La Guerra del pan, también llamada batalla del pan, es el nombre con el que la prensa y el movimiento vecinal de Madrid (España) designaron el conflicto que, a mediados de la década de 1970, en los últimos años del franquismo y los primeros meses de la Transición, enfrentó a las asociaciones de vecinos de los barrios periféricos de la capital y al empresario harinero Emilio Alonso Munárriz con los responsables de la fabricación, el precio y la inspección del pan en la ciudad, a raíz de la venta generalizada de pan por debajo de su peso legal, fijado en 500 gramos para la «barra» y 270 para la «pistola». El conflicto culminó el 14 de septiembre de 1976 con una manifestación en el barrio de Moratalaz a la que, según la comisión organizadora, acudieron más de 100.000 personas.

Antecedentes El Consorcio de la Panadería madrileña, creado en 1926, fue disuelto 48 años después tras varios escándalos que implicaron a sus directivos, y entre 1963 y 1973 se dictaron al menos siete disposiciones para regular la venta del pan con su peso correcto. El precio del pan estaba intervenido, y entre 1972 y 1975 varios medios denunciaron el fraude en el gramaje: piezas vendidas por debajo del peso obligatorio a precio de tasa completa. Informaciones cifró la merma de peso en un 17,3% en 1972 y la revista Ciudadano en un 29,2% en 1975; en términos económicos, las estimaciones publicadas fueron de tres millones de pesetas diarias según Sábado Gráfico en 1972 a más de 7,5 millones según el periódico Arriba en 1975.

Las licencias de venta se concedían a panificadoras que abastecían a su propia red de tiendas, bajo control del Ayuntamiento de Madrid. Las asociaciones vecinales y Munárriz situaron en el centro del conflicto a Constantino Pérez Pillado, que, como teniente de alcalde, fijaba el precio del pan y que era a la vez presidente de la Comisión de Abastos del Ayuntamiento, procurador en las Cortes franquistas por el Sindicato Nacional de Cereales, presidente del Grupo Nacional de Panadería y directivo de varias panificadoras. En 1975, el semanario Doblón recuperó una noticia de ABC de 1948 según la cual Pérez Pillado había sido multado con un millón de pesetas y se le había clausurado su panadería por tráfico ilícito de harinas.

Denuncias Munárriz, que dirigía la harinera y panificadora Pancasa en el barrio de San Blas, presentó denuncias en los juzgados en 1975 tras intentar sin éxito hacerlo a través de Radio Madrid y de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid. En una entrevista con Diario 16 afirmó que llevaba doce años intentando sacar a la luz el fraude, que cifró en 9.000 millones de pesetas, y que en febrero de 1976 había sido agredido en la Agrupación Nacional de Panadería. Según su propio relato, el 2 de julio, al volver a la Agrupación, se defendió con una escopeta recortada cargada con perdigones y dando un disparo al aire. En actos públicos sostuvo también que el fraude había costado a los consumidores madrileños 5.550 millones de pesetas en cuatro años.

Munárriz expuso el caso a Félix López-Rey, de la Asociación de Vecinos de Orcasitas, cuyo fondo documental conserva informes del 19 de enero de 1975 con pesadas de pan en trece panaderías del barrio. Según López-Rey, ninguna vendía el peso reglamentario: las barras pesaban entre 300 y 400 gramos y las pistolas unos 220. La asociación calculó un fraude de 474.000 pesetas mensuales en Orcasitas y de más de 1.700 millones anuales en todo Madrid. La Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (actual FRAVM) registró en sus pesadas barras de 320 gramos y pistolas de 160, y estimó las pérdidas en 3.285 millones de pesetas al año.

Movilización vecinal en 1976 En mayo de 1976 la Asociación de Amas de Casa de Villaverde Alto pidió que se anulase la subida del pan, y en junio la Coordinadora de Entidades Ciudadanas empezó a convocar manifestaciones. El 6 de julio, días después de que Adolfo Suárez sustituyera a Carlos Arias Navarro al frente del Gobierno, el periodista Javier Belderraín atribuyó en Informaciones la caída de Arias a los panaderos. Ese mismo día, nueve asociaciones de vecinos (Orcasitas, Valdeacederas, Carabanchel Alto, Almendrales, La Paz, Usera, Pozo, Progreso y Arganzuela) denunciaron en rueda de prensa la corrupción en el sector panadero y pidieron al resto de asociaciones vecinales y de amas de casa que se sumaran a la propuesta de Munárriz de vender el pan más barato, como ya se hacía en el barrio de Entrevías. Munárriz lo ofrecía a 28 pesetas el kilo, frente a las 40 autorizadas.

Las asociaciones boicotearon las panaderías y abrieron sus propios puntos de venta, para lo que tuvieron que darse de alta como panaderos en Hacienda. Las requisas fueron frecuentes: según el diario Madrid, inspectores de Abastos y la Policía Municipal se incautaron de 500 kilos de pan de Pancasa por falta de licencia en el local vecinal, y también intervino la Guardia Civil. Munárriz sufrió amenazas y un boicot de las harineras, y fue detenido en 1976. A mediados de agosto, el alcalde Juan de Arespacochaga autorizó una licencia provisional que dio lugar a la llamada «Operación pan barato». A finales de mes el Ayuntamiento creó una comisión mixta sobre el pan, los representantes vecinales empezaron a reunirse en el Gobierno Civil, las asociaciones implicadas eran ya veintidós y aparecieron pancartas de denuncia en mercados de varios barrios y municipios.

Manifestación del 14 de septiembre de 1976 La manifestación fue convocada por la Federación Provincial, que funcionaba desde 1975 sin estar legalizada, junto con asociaciones de amas de casa, clubes juveniles y comerciantes autónomos, y contó con la participación de dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Comunista de España (PCE) y el Partido del Trabajo de España (PTE), partidos aún ilegales. Los convocantes habían pedido un recorrido desde la Plaza de Cibeles hasta el Gobierno Civil, pero solo se autorizó en Moratalaz, entre la Plaza del Corregidor Cabeza de Vaca y el Camino de Vinateros.

Bajo el lema «Contra la carestía de la vida y por el abaratamiento del pan», la manifestación reclamaba también la legalización de la Federación y de las asociaciones en trámite. Llevaban barras de pan en alto o clavadas en palos y coreaban consignas como «Pan, trabajo y libertad», «Amnistía, libertad» y «Abajo los precios, arriba los salarios». Según recogió El País, la comisión organizadora cifró la asistencia en más de 100.000 personas; la FRAVM la considera la manifestación ciudadana más multitudinaria en Madrid desde la Guerra Civil.

Consecuencias En octubre de 197,6 el Gobierno Civil propuso crear una empresa subvencionada por la Administración que vendiera el pan sin intermediarios para abaratar su precio. Tras la manifestación, el peso del pan pasó a controlarse adecuadamente, y la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos fue legalizada en noviembre de 1977. La batalla del pan fue uno de los puntos culminantes de la lucha del movimiento vecinal madrileño contra la carestía entre 1974 y 1977: coordinó a numerosas asociaciones, se enfrentó a la vez a responsables políticos y económicos, puso en práctica alternativas como la venta directa de pan en los locales vecinales y generó colaboración entre asociaciones, cooperativas, pequeños comerciantes y trabajadores.

Memoria Con motivo del 50.º aniversario, en 2026, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) solicitó a la Junta Municipal del Distrito de Moratalaz la instalación de una placa u otro elemento conmemorativo.

Véase también Archivo Histórico de los Movimientos Sociales

Referencias

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