Papías de Hierápolis () fue uno de los padres apostólicos de la iglesia cristiana, Obispo de Hierápolis (moderno Pamukkale, Turquía), y autor que vivió .From Stories to Canon oyc.yale.eduPapia Hierapolitanus, Fragmenta hoy venerado como santo (h. 65-h. 150).

Escribió la «Exposición de los dichos del Señor» () en cinco libros. Esta obra, que se ha perdido salvo por breves extractos en las obras de Ireneo de Lyon () y Eusebio de Cesarea (), es una importante fuente temprana sobre la tradición oral cristiana y, en especial, sobre los orígenes de los evangelios canónicos. Fue contemporáneo de Policarpo, Justino Mártir y Marción, y probablemente discípulo del apóstol Juan. No se conserva ninguno de sus escritos salvo breves citas realizadas por autores posteriores, sobre todo Eusebio de Cesarea. La importancia de este escritor radica en su testimonio en favor de la doctrina milenarista, que fue posteriormente debatida por muchos autores, como el escritor Eusebio de Cesarea. Son también relevantes sus comentarios sobre los evangelistas.

Biografía

Eusebio de Cesarea dice que fue obispo de Hierápolis, Frigia (Asia Menor), y san Ireneo de Lyon que fue «oyente de Juan, compañero de Policarpo de Esmirna, varón antiguo»; uno, sin duda, de los que integraban el grupo de los denominados «presbíteros asiáticos» de los que habla el obispo de Lyon. La vida de Papías fue paralela con la de Policarpo, aunque es poco probable que alcanzase la edad del obispo de Esmirna. Murió, a lo que parece, hacia el 150. En algunas obras se lo considera mártir, si bien en unos casos se corresponde con errores de identificación, y en otros la información no es suficiente.

Es descrito como «un anciano que fue discípulo de Juan y compañero de Policarpo» por el discípulo de Policarpo Ireneo ().Ireneo, “'Adv. Haer.”' 5.33 .4. El griego original se conserva apud Eusebio, «Hist. Eccl.“” 3.39 .1.

Eusebio añade que Papías fue obispo de Hierápolis en la época de Ignacio de Antioquía.Eusebio, Hist. Eccl. 3.36 .2. En este cargo, Papías fue sucedido presumiblemente por Abercio de Hierápolis.

El nombre «Papías» era muy común en la región, lo que sugiere que probablemente era originario de la zona. Fecha Algunos estudiosos modernos datan la obra de Papías entre los años 95 y 110 aproximadamente. Más tarde se argumentaron fechas posteriores a partir de dos referencias que ahora parecen ser erróneas. Una que fecha la muerte de Papías alrededor de la muerte de Policarpo en 164 es en realidad un error por «Papylas». Otra fuente poco fiable en la que se dice que Papías se refiere al reinado de Adriano (117-138) parece ser el resultado de una confusión entre Papías y Cuadrato de Atenas.

Eusebio solo se refiere a Papías en su tercer libro, por lo que parece situarlo antes del comienzo de su cuarto libro en 109. El propio Papías conoce varios libros del Nuevo Testamento, cuyas fechas son controvertidas, y se afirma que fue informado por Juan el Evangelista, Aristión, las hijas de Felipe y otros que habían escuchado a los Doce Apóstoles. También se le llama compañero del longevo Policarpo (69-155), Agapio de Hierápolis fecha una de sus historias en el año 12 del reinado de Trajano (110 d. C.). Por todas estas razones, se cree que Papías escribió a principios del siglo II.

Influencias y diferencias

El prestigio de Papías fue grande en la Antigüedad, siendo tenido en gran estima por san Ireneo. En cambio, Eusebio no parece compartir esta opinión, llegando a decir que Papías fue «un varón de mediocre inteligencia, como demuestran sus libros» (Hist. Ecl. III,39,13); pone además en tela de juicio el hecho de que fuese auditor directo del apóstol Juan: después de haber seguido en su Crónica el parecer de san Ireneo y de san Jerónimo, se aparta de éstos en su Historia, fundando su opinión en las primeras palabras de la obra de Papías (III,39,2); según el obispo cesariense, Papías no fue discípulo de Juan el Evangelista, sino de Juan el Presbítero. No parece avalar el parecer de Eusebio el hecho de que la doctrina quiliasta de Papías se explicaría fácilmente en un discípulo directo de Juan Evangelista. El deseo de desacreditar al milenarismo por parte de algunos ya desde la Antigüedad explicaría la forma en que Eusebio de Cesarea lo trata en su "Historia Eclesiástica".

Según Craig Evans, la evidencia de Ireneo (siglo ) es muy poderosa a favor de que Papías haya sido discípulo de Juan el Apóstol. Agrega que probablemente Eusebio (siglo ) haya inventado la figura de Juan el Anciano para justificar que Papías fuese milenarista, dado que la doctrina del milenarismo era políticamente inconveniente tras la legalización del cristianismo en el año 325: Eusebio también asigna al misterioso Anciano la redacción del Apocalipsis, libro que él no considera parte de la Biblia.

El abad Anastasio el Sinaítico, en un brevísimo párrafo comenta una interpretación del Génesis aplicado a Cristo y a la Iglesia que habían elaborado «Panteno, obispo de Alejandría, y el sapientísimo Ammonio», a quienes cita junto a Clemente de Roma como inspiradores de Papías.

La cita de Eusebio nos trae otro fragmento, en el que Papías dice conocer las enseñanzas específicas de distintos apóstoles, mencionando abiertamente a Andrés, Pedro, Tomás, Santiago, Juan y Mateo.Daniel Ruiz Bueno, Padres Apostólicos y Apologistas Griegos del Siglo II: Fragmentos de Papías, Editorial BAC, Madrid 2002

Escritos

Siendo ya obispo de Hierápolis, Papías escribió un tratado en cinco libros titulado Explicación de los dichos del Señor. Esta obra fue compuesta hacia el 130, según resulta de la referencia que en ella se hace al gobierno de Adriano (fragmento XI). Bardenhewer fija la composición entre los años 117 y 139, Adolf von Harnack entre el 140 y 160, Pierre Batiffol hacia 150. Es una de las primeras exégesis de los dichos (logias) de Jesús de Nazaret. Como fuentes utiliza el autor los evangelios de Mateo, Marcos y Juan y, además, las enseñanzas orales de los familiares de los apóstoles y tal vez los testimonios de las hijas del apóstol Felipe, que vivían en Hierápolis. El conjunto de su obra se perdió, y sólo quedaron fragmentos del prefacio, citados por Eusebio, lo que dificulta enormemente un análisis con cierto rigor de la obra.

En el prefacio de su obra resume Papías el fin que pretende:

Existe cierto debate sobre la intención de la última frase de Papías en la cita anterior: «Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente». Una de las partes del debate sostiene la opinión tradicional de los estudiosos del siglo XX de que, en la época de Papías, las declaraciones escritas tenían menos valor que las declaraciones orales.Véase, por ejemplo, Loveday Alexander, «The Living Voice: Scepticism towards the Written Word in Early Christian and in Graeco-Roman Texts», en La otra parte observa que «voz viva» era un topos, una frase establecida que se refería a la instrucción personal y el aprendizaje, y por lo tanto Papías indica su preferencia por la instrucción personal sobre el aprendizaje aislado de los libros.Por ejemplo, véase

En esta obra, Papías no sólo explica el sentido de las palabras de Cristo y narra también relatos de su vida, tomados de los evangelios, sino que añade otras, e incluso presenta teorías que dice que le llegaron por vía de transmisión oral a las que Eusebio de Cesarea adjetiva como «fábulas» (por ejemplo, el milenarismo). De estos escritos de Papías que tuvieron en sus manos Ireneo de Lyon, Eusebio de Cesarea, Felipe de Side y Andrés de Cesárea, quedan pequeños fragmentos, recogidos casi todos ellos por el obispo de Cesarea en su Historia Eclesiástica.

Papías preguntó a los viajeros que pasaban por Hierápolis qué decían los discípulos supervivientes de Jesús y los ancianos, aquellos que habían conocido personalmente a los Doce Apóstoles. Uno de estos discípulos era Aristión, probablemente obispo de la cercana Esmirna,«Constituciones Apostólicas» 7.46 .8. y otro era Juan el Anciano, normalmente identificado (a pesar de la protesta de Eusebio) con Juan el Evangelista, que residía en la cercana Éfeso, de quien Papías era oyente; Papías citaba con frecuencia a ambos.Eusebio, Hist. Eccl. 3.39 .7, 14. Se dice que Papías aprendió otras tradiciones de las hijas de Felipe, que se establecieron en Hierápolis.Eusebio, Hist. Eccl. 3.39 .9. Fragmentos Hay indicios de que la obra de Papías aún existía a finales de la Edad Media, Véase traducción de Stephen C. Carlson. pero el texto completo se ha perdido. Sin embargo, aparecen extractos en otros escritos, algunos de los cuales citan un número de libro.Para una evaluación exhaustiva de los fragmentos reproducidos en Norelli y Holmes, véase Timothy B. Sailors MacDonald propone la siguiente reconstrucción provisional de los cinco libros, siguiendo un orden matteano presunto.

Doctrina

Entre los fragmentos que Eusebio nos ha transmitido de la obra de Papías se encuentran dos observaciones sobre los dos primeros evangelios que arrojan luz sobre su origen. Con respecto al evangelio de Marcos, dice Papías:

Por lo que se refiere al evangelio de Mateo, Eusebio cita estas palabras de Papías: «Mateo ordenó en lengua hebrea los dichos del Señor y cada uno las interpretó [tradujo] conforme a su capacidad» (Hist. Ecl. III,39,16). Esta afirmación prueba que en tiempos de Papías la obra original de Mateo ya había conocido algunas traducciones, entre ellas, es lógico suponerlo, la griega. Estas traducciones no hay por qué pensar que fuesen auténticas versiones escritas; es más, el tenor de la frase de Papías hace suponer, por el contrario, que se trataba de versiones orales, en lengua vernácula, de las perícopas contenidas en el evangelio.

Otro de los fragmentos del obispo de Hierápolis, el del prefacio de su obra ya citado, suscita una cuestión no resuelta hasta ahora unánimemente por los investigadores: la identificación de los dos Juanes, nombrados por él entre los garantes de la ortodoxia de su doctrina: Juan el Apóstol y Juan el Presbítero. Queda por determinar si son dos o uno, porque los equipara incluso a la autoridad del testimonio doctrinal. Sin embargo, no es necesario que se vea la presencia de dos hombres diferentes de nombre Juan. Juan el Apóstol obviamente era un anciano (presbítero) de la Iglesia primitiva. Y después de haber sufrido prisión en la isla de Patmos, la tradición es unánime en decir que el apóstol se estableció en Éfeso, desde donde todavía se menciona que hacía algunos viajes de predicación y donde habría escrito no solamente su Apocalipsis ("Revelación"), sino también el evangelio que lleva su nombre.

Otros fragmentos de la obra de Papías contienen leyendas e historias, más o menos fabulosas. El hecho de no contar con la obra de Papías en la actualidad hace difícil determinar si lo que se dice que escribió realmente lo escribió o si se trata de citas tomadas fuera de su contexto. Eso hace que se mantenga la controversia en cuanto a la enseñanza y doctrina de este hombre que fue una figura muy importante en la Iglesia de su tiempo, al grado que Ireneo de Lyon lo cita como autoritativo para temas como el reinado milenario de Cristo sobre la Tierra.

Son leyendas del fin de Judas, el asesinato de Juan, hermano de Santiago, perpetrado por los judíos y también lo que él había oído decir a las hijas de Felipe, que residían en Hierápolis; según dice, le hablaron de los milagros que habían sucedido en sus días: de la resurrección de la madre de Manaimo y de la historia del justo Barsabás, que se tragó una porción de veneno sin experimentar efecto alguno. No obstante, como ya se ha dicho más arriba, la atribución del texto a Papías es discutida. Escatológico