thumb|Mural en honor a Xosé Ramón Reboiras en Ferrol, abatido por la Policía en 1975. Apréciese la bandera independentista gallega.

El nacionalismo gallego es una corriente política y cultural que propugna el reconocimiento de Galicia como nación, entendiendo que esta comprende principalmente la actual comunidad autónoma española del mismo nombre y, en otros casos, también las comarcas de Eo-Navia en Asturias, El Bierzo en León y Sanabria en Zamora; y en menor posición una reclamación de lo gallego con lo que era la histórica Gallaecia que abarcaba también el norte de Portugal.Un grupo nacionalista difunde un mapa de Galicia que incluye 19 concejos asturianos, Celtiberia, 14 de noviembre de 2006.El nacionalismo gallego quiere implantarse en el Eo, Navia e Ibias, La Nueva España, 28 de enero de 2011.“Ligando nace para superar e substituír ao BNG se termina fracasando por completo”, Galicia Confidencial, 7 de junio de 2016. Derivado de lo anterior, el nacionalismo gallego defiende el reconocimiento del derecho de autodeterminación para el pueblo gallego.Principios do BNG

Actualmente, las principales fuerzas políticas que defienden estos planteamientos son el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y Anova-Irmandade Nacionalista (una de las fuerzas que integran la coalición En Marea), la primera con representación en el Parlamento de Galicia. El BNG ha contado con representación en el Congreso de los Diputados de Madrid hasta las elecciones de 2015, en las que ha entrado Anova con 2 representantes dentro de En Marea. En las elecciones de 2019, el BNG regresó al congreso con el diputado Néstor Rego, secretario general de la Unión do Povo Galego, mientras que en las elecciones autónomicas de 2020, el BNG se convirtió en la segunda fuerza del parlamento gallego con un 24% de los votos. En la actualidad el 22,8% de la población se considera nacionalista y el 65,2% de la población se considera tan gallega como española.El 65,2% de los gallegos se siente "tan español como gallego" y el 42,6% ve necesaria la reforma del Estatuto, Europa Press, 5 de octubre de 2012.

Ideología

El nacionalismo gallego tiene como base la reafirmación de los valores nacionales de Galicia, tanto desde el punto de vista histórico como a través de su representación en las instituciones políticas gallegas y españolas. Dentro de este amplio espectro se pueden encontrar dos corrientes ideológicas principales:

Una que aboga por la transformación de España en un Estado federal o confederal, de corte republicano, dentro del que se integraría de forma voluntaria el pueblo gallego. Estos partidos están actualmente integrados, junto a las federaciones gallegas de partidos españoles de izquierda como Podemos, Izquierda Unida (Esquerda Unida) o Equo, en la coalición electoral En Marea.

Otra, la de la izquierda independentista, que apuesta por la ruptura total con España y también con el modelo de la sociedad capitalista, y que se mueve en posiciones que van desde la izquierda radical (Nós-Unidade Popular) hasta posiciones más moderadas de centro-izquierda, como es el caso del Bloque Nacionalista Galego.

Estas dos corrientes, sin embargo, poseen puntos en común, como la defensa de la lengua y la cultura gallega (en algunos casos a través del reintegracionismo), el reconocimiento de Galicia como nación y la libre adhesión de los ayuntamientos gallego-parlantes de León y de Zamora, así como de los concejos del occidente astur en los que se hable eonaviego, en una hipotética estructura política que se pudiera desarrollar en el futuro.

Historia

El nacimiento del nacionalismo gallego propiamente dicho se da con las Irmandades da Fala, pero antes diversos movimientos que constituyen los precedentes del nacionalismo propiamente dicho.

Evolución histórica de Galicia

thumb|Mapa aproximado de la provincia romana de Gallaecia en tiempos del emperador Diocleciano (-). Tras la entrada de los suevos en la península ibérica se produce la creación de uno de los primeros reinos posteriores a la caída del Imperio Romano. Los suevos llegaron a ocupar la zona que se denominó durante la época romana como Gallaecia, siendo esta zona un reino independiente durante unos 174 años (411-585), estando el resto de la Península bajo control visigodo. Tras la conquista por parte de éstos, se produce la anexión de la Gallaecia al resto del reino visigótico.

El Reino de Galicia, también referido más precisamente como "Reino cristiano de Galicia" o "Reino medieval de Galicia", fue una entidad política surgida en la Edad Media que, gobernada como monarquía privativa durante un breve tiempo, quedó integrada al Reino de León y, finalmente, a la Corona de Castilla, sirviendo de base para la conformación contemporánea de la región gallega, precedente histórico de la actual comunidad autónoma de Galicia.

Los antecedentes de la constitución del Reino de Galicia remontan al , tras la reparto de los dominios de Alfonso III de Asturias en el año 910 y su asignación a su hijo Ordoño, quien en el 914 fue proclamado rey de León, aunque no hay unanimidad para con las afirmaciones de que fue ya en esta época cuando quedó constituido como reino independiente, ni tampoco con los periodos de gobierno de Sancho, del 926 al 929, y Bermudo, del 982 al 984.

En cualquier caso, es por un nuevo reparto, el de los dominios de Fernando I de Castilla y León, que García, su hijo menor, fue proclamado Rey de Galicia, en dos periodos, de 1065 a 1071 y de 1072 a 1073, hasta que fue depuesto y encarcelado por Alfonso VI de León y Castilla y el reino incorporado al de León.

A la muerte de García de Galicia, en el 1090, tras el encarcelamiento al que lo sometió su hermano hasta la muerte en el castillo de Luna, el reino de Galicia es dividido tomando como referencia al río Miño y el condado portugués resultante, sería el germen de la constitución a su vez del Reino de Portugal a partir de Alfonso Enríquez. Desde 1230, con Fernando III de Castilla, el reino leonés quedó reunido definitivamente en la Corona castellana.

La denominación de reino fue conservada durante el Antiguo Régimen, hasta ser sustituida oficialmente con la reforma administrativa española de 1833, aunque siguió siendo empleada con fines honoríficos y protocolarios. Algunos sectores políticos han propuesto su recuperación como denominación oficial de la comunidad autónoma.

También se emplea esta denominación para designar, dentro de su contexto, al reino que se conformó bajo la autoridad de los suevos entre los siglos y , en parte de los territorios que pertenecieron a las provincias romanas de Gallaecia, y del norte de la Lusitania, y cuya historia forma parte de algunas de las reivindicaciones historiográficas del galleguismo y corriente próximas.

La etapa de independencia acabará durante la Edad Media en que el Reino de Galicia paso a desaparecer al ser absorbido por el Reino de León y posteriormente a la Corona de Castilla.

Esta paso desde el Reino de León a la Corona de Castilla fue consecuencia de la política de casamientos que desmembró y volvió a unir la Península.

La insostenible situación del campesinado desembocó en las Revueltas Irmandiñas, revolución dirigida por nobles pequeños y burguesía que instauró un régimen comunal durante dos años, sofocada por los señore feudales expropiados por los irmandiños.

Los séculos escuros ("siglos oscuros") de Galicia comenzaron a partir del y el idioma gallego sobrevivió en las clases populares, mientras las clases altas y la burguesía adoptaron, mayoritariamente, el castellano para ascender en la escala social.

Los precursores

Dentro de los precursores del nacionalismo gallego se pueden señalar tres grandes movimientos:

El provincialismo

miniatura|Monumento a los Mártires de Carral, inaugurado en 1905, obra de Juan Álvarez Mendoza. El levantamiento de Solís contra Ramón Narváez supone un hito para el nacionalismo gallego. El provincialismo fue un movimiento que nació en 1840 para defender la integridad del territorio de Galicia. Esta integridad se veía amenazada por culpa de un proyecto de división de España en provincias que se había comenzado a elaborar tras la muerte de Fernando VII. Los provincialistas querían que Galicia fuera una sola provincia y que no fuera dividida en las cuatro que hoy existen.

thumb|Señal fronteriza en la ciudad portuguesa de Valença do Minho con la pintada Espanha não é Galiza ("España no es Galicia"). Hay dos etapas en el movimiento provincialista: una que va de 1840 a 1846 y otra que va de 1854 a 1865. La primera etapa se caracteriza por ser un período muy activo cultural y políticamente. Es en este período cuando los provincialistas se suman al pronunciamiento del comandante Miguel Solís contra Narváez, que acabará con el fusilamiento de los denominados Mártires de Carral. El segundo provincialismo es básicamente cultural, y es con él cuando se produce el Rexurdimento literario del gallego.

El federalismo

A partir de 1865, e incluso 1875, se desarrolla el federalismo gallego, con él surgirían los primeros ideólogos protonacionalistas como Alfredo Brañas (que inspiró a intelectuales nacionalistas catalanes), que conseguiría su cumbre con la Primera República Española. Los federalistas propugnaban que Galicia se constituyese como un cantón dentro de España y que fuera regida por su propia Constitución cantonal. En este movimiento se reintegraron los viejos provincialistas.

El Rexionalismo

Este período se extendió aproximadamente entre 1875 y 1907. En este período se dio una reestructuración cultural e ideológica, en la que sectores tradicionalistas y conservadores adoptaron las ideas galleguistas. Su acontecimiento destacado fue la fundación de la Asociación Regionalista Gallega, y tuvo cómo líderes principales a Manuel Murguía y Alfredo Brañas. Remata con la fundación de la Real Academia Galega (RAG) y el paso a las Irmandades da Fala. Durante esta época, el federalismo republicano gallego, por medio del Consejo Federal de Galicia, presidido por Moreno Barcia, presenta un Proyecto de Constitución para el futuro estado gallego, en 1883, que será aprobado por la Asamblea celebrada en Lugo, en 1887.

Nacimiento

El ideario galleguista que había surgido con el provincialismo, se desarrolló con el federalismo recogido en el por las Irmandades da Fala, asociación de corte sociocultural fundada en 1916 y por la que pasaron galleguistas cómo Antón Villar Ponte, Vicente Risco y Ramón Cabanillas. Se puede establecer el comienzo del nacionalismo gallego propiamente dicho en la asamblea que las Irmandades celebran en Lugo en 1918, en la que se manifiesta:

En esta primera Asamblea se concluye reivindicar una autonomía total para Galicia, hacia una federación de naciones de la Península; la cooficialidad del gallego y del castellano en Galicia (en vigor), así como un asiento para Galicia en la Sociedad de Naciones.

Evolución

En 1922 se celebró en Monforte de Lemos otra Asamblea de las Irmandades da Fala. Allí se manifestaron las diferencias entre las dos corrientes dentro de la organización: la que propugnaba mayor participación en la política y la que defendía continuar en la línea cultural. Decantándose a favor de la segunda, se inició una etapa de corte cultural en la que tuvo mucha importancia el Grupo Nós. Se fundó en esta época el Seminario de Estudios Gallegos. La dictadura del general Miguel Primo de Rivera supuso un parón de seis años en la actividad política de los grupos galleguistas, que fueron proscritos.

thumb|Estatua de Castelao, uno de los principales ideólogos del nacionalismo gallego contemporáneo, en Pontevedra.