La diócesis de Huesca () es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trata de una diócesis latina, sufragánea de la archidiócesis de Zaragoza. Desde el 29 de marzo de 2025 su obispo es Pedro Aguado Cuesta, de la Orden de los Clérigos Regulares pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías.
Territorio y organización miniatura|Real Basílica de San Lorenzo, en Huesca
La diócesis tiene 4728 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte de la comunidad autónoma de Aragón, comprendiendo en la parte central-sur de la provincia de Huesca las comarcas de La Montaña (alrededor de la sierra de Guara), El Somontano (al sur de Guara, que es la zona más densamente poblada alrededor de Huesca) y Los Monegros, sin llegar a los Pirineos. Limita con la diócesis de Jaca al norte y al oeste; al norte y al este con la diócesis de Barbastro-Monzón; y al sur y al oeste con la archidiócesis de Zaragoza. El espacio actual del territorio de la diócesis se corresponde con ciudades, pueblos y aldeas que pertenecen en parte de las comarcas de Aragón de: Alto Gállego, Sobrarbe, Hoya de Huesca, Somontano de Barbastro y Los Monegros.
miniatura|Entrada al Museo Diocesano de Huesca
La sede de la diócesis se encuentra en la ciudad de Huesca, en donde se halla la Catedral de Santa María, también llamada de Santa María y de la Transfiguración del Señor,La Catedral de Huesca y la Real Basílica de San Lorenzo.
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En 2026 en la diócesis existían 210 parroquias agrupadas en 4 arciprestazgos: Almudévar-Ayerbe, Hoya de Huesca, Monegros, y Somontano-Sobrarbe.
Historia de la diócesis En la Osca romana La tradición sostiene que el cristianismo llegó a tierras de Osca en el con la predicación de los apóstoles Santiago el Mayor y san Pablo. En las persecuciones del y del se hizo notar la presencia cristiana en Huesca: la diócesis se gloria de ser la cuna de san Orencio y de santa Paciencia, padres de san Lorenzo, diácono y mártir en Roma el 10 de agosto de 258. Lorenzo es el patrono principal de la diócesis de Huesca. En la Osca romana nació san Vicente (diácono del obispo de Zaragoza san Valero), que sufrió persecución en tiempos del emperador romano Diocleciano y murió en Valencia martirizado el 22 de enero de 304.
Se desconocen los orígenes de la diócesis de Huesca, en la provincia romana Tarraconense, sufragánea de la archidiócesis de Tarragona. La primera mención documental de un obispo radicado en el territorio de Osca aparece a principios del en el Concilio de Elvira (Iliberis, cerca de la actual Granada), el concilio hispano más antiguo del que se conservan sus actas: hacia el año 306 un cierto obispo Genaro de Fibularia firmó las citadas actas. Por Fibularia se designa a la ciudad Calagurris Fibularia, dependiente de Osca desde el a. C., que se identifica actualmente con un paraje y yacimiento arqueológico romano llamado «Calaborra», situado en Bolea. El primer obispo históricamente documentado de la sede propia de Osca aparece mencionado en una de las nuevas cartas atribuidas al corpus de cartas de san Agustín y fechadas entre 419 y 421, que podrían remontar el nacimiento de la diócesis al .
El obispado visigodo La Osca romana pudo ser sede episcopal, pero no se conocen otros obispos de Osca hasta la primera mitad del , siendo el obispo Elpidio, que tras la celebración del Concilio de Toledo el 17 de mayo de 531 firmó sus actas junto con sus tres hermanos obispos, Nebridio de Egara, Justo de Urgel y Justiniano de Valencia. Los nombres de los obispos más antiguos que han llegado hasta hoy desde fuentes seguras pertenecen al , con los visigodos en Hispania y con el desarrollo de un cristianismo más contemplativo y monástico, producido durante la descomposición del poder romano y su sustitución por los bárbaros: la sierra de Guara y las sierras exteriores pirenáicas a la vista de Huesca fueron lugares donde se fundaron cenobios y monasterios que fueron refugio de numerosos eremitas como san Victoriano (o Victorián), abad del monasterio de San Martín de Asán en tiempos del obispo Elpidio, un monasterio fundado en 522 que antes de la invasión árabe se convirtió con la regla de san Victorián en un verdadero seminario episcopal de la Tarraconense. Probablemente haya sido en este monasterio en donde los obispos tenían su sede. También destacó san Úrbez (o Urbicio), pastor y monje en la sierra de Guara un siglo después de la invasión musulmana.
En el Elpidio (h. 522-546) fue el obispo que vio su sede erigida (el año 533,Diócesis de Huesca en la Web Catholic-Hierarchy según Catholic-Hierarchy), sufragánea de la sede tarraconense. Pompeyano (h. 546-556), Vicente (557-576) y Gabinio (576-600) fueron los siguientes obispos de la sede oscense, siendo este último el primero de los 52 obispos, asistentes al III Concilio de Toledo el 8 de mayo de 589, que con su firma sellaron la abjuración del rey Recaredo de su fe arriana y conversión a la fe católica. En el año 598 se celebró en Huesca un concilio de la provincia eclesiástica Tarraconense. Osdulfo asistió en 633 al IV y en 638 al VI Concilio de Toledo, mientras que Eusebio estuvo presente en el VIII Concilio de Toledo (653).
Relacionado con el monasterio de San Martín de Asán, además del mencionado obispo Vicente (557-576, cuyo testamento redactado hacia 576 se conserva), que profesó en el 551 como diácono y legó sus bienes al monasterio en tiempos del abad san Victorián, otros obispos de Huesca fueron primero abades de San Martín de Asán, como Audeberto, que siendo abad asistió como vicario del obispo Gudiselo de Osca (también llamado Gadisclo, Gadiscaldo, Budiscaldo o Budiscaleo) al XV Concilio de Toledo celebrado en 683, mientras que ya obispo de Osca, firmó las actas del XVI Concilio de Toledo en 693. Además, habrían sido monjes de San Martín de Asán los obispos san Gaudioso de Tarazona (527-541), Aquilino de Narbona, Tranquilino de Tarragona y Eufrónimo de Zamora.
Invasión árabe. Obispos de Aragón y de Wasqah En el 711 los árabes invadieron la península ibérica y pronto se adueñaron de su mayor parte: en 714 alcanzaron Zaragoza y el valle del río Ebro, y para el año 719 Huesca capituló. Se desconoce el destino de la diócesis, aunque en otros lugares de la península ibérica hay noticias de la supervivencia de diócesis y por lo tanto no hay motivos para suponer que la de Huesca haya desaparecido por completo, pero no se conocen nombres de obispos.Durán Gudiol, Dictionnaire d'Histoire et de Géographie ecclésiastiques, vol. XXV, col. 111. En la Vida de san Úrbez se mencionan dos obispos que vivieron entre los siglos y , Nitidio y Frontiniano, que sin embargo no todos los autores admiten en la cronología oscense. En esta época se extendió por todo el territorio la vida eremítica, cuyos principales representantes fueron, además de san Úrbez, los santos Voto y Félix.
Una minoría de cristianos oscenses, llevando consigo reliquias de sus iglesias, tomaron el camino del destierro hacia los ocultos valles pirenaicos, residiendo durante los 380 años de dominación musulmana en Huesca ya sea en Siresa, ya en Sásabe. De los que no huyeron, una parte importante de la población adoptó la fe musulmana de los invasores, los llamados muladíes, que conservaron haciendas y en algunos casos, importantes cargos en la gobernación musulmana como por ejemplo Amrús ben Yusuf, general del emir Alhakén I y gobernador de Toledo en 797, mientras que la comunidad mozárabe, sometida al pago de tributos, conservó la fe y el culto cristiano en torno al monasterio de San Martín de Asán (probable sede episcopal mozárabe durante los siglos al ) y a la iglesia de San Pedro el Viejo en la ciudad de Wasqah, la Huesca musulmana, donde las santas Alodia y Nunilo, mártires y vírgenes durante la dominación musulmana, santificaron la tierra oscense. Se conocen los nombres de obispos mozárabes de Wasqah, como los de Nitídeo (750), Frontiniano (800) o Redempto (principios del ), hijo del último conde aragonés de los Galíndez, Galindo II Aznárez cuya hermana Sancha estuvo casada con el walí musulmán de Wasqah, Muhammad al-Tawil.Progenie del conde de Aragón Galindo I Aznar, en la Web MEDIEVAL LANDS
Hasta entonces, el territorio aragonés pirenaico, tanto cristiano como musulmán, dependía en lo eclesiástico de los obispos mozárabes de Huesca, que ejercían su labor pastoral tanto en tierras cristianas como musulmanas. La diócesis comprendía entonces el territorio del Pirineo central al norte, desde el valle de Ansó por el oeste hasta el río Cinca por el este, que a fines del era una zona parcialmente reconquistada y cristiana alrededor de dos núcleos aislados, el condado de Aragón (alrededor del valle del río Aragón y sus afluentes hasta el Roncal pamplonés) y el condado de Sobrarbe (alrededor del núcleo de Buil). La diócesis también comprendía una zona islamizada centrada alrededor del Somontano de Wasqah y la Barbitaniya, Serrablo (el valle del río Gállego y su afluente el río Guarga) y la ribera del Cinca: en esta zona contaba con los monasterios de origen visigodo y eremita de San Martín de Asán, San Pedro de Séptimo, San Úrbez de Nocito y San Cucufate (o San Cugat) de Lecina, y con las parroquias mozárabes, situadas en el interior de ciudades y villas musulmanas o en poblados aislados, como las de Huesca (San Pedro el Viejo), Quinzano, Plasencia, Anzano, Lierta, Arascués, Nisano, Banastás, Apiés, Lienas, Igriés, Yéqueda, Aguas, Liesa, Saliellas y Casbas, junto con la iglesia de Santa Eulalia de Barbastro.
Reconquista cristiana En la primera mitad del se liberaron de la dominación árabe los condados de Sobrarbe y Aragón, que posteriormente (921) quedaron bajo el control de los reyes de Navarra como estados vasallos y bajo la jurisdicción de los obispos de Pamplona.
El cambio de dinastía en el Condado de Aragón, cuando la hija de Galindo II Aznárez, Andregoto Galíndez, pasó el título condal a los reyes navarros de la dinastía Jimena por vía matrimonial, se caracterizó por un impulso reconquistador y repoblador gracias a que lograron atraer a muchos mozárabes de la Marca Superior andalusí. En el 922 el obispo de Pamplona, Galindo, organizó el territorio del Reino de Navarra y sus vasallos desde el punto de vista eclesiástico, creando 4 nuevas diócesis: para el condado de Aragón consagró obispo a Ferriolo, que situó su sede en el monasterio pirenaico de San Adrián de Sásabe en el Valle de Borau y luego en el de San Juan de la Peña. Se conocen los nombres de una decena de obispos de esta sede, documentados como obispos Sasauensis o Aragonensis. Hacia mediados del el conde aragonés Sancho Ramírez se proclamó rey de Aragón e hizo de Jaca su capital, y es a esta ciudad donde los obispos aragoneses de Sásabe trasladaron su residencia en 1076 al monasterio de San Pedro de Jaca. A partir de este momento los obispos son conocidos con el doble título de «obispos de Aragón u obispos de Jaca».
Más allá del Cinca, el territorio pirenaico era sufragáneo de la arquidiócesis de Narbona por medio de su vinculación a la sede obispal de Urgel, hasta que los condes de Ribagorza consiguieron no solo su independencia política del otro lado del Pirineo, sino también su independencia eclesiástica por el expeditivo método de acoger a un obispo itinerante (Arnulfo, año 888) y nombrar como obispo de sus territorios condales a un miembro de la familia gobernante, Atón, en tiempos del conde Ramón I de Pallars-Ribagorza. Finalmente, solo a mediados del , en tiempos de Ramón II de Ribagorza, el condado de Ribagorza consiguió de Narbona la erección de un obispado propio con sede en Roda de Isábena, recientemente conquistada a los árabes.
Sede de Huesca y Jaca