El Provencio es un municipio y localidad española de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. El término municipal tiene una población de .

Geografía El Provencio se localiza al suroeste de la provincia de Cuenca, limita con la provincia de Albacete y está muy cerca de la provincia de Ciudad Real. Las carreteras que lo atraviesan son la N-301 y la AP-36. Se encuentra a 104 km de la capital conquense. El municipio se alza a 701 m sobre el nivel del mar. Tiene un superficie de 101,15 km².

Por su término municipal discurre el río Záncara, en el que desemboca el río Rus, así como del arroyo del Charcón, a los que se unen gran cantidad de aguas subterráneas que hacen del mismo un lugar de paso obligado para diferentes aves migratorias.

El Provencio forma parte de la comarca natural de la Mancha conquense, concretamente de La Mancha Baja Conquense. La economía local se basa en la agricultura (ajos, girasol, trigo, hortalizas y frutales) y en la ganadería (lanar, porcina y avícola).

Como paraje natural, se puede mencionar el monte Jareño, que contrasta con el paisaje manchego, lleno de viñas, frente a los inmensos pinos de este lugar. Noroeste: Las PedroñerasNorte: San Clemente (exclave)y La Alberca de ZáncaraNoreste: San ClementeOeste: Las Pedroñeras75x75pxEste: San Clemente Suroeste: Las PedroñerasSur: VillarrobledoSureste: Villarrobledo

Historia

Prehistoria Recientes excavaciones en el término de El Provencio, han constatado la presencia de gran cantidad materiales líticos y huesos del período Paleolítico anterior y medio, los cuales datan entre 1 millón y 50.000 años en todo el término municipal. Lo que constata la presencia de una población nómada de Neandertales que recorrían la alcarria conquense.

Época musulmana y nacimiento de la villa La zona de El Provencio fue un lugar de confluencia de varias veredas que bajaban de Cuenca con un camino real que desde Toledo y Madrid partía para Levante. Este lugar, cruce de caminos, tenía abundancia de aguas subterráneas a poca profundidad, y fue parada forzosa de caravanas que, desde aquí marchaban a La Roda y Chinchilla de Monte-Aragón.

Este pueblo fue fundado con este nombre por el Infante don Juan Manuel de Castilla y de Saboya (1284-1348), según nos cuentan las relaciones topográficas de Felipe II. Es por eso que el origen de su nombre estuviera relacionado con una toponimia de la zona. Las teorías al respecto la relacionaría con las palabras latinas Provincius (provincia) debido al nombre de una vivienda en las inmediaciones que referenciaría al origen de sus dueños o por la palabra Proventum (acontecimiento) debido a que los continuos desbordamientos del Záncara que inundaba los campos serían vistas por un acontecimiento por los primeros moradores de la zona.

Este hecho sucedió cuando este eminente literato y noble era señor de Alarcón. A este belicoso personaje, nieto, primo, tío y padre de reyes, solo le faltaba coronarse así mismo. Esto no le hacía falta, fue regente, adelantado de Murcia, príncipe, duque, y su poder fue igualado por su ambición. Su nombre infundía terror en Castilla, pero además de ser conocido por su nobleza y por su afición a las letras, era conocido por su violencia y salvajes venganzas. Con sus vasallos siempre fue distinto, fue paternalista y considerado, aunque no débil, se ocupó de terminar la repoblación de sus dominios emprendida por sus padres, trajo colonos, dio facilidades para el asentamiento y llegó a distribuir sus propias tierras entre los vecinos de algunos pueblos. Los Manuel, padre e hijo, fueron los creadores de sus estados y artífices de su poblamiento y unificación progresiva. Ello dio lugar a que fueran obedecidos con gusto por sus vasallos.

Edad Media El Provencio es uno de tantos pueblos que formaban parte de la Mancha de Montearagón. Esta zona – tapón estaba situada entre la Mancha de las órdenes militares y los pueblos del adelantado de Murcia.

Alfonso de Aragón, noble aragonés de estirpe real, llegó a ser por este reino conde de Denia, conde de Ribagorza, duque de Gandía y aspirante al trono de este reino por el Compromiso de Caspe. Por merced de Enrique II de Castilla, fue nombrado primer marqués de Villena. Llegó a ser príncipe condestable castellano.

Don Alfonso, al obtener este marquesado, encomendó al gobierno de él a su pariente y mayordomo mayor don Luis Sánchez de Calatayud, a quien, como merced donó en 1372 el señorío de El Provencio. De él nace el trono de la casa de los señores de esta villa, cuyo apellido Calatayud desciende a su vez de Sancho Abarca o Zapata, rey de Navarra.

Algunos señores de este pueblo ostentaron, además, los siguientes títulos: señor de Calatayud, conde del Real, conde de Vilamonte, conde-duque de Lécera y últimamente, duque de Villahermosa.

Los Calatayud, señores de El Provencio y condes del Real, así como sus ramas, tienen el siguiente escudo: un campo de plata, una calza o zapata jaquelada de oro y sable (negro), y bordura de gules, rojo, con ocho escudetes de plata con una banda de sable. La bordura la traen por linaje Jobia, con el que entroncaron. Es lógico pensar que este escudo, de ambas casas, lo que varía en él es solo la corona.

Edad Moderna Las relaciones con los Señores de El Provencio se hacían cada vez más tensas, debido a los cada vez más impuestos señoriales, la aplicación arbitraria de penas y a los trabajos forzados, que ocasionablan continuos pleitos en la Chancillería de Granada. Esto desembocaría en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520), donde el pueblo de El Provencio se levantaría contra Don Alonso de Calatayud pidiendo amparo a la corona para liberarse del yugo señorial. Paralelamente se realizó un juicio contra el Señor, donde uno por uno los vecinos de la villa relataban los castigos corporales a los que eran sometidos, además de los encierros en la mazmorra de la fortaleza que los Calatayud poseían en la villa, y en la que era atados con cadenas, incluyó padres en compañía de sus hijos menores.

Finalmente Carlos V sofocaría las revueltas con el ejército, de forma que Alonso de Calatayud volvería al gobierno de la villa.

Otro hecho trascendental para la villa, fue la visita en 13 de diciembre de 1541 de Carlos V que desembarcaba desde el puerto de Cartagena en dirección a las Cortes de Toledo. El rey y su séquito hicieron noche palacio de Luis de Calatayud. Curiosamente Carlos V decidió alargar su estancia en El Provencio un día más para organizar el llamamiento a Cortes que realizó desde esta villa. En la que iba a relatar los últimos acontecimientos ocurridos en el Imperio, y sobre todo el solicitar una nueva ayuda económica para la defensa de las fronteras ante el inminente ataque francés.

Edad Contemporánea Durante la guerra de la Independencia El Provencio fue ocupado en varias ocasiones por las tropas napoleónicas. Los soldados utilizaron la iglesia parroquial como hospital de campaña, lo que supuso varios destrozos en la puerta, el órgano y las campanas. Además se llevaron el diezmo de la iglesia y el vino tras la vendimia, como quedó registrado en los archivos parroquiales de la iglesia.

A mediados del , la villa tenía contabilizada una población de 1332 habitantes. Aparece descrita en el decimotercer volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

Durante la Restauración borbónica hubo un intento para construir un ferrocarril colaborativo que conectara Villarrobledo con San Clemente pasando por El Provencio, lo que supondría un enorme desarrollo económico para las dos poblacionas. Finalmente no llegó a consumarse, aun teniendo en cuenta que fue aprobado el proyecto por las Cortes.

En la guerra civil española, El Provencio estuvo bajo control del bando republicano. Durante este periodo se produjeron varios incidentes en la población como la destrucción del retablo de la iglesia, la quema de santos y objetos litúrgicos. La localidad fue bombardeada el 27 de febrero de 1937. Según cuenta los mayores del pueblo, cuando la aviación alemana pasó aquella noche, alguien apagó las luces del pueblo, y los pilotos pensaron que era para ocultar una caravana republicana que estaban buscando, y que ya se encontraba en el cruce de San Clemente. Las bombas cayeron alrededor de las nueve de la noche por lo que todavía había gente en la calle, que murieron por el impacto de las bombas o la metralla. A las pocas horas, volverían a pasar nuevamente pero la gente ya se había escondido en sus casas.

Demografía

El Provencio cuenta con una población de .

Patrimonio Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción La iglesia es de mampostería bien labrada y tiene tres naves. Su estilo es del final del gótico árabe y comienzos del Renacimiento. Mide 40 metros de largo por 19 de ancho. No se puede precisar con exactitud la fecha de su comienzo debido a que falta el primer libro de fábrica del archivo parroquial. La primera misa se dijo en el mes de mayo de 1583.

En ella trabajaron los maestros de cantería Juan Albiz, Juan de Ocollo y Juan de Orca. La grúa la hizo Domingo Aranguren. Costó 53.622 maravedís.

La torre se comenzó a hacer en 1622. Su remate tiene forma piramidal. Se hizo en 1768 y quedó en falso. Se volvió a hacer en 1776. Entre los años 1792 y 1854 se hicieron en él buenas composturas, obras todas que nos indican el excesivo importe de ellas.

En 1637 se comenzaron las bóvedas, se adjudicaron a favor de Francisco del Campo, maestro mayor de obras de este Obispado. Se terminaron en 1640. Los canceles fueron construidos en Villarrobledo.

Su altar mayor tuvo en un principio once gradas o escalones. Los señores de esta villa tuvieron en ella enterramiento propio, túmulo funerario y sitio prócer. En la columna próxima a la puerta del norte se lee «Juan García Valdivieso, montañés 1640». Puente del Rey alt=Puente del Rey - El Provencio|miniaturadeimagen|Puente del ReySegún los informes arqueológicos el Puente del Rey data de los siglos y el , siendo por tanto uno de los puentes medievales más antiguos de la provincia de Cuenca.

La lectura estratigráfica muestra cómo todos los elementos históricos del puente pertenecen a una misma fase de obra, la original. Los elementos constitutivos de los tajamares están entremezclados con los mampuestos y las piedras de cantería de las arcadas, por lo que se prueba que fueron construidos al mismo tiempo. El Záncara es un curso de agua que en verano no lleva casi agua, por lo que se pudo hacer perfectamente el puente desviando primero a un lado y luego al otro el cauce, mientras se disponían alternativamente los cimientos de los dos extremos de la estructura.

Constructivamente se trata de un puente en cantería tosca, que confía la tectónica de su estructura sobre todo a la obra de mampostería y al trabajo de la cal como unión entre sus contadas piedras de cantería, el arco y el intradós arranca de la misma base. Podemos situar la Fase 1 de construcción ampliamente entre época bajomedieval y el inicio del , puesto que Carlos V pasó por él ya en 1541.

El puente tuvo también un brocal o barandilla de mampostería similar a la de sus fábricas entre arcadas y que era prolongación de las mismas. Quedan puntuales vestigios progresando bajo los brocales de ladrillo actuales. Pero también se ha constatado que dichas fábricas habrían desaparecido casi en su totalidad y que, por ello, se colocó la medida de protección en ladrillo industrial y cemento durante el . Las fechas inscritas de 1943 y 1976 aluden a momentos de reparación contemporáneos que los mayores del pueblo han corroborado.