mini|350px|Mapa donde se muestra el reparto de África por las potencias europeas en 1913. mini|350px|Comparación de África entre 1880 y 1913 (en inglés). El colonialismo europeo de África se intensificó tras la conferencia de Berlín (1884-85). mini|350px|Mapa del continente en el año 1880, mostrando la situación inmediatamente anterior al reparto, apreciándose colonias ya existentes, estados y otros grupos de población. El reparto de África, también conocido como carrera por África, lucha por África y conquista de África, fue la invasión, ocupación, división y colonización de la mayor parte de África por parte de algunas de las potencias europeas durante un breve periodo conocido por los historiadores como el Nuevo Imperialismo (entre 1881 y 1914). El 10 % de África que estaba bajo control europeo formal en 1870 aumentó a casi el 90 % en 1914; solo Etiopía y Liberia eran independientes entonces.

La Conferencia de Berlín de 1884, que reguló la colonización y el comercio europeos en África, suele considerarse el punto de partida de la repartición de África. En el último cuarto del existían considerables rivalidades políticas y económicas entre los imperios europeos. El reparto de África se llevó a cabo en gran medida sin que los europeos entraran en guerra.R. Robinson, J. Gallagher and A. Denny, Africa and the Victorians, London, 1965, p. 175. En los últimos años del , las naciones europeas pasaron del «imperialismo informal», es decir, el ejercicio de la influencia militar y el dominio económico, al dominio directo, dando lugar al imperialismo colonial.Kevin Shillington, History of Africa. Revised second edition (New York: Macmillan Publishers Limited, 2005), 301.

Apertura del continente Era de los descubrimientos thumb|200px|left|David Livingstone fue uno de los primeros europeos en explorar el interior de África.

La apertura de África a la exploración occidental y su explotación habían comenzado seriamente al final del . Hacia 1835, los europeos habían trazado mapas de la mayor parte del noroeste de África. Entre los exploradores europeos más famosos estaban David Livingstone, que trazó planos del vasto interior, y Alexandre de Serpa Pinto, quien la cruzó en una complicada expedición y trazó mapas del interior del continente. Arduas expediciones en las décadas de 1850 y 1860 por Richard Francis Burton, John Hanning Speke y James Augustus Grant descubrieron los grandes lagos centrales y el nacimiento del río Nilo. Para el final del siglo, los europeos habían cartografiado el Nilo desde su nacimiento, el recorrido del río Níger, se habían trazado los ríos Congo y Zambeze y el mundo había descubierto los grandes recursos de África.

De cualquier modo, en los comienzos de la lucha por la posesión de África, las naciones occidentales controlaban únicamente el 10 por ciento del continente. En 1875 los territorios controlados más importantes tanto por su extensión como por su riqueza eran Argelia, bajo el dominio de Francia; la Colonia del Cabo, controlada por el Reino Unido; y Angola, que estaba dominada por Portugal.

Los adelantos tecnológicos facilitaron la expansión a grandes distancias. La industrialización provocó rápidos avances en el transporte y en las comunicaciones, especialmente en la navegación con vapor, los ferrocarriles y los telégrafos. Los avances médicos también fueron de importancia, en especial las medicinas para enfermedades tropicales. El desarrollo de la quinina, un efectivo tratamiento contra la malaria, permitió que la vasta región de los trópicos pudiera ser accesible para los europeos.

Causas de la disputa thumb|El casco colonial es un icono del colonialismo de las áreas tropicales del planeta. África y los mercados globales

El África subsahariana, una de las últimas regiones del mundo en gran parte sin afectar por el «imperialismo informal» y la «civilización», también resultaba atractiva para las potencias europeas por razones económicas y raciales. Durante una época donde la balanza comercial de Gran Bretaña mostraba un creciente déficit, con los mercados continentales encogiéndose y cada vez más proteccionistas debido a la Gran Depresión entre los años 1873 y 1896, África ofrecía al Reino Unido, a Alemania, a Francia y a otros países un mercado abierto del que se cosecharía un gran excedente: un mercado que comprara más de la metrópoli de lo que vendía en total.Kevin Shillington, Historia de África: Segunda Edición, (Nueva York: Macmillian Publishers Limited, 2005), 301. El Reino Unido, al igual que la mayoría de los otros países industriales, había empezado a tener una desfavorable balance de comercio (que se contrarrestaba, de todos modos, con el ingreso de las inversiones de sus colonias).

thumb|230px|left|Dibujo del canal de Suez realizado en 1881. El canal era una de las grandes ambiciones europeas para ampliar sus mercados a nivel global.

Debido a que el Reino Unido se desarrolló como la más importante nación postindustrial del mundo, los servicios se convirtieron en un importante sector de su economía. Las exportaciones financieras, como se mencionó, mantenían a la economía del Reino Unido en pie, especialmente las inversiones capitales fuera de Europa, particularmente para el desarrollo de mercados abiertos en África (predominantemente asentamientos coloniales), el Medio Oriente, el sur y sureste de Asia y Oceanía.

Además, el capital excedente era por lo general más rentable al invertirse en el extranjero, donde la mano de obra barata, la limitada competencia y las abundantes materias primas hacían posible una mayor ganancia. Otro aliciente para el imperialismo, desde luego, fue la demanda de recursos no disponibles en Europa, especialmente cobre, algodón, caucho, té y hojalata, recursos a los que los consumidores europeos se habían acostumbrado y de los que la industria del Viejo Continente se había vuelto dependiente.

De cualquier manera, en África, excluyendo lo que se convertiría en la Unión Sudafricana en 1909, la cantidad de capital invertido por los europeos era relativamente baja comparada con otros países, antes y después de la Conferencia de Berlín. En consecuencia, las compañías implicadas en el comercio tropical africano eran relativamente pocas, aparte de la Compañía Minera De Beers de Cecil Rhodes. Estas observaciones pueden restar mérito de los argumentos pro-imperialistas de algunos lobbies (grupos de presión) coloniales como el Alldeutscher Verband, Francesco Crispi y Jules Ferry, que argumentaban que algunos mercados protegidos en África resolverían los problemas de precios bajos y sobreproducción causados por los mercados continentales en disminución. No obstante, de acuerdo con la clásica tesis de John A. Hobson, expuesta en su obra Imperialismo de 1902, que influyó en autores tales como Lenin, León Trotski y Hannah Arendt, esta disminución en los mercados continentales fue un factor clave en el nuevo periodo neoimperialista a nivel global. Historiadores posteriores han notado que tales estadísticas solo opacaron el hecho de que el control formal del África tropical tenía gran valor estratégico en una era de rivalidad imperial, mientras el Canal de Suez ha permanecido como una localización estratégica. La fiebre del oro de Witwatersrand de 1886 llevó a la fundación de Johannesburgo y fue un factor importante en la segunda guerra de los Bóer

Motivos

thumb|200px|El Almirante Alfred von Tirpitz. Mientras el África tropical no era una zona de grandes inversiones, otras regiones sí lo eran. El vasto interior, entre Sudáfrica, rica en oro y diamantes, y Egipto, tenía, no obstante, un valor estratégico importante para asegurar el flujo del comercio exterior. El Reino Unido estaba de esta manera bajo intensa presión política, especialmente debido a partidarios del Partido Conservador, para proteger los mercados lucrativos en el Raj Británico (India), la dinastía Qing (China) y América Latina de los rivales usurpadores. De esta forma, proteger la importante vía marítima entre el este y el oeste (el canal de Suez) era crucial. La rivalidad entre el Reino Unido, Francia, el Imperio alemán y las otras potencias europeas estuvo presente durante gran parte de la colonización. De este modo, mientras Alemania, que se había unificado bajo el dominio de Prusia después de la Batalla de Sadowa en 1866 y la guerra franco-prusiana en 1870, difícilmente era una potencia colonial antes del periodo neoimperialista y participaría ansiosamente en la disputa. Era un poder industrial en crecimiento que le pisaba los talones al Reino Unido, pero aún no había tenido la oportunidad de controlar territorios extracontinentales, principalmente debido a su tardía unificación, su fragmentación en varios estados y su falta de experiencia en navegación moderna. Esto cambió bajo el liderazgo de Bismarck, quien implementó la Weltpolitik (política mundial) y, después de disponer las bases del aislamiento de Francia con la alianza entre el Imperio alemán y el Imperio austrohúngaro y más tarde con la Triple Alianza con Italia, exigió la conferencia de Berlín, que fijó las reglas para un control efectivo de los territorios extranjeros. El expansionismo alemán condujo al Plan Tirpitz, implementado por el Almirante von Tirpitz, quien también abogó los Decretos de Flota en 1898, atractivo en una lucha armada con el Reino Unido. Para 1914, los decretos le habían dado al Imperio alemán la segunda fuerza naval en el mundo, aproximadamente 20 % más pequeña que la Marina Real Británica. De acuerdo con von Tirpitz, esta agresiva política naval estaba respaldada más por el Partido Nacional Liberal de Alemania que por los conservadores, demostrando que los principales sostenes del imperialismo de las naciones europeas eran las crecientes clases burguesas.Alfred von Tirpitz, Erinnerungen (1919), citado por Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, sección de Imperialismo, capítulo I, parte 3.

La Weltpolitik de Bismarck

thumb|left|200px|Otto von Bismarck fue un personaje importante en la disputa por África.

Alemania inició su expansión mundial en la década de 1880 bajo el liderazgo de Bismarck, alentado por la burguesía nacional. Algunos de ellos, diciendo ser del pensamiento de Friedrich List, defendieron la expansión en las Filipinas y en Timor; otros decidieron establecerse en Formosa (la actual Taiwán), etc. A fines de la década de 1870, estas voces aisladas empezaron a ser relevadas por una verdadera política imperialista, conocida como la Weltpolitik (política mundial), que fue respaldada por la tesis mercantilista. En 1881, Hübbe-Schleiden, un abogado, publicó Deutsche Kolonisation, la cual decía que "el fomento de una conciencia nacional demandaba una política exterior independiente".Imperialismo colonial alemán: un fenómeno a corto y largo plazo (PDF) por Bernard Poloni, en "Imperialismo, hegemonía, liderazgo", 26 de marzo de 2004 Conferencia en la Universidad de París. El pangermanismo fue así ligado a las jóvenes campañas imperialistas de la nación. Al principio de los años de 1880 se creó el Deutscher Kolonialverein, y tuvo su propia revista en 1884, la Kolonialzeitung. Este grupo colonial también fue relevado por el grupo nacionalista Alldeutscher Verband.