La fábrica textil Salvador García e Hijos o fábrica textil Escaló fue una instalación industrial alcoyana de finales del siglo XIX, situada en la Rambla Baja junto al río Molinar y Riquer. Hoy en día, el conjunto de edificaciones que la conformaban han desaparecido, pero su historia sigue siendo muestra de la producción, costumbre y cultura valenciana, ligadas al ámbito textil.

Historia

Formación de la fábrica miniaturadeimagen|Oficinas y casa del guardés de la fábrica Escaló Alrededor de 1860, Salvador García Botí consiguió reunir el capital suficiente como para comprar un terreno ubicado al lado de la fábrica textil La Principal de Pascual Albors. Se accedía a ellas por un camino de la Rambla Baja denominado Camí al Batá de Pascual Albors.La instalación de Salvador García se especializó en la fabricación de pañería, con un grupo de maquinaria inglesa que funcionaba con energía hidráulica facilitada por norias movidas por el agua. Se dedicaban a la tintura de borra, al cardado, la hilatura, el tisaje, repasado, perchado y acabado. Con ello, fue la primera industria textil alcoyana encargada del ciclo de fabricación completo. miniaturadeimagen|254x254px|Inscripción en la fachada de la fábrica primitiva miniaturadeimagen|Balsa de agua para lavar la lana En un principio, la industria se sustentó por la labor de los hijos de Salvador García, a saber, Salvador, Enrique y Rafael García Peidro. Empezaron a trabajar desde jóvenes; al finalizar la escuela, su padre les explicaba los diferentes procesos de producción de paños y mantas. El conocimiento que adquirieron fue útil, hasta tal punto que a los ocho años Enrique era capaz de identificar la calidad y procedencia de la lana con el olfato. Tanto Salvador como Enrique se ocuparon del mantenimiento de la fábrica hasta la incorporación de Rafael, el hermano con mayor nivel educativo y don de gentes para la venta. La aportación y esfuerzo de los tres hermanos llevó al descubrimiento de una mezcla entre lana y tejido de recuperación que abrigaba mucho y era de poco peso. La producción de este material se denominó Las lanillas García. Se vendió por toda España e incluso se exportó durante la Primera Guerra Mundial al extranjero, lo cual favoreció las ganancias a principios del siglo XX siendo una de las industrias más reconocidas del territorio valenciano. Gracias a los beneficios de esta época, pudieron contratar arquitectos como Vicente Pascual, discípulo de Gaudí. Creó la Casa Escaló de estilo Sezession, actualmente Conservatorio de Música y Danza de Alcoy.

Con el fin de la Primera Guerra Mundial y el inicio de las huelgas obreras que reclamaban horarios más asequibles, empezaron las primeras dificultades para sostener al sector textil. A pesar de ello, el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922 propició toda una moda de estampados egipcios que despuntaron con éxito, ayudando a mantener la fábrica. Entre 1929 y 1936, como consecuencia de la Gran Depresión, la actividad industrial disminuyó considerablemente y se redujo en un gran número a los operarios disponibles, provocando el claro descontento de la clase trabajadora. El agravamiento de la situación provocó fuertes conflictos obreros, hasta el punto de hacer estallar una bomba en la Casa Escaló, domicilio de la familia García.

La fábrica textil durante la Guerra Civil En 1936, a partir de la Guerra Civil, la fábrica, ahora denominada Hijos de Salvador García, se colectivizó. Pasó a manos del Comité Revolucionario de Alcoy con el nombre de Colectiva nº7. Los hijos y sobrinos que trabajaban para la fábrica pudieron continuar en ella con un salario en calidad de técnicos, hasta que decidieron exiliarse a otros países con el fin de sobrevivir. Un ejemplo de ello fue Santiago García, que marchó al Sur de Francia, así como Roberto García, que intentó escapar con ayuda de unos compañeros, pero acabaron asesinándolo para poder robar su fortuna. Durante el periodo bélico, todas las fábricas textiles alcoyanas se dedicaron exclusivamente a producir paños que abasteciesen al ejército de la Segunda República, hasta la llegada de la dictadura en 1939.

La fábrica textil durante la dictadura franquista Entre 1939 y 1940 la empresa volvió a funcionar de forma independiente al resto de industrias textiles de Alcoy, con Enrique García como presidente hasta su fallecimiento en 1948. Con la falta de competencia, debido a la poca importación durante la autarquía económica, y la exportación de producto a los países en conflicto durante la Segunda Guerra Mundial, los beneficios de la fábrica prosperaron poco a poco, a pesar de la escasez de materia prima y producción eléctrica. Se renovó la maquinaria y se integró a todo tipo de personal, que en ocasiones migraba de otros puntos de España acusados por un paro crónico. La bonanza provocó que en 1950 un grupo de trabajadores crease su propio equipo de fútbol, que competía con otros equipos formados por obreros de otras fábricas. A partir de esta década se producirá un descenso en picado de las ventas, pues la empresa no contaba con la maquinaria necesaria para realizar los nuevos tejidos, como el tergal. Las subvenciones y créditos solicitados al gobierno franquista fueron en vano. miniaturadeimagen|Placa del carrer Fàbrica d'Escaló Finalmente en 1965, ante una posible quiebra, la propiedad se cedió a la Cooperativa Industrial Textil, Sucesores de Hijos de Salvador García, formada por 165 de sus trabajadores. En recuerdo de su dilatada historia, en 1989, el camino que conducía a las instalaciones de la Rambla Baja pasó a ser conocido como Carrer fàbrica d’Escaló, mote con el que fue conocido Salvador García Botí, al que solían encontrar, como de costumbre, sentado en el escalón de su casa.

Descripción del conjunto industrial La fábrica se organizó a partir de pabellones independientes que proporcionaban agilidad en la maniobra y reducían la posibilidad de incendio, un riesgo común en la época y que solía destruir las industrias por completo. El conjunto constaba de dos naves para la sección textil, de 12 x 36 m cada una. En el extremo de dichas naves se hallaba otro inmueble destinado a la sección de hilatura, que se incendió en los años 60. El edificio principal era una obra de mampostería de cuatro plantas de 62 x 12 m. En la planta baja se situaban los batanes junto a los almacenes de materias primas y productos elaborados. En la zona oeste se encontraba la sala de calderas con una máquina de vapor y un generador rematado por una chimenea. miniaturadeimagen|Pilar de acceso al puente peatonal, diseñado por Vicente Pascual Los materiales empleados en su construcción fueron principalmente piedra, hierro y madera. Formalmente hablando, concuerda con los edificios industriales alcoyanos cercanos al río Molinar, sobrios y sin grandes concesiones en cuanto a la ornamentación. Era una arquitectura sencilla, con grandes ventanales rectangulares que permitían la entrada de luz solar, para favorecer la actividad industrial mediante la iluminación natural. Solían ser impersonalizadas, en ocasiones con algún pequeño detalle artesano-popular, siempre salvando distancias en comparación a las estructuras de las Manufacturas Reales.Al fin y al cabo, seguía el carácter funcional-utilitario con tal de aprovechar todas las capacidades del entorno para la producción, pero sin abandonar la dignificación artística con la que el pequeño burgués deseaba mostrar su autoridad socioeconómica.

Referencias

Categoría:Edificios y estructuras de Alcoy Categoría:Control de B25es OLI26