Marco Salvio Otón (en latín: Marcus Salvius Otho; 28 de abril de 32-Brescello, 15/17 de abril de 69) fue un emperador romano que gobernó del 15 de enero hasta mediados de abril de 69, en el llamado: «año de los cuatro emperadores».
Otón pertenecía a una familia de origen etrusco recién elevada a la nobleza; bajo Augusto formó parte de la aristocracia senatorial y desde Claudio accedió al patriciado. Marco Salvio se convirtió en uno de los amigos más cercanos de Nerón en 55, pero más tarde, en el 58 o 59, el emperador lo envió al exilio como gobernador de Lusitania. En 68, Otón apoyó la rebelión del gobernador de Tarraconense, Servio Sulpicio Galba, quien se proclamó emperador, con la esperanza de ser nombrado su sucesor. Defraudado en sus expectativas, organizó un golpe de Estado y el 15 de enero de 69 los pretorianos asesinaron a Galba y proclamaron emperador a Otón.
Otón trató de resolver la crisis política del imperio, pero cuando tomó el poder varias provincias occidentales ya habían apoyado a otro aspirante al título imperial; el gobernador de Germania Inferior, Aulo Vitelio. La guerra civil estalló en el sur de Galia y en el norte de Italia. Las primeras batallas fueron victoriosas para los comandantes de Otón, sin embargo, fueron derrotados en la decisiva batalla de Bedriacum, el 14 de abril de 69. No queriendo continuar la guerra civil, Otón se suicidó dos días después.
Fuentes para su biografía miniaturadeimagen|313x313px|Busto de Otón en los Museos Capitolinos. Una de las fuentes más importantes sobre Marco Salvio Otón son las Historias de Tácito, dedicada a relatar el período de 69 a 96, aunque los acontecimientos de la guerra civil en el 69 fueron especialmente interesantes para este autor, por lo que los describió con mucho detalle. Así, Tácito dedica tres de los doce libros de las Historias al año de los cuatro emperadores, y el breve reinado de Otón se recoge en los dos primeros. Plutarco, por su parte, es más lacónico sobre Marco Salvio Otón, tanto en la biografía que le dedicó como en la de Servio Sulpicio Galba. Los dos historiadores citados utilizaron las mismas fuentes: la Historia del senador Marco Cluvio Rufo, obras secundarias de Fabio Rústico, Vipstano Mesala y Plinio el Viejo. Sin embargo, hay una hipótesis alternativa, según la cual Tácito se basó principalmente en fuentes únicas, incluidos los relatos de testigos oculares, y Plutarco, en Cluvio Rufo y Plinio el Viejo, así como en documentos proporcionados por Segundo, el secretario de Otón.
Otón aparece en una de las biografías de la obra Vidas de los doce césares de Suetonio. La pregunta sobre sus fuentes no tiene una respuesta inequívoca; las Historias de Tácito y las biografías de Plutarco parecen serle familiares, y los investigadores encuentran varios pasajes paralelos en todas estas obras, pero la explicación de esto puede deberse al uso de fuentes comunes. Además, Suetonio y Plutarco se contradicen a menudo. Se cree que la principal fuente de Suetonio fue Plinio el Viejo.
La Historia romana de Dion Casio también narra el reinado de Otón, pero esta parte sólo se conserva en el epítome compilado por Juan Xifilino; además, el texto de Dion Casio fue utilizado por el historiador bizantino Juan Zonaras. Hay un breve relato de Marco Salvio Otón en la obra de Flavio Josefo, Guerra judaica, en el Breviario de la historia romana de Eutropio, en la Historia contra los paganos de Paulo Orosio, y en la obra de Pseudo-Aurelio Víctor Epitome de Caesaribus.
Varias inscripciones pertenecientes a principios del 69 ayudan a reconstruir su reinado; en latín son el decreto sardo de Lucio Helvio Agripa, un fragmento de una de las actas de los hermanos arvales y una inscripción de Ferentino; en griego, las inscripciones de Tebas, Oxirrinco y Tafas en Siria. Además, se han encontrado monedas acuñadas bajo Otón en Alejandría, en Antioquía, en Clazómenas, en Asia y en Macedonia.
Biografía Orígenes El nomen latino Salvius era llevado con mayor frecuencia por esclavos durante la República. Como nomen se generalizó bajo el imperio. Los antepasados de Marco Salvio Otón pertenecían, según Suetonio, a la nobleza etrusca y vivían en la ciudad de Ferentino. El primero de los Otón sobre el que se ha conservado alguna información en las fuentes es su bisabuelo, cuyo praenomen es desconocido, quien era caballero romano y estaba casado con una mujer de baja cuna, quizás incluso nacida esclava; puede que fuese pariente de un tribuno de la plebe de 43 a. C., partidario de Marco Tulio Cicerón y primera víctima de un asesinato proscripto.
El único miembro de la siguiente generación de la familia se llamaba Marco. Creció en la casa de Livia, esposa de Augusto y madre de Tiberio; gracias al patrocinio de esta matrona se convirtió en miembro de la orden senatorial y progresó en su carrera hasta la pretura en fecha desconocida, y convirtió a su esposa en miembro de «una familia muy noble con muchas conexiones influyentes». De este matrimonio nació Lucio Salvio Otón, padre del emperador, quien fue cónsul sufecto en 33, procónsul de la provincia de África en 46-47 y Claudio lo promovió al rango patricio. Con Terencia Alba, «una mujer de eminente linaje», es decir, aparentemente hija de un rico caballero romano que no ocupó ningún cargo público, tuvo tres hijos: Lucio Salvio Otón Ticiano, cónsul del año 52, casado con la hermana del futuro emperador Marco Coceyo Nerva, una hija comprometida con Druso César, y Marco Salvio Otón, quien fue emperador de Roma durante tres meses.
Eutropio escribe que Otón se distinguía más «por la línea materna que por la paterna, aunque ambas eran conocidas»; presumiblemente confundió a la madre de Otón con su abuela paterna. Tácito llama a los Salvio en el contexto del 69 un «clan recién ascendido» (familia nova).
Primeros años thumb|Efigie de Otón en una moneda. Marco Salvio Otón nació, según Suetonio, «el cuarto día antes de mayo en el consulado de Lucio Arruncio Camilo Escriboniano y Domicio Enobarbo», es decir, el 28 de abril de 32. Las fuentes hablan poco de su educación y todo lo que se sabe es que dominaba el griego. Desde muy joven llevó una vida de libertinaje, Plutarco informa que Otón estuvo «desde la infancia extremadamente corrompido por el lujo y la búsqueda de placeres», y Suetonio que era un «pródigo y precoz», por lo que su padre lo azotaba a menudo y este detalle es el único mensaje sobre la educación de Otón. «Se dice que vagaba de noche por las calles, lanzábase sobre los débiles y sobre los ebrios que encontraba, los tendía sobre un manto y los lanzaba al aire».
Tras la muerte de su padre en el año 55, Marco Salvio entabló amistad con la liberta Claudia Actea, una hetera cercana a la corte, de la que se enamoró Nerón, quien acababa de llegar al poder. Gracias a esta mujer, Otón se convirtió en uno de los mejores amigos del joven emperador; según Tácito, Nerón lo eligió a él y a Claudio Senecio como «los confidentes de su amor» para Actea. Incluso se rumoreó que había una «intimidad lasciva» entre Marco Salvio y el princeps. Es de suponer que la base de esta amistad era el interés compartido por una vida de libertinaje y locura juvenil. Otón parece no haber hecho nunca el servicio militar y en su carrera política ni siquiera alcanzó el rango pretorio, pero gracias a la simpatía del césar y a su participación en sus asuntos secretos consiguió una gran influencia. Como prueba de ello, Suetonio cuenta que Otón, habiendo recibido un enorme soborno de un cónsul condenado por extorsión, lo llevó al Senado incluso antes de haberle conseguido el perdón formal.
El cambio en la relación de Marco Salvio con Nerón se debió a Popea Sabina. Esta matrona, quien pertenecía al orden senatorial, fue al principio la esposa del caballero romano Rufrio Crispino, y tras su divorcio de este se casó con Otón y se convirtió en el nuevo amor del emperador (58). Los autores antiguos tienen diferentes relatos sobre cómo se produjo este «triángulo amoroso». Según Suetonio, Nerón convirtió a Popea en su amante cuando aún era la esposa de Crispino, y tras su divorcio concertó su matrimonio con Otón como tapadera. Según Tácito, Popea se había casado primero con Otón y sólo más tarde conoció al emperador: Marco Salvio había ensalzado con demasiada frecuencia las virtudes de su esposa y, en consecuencia, seducía por descuido o deliberadamente a Nerón para ganar aún más influencia como marido de la amante imperial.
Sin embargo, se sabe que este papel no le convenía a Otón, ya que se enamoró de su mujer y no quería tolerar a un rival. En una ocasión, Marco Salvio llegó a ahuyentar a los hombres que Nerón había enviado a buscar a Popea y cuando el propio emperador llegó no le dejó entrar, lo que ocasionó que este se quedara en la puerta «exigiendo en vano el tesoro confiado a su amigo». Para poner fin a esta cómica y comprometedora historia, Nerón nombró a Otón gobernador de Lusitania e hizo disolver su matrimonio. Era obvio para todos los observadores que la partida de Marco Salvio a Hispania era un exilio; Suetonio cita a este respecto una copla que pasó de boca en boca en Roma:
thumb|left|Interior de la Villa Popea en Oplontis. Según Plutarco, Marco Salvio se enfrentaba a un castigo más grave, la pena de muerte, pero fue defendido por Lucio Anneo Séneca, quien todavía influía en Nerón. Suetonio escribe que, antes de su partida, Otón había hecho otro favor al emperador: el día en que Nerón planeaba asesinar a su madre, Agripina la Menor, Marco Salvio «para evitar sospechas les dio a él y a ella un banquete de una delicadeza sin precedentes». Pero este informe contradice tanto las palabras del mismo autor sobre los diez años de gobierno de Otón, terminó en junio de 68 y Agripina fue asesinada en marzo de 59, como el relato de Tácito sobre la partida de Otón a Lusitania en 58.
En el momento de su partida, Marco Salvio era jefe de la cofradía sacerdotal de los hermanos arvales y era quaestorius (antiguo cuestor). Gobernó la provincia como legado con el poder de propretor, y en este prolongado lapsó se mostró de manera inesperada. Todas las fuentes informan que Otón demostró ser un buen gobernador: actuó «con rara prudencia y moderación»; «fue un gobernante suave y vivió en armonía con los pueblos subordinados»; «hizo olvidar su antigua infamia, gobernó con una honestidad intachable y se mostró tan moderado en el ejercicio del poder como desenfrenado en la vida privada». La incompetencia militar de Marco Salvio fue compensada por su cooperación con el procurador Marco Vetio Valente, quien tenía una amplia experiencia militar.
A lo largo de los diez años de su exilio en Lusitania, Otón conservó el deseo de vengarse de Nerón. Una prolongada estancia en un alto cargo en una de las zonas más remotas del imperio puede haber contribuido al ambicioso objetivo de Marco Salvio de hacerse con el poder en Roma. Desde la capital, el legado trajo adivinos que le prometieron que sobreviviría a Nerón y se convertiría en emperador; además, Otón tenía enormes deudas, que alcanzaban un total de doscientos millones de sestercios, y sólo algunos cambios radicales podrían mejorar su situación financiera.
Del lado de Galba thumb|300px|Hispania tras la reforma de Augusto en el 27 a. C.