La crisis siria de 1957 fue un período de graves enfrentamientos diplomáticos durante la Guerra Fría que involucraron a Siria, Egipto y la Unión Soviética por un lado, y a Estados Unidos y sus aliados, incluyendo a Turquía y los países del Pacto de Bagdad por el otro.
Las tensiones comenzaron el 18 de agosto, cuando el gobierno sirio presidido por Shukri al-Kuwatli realizó una serie de cambios institucionales, como el nombramiento del coronel Afif al-Bizri como jefe del Estado Mayor del Ejército sirio, a quien los gobiernos occidentales acusaban de simpatizar con la Unión Soviética. La sospecha de que se había producido una toma del poder por parte de los comunistas en Damasco creció, lo que llevó a los vecinos Irak, Jordania y Líbano a considerar el apoyo a una intervención militar árabe u occidental para derrocar al gobierno sirio. Turquía fue el único país que intervino desplegando miles de tropas a lo largo de su frontera con Siria. Nikita Jrushchov amenazó con lanzar misiles contra Turquía si atacaba Siria, mientras que Estados Unidos declaró que podría atacar a la Unión Soviética en respuesta a un ataque soviético contra Turquía. La crisis terminó a finales de octubre, cuando Turquía accedió a cesar sus operaciones fronterizas tras la presión estadounidense, y cuando Jrushchov realizó una visita inesperada a la embajada turca en Moscú.
Los acontecimientos son ampliamente considerados como un gran fracaso de la Doctrina Eisenhower, que enfatizaba que Estados Unidos podía intervenir militarmente en nombre de un aliado en Asia Occidental, en este caso Turquía, para combatir el "comunismo internacional".
Eventos
Se acerca el momento, si no ha llegado ya, en que Siria dejará de ser una nación efectivamente independiente y será anexionada, como Checoslovaquia en 1948, convirtiéndose en un satélite soviético con independencia solo de nombre y no sustancialmente. Estamos convencidos de que, una vez que el grupo que ahora controla Damasco consolide su posición en Siria, extenderá sus esfuerzos para subvertir a los países vecinos, propagando así el virus comunista y allanando el camino para que elementos subordinados a Moscú tomen el control. — Telegrama de la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita al Departamento de Estado. La crisis comenzó a mediados de agosto, cuando el gobierno sirio realizó una serie de decisiones importantes que reforzaron la idea de los gobiernos occidentales de que los comunistas controlaban Damasco. Entre estos cambios se incluyó la sustitución de Tawfik Nizam al-Din por el coronel Afif al-Bizri como jefe del Estado Mayor del Ejército sirio. Este último era sospechoso por los gobiernos occidentales de simpatizar con los soviéticos. Esto ocurrió cuatro días después de que Siria expulsara a tres diplomáticos estadounidenses acusados de conspirar para derrocar al gobierno.
El enviado especial del presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower para Oriente Medio, James P. Richards, advirtió contra actuar demasiado rápido, pues creía que las tensiones podrían "cambiar de rumbo y disminuir en unos días o semanas", tras las conversaciones angloamericanas en respuesta a los incidentes. El secretario de Estado estadounidense, John Foster Dulles, calificó la situación de "totalmente inaceptable" y pidió mayores esfuerzos para evitar que Siria se convirtiera en un "satélite soviético". No obstante, esperaba que se evitara una respuesta violenta a los acontecimientos, especialmente por parte de Israel. El 21 de agosto, siguiendo el consejo de Dulles, Eisenhower hizo declaraciones poco claras sobre los hechos durante una conferencia de prensa, sin afirmar que el gobierno sirio estuviera controlado por los comunistas. Siria respondió con otra conferencia de prensa dos días después, declarando que Damasco estaba comprometida con el "neutralismo positivo", una doctrina de política exterior que enfatizaba la independencia del "paternalismo" de las superpotencias de la Guerra Fría, es decir, Estados Unidos y la URSS.
miniaturadeimagen|Scouts sirios en el desfile del año de la crisis.
A finales de agosto, tanto Estados Unidos como Reino Unido estaban convencidos de que Siria ya no formaba parte del bando de los países no alineados y que había pasado a la esfera de influencia soviética por lo que cconsideraron que era necesario actuar para evitar la "subversión" de sus países vecinos. En una carta a Dulles del 28 de agosto, el primer ministro británico, Harold Macmillan, describió al líder soviético Nikita Khrushchev como «un hombre incluso más peligroso que Stalin» y recalcó la importancia de tomar medidas para que los países vecinos, Líbano, Jordania y, finalmente, Irak, no se convirtieran en aliados de la Unión Soviética. Ese mismo día, el embajador británico en Jordania, Sir Charles Johnston, declaró que el gobierno jordano tenía conocimiento de células antigubernamentales en Siria a las que había considerado armar, pero que finalmente desistió y decidió esperar a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. A finales de mes, Eisenhower envió a Loy W. Henderson como enviado especial a Oriente Medio, cuya misión era buscar una solución a la crisis consultando con los distintos gobiernos implicados, todos excepto el sirio.
El 2 de septiembre, el secretario Dulles declaró durante una conferencia de prensa en Washington que todos los países fronterizos con Siria opinaban que este se convertiría en un estado comunista si no se tomaban medidas en los próximos 60 días. Esto ocurrió después de que Henderson entregara a Eisenhower un informe sobre su visita a Asia Occidental. También siguió a una serie de importantes intercambios diplomáticos entre funcionarios de diferentes países, durante los cuales se reveló que Israel estaba dispuesto a emprender acciones militares, a menos que otros países vecinos de Siria decidieran "aislar" a Siria, tema que se discutió a principios de septiembre durante una reunión en Ankara, capital de Turquía, entre el primer ministro turco Adnan Menderes, el príncipe heredero iraquí Abd al-Ilah y el embajador estadounidense en Turquía. Finalmente, los países occidentales presionaron a Israel para que mostrara moderación. Abd al-Ilah se mostró cauto, ya que quería consultar primero con Jordania antes de tomar cualquier medida. Una penetración en territorio sirio a través de Jordania le parecía un plan "más fácil" que a través de la frontera iraquí-siria. Turquía, sin embargo, estaba dispuesta a adoptar medidas militares, ya que consideraba la situación como una cuestión de su seguridad nacional.
Referencias
Bibliografía
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