La cueca brava, cueca centrina o cueca chilenera es un subgénero de la música y danza cueca —la «danza nacional de Chile» desde 1979—, interpretada por los urbanos guachacas. Tendría sus orígenes en la chinganera —o simplemente chilena— y su nombre se originó en la década de 1960 con la publicación del disco La cueca brava del grupo Los Chileneros.
La cueca brava sería parte de la denominada cueca marginal, debido a las temáticas que abordada o el lugar donde se bailaba, incluyendo la cueca chora, la cueca porteña y la cueca de burdel.
Historia mini|150px|Hernán Núñez Oyarce, conocido como Nano Núñez, creador de la cueca brava. La cueca brava es una variante de la cueca urbana surgida en la década de 1930 en Chile. Se caracteriza por su aprendizaje y enseñanza oral, el realce de la figura del roto, el canto gritado y "su práctica principalmente en espacios marginales de la ciudad".
La cueca brava nace de la marginalidad urbana durante la década de 1960 para diferenciarse de la cueca chora, cultivada por Roberto Parra, quien la bautizó así en su LP Las cuecas choras del Tío Roberto en 1967, aunque en cuanto a sus componentes constituyen el mismo estilo.
En 1967, Hernán Núñez Oyarce (el «Nano» Núñez), Luis Hernán Araneda («el Baucha»), Raúl Lizama («el Perico») y Eduardo Mesías crearon el grupo de cuecas chileneras llamado Los Chileneros, con el cual lanzaron el mismo año el disco La cueca centrina.
Al año siguiente, con el reemplazo de Mesías por Carlos Navarro («el Pollito»), lanzaron su segundo disco, a través del sello EMI Odeon, el cual titularon La cueca brava.
El mismo Hernán Núñez Oyarce señaló en una entrevista al diario El Mercurio en noviembre de 2003:
Este nuevo apelativo también lo recogería Mario Catalán Portilla en 1970, con su disco en conjunto con el Dúo Rey Silva llamado Cuecas bravas.
En 1988 también aparece el disco Cuecas Bravas de Luis Araneda y Raúl Lizama.
Con el regreso a la democracia en Chile, se inició un "proceso de revalorización y resignificación del género". Desde la década de 1990, aparecieron nuevos exponentes de cueca brava, entre los que se destacan Álvaro Henríquez y Los Tres, Pedro Juan y Diego y Los porfiados de la cueca, Los Paleteados del Puerto, Los Afuerinos, Las Capitalinas y Los Tricolores, entre otros.
En la primera década del , se incorporaron mujeres tanto creadoras como cantantes, incluyendo bandas como Las Peñascazo, Calila Lila, Las Malvarrosa, La Firuleta, Caramba y Zamba, Las Entonás, Chinas Cholas y Las Mononas.
En abril del 2005, Hernán Núñez Oyarce edita el libro Mi gran cueca. Crónicas de la cueca brava.
Estructura
Al igual que la cueca tradicional y la cueca chilenera —cueca originaria de los demás estilos citados—, la cueca brava está conformada de la siguiente manera: Cuarteto o copla: estrofa inicial de cuatro versos octosílabos. Seguidilla: estrofa de ocho versos heptasílabo y pentasílabo intercalados. El cuarto verso debe repetirse en el quinto, pero este último, debe de un verso pentasílabo transformarse de a uno heptasílabo, para esto generalmente se le agrega una exclamación, tal como Ay sí. Remate: estrofa de dos versos heptasílabo y un pentasílabo intercalado, que le da fin a la cueca, el cual, funciona como un verso unificador o la respuesta a las primeras estrofas.
Ejemplo:
Este estilo de cueca había desaparecido debido a la rigurosidad de los "taitas" (cantores reconocidos y respetados por sus pares) en aceptar nuevos cantores en los años 1970 debido a las exigencias que ellos mismos imponían, también por una invasión de música foránea, pero, por sobre todo, por el apagón cultural de los años 1980; sin embargo, de un tiempo a esta parte, este estilo es el más popular entre jóvenes.
Véase también Cueca chilota Cueca nortina Cueca porteña
Notas
Referencias
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