Pedro Nolasco Ventura (Estella, 1775-Madrid, 3 de agosto de 1834) fue un arquitecto neoclásico que desde 1803 trabajó en el Reino de Navarra y a partir de 1821 en Madrid, donde residió hasta su muerte en 1834. Cursó estudios brillantemente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de la que recibió el título de maestro arquitecto en 1802; al año siguiente regresó a su tierra natal donde fue nombrado director de Caminos de la Diputación del Reino y tres años después obtuvo la plaza de arquitecto municipal de Pamplona.

En 1804 recibió el encargo, por parte de la Diputación de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona, de redactar los estatutos de la «Escuela Pública de Nobles Artes», cuya creación habían dispuesto las Cortes del Reino de Navarra en 1795. Fue designado para este cometido por su conocimiento de la Real Academia de Bellas Artes, a la que estaría supeditada la proyectada Escuela, y de las instituciones públicas navarras. Al cabo de dos años, en 1806, Ventura presentó los estatutos, que fueron recibidos favorablemente; sin embargo, el estallido de la Guerra de la Independencia en 1808 frustró la creación de la Escuela. Precisamente, a causa de la ocupación de Pamplona por las tropas napoleónicas en ese mismo año, tuvo que huir precipitadamente con su esposa e hijos para refugiarse en Estella donde donde había nacido y podía recibir cobijo.Este dato revela que Ventura en aquel tiempo, con 33 años, estaba casado y tenía descendencia.

En 1821, redactó proyectos de arquitectura e ingeniería para Calahorra, Andújar y Málaga, entre otras poblaciones, y al comienzo del Trienio Liberal, fue represaliado, motivo por el que dejó Navarra para instalarse en Madrid, donde residió hasta su muerte en 1834. Aquí desarrolló una sólida carrera profesional, jalonada por los nombramientos de académico de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que también ejerció la docencia, y de arquitecto municipal de Madrid.

Vida y estudios Nació en 1775 en Estella, ciudad del entonces Reino de Navarra, pero no se tienen noticias de su infancia y juventud. En torno a 1796, con 21 años, se instaló en Madrid para cursar estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1799 consiguió el primer premio del concurso trienal de la clase de Arquitectura, convocado por la Academia para sus alumnos, para el que presentó tres proyectos de otros tantos cementerios destinados a cubrir las necesidades de las trece parroquias de Madrid entonces existentes. Los emplazó fuera del caso urbano, al norte de la población,El número 162 del Catálogo de Planos y Proyectos de Arquitectura del Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando reseña un plano manuscrito del extrarradio del norte de Madrid con la propuesta de ubicación de tres cementerios. Está firmado por Pedro Nolasco Ventura y fechado el 30 de junio de 1799. de conformidad con la tendencia de la época de situar los grandes edificios de servicios públicos en el extrarradio, como era el caso de mataderos, hospitales o lazaretos.Véase el plano del tercer cementerio en Instituto de Estudios Madrileños. Ventura. Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, GD A-4751 A 4759. Al mismo tiempo que cursaba sus estudios, trabajó en el estudio de Juan Pedro Arnal, ilustre arquitecto, introductor del neoclasicismo en la Academia de Bellas Artes.

En 1802 obtuvo el título de maestro arquitecto para lo cual presentó, como era preceptivo, un proyecto de un lazareto en Madrid. Carlos Sambricio (1945-). Catedrático de Historia de la Arquitectura y Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid; entre sus publicaciones se encuentra La arquitectura española de la Ilustración . Sambricio sitúa a Pedro Nolasco Ventura dentro de la tercera generación de arquitectos neoclásicos, «ilustrados», entre los que también figuran Custodio Teodoro Moreno, Antonio Cellers y Pedro Ugartemendía.

Trayectoria profesional Inicio (1803) 400x800px|miniaturadeimagen|derecha|Muro sur de la iglesia de santa María en Allo, destacan la falta de ornamentación y las ventanas semicirculares de inspiración clásica 399x399px|miniaturadeimagen|derecha|Planta de la iglesia de Santa María de AlloAl poco tiempo de obtener el título de maestro arquitecto recibe los encargos de la fachada para la Iglesia de Navaridas (Álava), que fue aprobado por la Comisión de Arquitectura de la Real Academia de San Fernando, y el de la iglesia guipuzcoana de San Juan en Pasajes, aunque este fue rechazado por la mencionada comisión. En estos años aspiró a ser nombrado académico de mérito, para lo que presentó los planos de una plaza de toros en Pamplona y bocetos para una Biblioteca Real; no obstante, a pesar de ser valorados positivamente, no le proporcionaron el nombramiento pretendido.

Sambricio da cuenta de que tanto Ventura como Ugartemendía inicialmente no recibieron el apoyo de las instituciones de Vascongadas y Navarra, defensoras de un clasicismo purista, basado en los órdenes y la proporción, porque estos dos jóvenes eran partidarios de una arquitectura, por supuesto clasicista, pero más flexible, adaptada al contexto social y económico; por este motivo, se comprende que la Academia rechazara el proyecto de una casa ayuntamiento para una ciudad de 1500 vecinos en el que Ventura había puesto énfasis en aspectos como la ubicación, accesibilidad y funcionalidad antes que en los principios canónicos del neoclasicismo.

Cargos y encargos en Navarra (1803-1820) A su regreso a Navarra en 1803, un año después de terminar sus estudios en Madrid, fue nombrado director de Caminos Reales de Navarra, un puesto que había quedado vacante tras la muerte el año anterior de Santos Ángel de Ochandátegui; tres años después obtuvo el empleo de arquitecto municipal de Pamplona, tarea que concilió con la de director de Caminos Reales y la atención a encargos de particulares. Sea como fuere, al año siguiente el municipio pamplonés contrató a Juan Antonio Pagola como segundo arquitecto. 300x400px|miniaturadeimagen|derecha|Torre de la iglesia de San Salvador de Arróniz

Ventura ganó el concurso para la edificación de la torre de la iglesia de San Salvador de Arróniz, al que también había concurrido Juan José de Armendáriz. La torre, cuya edificación se llevó a cabo entre 1804 y 1807, consta de dos tramos cúbicos que rematan en un campanario circular cubierto por una pequeña cúpula. En 1805 emprendió el proyecto de la iglesia parroquial de Santa María de Allo, uno de sus trabajos más relevantes; pero su finalización se retrasó hasta 1821, en buena parte debido a la guerra y posguerra de la Independencia.

Por otra parte, el virrey de Navarra le había encomendado en 1805 la reforma del balneario de Fitero, que se encontraba en mal estado, sin embargo no se tiene noticia de que llegara a emprenderse; entre 1805 y 1806 fue «director de obras» del «camino real» en el tramo de Legarda, y en ese último año redactó el proyecto de un puente sobre el Ega en Legaria. En 1812, en plena Guerra de la Independencia, intervino en calidad de «comisionado», juntamente con su colega Juan Antonio, en el pleito que, sobre la delimitación del término municipal, mantenía Arguedas con Tudela y que les reportó de salario 50 pesos.

En 1816, una vez restablecida la paz, dirigió la reconstrucción de la casa del mayorazgo de Mencos en Tafalla. Durante 1817 y 1818 se encargó de la construcción de una presa de regadío en San Adrián, y en los dos últimos años de su estancia en Navarra levantó los «planos topográficos» del señorío que el marqués de San Adrián poseía en Monteagudo.Archivo Real y General de Navarra. Archivo Abierto. Ventura

Proyecto de una «Escuela de Academia Pública de Nobles Artes» (1806) Las Cortes de Navarra en 1795 se dirigieron al Ayuntamiento de Pamplona proponiéndole la creación de una escuela de bellas artes, considerando que este tipo de centros había proliferado con éxito y, en este sentido, mencionaba como referencia el de Burgos. Esta iniciativa fue acogida favorablemente pero no se hizo realidad posiblemente por falta de recursos.

Cuatro años después, en 1799 comenzó a funcionar en Pamplona una «Escuela de Arquitectura», aunque de iniciativa privada, pues la promovía Juan Antonio Pagola, formado en la Real Academia de San Fernando. En la práctica era una escuela nocturna a la que asistían después de la jornada laboral albañiles, canteros y otros artesanos, los cuales debían pagar una matrícula. La Diputación del Reino, visto el interés del proyecto, concedió a Pagola una ayuda anual de cien pesos fuertes y, por su parte, el Ayuntamiento también le dio su apoyo; aunque esto no fue suficiente para garantizar la estabilidad del centro cuya matrícula fue en descenso: en 1800 tenía doce alumnos y en 1805 cinco.

Conocedores de las dificultades que tenía para consolidarse la «Escuela de Arquitectura» de Pagola, la Diputación del Reino y el Ayuntamiento de Pamplona dispusieron en 1804 crear una «Escuela Pública de Nobles Artes» y, para su puesta en funcionamiento, delegaron los trabajos preparatorios en el diputado Joaquín de Bayona y en el concejal Barón de Bigüezal, quienes encomendaron a Pedro Nolasco Ventura la redacción de los estatutos y el plan de estudios. La elección de Ventura se debería, entre otros motivos, a su conocimiento de las dos instituciones promotoras —Diputación y Ayuntamiento, en las que prestaba servicio— y de la Real Academia de San Fernando, donde había cursado estudios con buenas calificaciones. Al cabo de dos años, Ventura presentó una propuesta rigurosa y realista para un centro de cuarenta alumnos, quienes dedicarían tres años de formación básica antes de acceder al nivel superior, centrado en el dibujo artístico, dado que, tal y como exponía en su informe, la «copia de las estatuas antiguas es el alma del dibujo, pudiéndose asegurar que se sabe muy poco en el arte de diseñar no copiando bien el yeso».Dos años más tarde se desató la guerra contra Napoleón y el proyecto fue abandonado definitivamente.Archivo Real y General de Navarra. Caminos, leg. 5, n. 47. Informe de Ventura (1804).

Guerra de la Independencia: entre dos fuegos (1808-1814) A lo largo de la Guerra de la Independencia Ventura se vio en una situación particularmente comprometida, ya que las autoridades francesas le apremiaban a cumplir sus funciones de director de Caminos Reales mientras que los patriotas sublevados le conminaban a limitar al máximo los trabajos para los invasores. Sea como fuere, al final de los seis años de muerte y destrucción, con la llegada de la paz en 1814, Ventura se incorporó a sus puestos de trabajo en la Diputación y el Ayuntamiento, aunque al año siguiente las plazas de arquitectos municipales que desempeñaban Ventura y Pagola fueron suprimidas por falta de fondos.

Larumbe valora de esta manera el trabajo de Pedro Nolasco Ventura en Navarra:

Residencia en Madrid (1821-1834) 300x600px|miniaturadeimagen|derecha|Palacio de la Aduana de Málaga, hoy Museo de Málaga En 1821 se trasladó a Madrid obligado por los problemas políticos del momento y, en particular, porque con la implantación del Trienio Liberal el año anterior había sido suprimida la Diputación del Antiguo Régimen y, en consecuencia, fueron cesados sus cargos directivos, entre los que figuraba Ventura como Director de Caminos. Inmediatamente fue recibido en la Real Academia de San Fernando, que le nombró académico de mérito; su discurso de ingreso versó sobre los órdenes clásicos y el toscano; participó en la comisión de Arquitectura a la que competía aprobar o rechazar los proyectos procedentes de toda la nación. Al poco tiempo fue nombrado arquitecto municipal de Madrid.Real Academia de la Historia. Biografías.Ventura .