Homo floresiensis, conocido como hombre de Flores y apodado hobbit,«'Hobbit' skull found in Indonesia is not human, say scientists.» Daily Mail Reporter, 7 de mayo de 2009. es una especie extinta del género Homo. Es extraordinaria por el pequeño tamaño de su cuerpo de apenas un metro de estatura, y 25 kg de peso, su cerebro de menos de 400c.c., y por su reciente desaparición, pues ha sido contemporánea de los humanos modernos (Homo sapiens). Descubierta en 2004, se pensó inicialmente que había habitado hasta hace 12 000 años en la isla de Flores en Indonesia. Sin embargo, a raíz de las excavaciones realizadas por el Australian Research Council entre 2007 y 2014 se hicieron nuevas investigaciones publicadas en marzo de 2016 en la revista Nature que proponen la fecha de extinción del H. floresiensis hacia 50 000 años atrás, coincidiendo con los años de expansión del H. sapiens en la zona.
Descubrimiento miniaturadeimagen|Reconstrucción facial forense del LB1 de la especie Homo floresiensis. En 2003, en yacimientos en la cueva de Liang Bua, se descubrió un esqueleto fosilizado, que se dató con una antigüedad en 18 000 años, designado como LB1, muy completo excepto por los huesos del brazo, que todavía no se habían encontrado.Brown et al. 2004Morwood, Brown et al. 2005. Posteriormente, en 2004 en el mismo lugar, se recuperaron partes de otros nueve individuos, todos diminutos, incluida una mandíbula designada como LB6, así como los huesos del brazo derecho pertenecientes al ejemplar original y herramientas de piedra igualmente pequeñas, de estratos comprendidos entre 90 000 y 13 000 años de antigüedad.Lieberman, Daniel E. 2005. "Further fossil finds from Flores"; Nature 437: 957-958.
La isla de Flores ha sido descrita (en la revista Nature) como «una especie de mundo perdido», donde animales arcaicos, extintos hace tiempo en el resto del mundo, habían evolucionado a formas gigantes y enanas por especiación alopátrica. La isla estaba habitada por elefantes enanos (una especie de Stegodon) y lagartos gigantes similares al dragón de Komodo, así como por Homo floresiensis, que puede ser considerada una especie de humano enano.
Los descubridores, liderados por Mike Morwood y Raden Soejono, apodaron con fines publicitarios «hobbits» a los miembros de la diminuta especie, como la raza ficticia de gente pequeña del legendarium del autor británico J. R. R. Tolkien.Callaway, Ewen (en inglés). «The discovery of Homo floresiensis: Tales of the hobbit.» Nature 514,422-426 (23 de octubre de 2014) doi:10.1038/514422a. Nature. Consultado el 8 de noviembre de 2016. Homo floresiensis tiene unos 74 000 años de antigüedad. También están ampliamente presentes en esta cueva sofisticados utensilios de piedra de un tamaño considerado adecuado para un humano de 1 metro de estatura. Dichos utensilios parecen tener una antigüedad de entre 95 000 y 13 000 años y están asociados con elefantes estegodontes jóvenes, presumiblemente presas del hombre de Flores.
Los especímenes no están fosilizados, sino que tienen lo que ha sido descrito en un artículo de Nature «la consistencia del papel mojado secándose» (una vez expuestos, los huesos deben dejarse secar antes de que puedan ser extraídos).
Los investigadores esperan encontrar ADN mitocondrial en buen estado para compararlo con muestras de especímenes no fosilizados de H. neanderthalensis y H. sapiens similares. Sin embargo, la probabilidad de que se haya conservado ADN es baja, pues este se degrada más rápidamente en entornos tropicales, donde se sabe que no se conserva más que algunas docenas de años. La contaminación del entorno cercano parece altamente probable dado el ambiente húmedo en el que fueron encontrados los especímenes.
Cuerpos pequeños
Homo erectus, señalado como el antepasado inmediato de Homo floresiensis, tenía aproximadamente la misma talla que los humanos modernos. Sin embargo, los especialistas creen que a consecuencia del limitado aporte alimentario de la Isla de las Flores, la población de Homo erectus llegada al territorio de la isla de Flores hace ca. 500 000 años sufrió un fuerte enanismo insular, una forma de especiación geográfica también presente en la isla en otras diversas especies.
Aparte de la diferencia de tamaño, esta hipótesis se basa en que los especímenes parecen semejantes en sus características a H. erectus, del que se sabe que vivía en el sudeste asiático en la misma época que los hallazgos más antiguos de H. floresiensis. Estas semejanzas observadas forman la base para el establecimiento de la relación filogenética sugerida. Sin embargo, hay que tener en consideración que no se han encontrado en la isla restos correspondientes a H. erectus, y mucho menos formas de transición; hasta el momento, se han encontrado solamente pruebas materiales (herramientas de piedra), atribuible solo presuntamente a una posible ocupación por H. erectus hace 840 000 años; no se descarta tampoco que sean atribuibles a otra posible especie de homínido existente en esa época.
Así, al tener el espécimen tipo de esta especie encontrada un esqueleto bastante completo, y un cráneo casi completo de una hembra de 30 años de edad y 1,06 metros de altura, no solo presenta una drástica reducción en comparación con el H. erectus, sino incluso una talla algo menor que la del Australopithecus, un ancestro tres millones de años más antiguo y que no se pensaba previamente que se hubiese expandido más allá de África. Esto tiende a calificar a H. floresiensis como el miembro más «extremo» de la extensa familia humana; ya que serían ciertamente los más bajos y pequeños.
En relación con la estatura, H. floresiensis es también bastante diminuto comparado con el tamaño del ser humano moderno. La altura estimada de un H. floresiensis adulto es considerablemente menor que la altura media adulta de todas las poblaciones humanas modernas físicamente más pequeñas, tales como los pigmeos africanos (< 1,5m), twa, semang (1,37m para las mujeres adultas) o los andamaneses (1,37m para las mujeres adultas). La masa es normalmente considerada más importante biofísicamente que una medida unidimensional de altura, y por dicha medida, debido a los efectos de escala, las diferencias son incluso mayores. Se ha estimado que el espécimen tipo de H. floresiensis pesaba unos 25kg.
H. floresiensis además tenía brazos relativamente largos, quizás para permitir a esta pequeña criatura trepar a la seguridad de los árboles cuando lo necesitaba. Estos huesos del brazo hacen que las inevitables comparaciones con los humanos modernos acondroplásicos (sobre 1,2m) u otros enanos no sean válidas, pues estas personas no son proporcionalmente más pequeñas que las demás por regla general, sino que solo tienen sus miembros más cortos.
Cerebros pequeños miniatura|Espécimen LB1 completo en exhibición Además de una talla corporal pequeña, H. floresiensis tenía un cerebro extraordinariamente pequeño para el género Homo. El espécimen tipo, con 380cm³,Falk et al. 2005 está en el mismo rango que los chimpancés o los antiguos Australopitecus. Su cerebro está reducido considerablemente respecto al del presunto antecesor inmediato de esta especie, H. erectus, que con 980 cm³ tenía más del doble de volumen cerebral que su especie descendiente.
A pesar de la ley de la biogeografía insular, esta no explica bien la reducción del tamaño cerebral de 800 cm³ en Homo ergaster (erectus) hasta los 400 cc de Homo floresiensis. Gracias a los descubrimientos en los yacimientos de Dmanisi de Homo georgicus, cuyo cerebro era de 600c.c. aproximadamente y estrechamente emparentados con Homo habilis, los cuales salieron del continente africano hace 1.8 millones de años llegando hasta la isla de Java, se sabe que existieron en Asia homininos con cerebros más pequeños. Además, teniendo en cuenta las características del cerebro y la inteligencia de Homo floresiensis, una de las teorías de su, todavía bastante desconocida, procedencia es que desciende de Homo erectus. Sus cerebros, a pesar de tener dimensiones diferentes, tienen una forma similar, concretamente tienen parecidos en los lóbulos frontales y temporales, que tienen una estrecha relación con las habilidades cognitivas avanzadas. Por otro lado, a causa de algunas características más primitivas en el cerebro de Homo floresiensis que en el de Homo erectus, otra teoría es que el primero desciende de Homo habilis. Una reducción de 200c.c., es decir de los 600c.c. de H. georgicus a los 400c.c. de H. floresiensis, no es tan drástica como pasar de los 1100c.c. de H. erectus a 400c.c., lo cual los situaría más cercanos a H. habilis que a H. ergaster - H. erectus. Sin embargo, la relación cerebro-masa corporal que presenta H. floresiensis es comparable a la de H. erectus, lo que indica que es improbable que las especies difieran en inteligencia. De hecho, los descubridores han asociado a la especie algunos comportamientos avanzados.
Estos comportamientos estarían asociados a la existencia de evidencias del uso del fuego para cocinar. La especie también ha sido relacionada con herramientas de piedra de la sofisticada tradición del Paleolítico Superior típicamente asociada con los humanos modernos, quienes con 1310-1475 cm³ casi cuadruplican el volumen cerebral de H. floresiensis (con una masa corporal incrementada en un factor de 2,6). Algunas de estas herramientas fueron aparentemente usadas en la caza necesariamente cooperativa del Stegodon enano local por esta pequeña especie humana. Igualmente en otro yacimiento llamado Mata Menge, el investigador Adam Brumm y sus colaboradores detectaron que las herramientas encontradas tienen importantes similitudes con las halladas en Liang Bua; presentando las herramientas de Mata Menge una datación que arroja la asombrosa fecha de «entre 840 000 y 700 000 años».Brum, A. et. al.(2006) Estas fechas, indican que Homo sapiens no pudo fabricar las herramientas descubiertas en Mata Menge, y con ello probablemente también las de Liang Bua; ya que la especie Homo sapiens no existía en esa época.
Además, la isla de Flores permaneció aislada durante la edad de hielo más reciente debido a un profundo estrecho, a pesar del bajo nivel marino que unió a buena parte del resto de Sondalandia. Este hecho ha llevado a los descubridores de H. floresiensis a concluir que la especie o sus antecesores solo pudieron haber alcanzado la isla aislada por medio de algún transporte marítimo, quizás llegando en balsas de bambú hace unos 100 000 años.
Estas evidencias observadas de tecnología avanzada y cooperación a un nivel humano moderno ha impulsado a los descubridores a proponer que H. floresiensis tendría casi con total certeza lenguaje. Estas sugerencias han resultado ser las más controvertidas de los hallazgos de los descubridores, a pesar de la probablemente alta inteligencia de H. floresiensis.
Supervivencia Inicialmente se estimó que esta especie ha sobrevivido en la isla de Flores tan recientemente como hasta hace 12 000 años. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que el hueso más reciente de la cueva data de hace 60.000 años, y las herramientas de piedra más recientes datan de hace 50.000 años. La estimación anterior de 12.000 a. C. se debió a una discordancia no detectada en la estratigrafía de la cueva.Callaway, Ewen (30 March 2016). "Did humans drive 'hobbit' species to extinction?". Nature. Los huesos de H. sapiens recuperados de la cueva, que datan de hace 46 000 años, indican el reemplazo de los antiguos habitantes de H. floresiensis. También desaparecieron por esa época la megafauna de la isla, como un proboscídeo Stegodon y la cigüeña gigante, Leptoptilos robustus.Callaway, Ewen (21 September 2016). "Human remains found in hobbit cave". Nature.