José Romualdo Gómez Sicre (Matanzas, Cuba, 6 de julio de 1916-Washington D. C., 22 de julio de 1991) fue un abogado, crítico de arte, curador y escritor estadounidense de origen cubano. Fue un influyente personaje en el arte, a través de su posición en la Organización de los Estados Americanos como jefe de la Unidad de Artes Visuales durante tres décadas y media, y llevando el arte abstracto a los museos y galerías de América Latina. Tenía una posición política en contra de las izquierdas de la región, y usaba esta agenda a través de su puesto en la OEA para organizar exposiciones, actuar como asesor, jurado y marchante en muchos eventos de América Latina, posicionando a muchos artistas, todos ellos opuestos a los nacionalismos artísticos que hasta antes de la década de 1950 habían dominado el panorama del arte.

Biografía José Romualdo Gómez Sicre nació en Matanzas el 6 de julio de 1916 y fue criado en Cuba; pero pasó la mayor parte de su vida en Adams Morgan, Washington.

Sus padres fueron Clemente Gómez, un general de la independencia de Cuba; y su madre, Guillermina Sicre, de ascendencia catalana. Tuvo tres hermanos, y él fue el más pequeño. Su padre falleció de cáncer cuando Gómez Sicre tenía seis años. Debido a esto, la familia tuvo dificultades económicas.

Desde su juventud conoció a diversos artistas y fue firmante del Manifiesto minorista. En 1934 realiza su primera exposición, de carácter amateur, en el Liceo de Matanzas.

Estudios Estudió Derecho Diplomático y Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana.Con respecto al arte, a sus inicios no tenía ninguna formación especializada, por lo que se consideraba un autodidacta.

Carrera como galerista y crítico de arte Comienza a escribir sobre arte nuevo en 1941, y entre junio y agosto de 1942 organiza 7 exposiciones de arte. Funda la Galería del Prado junto al pintor Mario Carreño y la mecenas María Luisa Gómez Mena.

En verano de 1942, Alfred H. Barr Jr., quien fue el primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), visitó Cuba, junto a Edgar Kaufmann. Sus anfitriones en ese viaje fueron Mario Carreño, María Luisa Gómez Mena y José Gómez Sicre. Como resultado de ese viaje se establecieron vínculos con Gómez Sicre y compraron obra de Wifredo Lam para la colección del museo en Nueva York. Hubo intercambio epistolar entre Barr y Gómez Sicre en agosto de 1942, y ahí se establece esa alianza que tuvieron; en primera para que el crítico cubano pudiera llegar a una audiencia internacional; y de Barr para tener acceso al arte latinoamericano.

En 1943, Barr le pide a Gómez Sicre apoyo para realizar una exposición de arte cubano en el MoMA. A pesar de que Barr dejó el cargo de director en octubre, la exposición Cuban Painting Today (1944-1945), curada por Gómez Sicre, se realizó y también tuvo exposiciones itinerantes en varias ciudades de Estados Unidos. De forma paralela también se realizó la exposición Watercolors and Drawings by Six Cuban Painters por diferentes ciudades estadounidenses. Por su colaboración, Gómez Sicre recibió una membresía como asociado del MoMA por diez años.

Gómez Sicre se muda a Nueva York en 1945 a través de una beca para que estudiara en la Universidad de Nueva York, y en 1946 fue invitado a dirigir las exhibiciones de arte de la Unión Panamericana, institución germinal de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En 1949 se convirtió en el jefe de la Unidad de Artes Visuales de la OEA, y, a través de este puesto, su influencia sobre el arte en la región se incrementó a partir de la década de 1950, estableciendo parámetros del arte para dejar de lado los modelos indigenistas, nacionalistas; y llegar a un público internacional. Estos planteamientos eran compartidos por otras instituciones artísticas de Estados Unidos y críticos de arte.

Como representante de la OEA, Gómez Sicre mostraba abiertamente la agenda anticomunista de Estados Unidos en los eventos de arte latinoamericano. Por ejemplo, en 1961 asistió a Punta del Este, Argentina, para presentar la Alianza para el Progreso del presidente Kennedy, en donde criticó que en la Bienal de São Paulo se hubiera invitado a la URSS.

Salón Esso Como parte de su interés por promover el arte latinoamericano, desde el punto de vista de la modernidad y la abstracción, Gómez Sicre organizó el Salón Esso, en 1965, que consistió en exposiciones de cada país, en las que exhibieron obra de artistas menores de 40 años. Además, las obras seleccionadas se convertirían en parte de la colección de Esso, la compañía petrolera. En el catálogo de la exposición, Gómez Sicre hacía énfasis en que el patrocinio de la exposición viniera del "capitalismo en el mundo libre".

El Salón Esso fue producto de críticas, por la injerencia de una compañía estadounidense en el ámbito artístico latinoamericano. Raquel Tibol y Shifra Goldman fueron dos de los personajes que criticaron a Gómez Sicre por esto. miniaturadeimagen|José Luis Cuevas en 1984.

Relación con José Luis Cuevas Gómez Sicre organizó una exposición para José Luis Cuevas en Washington, en 1954. En esta exposición todas las obras se vendieron, incluyendo dos que Alfred H. Barr adquirió para el MoMA.La influencia de Gómez Sicre en Cuevas fue importante, pues antes de 1954, su relación con el arte nacionalista era buena y los consideraba una influencia. Sin embargo, después de este acercamiento se convirtió en el enfant terrible que combate al muralismo y el nacionalismo artístico.

Se ha señalado que la relación de Gómez Sicre con Cuevas fue simbiótica, pues ambos se beneficiaron. Por un lado, Cuevas recibió reconocimiento y exposición, y Gómez Sicre "pudo atacar de manera frontal a los muralistas mexicanos, concretamente a David Alfaro Siqueiros, quien además era de izquierda y se vinculaba al bloque comunista."Cuevas apoyó esta consigna, pues consideraba que sólo a través de la internacionalización del arte, así como de la ruptura de la escuela nacionalista y el muralismo, se podría lograr una consolidación del arte mexicano.

José Luis Cuevas publicaba, bajo su nombre, los textos que Gómez Sicre le escribía. Esto se hizo tan recurrente que Cuevas le insistía a Gómez Sicre, en cartas, que escribiera él para no 'traicionar el estilo:“Me acaban de entregar el siguiente cuestionario para una entrevista de periódico. (…) Como tengo que entregarla no me he (sic) atrevo a hacerla para no ‘traicionar el estilo’. ¿Podrías ayudarme en esto? Ni siquiera tengo que decirte lo que hay que contestar, pues somos dos mentes en común. Sé todo lo agresivo que quieras, yo soy igual”.Incluso, "La Cortina de Nopal", polémico e influyente texto de 1958, publicado bajo la firma de Cuevas en la revista Novedades, fue escrito por Gómez Sicre, según lo que se puede constatar en el Archivo José Gómez Sicre, adquirido por la Universidad de Texas en 2004. Para Hernández Barrera, sin embargo, el artículo debería considerarse una colaboración entre ambos personajes, pues la línea argumental de este y otros textos eran propuestos por Cuevas.

Pensamiento estético y político Gómez Sicre pensaba que el arte Latinoamericano tenía que abandonar los nacionalismos y dejar de estar al servicio de ideologías, para que se pudiera incorporar a un pensamiento moderno y universal; esto para que el arte tuviera capacidad de exportarse y entrar a los mercados internacionales. Sin embargo, también señalaba que el arte no tenía que perder su identidad,por lo que pugnó por un "arte latinoamericano" bajo los estándares de un arte moderno internacional que, sin embargo, estaría en sintonía con los lenguajes artísticos establecidos desde Estados Unidos, pues, como él mismo señaló: “como el país más rico y desarrollado, debería ser la mayor fuente de conducción y el centro natural de la cultura que beneficiará a todas las naciones del continente”.

Su modelo artístico ideal era el abstraccionismo de corte expresionista, y al mismo tiempo se consideraba enemigo del muralismo mexicano y del indigenismo.Su pensamiento artístico era similar al de Clement Greenberg; pero también se situaba en contra del comunismo, apoyando la democracia instaurada como modelo hegemónico norteamericano. Existía, pues, una relación entre las políticas de la Guerra Fría a través de la CIA, apoyando económicamente las políticas artísticas y culturales, de manera encubierta, a través de eventos como el Congreso por la Libertad de la Cultura y la revista Cuadernos.David Alfaro Siqueiros acusó directamente a Gómez Sicre de ser parte de la CIA, lo cual él negó en una entrevista; sin embargo, sí reconoció su papel como agente cultural en el contexto de la Guerra Fría, sus vínculos con el Departamento de Estado, así como su animadversión a los artistas cercanos al régimen de Castro o cualquier gobierno de izquierda.

Obra

Libros

Mario Carreño, Habana: Galería del Prado, 1943 Pintura cubana de hoy, 1944 Mario Carreño, Washington D. C.: Unión Panamericana, 1947 Spanish Master Drawings XV to XVIII Centuries, Hyperion Press, 1949 4 artists of the Americas: Roberto Burle-Marx, Alexander Calder, Amelia Peláez, Rufino Tamayo. vWashington: Pan American Union, 1957 José Luis Cuevas, self-portrait with model (introducción de José Gómez Sicre). Nueva York: Rizzoli, 1983 Art of Cuba in exile, Miami: Editora Munder, 1987

Véase también Harold Rosenberg Teresa del Conde

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos José Gómez Sicre Papers. TARO. Texas Archival Resources Online

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