Pompeya (en italiano: Pompei y en latín: Pompeii) fue una antigua ciudad romana situada en la que era, en la época de su destrucción, la Regio I Latium et Campania de la Italia romana, y próxima a la ciudad de Nápoles, a orillas del golfo homónimo de dicha ciudad, dentro del término municipal de la moderna Pompeya (en la actual región de Campania, en Italia). Es principalmente conocida por haber sido destruida durante la erupción del Vesubio del año 79.
Sus orígenes no se conocen con exactitud. Se supone que fue una fundación osca, pueblo itálico que ocupó la región de Campania tras la colonización griega del sur de la costa tirrena en los siglos VIII y Cabe la posibilidad de que los etruscos se adueñaran de la ciudad en el y construyeran las primeras murallas de piedra alrededor del año 570 a. C. Posteriormente, hacia el año 450 a. C., fue conquistada por los samnitas, como lo demuestran las muchas inscripciones en idioma osco descubiertas en las excavaciones de la ciudad. Entró definitivamente en la órbita romana en calidad de ciudad aliada a principios del , y obtuvo la plena ciudadanía romana tras la guerra Social. Más tarde, Sila modificó el estatuto de la ciudad, haciéndola pasar de municipium a colonia romana para asentar a dos mil veteranos de sus ejércitos. Este hecho incrementó la romanización de Pompeya y la sustitución paulatina del osco por el latín.
Al estar en un área de notable actividad sísmica y volcánica, Pompeya sufrió, a lo largo de su historia, varios desastres naturales. Entre ellos, el intenso terremoto del año 62 (diecisiete años antes de ser sepultada), que afectó a la red de agua corriente y arruinó varios edificios públicos y zonas del foro que todavía seguían sin actividad en el año 79. El 24 de agosto de ese último año, una violenta erupción del monte Vesubio la enterró bajo toneladas de sedimentos. Muchos de sus habitantes fallecieron debido al flujo piroclástico. A partir de trabajos arqueológicos realizados en 2018, se postuló que la erupción pudo ocurrir el 24 de octubre, aunque ya había pruebas previas que indicaban una datación en el otoño o en el invierno del mismo año.
Ya en la misma Antigüedad fue objeto de rapiñas, sobre todo en época del emperador Tito, poco después de su destrucción. Sin embargo, la gran cantidad de sedimentos que la cubrieron hicieron imposible el saqueo continuado del lugar, lo que terminó por protegerla del expolio al que fueron sometidos otros enclaves antiguos en la Edad Media. A pesar de los relatos sobre la tragedia a obra de Plinio el Joven y de posteriores menciones en Tacito, Estacio y Dion Casio, la ciudad se hundió en un relativo olvido durante siglos. Fue solo en 1592, durante la construcción del canal del Sarno, que Pompeya salió de nuevo a la luz; aunque el redescubrimiento propiamente dicho no ocurrió hasta el siglo siguiente. Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1748 gracias a los estudios comisionados por el entonces rey de Nápoles, Carlos VII, a Roque Joaquín de Alcubierre y Karl Jakob Weber, sobre la cercana Herculano.
La antigua ciudad romana se encontró en un excelente estado de conservación, lo que ha permitido desenterrar un precioso testimonio del urbanismo y la civilización de la Antigua Roma. En 1997, junto con Herculano (Ercolano) y Oplontis (Torre Annunziata), la Unesco declaró el sitio Patrimonio de la Humanidad.
Toponimia thumb|El último día de Pompeya, obra realizada por Karl Briulov entre 1830 y 1833. Óleo sobre tela de , exhibido en el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, Rusia. El origen del topónimo Pompeii se presta a diferentes interpretaciones. Una de las principales es la que derivaría del término griego pémpo (expedir), debido a su importante papel de articulación comercial entre la costa y el interior dentro del contexto de la Magna Grecia, otra es la que vería el nombre de Pompeya derivar de las hazañas de su mitológico fundador, Hércules, el cual regresó de sus doce trabajos a pompa Herculis (es decir, “del triunfo de Hércules“), expresión de la cual derivaría el nombre de la ciudad.
Otra teoría también clásica hace derivar el nombre del osco pumpe (cinco), deduciendo que la ciudad se habría formado a partir de cinco aldeas. El geógrafo Estrabón, por su parte, propuso otra etimología al mencionar que Pompeya estaba situada cerca de un río que servía para «recibir las mercancías y expedirlas» (en griego, εκπεμπέιν, ekpempein).
Historia Orígenes thumb|Retrato de Terencio Neo y su esposa, fresco hallado en Pompeya y hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Es un buen ejemplo del cuarto estilo romano de pintura. Los orígenes de Pompeya son discutidos. Los restos más antiguos hallados en la ciudad son del , aunque estos son de tal naturaleza que no demuestran que ya existiera un asentamiento allí. Como quiera que fuese, la mayoría de los expertos está de acuerdo en que la ciudad debía de existir ya en el con las dimensiones que tenía en época histórica y estar ocupada por los oscos, uno de los pueblos itálicos de la Italia centro-meridional, según confirma Estrabón en su Geografía.
Dominio griego Desde el habían existido colonias griegas en la región, destacando la importante ciudad de Cumas, al otro lado del golfo de Nápoles. Los etruscos se establecieron en la región alrededor del y durante más de ciento cincuenta años rivalizaron con los griegos por el control de la zona. Se desconoce, sin embargo, la influencia real de estos pueblos en el origen y desarrollo posterior de la ciudad, ya que los datos arqueológicos no son concluyentes.
Dominio samnita A finales del los samnitas, otro pueblo itálico de lengua osca, invadieron y conquistaron toda la Campania. En este momento histórico hay una disminución drástica de la cantidad de materiales hallados en la ciudad, lo que induce a algunos arqueólogos a pensar que la ciudad pudo ser abandonada temporalmente. Si estuvo abandonada, lo fue brevemente, porque hasta la mitad del la ciudad formó parte de la llamada confederación samnita y servía de puerto a las poblaciones situadas río arriba.
Los nuevos gobernantes impusieron su arquitectura y ampliaron la ciudad. Se cree que durante la dominación samnita, los romanos conquistaron la ciudad durante un corto periodo, pero esas teorías nunca han podido ser verificadas. Sea como fuere, se sabe que durante la época samnita la ciudad era gobernada por un magistrado (posiblemente también con poderes de administrador de justicia) que recibía el nombre de Medix Tuticus (en osco, meddís túvtiks).
Romanización thumb|Fresco de Safo. Los bien conservados frescos de Pompeya son una muestra excelente de la cultura de la ciudad. Pompeya, así como buena parte de las áreas circundantes de Campania, entró definitivamente en la órbita romana en calidad de ciudad aliada a principios del , tras las guerras samnitas. La ciudad se transformó en un importante punto de paso de mercancías, que llegaban por vía marítima y que eran enviadas hacia Roma o hacia el resto del sur de Italia siguiendo la cercana vía Apia.Paul Zanker, Pompeii: society, urban images and forms of living, Turin, Giulio Einaudi Editore, 1993. p. 60
Abundantes noticias sobre la vida pública de Pompeya datan del , cuando el aumento de la documentación escrita conservada permite saber que la ciudad estaba gobernada por un magistrado elegido anualmente y un consejo compuesto por exmagistrados. Esta forma de gobierno cambió a raíz de la participación de la ciudad, entre el 91 y el 89 a. C., en la guerra de los Aliados, emprendida contra los romanos por sus socii itálicos por no conceder aquellos la ciudadanía romana a estos. En el transcurso de la guerra, Sila sitió y tomó la ciudad en la primavera del 89 a. C. Tras la guerra Social, los pompeyanos, al igual que todos los demás itálicos, lograron obtener la plena ciudadanía romana por la lex Plautia Papiria, volviéndose definitivamente parte integrante de la Italia romana con el estatuto de municipium.
Otro acontecimiento político significativo para Pompeya ocurrió en el 80 a. C. cuando Sila modificó la situación de la ciudad, haciéndola pasar de municipium a colonia para poder asentar a sus veteranos de las guerras griegas. La ciudad pasó a denominarse oficialmente Colonia Cornelia Veneria Pompeiana, donde «Cornelia» hace alusión al nomen de Sila y «Veneria» a Venus, su divinidad protectora.
Tras la reorganización administrativa de Italia promovida por Augusto, Pompeya estuvo incluida en la Regio I Latium et Campania hasta su destrucción.
Eventos previos a la erupción volcánica thumb|Via degli Augustali, una calle pavimentada En el año 59 se produjeron serios disturbios en el anfiteatro de la ciudad entre los pompeyanos y unos visitantes de Nuceria, que tuvieron como resultado diversos muertos y heridos. El enfrentamiento fue de tal magnitud que llegó a oídos del emperador Nerón, que prohibió las exhibiciones de gladiadores en la ciudad durante diez años y exilió a los promotores del espectáculo entre los que se encontraba Livineyo Régulo.Tácito. Anales. XIV, 17.
En el año 62, un fuerte terremoto dañó seriamente la ciudad. Según Tácito, «fue en gran parte destruida por un terremoto».Tácito, Anales. XV, 22. En el periodo subsiguiente se emprendieron trabajos de restauración que todavía no habían concluido cuando el Vesubio entró en erupción. Había templos y lugares públicos en ruinas y varias cuadrillas de obreros reparando desperfectos en casas privadas. Esta situación pudo deberse a que el terremoto del año 62 dejó, en efecto, la ciudad casi destruida o a los trabajos de reparación de los desperfectos debidos a los pequeños seísmos previos a la erupción. Varios edificios conservan placas en honor a los ricos ciudadanos que ofrecieron su propio dinero para repararlos.
Destrucción y desaparición histórica
El 24 de agosto de 79, la fecha tradicional para la erupción y avalancha piroclástica que destruyó Pompeya, aparece en el relato de Plinio el Joven. Sin embargo, esta fecha puede deberse a un error de transcripción durante la Edad Media, en la que había muchas posibilidades de que los números romanos fueran confundidos. Por tanto, algunos expertos opinan que en realidad tuvo lugar en otoño o invierno, dada la gran cantidad de frutos otoñales hallados entre las ruinas y el hallazgo de una moneda entre las que portaba una dama en su bolsa, cuya fecha de acuñación más temprana no debió ser anterior a septiembre de 79. De hecho, algunas excavaciones sugieren que ya había acabado la vendimia, la cual se realizaba en octubre. Algunos cuerpos también muestran túnicas y mantos gruesos, propios de un mes más frío, aunque no es un buen indicio de la estación del año.
En 2018, un equipo de arqueólogos descubrió una inscripción fechada dieciséis días antes de las calendas de noviembre en el antiguo calendario romano, es decir el 17 de octubre, por lo que, según su teoría, la erupción habría tenido lugar el 24 de octubre.
Descubrimiento thumb|Vista aérea del anfiteatro romano de Pompeya. Debido a las gruesas capas de ceniza que cubrieron las dos ciudades situadas en la base de la montaña, sus nombres y localizaciones exactas acabaron olvidados con los siglos. En 1710, el príncipe de Elboeuf, enterado del descubrimiento de mármol trabajado en las proximidades, procedió a explorar, mediante pozos y túneles, lo que hoy sabemos constituía Herculano. Tuvo la gran suerte de descubrir el antiguo teatro -el primer ejemplar romano completo jamás encontrado- pero estaba interesado, sobre todo, en obras de arte para su colección. Las extrajo sin llevar ninguna clase de registro de su localización. A imitación de Elboeuf, la búsqueda de Herculano continuó de un modo un poco más sistemático en 1738 por Roque Joaquin de Alcubierre, y Pompeya en 1748, bajo el mecenazgo del rey y la reina de Nápoles, Carlos de Borbón y María Amalia de Sajonia, pero hicieron poco más que extraer antiguas obras maestras con las que embellecer el palacio real.