La tercera guerra servil, también llamada por Plutarco guerra de los Gladiadores y guerra de Espartaco, fue la última de una serie de revueltas de esclavos, sin éxito ni relación, contra la República romana, conocidas en su conjunto como las guerras serviles o guerras de los Esclavos. La tercera guerra servil fue la única que consiguió plantear una amenaza seria al núcleo de Roma y a Italia entera y fue doblemente alarmante para el pueblo romano por los continuos éxitos de la creciente banda de esclavos rebeldes contra el ejército romano, entre 73 y La revuelta fue aplastada finalmente en por la operación militar concentrada de los comandantes Pompeyo, Craso y Lúculo, aunque los acontecimientos siguieron teniendo efectos indirectos en la política romana de los años posteriores.
Entre 73 y , una banda de esclavos huidos —originalmente un pequeño cuadro de unos setenta gladiadores fugados que creció hasta ser una banda de ciento veinte mil hombres, mujeres y niños— deambuló por toda Italia asaltándola con relativa impunidad bajo el mando de varios líderes, incluyendo al famoso gladiador-general Espartaco. Los adultos capacitados de esta banda constituyeron una fuerza armada sorprendentemente efectiva que demostró repetidas veces su capacidad para resistir al ejército romano, desde las patrullas locales de Campania a las milicias romanas y las cualificadas legiones bajo mando consular. Plutarco describió las acciones de los esclavos como un intento de estos de escapar de sus amos y huir a través de la Galia Cisalpina, mientras que Apiano y Floro retratan la revuelta como una guerra civil en la que los esclavos hicieron campaña para capturar la misma ciudad de Roma.
La creciente alarma en el Senado sobre los continuos éxitos militares de esta banda y sobre sus estragos contra las ciudades y los campos romanos llevó finalmente a que Roma reuniera un ejército de ocho legiones bajo el liderazgo, severo pero efectivo, de Craso. La guerra terminó en cuando, tras una larga y amarga retirada ante las legiones de Craso y la comprensión de que las legiones de Pompeyo y Marco Terencio Varro Lúculo estaban avanzando para encerrarlos, los ejércitos de Espartaco se lanzaron con toda su fuerza contra las legiones de Craso y fueron completamente aniquilados.
Aunque la guerra de Espartaco es notable por derecho propio, la tercera guerra servil fue significativa en la historia de la Antigua Roma por su efecto sobre las carreras de Pompeyo y Craso. Los dos generales utilizaron sus éxitos contra la revuelta para promocionar sus carreras políticas, aprovechándose del favor del pueblo y de la amenaza implícita de sus legiones para influir en su favor en las elecciones consulares de
Esclavitud en la República romana En diverso grado a lo largo de la historia de Roma, la existencia de una fuerza de trabajo barato en forma de esclavos supuso un factor importante en su economía. Los esclavos se conseguían de diversas formas, entre ellas la compra a mercaderes extranjeros y mediante la esclavización de poblaciones extranjeras tras la conquista militar.Smith, A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, "Servus", p. 1038; detalla los medios legales y militares por los que se esclavizaba a la gente. Con el gran número de guerras de conquista de Roma en el y , se incorporaron a la economía romana decenas o cientos de miles de esclavos de golpe.Smith, Greek and Roman Antiquities, "Servus", p. 1040; Caesar, Commentarii de Bello Gallico, 2:33. Smith se refiere a la compra de 10 000 esclavos a piratas cilicios, mientras que César ofrece un ejemplo de la esclavización de 53 000 aduáticos capturados por el ejército romano. Aunque el uso de esclavos como sirvientes, artesanos y asistentes personales fue limitado, se usaron un enorme número de esclavos para trabajar en las minas y en las tierras agrícolas de Sicilia y el sur de Italia.Smith, Greek and Roman Antiquities, "Servus", p. 1039; Livy, The History of Rome, 6:12
En general, los esclavos eran tratados con crueldad y opresión durante el periodo republicano. Bajo el Derecho romano un esclavo no era considerado una persona, sino una propiedad. Los amos podían abusar, herir o incluso matar a sus esclavos sin consecuencias legales. Aunque había muchos grados y tipos de esclavitud, los esclavos de los grados inferiores (la mayor cantidad) que trabajaban en los campos y las minas, estaban sujetos a una vida de duro trabajo físico.Smith, Greek and Roman Antiquities, "Servus", pp. 1022–39 resume el complejo cuerpo legal que atañe al estatus legal de los esclavos.
Esta gran concentración de la población de esclavos y el trato opresivo al que eran sometidos dieron como resultado varias revueltas. En y estallaron en Sicilia la primera y la segunda guerras serviles, respectivamente, en las que pequeñas bandas rebeldes encontraron decenas de miles de seguidores voluntariosos que deseaban escapar de la vida opresiva de la esclavitud romana. Aunque el Senado las consideró como serios disturbios civiles, y fueron necesarios varios años de intervenciones militares directas para sofocarlos, nunca se consideró que fueran una amenaza seria para la República. El territorio metropolitano de Roma, Italia, nunca había presenciado un levantamiento de esclavos, ni tampoco éstos habían sido nunca una amenaza potencial para la ciudad de Roma. Esto cambiaría con la tercera guerra servil.
Comienza la revuelta () La revuelta de Capua thumb|El mosaico Los gladiadores, de la Galería Borghese. En la República romana del las luchas de gladiadores eran una de las formas de entretenimiento más populares. Con el fin de suministrar gladiadores para los combates, se establecieron varias escuelas de entrenamiento, o ludi, por toda Italia.Smith, Greek and Roman Antiquities, "Gladiatores", p. 574. En estas escuelas, los prisioneros de guerra y los delincuentes convictos —que eran considerados como esclavos— eran entrenados en las habilidades necesarias para luchar hasta la muerte en los juegos de gladiadores.Mommsen, The History of Rome, 3233-3238. En , un grupo de unos 200 gladiadores de la escuela de Capua, pertenecientes a Léntulo Batiato, planearon una fuga. Cuando se reveló su plan, una fuerza de unos 70 hombres se armaron con utensilios de cocina («hachuelas y espetones»), lucharon hasta escapar de la escuela y se apoderaron de varios carros de armas y armaduras de gladiador.Plutarco, Craso, 8:1-2; Apiano, Guerras civiles, 1:116 (de el sitio LacusCurtius). Livio, Periochae, 95:2 ; Floro, Epitome, 2.8. Plutarco afirma que escaparon 78, Livio afirma que 74, Apiano "unos setenta" y Floro dice que "treinta o más hombres". "Hachuelas y espetones" proviene de Vida de Craso.
Una vez libres, los gladiadores fugados eligieron líderes, seleccionando a dos esclavos galos —Criso y Enomao— y a Espartaco, que se dice que era o bien un antiguo auxiliar tracio de la legión romana, condenado posteriormente a la esclavitud, o bien un prisionero capturado por las legiones.Apiano, Guerras civiles, 1:116; Plutarco, Craso, 8:2. Nota: El estatus de Espartaco como auxilia procede de la edición de Loeb de Apiano, traducida por Horace White, que afirma: "... que había servido como soldado con los romanos...". Sin embargo, la traducción de John Carter de la versión de Penguin Classics dice: "... que había luchado contra los romanos y tras ser hecho prisionero y vendido...". Sin embargo, hay ciertas dudas sobre la nacionalidad de Espartaco, ya que "tracio" era también un tipo de gladiador romano.Smith, Greek and Roman Antiquities, "Gladiatores", p. 576.
Estos esclavos huidos consiguieron vencer a una pequeña fuerza de tropas enviada tras ellos desde Capua y equiparse con el material militar que capturaron, además de con sus armas de gladiador.Plutarco, Craso, 9:1. Las fuentes son un tanto contradictorias sobre el orden de los acontecimientos que siguieron inmediatamente después a la huida, pero en general están de acuerdo en que esta banda de gladiadores se dedicó al pillaje en la región de los alrededores de Capua, reclutando a muchos otros esclavos en sus filas, y que finalmente se retiró a una posición más defendible en el Monte Vesubio.Apiano, Guerras civiles, 1:116; Floro, Epitome, 2.8; - Floro y Apiano afirman que los esclavos se retiraron al Vesubio, mientras que Plutarco sólo menciona "una colina" en el posterior relato del asedio de Glabro al campamento de los esclavos.
Derrota de los ejércitos pretorianos thumb|left|Movimientos iniciales de las fuerzas romanas y esclavas desde la revuelta de Capua hasta el invierno de
La revuelta y los asaltos en Campania —que era una región vacacional para la gente rica e influyente de Roma y en la que se localizaban muchas fincas— llamaron rápidamente la atención de las autoridades romanas. A Roma le llevó cierto tiempo darse cuenta de la escala del problema, ya que percibían que la revuelta de esclavos era más una ola de crímenes que una rebelión armada.
Sin embargo, en , Roma envió una fuerza militar bajo mando pretoriano para terminar con la revuelta.Nota: aunque parece haber consenso sobre la historia general de las expediciones pretorianas, los nombres de los comandantes y subordinados de estas fuerzas varían mucho en cada relato histórico. Un pretor romano, Cayo Claudio Glabro, reunió un cuerpo de 3000 hombres, no como legiones, sino como milicias «escogidas con prisa y azar, porque los romanos todavía no consideraban esto como una guerra, sino como asaltos, algo parecido a una oleada de robos».Apiano, Guerras civiles, 1:116. Las fuerzas de Glabro asediaron a los esclavos en el Monte Vesubio, bloqueando el único camino conocido que descendía de la montaña. Con los esclavos contenidos así, Glabro estaba dispuesto a esperar hasta que el hambre forzara a los esclavos a rendirse.
Como los esclavos carecían de entrenamiento militar, las fuerzas de Espartaco mostraron cierta inventiva en su uso de los materiales locales disponibles, que a su vez resultó en un uso de tácticas ingeniosas y poco ortodoxas, al enfrentarse a los disciplinados ejércitos romanos.Frontino, Estratagemas, Book I, 5:20-22 y Book VII:6. En respuesta al asedio de Glabro, los hombres de Espartaco hicieron cuerdas y escalas a partir de las parras y los árboles que crecían en las laderas del Vesubio y las usaron para descolgarse por los precipicios del lado de la montaña opuesto al de las fuerzas de Glabro. Rodearon la base del Vesubio y atacaron al ejército por el flanco, aniquilando a los hombres de Glabro.Plutarco, Craso, 9:1-3; Frontino, Estratagemas, Book I, 5:20-22; Apiano, Guerras civiles, 1:116; Broughton, Magistrates of the Roman Republic, p. 109. Nota: Plutarco y Frontino hablan de expediciones bajo el mando de "Clodio el pretor" y "Publio Varinio", mientras que Apiano habla de "Varinio Glabro" y "Publio Valerio".