La danza Los Negritos de Yauyos, también llamada Negrería yauyina, es una danza tradicional peruana que se practica en la provincia de Yauyos, en la sierra de la región Lima. Esta es practicada en 25 de los 33 distritos que conforman la provincia de Yauyos, distinguiéndose tres modalidades generales de baile, de acuerdo a la organización de los distritos y los espacios geográficos determinados: el sector norte y noreste, la zona central y el sector sur de la provincia. La danza es practicada en diferentes épocas del año, asociada a diversas festividades como la Navidad, el Año Nuevo, la Bajada de Reyes, las Festividades de la Cruz, el Corpus Cristi, la Pascua, la limpieza de las acequias o la Fiesta del Agua.
La danza Los Negritos de Yauyos fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2022 reconociéndola como una expresión cultural que alberga un gran valor histórico y simbólico, en la que confluyen tradiciones culturales originarias, hispánicas y afrodescendientes. Origen de la Danza La Negrería se vincula directamente tanto con la población afrodescendiente como con la tradición hispana, en la medida en que esta celebración incorpora prácticas propias del catolicismo, como la veneración del Niño Jesús. En ese sentido, se trata de una expresión cultural de carácter tradicional que tuvo su origen en las cofradías de negros y que, con el paso del tiempo, fue apropiada y reproducida por comunidades de diversas regiones del territorio peruano. Por otro lado, diversos autores señalan que las danzas de negritos se realizaban principalmente en los meses de diciembre y enero, en relación con el proceso de manumisión de personas esclavizadas, que tenía lugar en diciembre.
Las danzas de Negritos expresan, desde una perspectiva andina, las formas de vida y de trabajo impuestas a las poblaciones afrodescendientes sometidas a la esclavitud en minas y haciendas durante el periodo colonial, así como los mecanismos desarrollados para garantizar su supervivencia. Asimismo, escenifican los vínculos establecidos entre los grupos afrodescendientes esclavizados, los celadores y los propietarios, en un marco ritual orientado a la devoción de imágenes religiosas y manantiales, prácticas integradas a las festividades locales y a los sistemas de cargos, elementos centrales de la organización social andina contemporánea.
Sobre la negrería en Yauyos Entre los siglos y , el territorio de Yauyos se configuró como un espacio marcado por la presencia de haciendas agrícolas, explotaciones mineras y obrajes bajo control de colonos españoles, en los que se empleaba mano de obra indígena y afrodescendiente. En ese marco histórico, la danza se habría gestado en las primeras etapas del período virreinal como un recurso simbólico para aludir de manera paródica al orden social impuesto, recreando las interacciones entre propietarios, capataces y personas sometidas a esclavitud. Los desplazamientos corporales y las acciones escénicas de los intérpretes ponen en evidencia ese carácter satírico.
La ejecución de la danza de Los Negritos de Yauyos no responde a un calendario único, sino que varía según las dinámicas festivas de cada sector de la provincia. En los distritos del ámbito septentrional, su realización se vincula principalmente a celebraciones como la Navidad, el Año Nuevo y la Bajada de Reyes. En el sector noroccidental, la danza se integra a las Festividades de la Cruz, celebradas en el mes de mayo, y en algunos casos se articula con rituales colectivos relacionados con el mantenimiento de los sistemas de riego y las fiestas del agua. En la zona central, la práctica se asocia de manera recurrente a las jornadas comunales de limpieza de acequias, conocidas como limpia sequía, que tienen lugar entre septiembre y octubre; mientras que en los distritos del sur se inserta en conmemoraciones de carácter religioso como Corpus Christi y Pascua, durante el mes de junio. Asimismo, la danza forma parte de otras celebraciones patronales y actos cívicos, incluidos los aniversarios distritales, y su presencia se ha proyectado fuera de Yauyos hacia regiones como Lima y Junín, a través de organizaciones asociativas de origen distrital y provincial.
Ejecución coreográfica Un rasgo central que permite diferenciar las denominadas danzas de negrerías de las llamadas danzas negras es el uso sistemático, en la mayor parte de los casos, de máscaras, caretas o recursos pictóricos destinados a construir una imagen de lo “negro”. Este elemento no cumple únicamente una función estética, sino que revela un proceso de representación simbólica mediante el cual poblaciones andinas escenifican la figura del afrodescendiente, entendido como un sujeto históricamente ausente o desplazado del entorno social inmediato.
Esta danza se configura como un ejercicio performativo de imitación y parodia, en el que las poblaciones serranas reproducen de manera satírica los movimientos corporales atribuidos a hacendados y caporales. La ejecución enfatiza actitudes festivas y burlescas, desplazamientos rítmicos de apariencia refinada y un movimiento de pies amanerado . El uso de objetos como el látigo y la campanilla, junto con una indumentaria vistosa, refuerza el carácter representacional de la danza, cuyo vestuario articula referencias culturales indígenas, afrodescendientes y europeas.
Las secuencias coreográficas y las interacciones entre los personajes varían según la festividad y el distrito en el que se ejecuta la danza. No obstante, se conservan movimientos básicos compartidos: pisadas alternadas y rápidas con ambos pies, brazos pegados al cuerpo, saltos breves, y gestos de saludo mediante la inclinación del torso, dirigidos al público, a las imágenes religiosas o a los músicos. Asimismo, se realizan giros completos o parciales para modificar la orientación o la disposición del conjunto, junto con desplazamientos frontales de pasos cortos. En términos generales, la danza presenta una estructura procesional, caracterizada por el avance continuo del grupo durante la ejecución.
Personajes principales Del mismo modo en que las fechas de celebración varían en función de las costumbres propias de cada distrito —ya sea durante la Festividades de las Cruz en mayo, la limpia acequia, el Corpus Christi, la Pascua, o la fiesta de los negritos en honor al Niño Jesús—, los personajes que intervienen en estas manifestaciones también presentan variaciones de acuerdo a dichas particularidades locales. De esta manera, aunque la danza puede variar de acuerdo al espacio geográfico, hay personajes que aparecen de manera constante en cada una de ellos:
El Mayú o mayordomo: Es el líder del grupo. Encabeza la cofradía, mantiene el orden y decide los movimientos a seguir. También tiene la autoridad de corregir a quienes alteran la disciplina de la coreografía usando un chicotillo. El Caporal o funcionario: Los caporales son dos integrantes que acompañan al mayordomo o mayú y se sitúan al frente de cada una de las columnas de negritos que integran la cuadrilla. Su función principal es organizar y regular el desplazamiento del grupo durante la danza. Desde el punto de vista simbólico, este personaje remite a la figura del administrador de las haciendas en el periodo colonial. Puede ser elegida por la comunidad o asumir el cargo de manera voluntaria. El Negro: Son los danzantes que conforman la cofradía y representan a la negrería. Llevan máscaras y bailan con gestos alegres y festivos, aun cuando la historia que evocan esté marcada por la adversidad. No hay un número establecido, dependerá de cuantos voluntarios se presenten. El Marica: El marica ocupa una posición central en la cuadrilla y cumple una función ritual específica, asociada simbólicamente a la figura materna del grupo. Su indumentaria se compone de sombrero de paja blanca, blusa clara, lliclla y pollera larga.
Vestimenta La indumentaria asociada a la danza de Los Negritos de Yauyos alude, desde la lectura contemporánea de las comunidades portadoras, a la forma de vestir de la población afrodescendiente en celebraciones del periodo colonial, particularmente durante las festividades de Navidad y Año Nuevo. Esta varía según el rol que cumple cada integrante de la cuadrilla, y cada personaje utiliza elementos específicos que lo distinguen: Sombrero: Es de paño marrón y lleva un pequeño espejo frontal. Plumas: Son de aves de la zona que se utilizan para ornamentar los sombreros. Cotonillas: Son chaquetas de pana de colores variados, bordadas con hilos dorados y plateados. Sus diseños suelen representar a los santos patronos, flores y otros elementos propios del lugar. Polainas: Son botas similares a las que usaba el capataz. A veces está acompañada de espuelas. Cintas: De diez a doce cintas multicolores que decoran los sombreros. Pantalones: De color claro y parecidos a los usados para montar caballos. Chicotillos: Pequeños látigos hechos de soga trenzada adornados con anillos de oro y plata. Máscara: Elaborada en cuero, representa a la figura del esclavizado africano. Los labios se representan de manera prominente. Pañuelos: De distintos colores, sirven para sujetar la máscara. Campanillas: Se llevan en la mano derecha y se usan para marcar el ritmo de la música durante la danza. Asimismo, el sonido de la campana puede remedar el sonido que hacían las cadenas en las épocas de esclavitud.
Música Así como la fecha de celebración depende en gran medida de las costumbres de cada distrito, los instrumentos musicales también están sujetos a estas variaciones. Por consiguiente, la diversidad de variantes de la danza de “Los negritos de Yauyos” evidencia los distintos procesos históricos atravesados por la provincia. En particular, esta danza refleja las interrelaciones entre los contextos políticos y geográficos de cada zona. Los instrumentos empleados en su ejecución muestran una tendencia a coincidir con las áreas o regiones específicas
La música que acompaña la danza de Los Negritos de Yauyos es interpretada por conjuntos de músicos con conocimientos específicos del repertorio asociado a cada secuencia coreográfica. En la actualidad, en la provincia se identifican tres modalidades de agrupaciones musicales, diferenciadas por su instrumentación y vinculadas a las tres zonas en las que se divide el ámbito territorial de Yauyos.
En primer lugar, las bandas musicales predominantes en distritos del norte y este de la provincia, están integradas por trombón, trompeta, bombos, clarinete, saxofón, platillo, tuba y tarolas. En segundo lugar, el violín, el arpa y el saxofón, siendo estos dos últimos utilizados ocasionalmente, se asocian a la zona centro. Finalmente, destacan la tinya y el pinkullo, ambos ejecutados por la misma persona. Estos Son instrumentos nativos de raíz prehispánica, cuya existencia fue registrada por el cronista Guamán Poma de Ayala. El pinkullo, en particular, es una flauta de embocadura con dos o tres orificios que continúa vigente en la comunidad, evidenciando la continuidad de prácticas musicales ancestrales.
Así mismo, se cuenta con cánticos. En el norte y noroeste de Yauyos, los integrantes de la danza “Los negritos” interpretan canciones humorísticas acompañadas de música, como parte de un juego interactivo con el público y entre ellos mismos.
Referencias
Categoría:Cultura de Perú Categoría:Danzas de Perú Categoría:Folclore de Perú Categoría:Patrimonio Cultural Inmaterial del Perú