El incendio de la Iglesia de la Compañía de Jesús ha sido «la catástrofe más grave» en la historia de Santiago, la capital de Chile, y por su magnitud ha sido considerado uno de los peores de la historia moderna. Este incendio «entristeció a todo el país», «» y «».
Ocurrió al atardecer del martes , durante la clausura de la festividad religiosa conocida como «mes de María», y afectó al antiguo templo jesuita, construido originalmente entre 1595 y 1631. Se originó en el altar mayor, «», de donde se extendió velozmente por la iglesia. En poco más de una hora, el incendio arruinó el céntrico templo y causó «» muertos —alrededor del 2 % de la población de la capital chilena de entonces—, principalmente mujeres y niños.
Tras el siniestro, se ordenó llevar los cadáveres al cementerio, donde fueron sepultados en una fosa común, y demoler los restos de la iglesia —más tarde, en el lugar que ocupaba el templo, se plantó un jardín donde se erigió un monumento en recuerdo de las víctimas que fue inaugurado el —. Asimismo, y por iniciativa ciudadana, se creó el Cuerpo de Bomberos de Santiago. Por otra parte, el incendio de la iglesia de la Compañía contribuyó a la secularización parcial del gobierno chileno durante las dos décadas siguientes.
Antecedentes 15px Nota: En las citas a lo largo del artículo, se ha conservado cuidadosamente la ortografía original. miniaturadeimagen|izquierda|Litografía de la Iglesia de la Compañía (1857) La iglesia de la Compañía de Jesús —estrechamente asociada con el culto mariano— estaba ubicada a una cuadra al poniente de la Plaza de Armas de Santiago, en la esquina norponiente de las actuales calles Compañía y Bandera, donde hoy se encuentran los jardines del ex-Congreso Nacional, frente a los palacios del Real Tribunal del Consulado y de la Real Aduana.
Construida originalmente entre 1595 y 1631, reemplazó la capilla provisoria levantada por los jesuitas en 1593. En los siglos posteriores, y debido a los diversos daños sufridos, debió ser reconstruida, tras el terremoto del 13 de mayo de 1647, o reparada, luego del terremoto del 8 de julio de 1730.
Tras la expulsión de los jesuitas del Imperio español en abril de 1767, ordenada por el rey Carlos III mediante la Pragmática Sanción, el templo quedó abandonado y clausurado. Debido al incendio de la Catedral Metropolitana (), fue usado para reemplazarla hasta el , cuando se habilitó la catedral; el templo se cerró nuevamente.
En el primer lustro del , el sacerdote Manuel Vicuña Larraín se hizo su capellán y lo habilitó para el culto. El lunes , fue afectado por un incendio.
Incendio Preparativos El templo de la Compañía de Jesús, cuyo capellán era desde 1862 el presbítero Francisco Cañas Covarrubias (1831-1868), era regentado en 1863 por Juan Bautista Ugarte Echenique (1813-1880), ordenado sacerdote en 1838.
La misa en conmemoración de la Inmaculada Concepción, con la que finalizaba la celebración del mes de María —«una de las devociones favoritas de[l catolicismo chileno]»—, debía celebrarse en la iglesia a las 19:45 del martes .
Ya al atardecer, el templo estaba iluminado por miles de velas, lámparas de aceite y parafina, y adornado con cortinajes, globos de colores, cintas de papel y flores artificiales y naturales.
Inicio del fuego miniaturadeimagen|Dibujo aparecido en Frank Leslie's Illustrated Newspaper miniaturadeimagen|Dibujo que retrata el incendio miniaturadeimagen|Litografía que retrata el incendio Cerca de las 18:45, comenzó el fuego que se extendió velozmente por el templo. «». Cuando las llamas y el pánico hicieron que los feligreses —mayoritariamente mujeres afiliadas a la cofradía Hijas de María— se precipitaran a las salidas, los grandes vestidos con crinolina usados entonces hicieron que el escape fuera o difícil o imposible, provocando que los fieles cayeran y fueran pisoteados por los que venían detrás. Esto provocó un tumulto que bloqueó las puertas impidiendo la huida de las personas, que quedaron atrapadas y fallecieron aplastadas por la multitud, calcinadas por las llamas o sofocadas por el humo.
Rescate de las víctimas miniaturadeimagen|izquierda|Dibujo que retrata la búsqueda de los familiares, por Frank Leslie miniaturadeimagen|Dibujo que retrata el rescate de las víctimas, por Ernest Charton El improvisado rescate de las víctimas resultó en su mayor parte infructuoso; «».
Se intentó aplacar el fuego e incluso una bomba a palancas estadounidense, construida en 1821, participó de dicho intento. Cerca de las 20:00 horas, la cúpula, el campanario y la torre con el reloj se desplomaron.
Número de víctimas miniaturadeimagen|izquierda|Dibujo que muestra el transporte de los restos de las víctimas, por Frank Leslie miniaturadeimagen|Fotografía de 1863 que muestra las ruinas de la iglesia y el retiro de los cadáveres en carretas En poco más de una hora, el incendio dejó la céntrica iglesia en ruinas y, de acuerdo a una resolución judicial del , causó «» muertos —otras fuentes señalan «», «» y «»—; cifra abrumadora para una ciudad que tenía aproximadamente 100 000 habitantes.
Debido a la imposibilidad de reconocer los cadáveres —se reconocieron siete según las fuentes—, debieron ser sepultados en una fosa común de «veinticinco varas en cuadro [cavada por] cerca de doscientos hombres» frente al Cementerio General.
Descripción médica De acuerdo con las observaciones en el lugar del incendio y en los cuerpos trasladados al hospital San Juan de Dios,En 1863, el hospital San Juan de Dios estaba ubicado en la Alameda, al oriente de la Iglesia de San Francisco. Se demolió en 1944, se reubicó, reedificó y reinauguró el 1 de mayo de 1954 en la avenida Matucana. el doctor Francisco Javier Tocornal Grez (1815-1885) publicó una relación médica en la revista Anales de la Universidad de Chile en :
Resolución judicial
La Corte Suprema confirmó esta sentencia el .
Repercusiones Creación del Cuerpo de Bomberos de Santiago miniaturadeimagen|Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago en 1864: José Besa, Ángel Gallo, Agustín J. Prieto, Manuel Recabarren, Enrique Meiggs, Carlos Monery, Gastón Dubord, Adolfo Eastman; Manuel Antonio Matta, Juan T. Smith y Máximo A. Argüelles El incendio ocurrido en el templo de la Compañía motivó al ciudadano José Luis Claro y Cruz, quien había participado en el rescate de las víctimas, a crear una compañía de bomberos —tal como aquellas fundadas en Valparaíso (1851), Valdivia (1853)Su constitución definitiva se produjo en marzo de 1875. y Ancud (1856)— mediante un llamado público en los diarios La Voz de Chile y El Ferrocarril el jueves 10 y el viernes , respectivamente, que fue respondido de forma masiva:
El lunes 14, más de doscientos hombres se reunieron para crear un cuerpo de bomberos; se formó una comisión y, además, se acordó una segunda reunión para aprobar los estatutos y la organización de la institución para el día 20.
En los salones del casino de La Filarmónica el domingo 20, se fundó oficialmente el Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), que entonces fue organizado en cuatro compañías: del Oriente, del Sur, del Poniente, y de Guardias de Propiedad —actuales 1.ª, 2.ª, 3.ª y 6.ª compañías, respectivamente—.
Demolición de los restos de la Compañía El lunes 14, y por demanda popular, el decreto supremo 1383 del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública ordenó la demolición de los muros de la iglesia que habían soportado las llamas:
En el sitio que ocupaba la iglesia de la Compañía, se plantó posteriormente un jardín.
Controversia El hallazgo de las cartas que las devotas dirigían al cielo en el llamado «Buzón de la Virgen» dentro de la iglesia incendiada causó una dura polémica entre el presbítero Joaquín Larraín Gandarillas y el intendente de Santiago Francisco Bascuñán Guerrero —ambos deudos de algunas de las víctimas— por medio de la prensa capitalina los días 16, 21 y .
Larraín Gandarillas pidió al intendente la publicación de todas las cartas encontradas para desvanecer el rumor de que ese templo era «un foco de inmoralidad y corrupción»; sin embargo, Bascuñán Guerrero contestó al presbítero negando tal rumor aunque lamentó «que la superstición hubiera creado y fomentado prácticas imprudentes». Las cartas de las devotas nunca fueron publicadas.
En la prensa internacional «» y «». Las noticias fueron comentadas, a menudo con juicios o argumentos pro- o anticatólicos, en Estados Unidos, Europa y Australia.
El 8 de diciembre de 1864
Monumento a las víctimas
Primer monumento En el jardín plantado donde estaba la iglesia de la Compañía, y en recuerdo de las víctimas del incendio, se erigió el monumento «Al dolor», también denominada «La Dolorosa» —símbolo del dolor de la ciudad—, obra en bronce del escultor francés Albert-Ernest Carrier-Belleuse, que fue inaugurado el con las inscripciones:
Este monumento fue transportado más tarde a la esquina de las calles Bello y Dávila, en el interior del Cementerio General de Santiago, para embellecer una bóveda sepulcral construida allí. Posteriormente, fue trasladado a la actual plaza de ingreso del cementerio por el bombero, escritor y escultor Alberto Ried Silva.
Desde 2013 la plaza La Paz ha estado abandonada por las autoridades. El , durante el funeral de Luisa Toledo, el monumento fue atacado y dañado con bombas molotov y no fue restaurado. En 2022 dos placas conmemorativas de bronce (una de 50x80cm y otra de 30x60cm), instaladas en 1928 por Bomberos de Chile, fueron robadas en enero; y uno de los ángeles de bronce, en abril.
En 2025 los tres ángeles de bronce restantes de la base del monumento fueron reubicados por la Ilustre Municipalidad de Recoleta en el Cementerio General, en la coronación del muro del zócalo interior de la cúpula de Avenida La Paz, para preservarlos y ponerlos en valor.
Galería
Segundo monumento En el jardín del antiguo Congreso Nacional, y donde estaba el primer monumento, se levantó «La virgen orante», también llamada «La Purísima» —símbolo de la resignación cristiana ante los designios divinos—, obra en mármol del escultor chileno José Miguel Blanco Gavilán, según el diseño Madonna e quattro angeli del artista italiano Ignazio Jacometti. Galería
Secularización parcial del gobierno chileno Una larga disputa entre la Iglesia y el Estado se había iniciado en Chile desde el comienzo de la República; sin embargo, a mediados del , el ejercicio por las autoridades chilenas de prerrogativas respecto de la Iglesia —como el derecho de patronato que reclamaba el Estado de proponer a la Santa Sede los candidatos a obispos y otros cargos eclesiásticos— originó una cada vez mayor oposición de parte de la jerarquía eclesiástica. Las divisiones se profundizaron con la llamada «cuestión del Sacristán» (1856-1857), en la cual se llegó a usar el recurso de fuerza en contra de una decisión del arzobispo de Santiago.
El incendio de la iglesia de la Compañía contribuyó a la secularización parcial del gobierno chileno durante las dos décadas siguientes. Se instauró una ley interpretativa del artículo 5.º de la Constitución de 1833, que estableció una relativa libertad de culto (1865), y se aprobaron las llamadas «leyes laicas», que establecieron los cementerios laicos (1883), el matrimonio civil (1884) y el registro civil (1884). Posteriormente, con la aprobación de la Constitución de 1925, se separó oficialmente la Iglesia del Estado en Chile; esta separación fue ratificada por la Santa Sede en dicho año, lo que puso término a las disputas.
Aspectos culturales Literatura Varios libros, memorias, relaciones y textos que tratan total o parcialmente del incendio de la iglesia de la Compañía han sido publicados a partir de 1863.