El río Gualeguaychú es un río de Argentina, un afluente del curso inferior del río Uruguay, por la margen derecha. Tiene una longitud de 268 km y su cuenca hidrográfica drena 6.981 km².Véase el documento «Cuenca del río Gualeguaychu» del «Sistema de Información Geográfica de los Recursos Hídricos de Entre Ríos», disponible en el sitio de la Dirección Hidráulica Entre Ríos, en: .
El río discurre por la Provincia de Entre Ríos, siendo el segundo en importancia de los ríos que corren exclusivamente por la provincia, tras el río Gualeguay. El Gualeguaychú nace en el centro este de la provincia, en el Departamento Colón, y fluye hacia el sur, pasando por la ciudad de Gualeguaychú (76.896 habitantes en 2001). Lo atraviesan las rutas nacionales 14 y 130.
El río Gualeguaychú desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Uruguay es una zona de reserva para la pesca deportiva que fue creada por decreto 4671/69 MEOySP de 1969.
Toponimia El nombre proviene de la expresión guaraní, yaguar guazú, que significa «río del yaguar grande», o de la expresión del mismo idioma yaguarí guazú (nutria gigante).
Otra versión dice que su etimología combina la raíz chaqueña o mascoy guale ("río" o "agua"), la guaraní guay ("pintados" o "manchados") y la pampa o querandí chú ("tierra" o "región"), lo que se interpreta como "tierra del río de los manchados". Otros topónimos de la zona, como el arroyo Gualeyán, refuerzan esta herencia mixta, sugiriendo significados como "arroyo del cacique".
Historia Durante el periodo colonial, el curso de agua fue una vía de comunicación estratégica, por eso se fundó una ciudad homónima en la margen derechao en 1783 por Tomás de Rocamora. En el , el río y sus afluentes fueron escenarios de conflictos bélicos, como el apresamiento de naves realistas en el arroyo Bellaco en 1813 y el establecimiento de puestos de vigilancia para monitorear movimientos enemigos. A finales del y principios del la fisonomía del río se transformó con la llegada del ferrocarril en 1890, la construcción de escolleras en 1904 y la instalación del Frigorífico Gualeguaychú en 1929, así se consolidó un puerto comercial activo hasta mediados de siglo. La relación de la población con el río está marcada por inundaciones extraordinarias, destacándose las de 1959, 1966, 1972,1978, 1983/84, 1997/98 y 2002.
En décadas recientes, el río ha pasado de ser un eje netamente industrial a convertirse en el centro de la actividad turística regional y un emblema del activismo ambiental, especialmente a partir del conflicto internacional por las plantas de celulosa iniciado en 2003.
Biodiversidad El río Gualeguaychú se encuentra en una zona de transición donde convergen comunidades de la selva marginal uruguayense, el espinal y la llanura pampeana. Esta confluencia de ecosistemas permite la existencia de una gran variedad de especies vegetales y animales, aunque se encuentran bajo presión por actividades antrópicas como la agricultura, la ganadería y la urbanización. La conservación de las riberas se considera estratégica para mantener esta biodiversidad
Flora La vegetación de la cuenca se distribuye según el relieve y la proximidad al agua, distinguiéndose principalmente tres formaciones:
El Espinal (Distrito del Tala): Ocupa la mayor parte de la cuenca y se caracteriza por bosques semi xerófilos de poca altura.Entre sus especies predominantes se encuentran el espinillo (Acacia caven), el tala (Celtis tala) y el molle (Schinus longifolius). En los estratos bajos y claros del monte abundan el clavel del aire y diversas leguminosas.
Selva Marginal o "Monte Blanco": Se desarrolla en las riberas del río y sus afluentes, formando comunidades densas y ricas en especies arbóreas. Incluye árboles como el sauce (S. babylonica), el curupí (Sapium haematospermum), el laurel (Ocotea acutifolia), el blanquillo y el palo amarillo. En este ambiente son comunes las lianas y enredaderas como la zarzaparrilla blanca y la dama de monte.
Pastizales y Humedales: En zonas inundables y valles llanos predomina la estepa de gramíneas de la provincia Pampeana. En los cuerpos de agua, como bañados y lagunas, destaca la vegetación acuática con especies como el repollito de agua, el pasto camalote, juncos, espadañas y el sarandí blanco.
Es importante notar la presencia de especies exóticas introducidas, como el paraíso, el eucalipto y el álamo, que han alterado el paisaje natural en diversos sectores.
Fauna
Aves Acuáticas y de ribera: En el río y sus orillas se encuentran el macá grande, el viguá común, diversas gaviotas y martines pescadores (mediano y chico). En los bañados son frecuentes las garzas (blanca grande, blanca chica, rosada y mora), el cuervillo de cañada, y patos como el silbón y el barcino.
De monte y ecotono: En la selva marginal y zonas de transición habitan el pájaro bobo, la garcita azulada, la gallineta, el chimango y diversas palomas (torcaza y de alas coloradas). También se observan benteveos, tijeretas, zorzales y picaflores (bronceado y de barbijo)
De pastizal: En campo abierto son comunes la perdiz chica, la lechuza de las vizcacheras, el carpintero campestre y varias especies de golondrinas.
Acuáticos Macroinvertebrados: Funcionan como indicadores de la calidad del agua. Las familias más abundantes registradas incluyen a los Cochliopidae (pequeños caracoles), Caenidae, Chironomidae y Palaemonidae.
Peces: Dorado, surubí, sábalo y tararira.
Otros animales:
El tucu-tucu (Ctenomys sp.) vive en áreas de pastizal arenoso
Turismo El turismo es uno de los principales atractivos y motores económicos de la ciudad homónima, se consolida como un espacio de alto valor recreativo, ambiental y cultural. Las actividades náuticas son el eje central de la oferta, con paseos en lancha que recorren el circuito turístico completo y las excursiones en kayak, que permiten la exploración de la selva ribereña y afluentes como el arroyo Gualeyán.
El río es un sitio relevante para la pesca deportiva, actividad que se rige bajo la normativa de devolución obligatoria para proteger especies autóctonas. La propuesta turística en el espejo de agua incluye también experiencias sonoras flotantes, consistentes en intervenciones musicales y poéticas que buscan generar nuevos vínculos conscientes entre los visitantes y el entorno natural. Todo el desarrollo de estas actividades se promueve bajo principios de turismo sustentable, instando al respeto de la fauna silvestre y a la conservación de la vegetación de ribera como refugio de biodiversidad.
Pueblos Indígenas La ocupación indígena en la cuenca del río Gualeguaychú y áreas adyacentes del río Uruguay inferior se desarrolló principalmente durante el Holoceno tardío, con registros que datan de entre los años 2000 y 600 AP. Estas poblaciones aprovechaban los recursos de la selva marginal y los cursos de agua, estableciendo ocupaciones estables por periodos prolongados.
El nombre Gualeguaychú es un testimonio de la diversidad étnica de la región, siendo considerado un híbrido de tres lenguas distintas. Cuando los europeos llegaron, grupos como los charrúas, chanás y minuanes habitaban la zona y atravesaban un proceso de guaranización lingüística impulsado por migraciones y la influencia de grupos tupí-guaraníes. La población indígena de Entre Ríos desapareció casi por completo a principios del , diezmada por las guerras constantes, las pestes como la viruela, y la servidumbre impuesta bajo el régimen de las encomiendas.
Problemas ambientales
Proyecto Inmobiliario Amarras de Gualeguaychú El proyecto Amarras, impulsado por Altos de Unzué SA en Pueblo General Belgrano, intervino 112 hectáreas de humedales para construir un barrio náutico de aproximadamente 440 lotes con un hotel y un centro comercial, lo que resultó en el desmonte de bosques nativos y la creación de lagunas artificiales. La elevación del terreno mediante un terraplén de hasta 7 metros alteró el valle de inundación del río Gualeguaychú, provocando que en 2019 se inundaran áreas urbanas densamente pobladas y se evacuara a 150 personas mientras el predio privado permanecía seco.
Tras un amparo ambiental iniciado por el abogado Julio Majúl en 2015, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictaminó en 2019 que la empresa debe desmantelar las obras y recomponer el ambiente a su estado anterior en un plazo de 180 días, aplicando los principios jurídicos "In dubio pro aqua" e "In dubio pro natura". Sin embargo, la restauración ambiental sigue pendiente pese a la paralización judicial de las obras desde 2023, en un contexto regional que también enfrenta el colapso de piletones cloacales y la habilitación de fumigaciones con agrotóxicos a pocos metros de los cursos de agua.
Impacto agroindustrial y uso de agroquímicos en la cuenca La contaminación por agrotóxicos en el río Gualeguaychú y sus afluentes deriva principalmente del modelo de producción de soja transgénica, que en la campaña 2015-2016 alcanzó las 185.000 hectáreas cultivadas en el departamento. Los monitoreos ambientales detectaron la presencia de herbicidas como glifosato y atrazina, además de fungicidas y fertilizantes químicos ricos en nitratos y fósforo que se incorporan a los cursos de agua dulce mediante el lavado de suelos erosionados o la filtración hacia los acuíferos subterráneos.
Las investigaciones científicas registraron trazas de compuestos orgánicos junto a metales pesados en los sedimentos de la desembocadura del río Gualeguaychú. estos metales se vinculan a alteraciones neurológicas, endócrinas y reproductivas. Desde 2017 existe documentación por el aumento de enfermedades cancerígenas con énfasis en menores de edad. La Cooperativa de Provisión de Agua Potable tiene denuncias por contaminación desde 2015. El investigador Rafael Lajmanovich encontró contaminación en los sedimentos en el arroyo Las Conchas
Infraestructura de saneamiento y vertido cloacal Existe una situación de emergencia hídrica por la gestión del sistema de saneamiento en la cuenca del río Gualeguaychú, debido a la obsolescencia de la infraestructura y el vertido de efluentes sin tratamiento adecuado. Según el censo 2010, la cobertura de la red pública de cloacas alcanzaba al 78,3% de los hogares, mientras que el resto utilizaba cámaras sépticas (11,7%) o pozos ciegos y letrinas (10%). La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) municipal, construida en 2005 para servir a 57.750 personas, excedió su capacidad operativa ya que recibe el caudal de 100.000 habitantes, lo que redujo el tiempo de residencia de los líquidos de los 5 días de diseño original a solo 2,8 días efectivos.
Esta deficiencia, sumada a que localidades como Pueblo General Belgrano han volcado efluentes crudos durante una década, hecho investigado en la causa judicial FPA 016213/2017, se refleja en el informe de la CARU (2011-2021) que detectó excedente de amonio. La carga de nitrógeno y fósforo proveniente de estos desechos fecales es uno de los factores principales en la proliferación de cianobacterias en el río. Las bacterias y parásitos pueden producir enfermedades gastrointestinales, infecciones intestinales agudas, hepatitis, cólera, entre otros. Además la planta genera un pasivo ambiental de entre 8.000 y 10.000 m³ de barros cloacales anuales. La presencia de peces se ve afectada por este tipo de contaminación.
Para revertir este escenario, se implementa el Programa de Saneamiento Integral financiado por el BID, que proyecta la ampliación de la PTAR, la construcción de las estaciones de bombeo Molinari y ATE, y la instalación de un emisario subfluvial de 900 metros para trasladar el punto de vuelco directamente al río Gualeguaychú, aprovechando su caudal de 150 m³/s para una mayor capacidad autodepurativa.
Conflicto de las pasteras