El Edificio Chrysler es un rascacielos de estilo art déco situado en la intersección de la calle 42 con la avenida Lexington, en el East Side del Medio Manhattan, Nueva York (Estados Unidos), en el barrio de Turtle Bay. Con 77 plantas y 319 metros de altura, fue el edificio más alto del mundo durante once meses, hasta que lo superó el Empire State Building en 1931. Sigue siendo el edificio de ladrillos más alto del mundo, aunque su estructura es de acero. A fecha de 2018, es el octavo edificio más alto de Nueva York, empatado en altura con el New York Times Tower.

El Edificio Chrysler, diseñado por el arquitecto William van Alen, es un ejemplo clásico de la arquitectura art déco y muchos arquitectos contemporáneos lo consideran uno de los mejores edificios de Nueva York. Fue la sede de la empresa Chrysler desde 1930 hasta mediados de los años cincuenta. Aunque el edificio se construyó y diseñó específicamente para el fabricante de coches, la empresa no pagó su construcción y nunca fue su propietaria, debido a que Walter P. Chrysler decidió pagarlo él mismo para que fuera un proyecto personal. Su construcción estuvo marcada por la competición para ser el edificio más alto del mundo, en la que su principal rival era el Bank of Manhattan Building (actualmente The Trump Building), con una altura final de 282.5m, mientras que el Edificio Chrysler se iba a quedar en 281.9m. Sin embargo, a los pocos meses de que se completara el Bank of Manhattan Building, se construyó en secreto una aguja piramidal en el interior del Edificio Chrysler y se instaló en su cima, alcanzando así una altura total de 319m.

Historia

El rascacielos es el epítome del éxito de Nueva York, ciudad que albergó el edificio más alto del mundo desde 1908 hasta 1974. A mediados de la década de 1920, se convirtió en la ciudad más poblada del mundo, superando a Londres. Su área metropolitana superó la cifra de diez millones a principios de la década de 1930. El boom económico de la década de 1920 y la gran especulación del mercado inmobiliario fomentaron una nueva oleada de proyectos de rascacielos en la ciudad. La Ley de Zonificación de 1916, que limitaba la superficie de los edificios a partir de cierta altura para permitir que llegara la luz solar a las calles, fue un factor que contribuyó a dar forma al característico estilo de rascacielos art déco con retranqueos, dando lugar a estructuras que se centraban en el volumen y en siluetas llamativas, a menudo ornamentadas profusamente.

En los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, los arquitectos de Europa y los Estados Unidos habían empezado a simplificar las formas de los diseños tradicionales y a usar materiales industriales de manera innovadora para caracterizar a la época moderna. El estilo art déco parecía prestarse especialmente bien al diseño de rascacielos debido a que este tipo de construcción simbolizaba progreso, innovación y modernidad más que cualquier otro. Aunque el auge del estilo art déco duró poco tiempo, coincidió con un gran boom inmobiliario en Nueva York a finales de los años veinte. Los numerosos rascacielos construidos en este estilo, entre los que destaca el Edificio Chrysler, dieron a Nueva York y su skyline una imagen característica y romántica, popularizada en el teatro y el cine.

Por otro lado, esta época se caracterizó por profundos cambios sociales y tecnológicos. Se generalizaron bienes de consumo como la radio, el cine y, sobre todo, el automóvil, cuyo uso creció exponencialmente en los años veinte. En 1927, el fabricante de automóviles Chrysler Corporation —empresa dirigida por Walter P. Chrysler— se convirtió en el tercer fabricante de automóviles de Estados Unidos, por detrás de Ford y General Motors. Al año siguiente fue nombrado por la revista Time el «hombre del año». Bajo estas circunstancias, el proyecto del Edificio Chrysler empezó a tomar forma.

Origen del proyecto

Originalmente, el Edificio Chrysler fue un proyecto del promotor inmobiliario y antiguo senador del estado de Nueva York William H. Reynolds. Antes de su implicación en el que sería el Edificio Chrysler, su proyecto más conocido fue el parque de atracciones Dreamland, situado en la famosa Coney Island de Nueva York. Sin embargo, cuando en 1911 se destruyó este parque de atracciones en un incendio, dirigió su atención a Manhattan, donde se propuso construir el edificio más alto del mundo.

En 1921 Reynolds alquiló una gran parcela en la esquina de Lexington Avenue y la calle 42 con la intención de construir un edificio importante en ella. Tras varios años de retrasos, Reynolds contrató al arquitecto William van Alen en 1927 para que realizara el proyecto de un rascacielos de cuarenta plantas en la parcela. Van Alen era respetado en su campo por su trabajo en el edificio de oficinas Albemarle de Nueva York, diseñado en colaboración con su socio H. Craig Severance. Van Alen y Severance se complementaban entre sí: Van Alen era un arquitecto original e imaginativo mientras que Severance se encargaba de la parte comercial de la firma, conseguía clientes y supervisaba los aspectos financieros. Pero pronto la relación entre ambos se volvió tensa debido a sus diferencias personales. La gota que colmó el vaso fue un artículo de 1924 en el Architectural Review que alabó a Van Alen, pero ignoró a Severance al referirse a este edificio como la «obra de William van Alen». Su asociación terminó rompiéndose meses más tarde en términos poco amigables. Esto acabó siendo decisivo para el diseño del futuro Edificio Chrysler, ya que Severance era más tradicional y el estilo de Van Alen era más moderno.

Cuando empezó a trabajar para Reynolds, Van Alen quedó atrapado en el espíritu de competición por construir el edificio más alto del mundo que invadía Nueva York en los años veinte. Como grandes aventureros que se retaban entre sí a construir edificios más altos, los promotores y arquitectos de los nuevos proyectos anunciaban continuamente que sus edificios serían los más altos de la ciudad.

thumb|275px|Etapas en el diseño del Edificio Chrysler. William van Alen.

En abril de 1928, Reynolds firmó un alquiler de sesenta y siete años de la parcela y ultimó los detalles de su ambicioso proyecto, que iba a ser un «exitoso edificio que se unirá al grupo de rascacielos de Midtown Manhattan y revolucionará los precios y la categoría de los inquilinos de la Calle 42 y Lexington Avenue». Cuando en el siguiente agosto se desvelaron los dibujos de Van Alen, el American Institute of Architects lo alabó, diciendo que «se ha desviado de algunos de los antiguos principios sobre los que se desarrolló el rascacielos […] el diseño del Reynolds Building está realizado para que sea de interés a lo largo de toda su altura». La principal contribución de Reynolds al diseño fue insistir en que tuviera una corona metálica, frente a la oposición inicial de Van Alen.

Diseño

El diseño original de Van Alen del rascacielos contemplaba una corona ornamental de cristal con forma de joya. También tenía una base con ventanas de altura triple coronadas por doce plantas con esquinas de cristal, que daban la impresión de que la torre flotara física y visualmente en el aire. Originalmente, la altura del rascacielos iba a ser 246 metros, y 67 plantas. Sin embargo, este diseño resultó ser demasiado avanzado y costoso para el contratista del edificio, William H. Reynolds, que no aprobó el proyecto original de Van Alen.

El diseño oficial del Reynolds Building, publicado en agosto de 1928, era mucho más conservador, con una cúpula italianizante que un crítico comparó con el bombín del gobernador Al Smith, y una disposición de los ladrillos en las plantas más altas que simulaba ventanas en las esquinas, detalle que se mantiene en el Edificio Chrysler actual. Este diseño muestra de manera casi exacta la forma, los retranqueos y la disposición de las ventanas del actual edificio, pero difiere en su elemento más característico, la cúpula.

thumb|200px|right|Walter P. Chrysler se implicó en gran medida en la construcción del Edificio Chrysler.

Con el diseño ya realizado, Reynolds vendió el alquiler de la parcela, el proyecto e incluso los servicios del arquitecto a Walter P. Chrysler en octubre de 1928, momento en el que estaba expandiendo agresivamente su empresa de automóviles, debido a que no tenía suficientes medios para construirlo. Chrysler trabajó junto con Van Alen y diseñó de nuevo el rascacielos con más altura; tras esta revisión, el proyecto pasó a tener 282 metros de altura. Walter Chrysler quería una imagen progresista y un símbolo personal y Van Alen lo diseñó usando su interpretación de los principios de la arquitectura moderna. Al hacerlo, concibió un edificio que ha llegado a ser considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura art déco. En su autobiografía, Chrysler dijo que construyó el edificio para que sus hijos tuvieran algo de lo que ser responsables.

Durante el invierno de 1928 y 1929, continuaron las modificaciones del diseño de la cúpula. En marzo de 1929 la prensa ofreció detalles acerca de una «cúpula artística» con forma de estrella gigante de treinta puntas, que estaría coronada por una escultura de cinco metros de altura. El diseño final de la cúpula tenía varios arcos y ventanas triangulares. Debido a que Walter Chrysler era el presidente de la Chrysler Corporation y quería que el edificio fuera la sede de la empresa, se diseñaron varios detalles arquitectónicos, especialmente las gárgolas del edificio, inspirándose en automóviles de Chrysler, como los ornamentos del capó del Plymouth. Estos elementos ejemplifican la era de la máquina de los años veinte. En su autobiografía, Chrysler afirma que fue él quien sugirió que fuera más alta que la Torre Eiffel.

Construcción

thumb|right|200px|El Edificio Chrysler poco después de su finalización. Las obras empezaron el 19 de septiembre de 1928. El 15 de octubre de 1928 la Goodwin Construction Company empezó la demolición del edificio existente en la parcela, que se completó el 9 de noviembre. La excavación de los cimientos, que tendrían 21 metros de profundidad, empezó una semana después y se completó a mediados de enero, cuando se alcanzó la roca madre. La construcción del edificio propiamente dicha empezó el 21 de enero, y en septiembre de 1929 se completó la estructura de acero.

En total, se usaron 391 681 remaches y se colocaron a mano unos 3 826 000 ladrillos para conformar las paredes del edificio. Pese a que se construyó a un ritmo frenético (una media de cuatro plantas por semana), no murió ningún trabajador durante sus obras. Walter Chrysler financió personalmente la construcción mediante los ingresos que obtenía de su empresa de automóviles.

En 1929, el Woolworth Building, construido en 1913, era el edificio más alto del mundo con 241 metros. En ese mismo año, George L. Ohrstrom, un joven banquero, propuso la construcción de un edificio de oficinas de 47 plantas en el 40 de Wall Street. Poco después modificó el proyecto para que tuviera 60 plantas, pero todavía estaba por debajo del Woolworth y el proyecto del Edificio Chrysler, de 246 metros, anunciado en 1928. En abril, su arquitecto, H. Craig Severance, aumentó su altura a 67 plantas y 256 metros, que harían que superara al Woolworth en quince metros y al Chrysler en diez. Las obras del 40 Wall Street empezaron en mayo de 1929 a un ritmo frenético, y se completaron tan solo doce meses después. Severance consiguió permiso para instalar una cúpula en la cima, que aumentó su altura a 267 metros, además de una aguja de 15 metros, que dejó la altura final en 282 metros.

thumb|300px|Diagrama con los edificios más altos del mundo de 1908 a 1974.