miniaturadeimagen|derecha|Haití en la actualidad
La esclavitud en Haití (francés: L'Esclavage en Haïti; criollo haitiano: Esklavaj an Ayiti) fue el sistema de esclavitud mediante el cual cientos de miles de personas, en su gran mayoría de origen africano, fueron sometidas a servidumbre forzosa en el territorio que hoy ocupa Haití, primero bajo dominio español y después bajo la colonia francesa de Saint-Domingue, desde finales del siglo hasta la abolición decretada durante la Revolución haitiana en 1804. Durante casi tres siglos, la colonia francesa de Saint-Domingue —en la parte occidental de la isla de La Española— fue una de las sociedades esclavistas más brutales y lucrativas del mundo: hacia 1789 medio millón de personas de origen africano eran explotadas en plantaciones de azúcar, café e índigo en beneficio de la metrópoli, lo que convirtió a la colonia en el principal productor mundial de ambos cultivos y en el motor de la economía francesa. A lo largo de toda la historia de la trata, se estima que entre 790.000 y 860.000 africanos fueron transportados por la fuerza a Saint-Domingue, según los datos de la Trans-Atlantic Slave Trade Database; de ellos, aproximadamente un millón perecieron a causa de las condiciones de la esclavitud a lo largo de la existencia de la colonia. Estas cifras no incluyen a quienes murieron antes de llegar a la isla: según las estimaciones de David Eltis y David Richardson, de los 12,5 millones de africanos embarcados en el conjunto de la trata transatlántica, alrededor del 15 % —casi dos millones de personas— fallecieron durante la travesía atlántica a causa de enfermedades, desnutrición y abusos a bordo; a esta cifra se suman los que perecieron en los puertos de embarque africanos y durante las marchas forzadas desde el interior del continente. En el caso específico de Saint-Domingue, las condiciones de «aclimatación» eran particularmente letales: hasta el 50 % de los africanos recién llegados morían durante su primer año en la isla, principalmente por la fiebre amarilla. La Revolución haitiana (1791-1804), la única rebelión de esclavos exitosa de la historia, puso fin a la esclavitud colonial y dio origen a la primera república negra independiente del mundo, pero sus consecuencias —la deuda impuesta por Francia, el aislamiento diplomático, las sucesivas intervenciones extranjeras y la destrucción del tejido institucional— han marcado al país hasta la actualidad.
Los orígenes de la esclavitud en la isla se remontan a las prácticas esclavistas precolombinas y a la conquista española de 1492. Los colonizadores sometieron a los indígenas taínos a trabajo forzoso hasta que las enfermedades y la explotación diezmaron a la población nativa. Para reemplazar la mermada mano de obra, se comenzó a importar africanos esclavizados de forma masiva durante el siglo . A principios del siglo , la parte occidental de La Española era ya una sociedad esclavista en la que la mayoría de la población se encontraba sometida a servidumbre.
Las duras condiciones de la esclavitud, el influjo de los ideales de la Revolución francesa y la enorme desproporción numérica entre personas esclavizadas y población libre confluyeron para hacer de Haití el escenario de una rebelión de esclavos que desembocó en la Revolución haitiana. Si bien la revolución abolió formalmente la esclavitud, varios de los gobernantes que la sucedieron reimplantaron el trabajo forzoso, convencidos de que sin la economía de plantación el país no podría sostenerse.
El trabajo no remunerado sigue siendo una práctica extendida en Haití. Se estima que hasta medio millón de niños trabajan como sirvientes domésticos no remunerados denominados restavek, quienes son sometidos habitualmente a abusos físicos y sexuales. Asimismo, la trata de personas, incluida la trata de niños y la trata con fines de explotación sexual, constituyen problemas de gran magnitud en Haití, que afectan de manera particular a las personas que migran hacia la República Dominicana. Todos estos problemas se han visto agravados por los sucesivos desastres naturales y la persistente inestabilidad política del país.
Pese a haber sido el primer país del mundo en abolir la esclavitud mediante una revolución, Haití no ha logrado erradicarla por completo. La relatora especial de las Naciones Unidas sobre las formas contemporáneas de esclavitud calificó el sistema restavek —por el cual cientos de miles de niños son cedidos como sirvientes domésticos no remunerados— como «una forma moderna de esclavitud», y la Organización Internacional del Trabajo ha descrito la práctica como «esclavitud en una tierra libre». El sociólogo Kevin Bales, referencia académica en el estudio de la esclavitud contemporánea, ha incluido a Haití entre los países con mayor prevalencia de esclavitud moderna en el mundo. A estas formas de esclavitud se suman prácticas generalizadas de trabajo forzoso —como la corvea reimplantada en distintos momentos de la historia— y la explotación económica sistemática de la mano de obra haitiana por parte de empresas extranjeras, que, según académicos e instituciones internacionales, hunden sus raíces en los tres siglos de esclavitud colonial y en el sistema de extracción que la sucedió.
Haití presenta la segunda tasa más alta de incidencia de esclavitud en el mundo, solo por detrás de Mauritania. La Oficina de Monitoreo y Combate al Tráfico de Personas del Departamento de Estado de los Estados Unidos ha situado al país en la «lista de vigilancia de nivel 2» desde 2017.
Historia
La Española bajo dominio español (1492-1625)
Los taínos que habitaban la isla —a la que los europeos darían el nombre de La Española— recibieron con hospitalidad a Cristóbal Colón y su tripulación cuando estos desembarcaron en octubre de 1492. En la era precolombina otras tribus caribeñas atacaban la isla para secuestrar personas y someterlas a esclavitud. Los colonizadores españoles no tardaron en institucionalizar la esclavitud en la isla, convirtiéndola en un negocio de gran envergadura.
miniaturadeimagen|izquierda|Los nativos de la isla de La Española recibieron inicialmente a Colón y sus soldados con amabilidad y generosidad.
Con el paso del tiempo, los españoles establecieron plantaciones de caña de azúcar y otros cultivos que dependían por completo de la mano de obra esclava. Además, los nativos fueron obligados a trabajar en la extracción de oro y cobre, lo que cobró un alto precio en vidas y en la salud de la población.
Ante esta brutalidad, algunos nativos se rebelaron y se refugiaron en las montañas más inaccesibles de la isla, donde formaron comunidades ocultas conocidas como «cimarrones». Los españoles respondieron a la resistencia nativa con duras represalias, como la destrucción de cosechas para matar de hambre a los indígenas. En 1495, los españoles enviaron 500 nativos capturados a España como esclavos, pero 200 no sobrevivieron al viaje y los restantes murieron poco después.
Se desconoce cuántas personas taínas habitaban la isla antes de la llegada de Colón —las estimaciones varían desde varios miles hasta ocho millones—, pero el trabajo forzoso, la esclavitud y, en particular, las enfermedades introducidas involuntariamente por los europeos, frente a las cuales los nativos carecían de defensas, provocaron la muerte de gran parte de la población. Entre 1492 y 1494, un tercio de la población nativa de la isla había perecido, y para 1514 había muerto el 92 % de la población indígena.
El misionero español Bartolomé de las Casas denunció la esclavización de los nativos y la brutalidad de los conquistadores. La campaña de Las Casas condujo al fin oficial de la esclavización de los taínos en 1542; sin embargo, fue reemplazada por la trata de esclavos africanos.
La rapidez con la que murieron los nativos dejó un vacío de mano de obra que se cubrió con la importación de personas africanas. La mano de obra africana se consideraba idónea, ya que los siglos de contacto previo entre africanos y europeos les habían conferido inmunidad frente a las mismas enfermedades.
Algunos esclavos recién llegados de África y de islas vecinas lograron escapar y unirse a las comunidades cimarronas en las montañas. En 1519, africanos y nativos americanos unieron fuerzas e iniciaron una rebelión de esclavos que se prolongó durante varios años, hasta que fue aplastada por los españoles en la década de 1530.
La práctica de la esclavitud en las colonias españolas de América alcanzó tal magnitud que, a finales del siglo , las importaciones de esclavos africanos superaban en número a la inmigración española al Nuevo Mundo.
De la Española española a la colonia francesa
El paso de la esclavitud bajo dominio español a la esclavitud bajo dominio francés no fue un hecho repentino, sino el resultado de un largo proceso de penetración colonial. Entre 1605 y 1606, el gobernador español Antonio de Osorio ejecutó las llamadas Devastaciones de Osorio, despoblando por la fuerza la franja norte y occidental de La Española para acabar con el contrabando con potencias rivales. La medida resultó contraproducente: las tierras abandonadas fueron ocupadas gradualmente por bucaneros y filibusteros franceses e ingleses, que se establecieron primero en la isla de la Tortuga hacia 1625 y luego en la costa occidental de La Española. En sus inicios, estos colonos informales vivían de la caza de ganado cimarrón, la piratería y el comercio de cueros; la esclavitud tenía una presencia marginal entre ellos. La transformación se produjo a partir de 1665, cuando Bertrand d'Ogeron, nombrado gobernador por Luis XIV, impulsó la conversión de estas comunidades de aventureros en colonos agrícolas sedentarios, fomentando el cultivo de tabaco y luego de caña de azúcar, e incentivando la inmigración de familias francesas desde Martinica y Guadalupe.
La formalización llegó con el Tratado de Rijswijk de 1697, por el cual España cedió oficialmente el tercio occidental de la isla a Francia. A partir de ese momento, la nueva colonia de Saint-Domingue experimentó una transformación radical: la esclavitud pasó de ser un fenómeno limitado y disperso bajo el dominio español a convertirse en un sistema de explotación intensiva a escala industrial. Si en 1681 la colonia contaba con unos 2000 esclavos, a finales del siglo las importaciones anuales superaban los 30.000 africanos, y la población esclavizada rondaba el medio millón. Esta escalada convirtió a Saint-Domingue en la colonia más lucrativa del mundo —y en una de las más brutales—.
Saint-Domingue (1625-1789)
miniaturadeimagen|derecha|Jean-Baptiste Belley, un afranchi que se convirtió en rico hacendado, miembro electo de los Estados Generales por Saint-Domingue y posteriormente diputado de la Convención Nacional
España cedió el control de la parte occidental de la isla de La Española a Francia mediante el Tratado de Rijswijk en 1697; Francia denominó a su nueva posesión colonial Saint-Domingue. La colonia, basada en la exportación de cultivos comerciales, especialmente la caña de azúcar, se convirtió en la más rica del mundo. Conocida como la «Perla de las Antillas», llegó a ser el primer productor mundial tanto de café como de azúcar.