Desde agosto de 2025, se han producido escaramuzas esporádicas entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y el Ejército sirio post-Ásad, compuesto principalmente por fuerzas antiasadistas originadas en la guerra civil siria, a lo largo de la frontera interna entre la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (AADNES) y el gobierno de transición sirio. Los enfrentamientos iniciales en enero de 2026 fueron esporádicos y se limitaron a intercambios de artillería y fuego ligero y mediano en Dayr Hafir, Manbiŷ, al-Jafsa, Deir ez-Zor y sus alrededores. Sin embargo, se produjeron intensos combates y bombardeos en Jeque Maksud y Ashrafieh durante los enfrentamientos en Alepo de diciembre de 2025 y enero de 2026, después de que el Ejército sirio declarara los barrios «objetivos militares legítimos». Los enfrentamientos, en particular los que tuvieron lugar en Alepo en octubre de 2025, dieron lugar a la firma de un acuerdo integral de alto el fuego el 7 de octubre de 2025, que se ha violado en varias ocasiones en los meses posteriores. Tras la renovada ofensiva de enero de 2026 en el noreste de Siria por parte de las fuerzas gubernamentales, la AADNES, liderada por los kurdos, sufrió importantes pérdidas territoriales después de que el Gobierno capturara la mayoría de los territorios y recursos bajo control de las FDS y el posterior acuerdo de integración entre las dos partes.

Antecedentes

Acuerdo del 10 de Marzo

Durante la caída de la dinastía Ásad, un período marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, Turquía y su grupo militante afiliado, el Ejército Nacional Sirio (ENS), lanzaron varias ofensivas contra las áreas controladas por los kurdos en el oeste del Éufrates. Después de meses de enfrentamientos, que se estancaron cerca de la presa de Tishrin, y una contraofensiva de las FDS en diciembre de 2024, el líder de las FDS, Mazlum Kobane, y el líder del gobierno de transición sirio, Ahmed al-Charaa, firmaron el Acuerdo del 10 de Marzo respaldado por Estados Unidos, que implementó un alto el fuego en todo el país y estableció los principios para la integración de la AADNES en el nuevo gobierno sirio. El mismo previó una representación igualitaria para las minorías en el proceso político y propuso integrar las estructuras militares y civiles de las FDS en el nuevo Estado sirio, al tiempo que les permitía mantener el control de facto sobre los puestos fronterizos y los campos petrolíferos en las áreas kurdas. Un acuerdo posterior en abril, que supuestamente también contó con la participación estadounidense, estableció un marco de seguridad conjunto para los enclaves kurdos de Jeque Maksud y Ashrafiyeh, Alepo. Los barrios permanecieron bajo el control de Asayish cuando las FDS se retiraron el 4 de abril de 2025 como parte del acuerdo.

Tensiones diplomáticas Los retrasos en la implementación del Acuerdo del 10 de Marzo, con ambas partes acusándose mutuamente de obstrucción, junto con la cancelación de las conversaciones entre las FDS y Siria en París el 25 de julio y nuevamente el 9 y 10 de agosto, intensificaron las hostilidades entre la AADNES y el Gobierno sirio, que, según la Agencia de Noticias Hawar y el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), se enfrentaba a una creciente presión turca. Esta presión surgió de la oposición de larga duración de Ankara a una entidad kurda autónoma en su frontera, por temor a que pudiera alimentar el nacionalismo kurdo en el Kurdistán turco. Desde 2015, Turquía ha librado campañas militares contra las fuerzas kurdas en Siria y, después de la formación del nuevo gobierno de transición sirio, ha amenazado repetidamente con nuevas invasiones a menos que se integren en las instituciones estatales.

Integración de milicias del ENS y combatientes extranjeros La integración de las milicias del ENS y los combatientes yihadistas salafistas (incluidos los extranjeros) durante la Conferencia sobre la Victoria de la Revolución Siria en el nuevo Ejército sirio, junto con el nombramiento de sus comandantes, fue duramente criticada por las FDS, ya que habían luchado contra ellos durante la guerra civil siria. Los kurdos dentro de la AADNES fueron particularmente críticos, ya que se había informado de que las facciones del ENS participaban en secuestros de civiles, saqueos, palizas y otras violaciones de los derechos humanos contra los kurdos, mientras que minorías como los alauitas y drusos expresaron su hostilidad hacia la presencia de combatientes yihadistas salafistas extranjeros, lo que provocó aún más tensiones entre las facciones.

Presuntos abusos gubernamentales y demandas de descentralización The New Arab y The Insider también afirmaron que las crecientes tensiones entre las FDS y el gobierno de transición sirio se vieron exacerbadas en parte por la insurgencia asadista en el oeste de Siria y los enfrentamientos en el sur de Siria, en los que las fuerzas afiliadas al Gobierno llevaron a cabo una serie de crímenes de guerra y masacres contra civiles alauitas y drusos. Esto, a su vez, dañó la reputación nacional e internacional del gobierno e intensificó los llamados de varios grupos a favor de los derechos de las minorías y la federalización. El gobierno de transición también fue criticado por no garantizar la representación de las minorías, una estipulación clave del Acuerdo de Marzo. Pocos funcionarios del gobierno y ningún comandante militar o de seguridad provenían de comunidades minoritarias. Tras los acontecimientos, la AADNES organizó la Conferencia sobre la Unidad y la Cooperación Kurda en el Kurdistán Occidental y la conferencia de la Unidad de Componentes en Hasaka, durante la cual líderes tribales kurdos, drusos, alauitas y árabes, incluyendo a los jeques Hikmat al-Hijri y Ghazal Ghazal, expresaron su apoyo a una Siria descentralizada. Ambas conferencias fueron criticadas por el gobierno de transición por «violar el Acuerdo del 10 de Marzo», y la conferencia de la Unidad de Componentes en particular, fue citada como motivo de la cancelación de las conversaciones entre las FDS y Siria en París. Según se informa, la crisis en Suwayda «resquebrajó las relaciones entre Damasco y las FDS.»

Bloqueo de Jeque Maksud y Ashrafiyeh A principios de julio, la tensión en Alepo aumentó cuando las fuerzas gubernamentales bloquearon el suministro de combustible a los barrios de mayoría kurda de Jeque Maksud y Ashrafiyeh. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) describió el bloqueo como una continuación de las «tácticas del antiguo régimen».

Elecciones aplazadas

En agosto, funcionarios gubernamentales confirmaron que Al-Charaa buscaba un gobierno centralizado, en contraposición al marco de federalización establecido por los kurdos como requisito previo para la integración. Ese mismo mes, el gobierno de transición sirio anunció que no se celebrarían elecciones en la gobernación de Suwayda, controlada por los drusos, ni en las zonas bajo el control de la AADNES, concretamente Hasaka y Al-Raqa, por «razones de seguridad». En respuesta, la AADNES afirmó que las elecciones previstas no eran democráticas y «no reflejaban en modo alguno la voluntad del pueblo sirio». Criticó la caracterización de las zonas bajo el control de la AADNES como «inseguras» y argumentó que ello «justificaría la política de negación» contra más de cinco millones de sirios. Además, instó a organizaciones como las Naciones Unidas a no reconocer estas elecciones.

Aumento de los despliegues militares

Al mismo tiempo, algunos miembros de tribus árabes afines al gobierno en Deir ez-Zor, en particular de las tribus Al-Shaitat y Al-Baggara, hicieron un llamado a la yihad y a la movilización general contra las FDS y declararon su pleno apoyo a otras tribus y clanes que respaldan al Gobierno de la República Árabe Siria. Este hecho generó preocupación por la posibilidad de que el gobierno de transición pudiera utilizar a las tribus árabes contra las FDS de forma similar a como se hizo anteriormente contra los drusos en Suwayda. El aumento coincidente de la actividad del Estado Islámico (EIIS) provocó despliegues adicionales de las FDS a lo largo del Éufrates. El Centro de Investigación y Educación Alma explicó que las FDS enviaron refuerzos militares masivos a la zona de Deir ez-Zor para llenar el vacío de seguridad dejado por la extensa retirada de las fuerzas de la coalición estadounidense. Esto fue visto por algunos como una medida que contradice directamente el espíritu del Acuerdo del 10 de Marzo. Los informes regionales también afirmaron que Damasco había reunido hasta 50 000 tropas cerca de Palmira, con «órdenes de avanzar sobre Al-Raqa y Deir ez-Zor a menos que las FDS cedieran el control», aumentando aún más las tensiones a lo largo de la línea fronteriza. Los refuerzos del Gobierno también se desplegaron regularmente en las cercanías de Jeque Maksud y Ashrafiyah en lo que se describió como una «operación de demostración de fuerza» destinada a aumentar los temores de una posible escalada en el terreno.

Enfrentamientos

2025 En los meses posteriores al acuerdo, el gobierno de transición sirio participó en varios enfrentamientos armados contra las FDS, principalmente en la gobernación de Deir ez-Zor, que está dividida entre los dos secciones a lo largo del río Éufrates, y cerca de la ciudad de Dayr Hafir, donde un canal de 20 metros de ancho separa a las FDS y las fuerzas del Ejército sirio al norte. A su vez, ambas partes se acusaron mutuamente de violar el Acuerdo del 10 de Marzo.

Los primeros enfrentamientos se registraron el 2 de agosto cerca de Dayr Hafir y al-Jafsa. La estatal Agencia Árabe Siria de Noticias (SANA) afirmó que 4 soldados del Ejército sirio y 3 civiles resultaron heridos durante los combates y responsabilizó únicamente a las FDS del incidente.

El 4 de agosto, las FDS acusaron a facciones vinculadas al Gobierno de atacar cuatro de sus posiciones en la aldea de Al-Imam, cerca de Manbiŷ.

El 12 de agosto, un soldado del Ejército sirio murió en enfrentamientos contra las FDS cerca de Dayr Hafir. Además, el Ministerio de Información afirmó que dos civiles murieron y tres resultaron heridos. Coincidiendo con los enfrentamientos, la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) advirtió de un «conflicto mayor» si Estados Unidos no siguía plenamente comprometido a prevenir el colapso del Acuerdo de Marzo.

El 13 de agosto, las Fuerzas de Seguridad Interna (Asayish) afirmaron que un ataque con drones, afiliado al gobierno interino, hirió a 2 de sus efectivos en el enclave kurdo de Jeque Maksud, Alepo. El Ministerio de Defensa negó las acusaciones. Ese mismo día, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) informó sobre un «amplio despliegue de vehículos blindados y armamento mediano y pesado» por parte del Ejército sirio en la línea del frente, mientras que las FDS aumentaron su preparación militar y reforzaron sus posiciones.