miniaturadeimagen|Escena pintada por Alessandro Tiarini que representa a un hombre forzando a una mujer a mantener relaciones sexuales. La violación es un delito sexual que consiste en forzar a una persona a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento. Es un acto de agresión habitual en la violencia de género, cometido mayoritariamente por personas que tienen una relación muy cercana con las víctimas.

Estadísticas europeas señalan que el 99 % de las personas condenadas por violación son varones y el 90 % de las víctimas son mujeres, mientras que estadísticas estadounidenses muestran que los agresores del 76 % de las mujeres violadas fueron sus esposos, novios o parejas, y que la mayoría de las violaciones son realizadas sin recurrir a la fuerza física ni a la amenaza con armas.

En todos los países modernos es considerada un grave delito contra la libertad sexual, con diferentes tipificaciones según el país. Las legislaciones más amplias consideran que existe violación cuando se realiza cualquier tipo de penetración sin consentimiento, ya sea que la misma sea realizada con el pene, cualquier parte del cuerpo humano, o un objeto, tanto en el cuerpo de la víctima como del agresor, y ya sea que la penetración se realice por la vagina, el ano o la boca. Las legislaciones más restrictivas consideran que existe violación solo cuando la penetración se realiza con el pene («acceso carnal»), en la vagina o el ano, fuera del matrimonio. La mayoría de las legislaciones sostienen que para que exista violación debe haber algún tipo de violencia o intimidación por parte del violador, sin que sea suficiente la ausencia de consentimiento; una tendencia más reciente considera que hay violación cuando la penetración se produce sin consentimiento, aunque no exista violencia o intimidación. Todas las legislaciones consideran que no existe consentimiento cuando se emplea la fuerza, violencia, intimidación, o cualquier otro medio para anular la voluntad de la víctima. Asimismo, todas las legislaciones consideran que no existe consentimiento legítimo cuando se trata de menores de cierta edad (generalmente cercana a la pubertad), incapacidad mental, o personas que se encuentren en estado de inconsciencia.

Los movimientos feministas han cuestionado tanto las descripciones del delito de violación como la forma en que es tratado por la policía y el sistema judicial, señalando justificaciones, sentencias y procedimientos que promueven la impunidad de los delitos y culpabilizan a las víctimas. Basándose en estos argumentos, los movimientos feministas denuncian la existencia de una «cultura de la violación» amparada por el patriarcado, y promueven la autoconciencia sobre la desigualdad y la sororidad para cambiar los patrones culturales que sustentan la violencia sexual. En varios países anglosajones se dictaron leyes procesales para casos de violación (rape shield laws) prohibiendo la presentación de pruebas referidas a la conducta sexual de la víctima, o la difusión de su identidad.

Debido las implicaciones morales del término, algunos países, como Argentina y varios estados de los Estados Unidos, han eliminado de su legislación penal el término «violación», considerándolo como una forma agravada de los delitos denominados de abuso sexual, agresión sexual o ataque sexual, respectivamente.

En algunas culturas el delito de violación es castigado con la castración, que es vista en muchos casos como un castigo deseable por la sociedad. Más recientemente algunos países (algunos estados de Estados Unidos, Rusia, Polonia, Corea del Sur, Indonesia, Moldavia y Estonia) utilizan la llamada «castración química», temporal y reversible, tanto en forma de pena impuesta, como por petición voluntaria del condenado. En los códigos penales tradicionales era habitual encontrar la figura del casamiento de la víctima con su violador, como forma de exculpar el delito.

Definición El concepto de violación difiere considerablemente según la época y el lugar, influido por la mayor o menor fortaleza de la cultura patriarcal y la lucha por los derechos humanos, el feminismo y los derechos de la niñez. En la mayoría de las culturas surgió como un concepto íntimamente vinculado al rapto de mujeres, de donde viene la palabra rape,Corinne J. Saunders, Rape and Ravishment in the Literature of Medieval England, Boydell & Brewer, 2001, p. 20.Keith Burgess-Jackson, A Most Detestable Crime: New Philosophical Essays on Rape, Oxford University Press, New York, 1999, p.16. con la que el acto es denominado en inglés. Inicialmente el rapto y la violación de mujeres era considerado un derecho de los hombres, con importantes consecuencias patrimoniales y reproductivas. Con posterioridad el concepto fue redefinido para proteger la propiedad de los hombres y el destino de la herencia, así como garantizar la virginidad de las mujeres hasta el matrimonio y la exclusividad sexual de las mujeres casadas, aún contra su voluntad. A partir del reconocimiento de los derechos humanos, el surgimiento del feminismo y los derechos de la niñez, el concepto de violación comenzó a separarse de su raíz patriarcal, para evolucionar hacia un significado y un tratamiento radicalmente diferente: de ser una conducta contra la propiedad, a ser una conducta contra la libertad sexual; de ser una conducta que atacaba solo a mujeres vírgenes y casadas, a ser una conducta que ataca a todas las personas (mujeres sin importar su estado civil u ocupación, niños y niñas, hombres y personas trans); de ser una conducta que no tomaba en cuenta el consentimiento de las víctimas, a ser una conducta que exige la falta de consentimiento de las víctimas; de ser una conducta limitada al coito, a ser una conducta que abarca todo tipo de penetración con características sexuales. de ser un acto «privado» que «mancillaba» a la víctima («asesinato moral»), a ser un acto «público» que culpabiliza al violador y cada vez más duramente el entorno sociocultural que facilitó la violación.

En la actualidad, con diferencias entre países, la violación es un delito que se define básicamente como penetración sexual no consentida, existiendo una visible tendencia a despojarla progresivamente de sus resabios patriarcales, como la culpabilización de la víctima, la revictimización, las figuras atenuantes, los mecanismos de impunidad, etc. Desde su origen la violación se inscribe dentro del marco más amplio de la violencia de género, como una de sus expresiones más graves, y de la cultura de la violación, como el entorno social e institucional que promueve y facilita la violencia de género y la violación en particular.

La falta de consentimiento es clave para la definición de violación, el consentimiento es afirmativo «aprobación informada, que indica un acuerdo otorgado libremente» a la actividad sexual. No se expresa necesariamente de forma verbal y, en cambio, puede implicarse abiertamente en las acciones, pero la ausencia de objeción no constituye consentimiento. La falta de consentimiento puede deberse a la coacción forzosa por parte del perpetrador o a la incapacidad de dar consentimiento por parte de la víctima (como personas que están dormidas, intoxicadas o mentalmente comprometidas). Las relaciones sexuales con una persona por debajo de la edad de consentimiento, es decir, la edad en la que se establece la competencia legal, se denomina estupro.

La coacción es la situación en la que la persona, o alguien cercano a la víctima, es amenazada por la fuerza o la violencia (Incluso el chantaje y el abuso de poder puede constituir coacción.) y puede resultar en la ausencia de una objeción a la actividad sexual, esto puede dar lugar a la presunción de consentimiento.

Consideraciones legales para definir la violación

En la actualidad, existen diferentes textos penales sobre violación, y cada uno de ellos puede incluir diferentes consideraciones posibles:

Menores de edad: la mayoría de las legislaciones considera que existe violación cuando la víctima es una persona menor de edad, aunque hubiera consentido la penetración. La edad límite para esa circunstancia varía según los países. Vía de penetración: todas las legislaciones exigen que exista penetración sexual para que se configure el delito de violación, pero la vía cambia, desde las más restringidas limitadas a la penetración vaginal, a las más amplias que incluyen también la penetración anal y oral. Medios de penetración: las legislaciones más restringidas limitan el medio de penetración al pene, mientras que las más amplias incluyen cualquier parte del cuerpo u objeto. Clase de penetración: las legislaciones más restrictivas incluyen solo la penetración de la víctima, mientras que las más amplias incluyen también la penetración del agresor. Consentimiento de la víctima mayor de edad: las legislaciones más amplias consideran que existe violación cuando no hay consentimiento libre de la víctima, mientras que las más restringidas exigen que además haya habido aprovechamiento de esa situación por parte del agresor, y en algunas situaciones no admiten la negativa de la víctima, en casos como matrimonio, prostitución, o «provocación». Agresor: algunas legislaciones consideran que solo los hombres pueden cometer violación, mientras que las más amplias incluyen a agresores de cualquier género. == Prevención de los ataques sexuales == La violencia sexual afecta a todos los sectores de la sociedad, y a miembros de distinta edad, e incluso a los individuos masculinos, por lo que la respuesta a la violencia sexual es integral, y aprovecha los conocimientos de muchas disciplinas, como la educación, la comunicación, la política, la medicina, la epidemiología, la sociología, la psicología, la criminología, y la economía.

Para prevenir la violencia sexual es fundamental comprender sus circunstancias, sus factores de riesgo y las medidas de protección aplicables.

Las acciones de prevención y respuesta a las distintas formas de violencia sexual se pueden dividir según su enfoque:

Enfoque individual. Enfoque médico. Enfoque comunitario. Enfoque jurídico-legal. Estos enfoques son explicados a continuación:

Enfoque individual Es el más directo e inmediato, basado en lo que una posible víctima puede hacer.

No es posible permanecer completamente protegido de las agresiones sexuales, especialmente estando entre desconocidos. Sin embargo, es útil conocer qué medidas se pueden tomar para ayudar a mantenerse a salvo. Algunas recomendaciones para protegerse individualmente son:

Primeramente, cualquier persona habría sido aconsejada y prevenida en su sociedad de origen acerca del riesgo de ser atacado sexualmente, y más en caso de tenga alguna grave inferioridad, ignorancia o discapacidad. La posible víctima tiene que evitar estar sola con personas que no conoce o en quienes no confía. Evitar tomar sola un transporte compartido. Evitar las zonas abandonadas y ser consciente de dónde una está y de lo que hay alrededor. Además, conviene saber cómo son los alrededores, y percibir por dónde escapar de allí para poder realizarlo rápidamente si fuese necesario. Mantener el teléfono móvil (o teléfono celular) cargado y consigo. Tener dinero en efectivo o tarjetas de crédito para poder pagar un taxi.

En fiestas, ir con amigos, de ser posible, y, durante la fiesta, mantenerse en contacto con alguien conocido. Abrir una misma sus propias bebidas y evitar beber demasiado. No aceptar bebidas de alguien desconocido, y siempre mantener cerca la bebida propia, ya que alguien podría agregarle drogas. Si una víctima piensa que ha sido drogada, tendría que notificárselo a un amigo, irse de la fiesta o salir de esa situación, y conseguir ayuda de inmediato. Algunos tipos de bebidas son más seguras porque siempre vienen en un envase tapado o de difícil acceso. Existen establecimientos que ofrecen vasos con coberturas en su parte superior.