Rafael Gambra Ciudad (Madrid, 21 de julio de 1920 - íd., 13 de enero de 2004) fue un filósofo, catedrático de Instituto y pensador tradicionalista español.

Su trabajo desciende a la teoría del Estado y de la política. Es conocido como autor de libros centrados en la secularización de la cultura occidental y en la era de la sociedad de consumo. Como político se le reconoce más como teórico que como protagonista activo. Escéptico de los Borbón Parma, como declaró en 1981 a José María Cusell y Mallol, sin embargo, en el año 2001 fue nombrado por Sixto Enrique de Borbón jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, cargo que mantuvo hasta su muerte. Estuvo casado con la también profesora y escritora María del Carmen Gutiérrez Sánchez, alias «Miguel Arazuri».

Biografía Familia thumb|left|120px|José Ciudad, fotografía de Furnells Los antepasados paternos de Rafael Gambra habitaron durante generaciones en el valle del Roncal (Navarra). Actualmente las casas solares de Gambra y la de Sanz son edificios emblemáticos de la zona. Los Gambra se destacaron en la lucha contra los franceses en 1809. El abuelo paterno de Rafael Gambra, Pedro Francisco Gambra Barrena, natural de Roncal y alto funcionario de Hacienda, se casó con Josefa Sanz y Escartín, natural de Elizondo, hermana del político conservador Eduardo Sanz y Escartín y prima del general carlista Cesáreo Sanz y Escartín. El hijo de Pedro Francisco Gambra, Eduardo Gambra Sanz (padre de Rafael), fue un importante arquitecto, autor de obras destacables en la capital de España como el Círculo de la Gran Peña en la Gran Vía o la remodelación del Palacio del Marqués de Miraflores, marcada por el intento de recuperar el esplendor de la arquitectura histórica española. En 1915 Eduardo Gambra se casó con Rafaela Ciudad Villalón, natural de Sevilla aunque criada en Madrid, procedente de una distinguida familia de altos cargos cuyo padre, José Ciudad Aurioles, fue presidente del Tribunal Supremo. El matrimonio tuvo un solo hijo.

Primeros años thumb|Vistas del Valle del Roncal. Nacido y criado en Madrid, Rafael Gambra pasó gran parte de su infancia en el Valle de Roncal, y llegaría a considerarse roncalés. En la historiografía se le suele definir más como navarro que como madrileño: ha sido calificado maestro navarro, arquetipo navarro, buen navarro y vasco-navarro roncalés. Educado en un ambiente profundamente católico, políticamente su padre simpatizaba con el carlismo y su madre era conservadora, como su familia. Estudió en el Colegio del Pilar de los marianistas y durante su juventud fue condiscípulo de Ignacio Hernando de Larramendi, moviéndose en un ambiente de animadversión hacia el democristianismo de la Asociación Católica de Propagandistas que copaba el lugar.

Rafael Gambra Ciudad contrajo matrimonio con María del Carmen Gutiérrez Sánchez (1921-1984), también profesora y escritora bajo el seudónimo de «Miguel Arazuri», con la que tuvo tres hijos: Andrés, José Miguel e Irene.

Guerra civil española thumb|Colegio de Nuestra Señora del Pilar, Madrid. En julio de 1936 la familia Gambra veraneaba en Roncal, donde les sorprendió el Alzamiento. Con solo 16 años se alistó voluntario en el Requeté, en el Tercio de Abárzuza, y combatió con los sublevados, tomando a los pocos días posiciones en el Alto de León con la intención de traspasar la Sierra de Guadarrama. Por aquel entonces, Gambra hizo amistad con José Ulíbarri, párroco de Úgar en el Valle de Yerri y comandante temporal del Tercio, que sería su mentor de por vida. Pasó los siguientes dos años en la línea del frente estabilizada en la Sierra, hasta que en julio de 1938 salió para asistir a la formación como alférez provisional. En febrero de 1939 pasó al Tercio del Alcázar, comandando un pelotón en la 4.ª Compañía de Infantería. A lo largo de la contienda recibió varias condecoraciones militares.

Formación Cursó sus primeros estudios en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de los marianistas. Terminada la guerra civil, cursó Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, junto a los profesores Zaragüeta, Manuel García Morente y Fray Bruno Ibeas, obteniendo en 1942 —en solo tres años— la licenciatura en Filosofía. También fue discípulo del presbítero Manuel Mindán y de Salvador Minguijón Adrián. En 1945 Gambra obtuvo su doctorado en Filosofía con una tesis dedicada al enfoque post-hegeliano de la metodología historiográfica. El trabajo, dirigido por Juan Zaragüeta y publicado al año siguiente, representaba una revisión fuertemente crítica de Marx y Feuerbach.

Docencia thumb|left|Instituto Lope de Vega, Madrid. Ya a principios de los años 40, Gambra asumió la docencia en la Academia Vázquez de Mella de Madrid, un proyecto educativo y cultural vinculado a la Comunión Tradicionalista. Se dedicaba a dar conferencias sobre la teoría tradicionalista de la filosofía, el Estado y la política. El 3 de agosto de 1943 se incorporó, como catedrático de Filosofía, al Cuerpo de Catedráticos Numerarios de Institutos Nacionales de Enseñanza Media de España, iniciando el desempeño de su cometido como funcionario en el Instituto «Príncipe de Viana» de Pamplona, un centro de enseñanza pública dirigido por las autoridades provinciales, entre las que el carlismo era predominante. Durante doce años Gambra impartió clase como profesor de filosofía.

Por aquella época esbozó la idea de abrir una posible Universidad del País Vasco-Navarro, repartiendo sus centros por las capitales, con la intención de oponerse así a la amenaza separatista. Sin embargo, cuando la Universidad de Navarra se materializó como empresa privada del Opus Dei en 1952, Gambra no se integró en el proyecto. Por aquella época colaboraba con el grupo Arbor liderado por Rafael Calvo Serer. Fue éste quien le abrió la oportunidad de perseguir una investigación becada en Inglaterra. A mediados de la década de 1950, Gambra regresó a la capital de España y participó en un intento gubernamental de reformar las estructuras de educación secundaria. Asumió la tarea docente en los "centros modelos de segunda enseñanza", primero en el instituto Cervantes y, a mediados de los años sesenta, en el Lope de Vega, del que más adelante llegó a ser vicedirector. Como funcionario de educación, procuró con ahínco evitar la "erosión de espiritualidad", y a principios de los años sesenta se opuso a los cambios tecnocráticos, cuyas propuestas finalmente se introdujeron en la educación. Colaboró también con la Universidad Complutense, en particular con el colegio asociado CEU-San Pablo, dirigido por la ACdP, desde mediados de los años 1960 hasta 1994, también después de la conversión del CEU-San Pablo en universidad independiente, tras su separación de la Complutense.

El desarrollo del carlismo como desafío al franquismo miniaturadeimagen|252x252px|Los príncipes Magdalena de Borbón-Busset, Javier de Borbón Parma y la infanta María de las Nieves a su llegada a Schiphol en 1970.Veterano del Requeté, durante los años académicos en Madrid, Gambra participó en la Academia Tradicionalista Vázquez de Mella, en el entorno de un carlismo de posguerra cada vez más fragmentado, con una irresoluta situación dinástica en la que Javier de Borbón Parma, reivindicado por el sector de Manuel Fal Conde, ejercía nominalmente de regente. Durante la Segunda Guerra Mundial, Don Javier, que había colaborado en el Alzamiento en España y después había sido expulsado del país, estuvo incomunicado primero en la Francia de Vichy, y detenido por la Gestapo a mediados de 1944, en el campo de concentración de Dachau. Gambra parecía inclinarse en aquel entonces por la candidatura al trono de Eduardo Nuño, con quien se entrevistó en 1941, pero permaneció leal a la regencia instituida por Alfonso Carlos de Borbón y finalmente abandonó su apoyo a la causa pro-Braganza y se mostró partidario de los Borbón-Parma. Tras trasladarse a Navarra en 1943, ayudó a los monárquicos franceses que huían de los nazis a través de los Pirineos hacia España. A finales de los años 40, Rafael Gambra fue adquiriendo relevancia dentro del carlismo navarro y a principios de los 50 ya figuraba entre los dirigentes locales que tenían en la región vasconavarra una indudable influencia. En 1953 entró formalmente en la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista en Navarra.

Desde la aparición a mediados de la década de los 40 de una facción carlista pro-franquista, el Carloctavismo, Gambra deseaba que acabase la prolongada regencia de Don Javier. Sin compromisos con el otro sector colaboracionista, los rodeznistas, a principios de los años 50 los falcondistas estimaron que Don Javier debía revitalizar el movimiento poniendo fin a la regencia y reclamando sus derechos al trono de España. Esto se produciría finalmente en 1952, durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona, en un acto, organizado por Rafael Gambra junto con Francisco Elías de Tejada y Melchor Ferrer,Junto a Francisco Elías de Tejada y Melchor Ferrer. que consistió en una proclamación emitida por el pretendiente y se consideró una redefinición del legitimismo carlista. En 1954 entró en la subcomisión de cultura dentro de la Comisión de Cultura y Propaganda de la Junta Nacional de la Comunión Tradicionalista.

Al referirse al carlismo de mediados de la década de los 50, algunos historiadores sitúan a Gambra entre los immovilistas, seguidores de Manuel Fal Conde opuestos a la colaboración con el régimen de Franco, mientras que otros autores sugieren que acusó incluso a Fal Conde de poca intransigencia y que, junto a otros navarros como los hermanos Baleztena, se opuso aún más al franquismo. Según el profesor Jacek Bartyzel, Gambra fue el único antifranquista firme entre los cuatro principales teóricos tradicionalistas clave de la época, ya que Francisco Elías de Tejada pasó de ser un partidario entusiasta a la oposición, Álvaro d'Ors siempre fue comprensivo y Francisco Canals se mostró cada vez más favorable al régimen. Una vez que el carlismo viró de estrategia y optó por un acercamiento cauteloso al régimen, Gambra fue crítico con la vía colaboracionista oficial del nuevo Jefe Delegado, José María Valiente.

Inquieto ante la continua vacilación de Don Javier, Gambra estuvo entre los carlistas que esperaban que su hijo Don Carlos Hugo, se implicase en la política española. Conoció al joven príncipe francés en 1955 y, aunque le sorprendió el desconocimiento que mostraba acerca de los asuntos españoles, fue el propio Gambra quien lo presentó en 1957 en la concentración anual de Montejurra. Durante esa época Gambra valoraba el estilo enérgico de Carlos Hugo y el hecho de que destacase la importancia de la cuestión dinástica.

También le causaron en un principio buena impresión los jóvenes que le rodeaban, especialmente el catalán Ramón Massó, Delegado Nacional de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas y discípulo de Gambra de la Academia Vázquez de Mella. Apreciando sus dotes de oratoria, a finales de los 50 Gambra colaboró con Massó y otros jóvenes que formaron una especie de camarilla del príncipe Carlos Hugo. Según Manuel Martorell, en aquel momento Gambra no se percató de que la intención de éstos era explotar las ideas regionalistas y federalistas de Vázquez de Mella y obviar al mismo tiempo sus ideas reaccionarias de forma muy selectiva. No fue hasta principios de los años 60 cuando Gambra se dio cuenta de que la camarilla de Carlos Hugo trataba de engañar a los tradicionalistas y modificar la doctrina carlista en sentido izquierdista. Tras fracasar en su intento de apartarlos de las estructuras de la Comunión, alrededor de 1963 Gambra se disoció del príncipe para lanzar una ofensiva de confrontación abierta.