En la arqueología funeraria, un campo de entierro/enterramiento en barcos, campo de túmulos/tumbascon barcos, cementerio/grupo/alineación de barcos o simplemente barcos (de), son expresiones empleadas para referirse a antiguos campos de entierro donde civilizaciones antiguas sepultaban a sus muertos en barcos funerarios, o los depositaban junto a ellos, como parte de los rituales que los preparaban para la vida después de la muerte. miniaturadeimagen|244x244px|Vista del campo de barcos de la necrópolis de Xiaohe
Características Históricamente, las embarcaciones que cumplían esta función se encontraban en la mayoría de los casos plenamente utilizables a la hora del entierro; es decir, no eran meros modelos ornamentales sino barcos navegables en estado perfecto, pues se suponía que iban a acompañar al difunto en su viaje al más allá. Si bien, también existían naves sin los mástiles y demás aparejos, fabricadas exclusivamente para fines ceremoniales. En algunas culturas, los barcos servían como grandes cámaras funerarias estáticas, en otras como féretros enterrados durante la ceremonia, y también los había que se sepultaban como accesorios adjuntos a la tumba. Un solo cementerio podía acoger a más de un solo tipo de barcos, correspondiendo al estatus social del fallecido, la función de la embarcación y la naturaleza del rito. En el norte de Europa, las naves reales o de guerra (más grandes y más sofisticadas) eran reservadas a líderes, caudillos y monarcas; mientas que las de uso cotidiano y de carácter más modesto se adaptaban para personas de menor rango dentro de la comunidad.
Aunque por norma general la expresión «campo de entierro en barcos» se refiere a un lugar que acoge a múltiples embarcaciones, a veces se ha usado también para sitios donde se ha hallado un solo barco, teniendo en consideración la verosimilitud de que originalmente hubiera allí más de un entierro de estas características. Si se atiene ciertamente al sentido más estricto de la expresión, existen destacados ejemplos de yacimientos con dos o más barcos funerarios en distintas regiones, correspondientes a varias culturas de la Antigüedad.
Prácticas y ejemplos
En la cultura egipcia
miniaturadeimagen|240x240px|Barcas funerarias de Abidos Los campos de entierro en barcos en el Antiguo Egipto constaban de fosos de piedra o estructuras de ladrillos de barro en pleno desierto. Las embarcaciones no servían como recipientes de los cuerpos (sarcófagos o féretros), sino que se enterraban junto a las tumbas de los faraones y otros miembros importantes de la sociedad egipcia para servirles como barcas solares en su viaje al inframundo.
Un ejemplo son los barcos de Abidos, en el desierto del Alto Egipto, una alineación de 14 barcas datadas de ca. (primera dinastía) posadas una al lado de la otra. Se encuentra en una la zona árida adyacente a la antigua necrópolis real de Umm el-Qaab, a unos 12 kilómetros del curso actual del Nilo. El hallazgo tuvo lugar en 1991, cuando se destapó una hilera de fosas de ladrillo bajo la arena, y en ellas las reliquias yuxtapuestas de barcas de de eslora, en estado frágil y quebradizo pero con su forma y contorno perfectamente distinguibles. Los antiguos egipcios las arrastraron por la arena del desierto desde las orillas del Nilo hasta el campo santo, donde el clima hiperárido protegió la madera de tamarisco de la descomposición durante milenios. Ya que se estima que fueran sepultadas hace unos 5000 años, se trataría de naves fabricadas unos 300-500 años antes que el pecio de Dokós (considerado el naufragio más antiguo descubierto hasta la fecha), siendo por tanto las embarcaciones más antiguas jamás halladas.
Otro ejemplo son los barcos de Dahshur, un conjunto de hasta seis embarcaciones (a fecha de hoy han podido distinguirse solo cuatro de ellas, que fueron rescatas y puestas en exhibición en varios museos). Se trata de embarcaciones mucho más tardías, de la dinastía XII, descubiertas junto al complejo funerario de Sesostris III. El descubrimiento se realizó un siglo antes de los barcos de Abidos, cuando el interés arqueológico por este tipo de hallazgos era mínimo, por lo que la investigación propia se realizó décadas después. Son estructuras más pequeñas que las anteriores, de aproximadamente 10 metros de eslora (un tamaño más que suficiente para su función), que, como en el caso anterior, fueron transportadas desde la orilla del Nilo, si bien a una distancia mucho menor (un kilómetro desde el curso del río en el ) y empleando técnicas más avanzadas. Se cree que el cuerpo del faraón fue transportado en una de ellas hacia la tumba. Para su construcción se usó la madera de cedro del Líbano, considerada más noble y de más calidad (ya contando con los medios logísticos para lograr su importación).
En la cultura nórdica
En la cultura nórdica de la Alta Edad Media, los barcos funerarios formaban parte importante del funeral vikingo y de la era de Vendel, considerados símbolo máximo de estatus, poder y religión, y usados como un vehículo físico y espiritual para asegurar el viaje del difunto hacia el más allá. Los conjuntos de barcos funerarios vikingos en un mismo lugar indican que no se trata de sitios dedicados a un evento único, sino de espacios sagrados usados a lo largo de las generaciones por razones dinásticas, la demostración de poder político y la continuidad territorial. Muchas veces estaban ubicados en colinas visibles desde el mar o los fiordos, como un mensaje de propiedad para los navegantes extranjeros.
Se puede distinguir entre los cementerios de dinastías reales y élites —los grandes conjuntos de túmulos con barcos insignia que eran los panteones de las familias gobernantes (al sepultar a un líder cerca de sus ancestros en un barco similar, el nuevo gobernante legitimaba su derecho al trono y demostraba que su linaje mantenía el favor de los dioses)—, las embarcaciones más pequeñas (como de pesca), usadas por personas de clase media con suficiente solvencia como para encargar una barca o desprenderse de una propia (siendo recursos vitales y herramientas de trabajo, cosa no al alcance de cualquiera), y los barcos que acogían los cuerpos de varios difuntos, normalmente indicando un fallecimiento colectivo en un evento trágico. La gran mayoría de la población vikinga, sin embargo, se enterraba en fosas de tierra normales, a veces con herramientas de trabajo o armas. En algunos casos, un grupo de tumbas se rodeaba por los llamados barcos de piedra —bloques de piedra alineados sobre el suelo en forma de barco sirviendo como cenotafios—, como en Lindholm Høje, y en otros se trata de cementerios donde no se ha hallado ningún tipo de estructura naval, ni verdadera ni representativa.
Uno de los campos de entierro en barcos más destacados es el de Valsgärde, a orillas del río Fyris, en Gamla Uppsala, Suecia, donde se han hallado 15 barcos funerarios y demás tumbas de los períodos Vendel y vikingo. Los barcos contenían los cuerpos de caudillos guerreros de alto rango acompañados de armas, animales sacrificados y ajuares muy bien conservados. A pesar de pertenecer a la élite social, se trata de barcas de casco trincado más pequeñas (pero robustas), distintas al tamaño de los llamados «barcos reales» que se conocen de tumbas de esta clase social en otros lugares. Se explica por las diferencias entre Suecia y Noruega en términos tanto geográficos como de la jerarquía social: a diferencia de los grande barcos marinos noruegos (como el de Oseberg), las embarcaciones del centro de Suecia debían navegar por ríos y lagos interiores; medían entre 6 y 15 metros de largo, un tamaño ideal para la navegación fluvial rápida. Su uso para el entierro se compensaba por la riqueza del ajuar: se han encontrado hombres enterrados intactos junto a espadas, lanzas, escudos decorados, peines ornamentados, perros de caza y caballos enteros sacrificados. Aunque el barco en sí era más corto, este contenido demuestra un muy alto estatus social (un ciudadano común o incluso de clase media-alta no habría podido permitirse desprenderse de tales bienes en esta concentración ni sacrificar animales tan valiosos). Otra posible explicación es que en Suecia, donde el poder de los reyes era más concentrado (no hubo por ejemplo jarlar de poder casi absoluto como en Noruega), los jefes de clanes y caudillos militares, por poderosos que fueran, usaban para el entierro barcos de estas características para demostrar su poderío sin competir directamente con los monumentos reales.
miniaturadeimagen|212x212px|Sitio de excavación de uno de los barcos de Salme El cementerio vikingo de Borre, por otro lado, en Vestfold, Noruega, presenta un barco real de tipo karve, junto a túmulos monumentales de la realeza local. La nave se descubrió muy descompuesta y prácticamente destruida, conservando un valioso ajuar de arreos de caballo y ornamentos metálicos dorados. Se considera un cementerio de barcos ya que, a pesar de haber identificado físicamente un solo barco, las anomalías de georradar han revelado una segunda embarcación oculta bajo la tierra (coincidiendo con un túmulo desaparecido en este lugar). También son barcos reales los recién descubiertos en Salme, en la isla de Saaremaa, Estonia. Se trata del descubrimiento más reciente de un campo de entierro de barcos, y tiene gran importancia histórica y arqueológica por su contenido, pues aparte de su particularidad por ser el único del Báltico ubicado fuera de Escandinavia (y el más oriental jamás descubierto en general), contiene los cascos de dos barcos muy bien conservados, que a pesar de su designación como barco reales, sirvieron de féretro para 41 guerreros caídos en batalla (algo nunca antes contemplado por los historiadores), que fueron sepultados junto con sus armas, perros y halcones de caza.
El más antiguo de los cementerios de barcos funerarios nórdicos conocidos (y de la cultura germánica en general) es Slusegård, en la isla danesa de Bornholm. Contiene al menos 43 tumbas de barco de la Edad del Hierro romana, datados desde hasta mediados del . Cabe destacar que no se ha podido recuperar ningún barco, ni siquiera los restos de madera, debido a la descomposición orgánica total causada por las condiciones ácidas y el drenaje del suelo arenoso a lo largo de los siglos. Dado que las embarcaciones antes halladas en estas tumbas eran de pequeñas dimensiones, formadas por troncos vaciados y expandidos, tampoco se podían recuperar los típicos remaches, lo cual dificultaba la investigación aún más. No se trata por tanto de hallazgos de los barcos en sí, sino del campo de entierro, donde se logró identificar y estudiar las antiguas embarcaciones gracias a factores muy específicos, como las siluetas de decoloración y los restos químicos de brea, entre otros.
En la cultura anglosajona
Los campos de entierro en barcos en las islas británicas son una prueba del origen germánico común de esta práctica al menos desde la Edad del Hierro germánica, es decir, anterior a las invasiones vikingas (pero posterior a la invasión anglosajona, pues los britanos, que no compartían las mismas prácticas religiosas, no tenían una semejante tradición). De ahí que los primeros ejemplos son de cementeros anglosajones, que anteceden a los entierros en barcos vikingos en las mismas islas británicas.