Eriosyce napina, conocida comúnmente como napín, es una especie de planta suculenta perteneciente al género Eriosyce, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del norte de Chile, específicamente de la zona sur de la región de Atacama.
Descripción Eriosyce napina es una especie de cactus de pequeño tamaño y hábito geofítico, de crecimiento lento. Generalmente presenta un porte solitario, aunque puede emitir brotes si sufre heridas. El tallo es globoso deprimido a algo alargado, con un diámetro de 2 a 5 cm y una altura de 2 a 6 cm. La epidermis varía de verde oscuro a verde parduzco o marrón grisáceo. El ápice aparece desnudo o ligeramente lanoso y el cuerpo se separa mediante un cuello estrecho de una gran raíz pivotante tuberosa, alargada y engrosada, comparable a una zanahoria o nabo. izquierda|miniaturadeimagen|Panta con frutos en formación Las costillas están completamente descompuestas en tubérculos bajos. Las areolas son algo hundidas y de color grisáceo. Cada areola presenta de 6 a 13 espinas, con longitudes aparentes de 1 a 5 mm. Debido a su fuerte curvatura, una espina de 5 mm mide en realidad solo unos 3 mm en línea recta desde la base hasta la punta. Salvo una espina algo más central, todas son radiales. Las espinas son de color córneo a negro, fuertemente adpresas a la superficie del cuerpo o solo ligeramente radiantes. miniaturadeimagen|Planta en floración Las flores aparecen en areolas jóvenes y presentan forma de embudo. Su coloración varía de amarillenta a rosada o rojo ladrillo pálido, con un brillo sedoso característico. Miden aproximadamente 3,5 cm de longitud y alcanzan de 4 a 6 cm de diámetro. El pericarpelo y el tubo floral están densamente cubiertos de lana blanquecina y cerdas.
El fruto es alargado y claviforme, de color rojo, y se abre en la madurez mediante un poro basal. Está envuelto en abundante lana blanca y, en ocasiones, presenta algunas cerdas pilosas negras finas en la parte superior; estas, al igual que las del resto floral persistente, no se disponen aún hacia fuera. Se trata de un fruto adaptado a la dispersión por el viento. Como ocurre en el resto del género, el fruto crece hasta alcanzar un tamaño considerable, manteniéndose hueca la mitad inferior; únicamente en la parte superior se localizan las crestas portadoras de semillas, completamente fusionadas entre sí. En la plena madurez, estas se separan ligeramente de la pared del fruto formando una bolsa que contiene las semillas. Las semillas no se liberan inmediatamente al madurar el fruto, sino solo tras el secado progresivo de la pulpa, lo que permite que durante el desplazamiento del fruto por acción del viento las semillas se dispersen de manera gradual.
La especie florece desde una edad temprana. La floración suele ser muy sincronizada en cada individuo, concentrándose en uno o dos días, y las flores permanecen abiertas durante tres o cuatro días. La época de floración tiene lugar a finales de la primavera.
Distribución y hábitat El área de distribución natural de esta especie se sitúa en el norte de Chile, concretamente al sur de la localidad de Freirina, en el valle del río Huasco, entre las ciudades de Vallenar y Huasco, dentro del sector meridional de la región de Atacama.
La especie habita preferentemente en biomas desérticos o de matorral seco, desarrollándose en la costa chilena a altitudes que oscilan entre los 10 y 450 m s. n. m. Se establece en una de las regiones más áridas del planeta, creciendo entre riscos rocosos, dunas de arena y depósitos aluviales, sobre suelos arenoso-arcillosos con muy baja disponibilidad de agua. Estos ambientes forman parte de una unidad vegetal conocida como «desierto costero del Huasco», un tipo de matorral desértico característico que, en determinados años con condiciones climáticas favorables, da lugar al espectacular fenómeno del «desierto florido».
Taxonomía La primera descripción de esta especie fue como Echinocactus napinus, publicada en 1872 por el botánico alemán Rodulfo Amando Philippi en la revista científica Anales de la Universidad de Chile 41: 720.
Más tarde, el botánico alemán Fred Kattermann trasladó la especie al género Eriosyce, por lo que pasó a llamarse Eriosyce napina. Registró estos cambios en su libro Eriosyce (Cactaceae): The genus revised and amplified: 118, publicado en 1994. Etimología
Eriosyce: nombre genérico formado a partir de las palabras griegas erion (que significa 'lana') y sykē (que se traduce como 'higo'), en alusión a los frutos cubiertos de lana que producen las plantas. napina: epíteto específico que deriva del latín nāpīnus, que significa 'parecido a un nabo', en alusión a la “raíz con forma de nabo” que presenta la especie.
Subespecies Actualmente se distinguen tres subespecies: ImagenSubespecieDescripciónDistribuciónsinmarcoEriosyce napina subsp. lembckei Katt., 1994Tallo esférico que a veces se alarga y espinas de color cuerno.Norte de Chile (suroeste de Atacama)sinmarcoEriosyce napina subsp. napinaTallo esférico, con espinas cortas y negras, aplanadas contra la superficie del tallo.Norte de Chile (suroeste de Atacama)sinmarcoEriosyce napina subsp. pajonalensis I.Schaub & Keim, 2011Tallo esférico, con espinas cortas y claras.Norte de Chile (oeste de Atacama)
Sinonimia
Estado de conservación En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como “Vulnerable (VU)”. Esta categoría indica que la especie enfrenta un alto riesgo de extinción en estado silvestre a medio plazo, como consecuencia de la disminución de sus poblaciones y de la presión ejercida por diversos factores ambientales y antrópicos.
Entre las principales amenazas destaca la recolección de ejemplares con fines ornamentales, una práctica que reduce significativamente el número de individuos en su hábitat natural y dificulta la regeneración de las poblaciones. A esta presión se suma la herbivoría por parte de los guanacos (Lama guanicoe), que utilizan la especie como fuente de alimento, especialmente en entornos donde la disponibilidad de recursos vegetales es limitada. La combinación de estas amenazas incrementa su vulnerabilidad y subraya la necesidad de implementar medidas de protección y gestión que garanticen su conservación a largo plazo.
Usos Eriosyce napina se cultiva principalmente como planta ornamental. Es una especie de crecimiento estival y lento, de cultivo relativamente sencillo cuando se respetan sus necesidades, aunque muestra una elevada sensibilidad al exceso de humedad. Se trata de un cactus extremadamente xerófilo, adaptado a suelos muy secos, con una raíz pivotante gruesa que requiere cuidados específicos y una ventilación adecuada para evitar problemas de pudrición.
La planta necesita un sustrato mineral y arenoso, muy drenante, y macetas profundas que permitan el correcto desarrollo de su raíz pivotante. Requiere una exposición muy luminosa y soleada para crecer de forma equilibrada, aunque tolera sombra parcial. La falta de luz provoca estrés, crecimiento deficiente y una forma poco natural. Presenta buena tolerancia al calor y se adapta bien a climas secos. miniaturadeimagen|Cultivo en maceta El riego debe realizarse con moderación durante el periodo de crecimiento. Durante el invierno, o cuando las temperaturas nocturnas descienden por debajo de los 10 °C, el sustrato debe permanecer completamente seco. Los ejemplares adultos resultan especialmente sensibles al exceso de agua, sobre todo tras el trasplante, por lo que conviene extremar las precauciones. En macetas grandes, el riego debe espaciarse más de lo habitual.
Durante la temporada de crecimiento basta con una única aplicación de fertilizante específico para cactus y suculentas, rico en potasio y bajo en nitrógeno, diluido a la mitad de la dosis recomendada e incluyendo micronutrientes y oligoelementos. La especie prospera en suelos pobres y un exceso de fertilización favorece un crecimiento blando y más vulnerable a enfermedades fúngicas.
La planta requiere una atmósfera muy seca y una ventilación excelente. La mayoría de los problemas de cultivo aparecen por la combinación de riego excesivo y mala aireación, especialmente en condiciones de clima fresco, nublado o húmedo. Prefiere temperaturas cálidas, con una temperatura mínima invernal recomendada de 5 °C, aunque los ejemplares mantenidos completamente secos pueden soportar descensos nocturnos por debajo de 0 °C durante periodos breves.
En condiciones adecuadas, las plagas suelen ser poco frecuentes. Aun así, pueden aparecer arañas rojas, que se controlan mediante pulverizaciones desde arriba, y cochinillas harinosas, tanto en la parte aérea como en las raíces, donde resultan más difíciles de detectar. Cochinillas comunes, trips y pulgones rara vez causan problemas importantes. La pudrición constituye el principal riesgo sanitario y se mantiene bajo control mediante un riego correcto, buena ventilación y el uso de recipientes relativamente pequeños con sustrato muy poroso, ya que los fungicidas ofrecen poca eficacia si no se corrigen las condiciones de cultivo.
La propagación se realiza generalmente por semillas, ya que rara vez produce retoños, aunque también puede recurrirse al injerto para reducir el riesgo de pudrición radicular. Las semillas se siembran en primavera, en sustrato arenoso fino y bien drenado, cubriéndolas con una fina capa de gravilla y regando desde abajo. Durante las primeras semanas conviene mantener una humedad elevada mediante una cubierta transparente, que se retira de forma progresiva para facilitar la aclimatación de las plántulas. Estas no deben manipularse hasta que desarrollen un sistema radicular firme, momento en el que pueden trasplantarse a macetas individuales. El injerto sobre portainjertos resistentes facilita el cultivo a largo plazo y reduce de forma notable los problemas de pudrición.
Galería
Referencias
napina Categoría:Flora endémica de Chile Categoría:Plantas descritas por Kattermann Categoría:Cactus y suculentas Categoría:Plantas descritas en 1872 Categoría:Plantas descritas en 1994 Categoría:Plantas descritas por Philippi