la violencia en Colombia durante ese periodo.
El conflicto de Lucía culmina en su confrontación con la falta de respuestas oficiales y la ausencia definitiva de su hija; su búsqueda adquiere dimensiones tanto narrativas como simbólicas. La obra concluye mostrando cómo la experiencia de la protagonista se vincula con los procesos de memoria y reconocimiento de las víctimas de desaparición en el país.
Impacto social
La obra ha sido considerada un referente en las representaciones artísticas sobre la memoria del conflicto colombiano, especialmente por su acercamiento a la desaparición forzada y a los hechos del Palacio de Justicia. Señal Colombia la describe como una pieza «clave para la memoria de nuestro país».
Diversas instituciones culturales han destacado su uso en espacios de conmemoración y reflexión pública. El Ministerio de Cultura ha señalado que La Siempreviva ha sido presentada en actos de memoria relacionados con los 40 años de la toma y retoma del Palacio de Justicia, subrayando su función de reflexión colectiva sobre verdad, justicia y reparación. De manera similar, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) afirma que la obra contribuye a mantener viva la memoria de las personas desaparecidas durante estos hechos, y que su presencia en programación cultural busca resaltar la dignidad de las víctimas.
El Centro Nacional de Memoria Histórica ha indicado que la obra (junto con su adaptación cinematográfica) es emblemática por su aporte a la reconstrucción simbólica de los hechos y por dar una voz íntima a las familias de desaparecidos. La Biblioteca Digital de Bogotá, en su exposición “
«Desaparecer: La Siempreviva», resalta que la pieza convierte una «herida nacional» en un relato íntimo que reflexiona sobre la ausencia física y simbólica de las víctimas.
En una entrevista con BibloRed, el autor Miguel Torres dijo que la obra representa “el problema de la desaparición forzada” de forma simbólica y humana: su creación dialoga con «los miles y miles de desaparecidos» del país.
Producción cinematográfica
En 2015 se estrenó la película Siempreviva, dirigida por Klych López, basada en la obra teatral. La película adapta el drama vivido durante la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985, centrando la historia en la desaparición de Julieta y la búsqueda de su madre, Lucía, preservando así el enfoque íntimo y testimonial de la obra original. La cinta fue proyectada en varios festivales de cine, incluyendo el Festival de Cine de Montreal, y recibió reconocimiento por su contribución a la difusión de la memoria histórica y la reflexión sobre las víctimas de la violencia en Colombia.
Referencias
Categoría:Obras de teatro de Colombia Categoría:Obras de teatro en español Categoría:Drama