Luis Buñuel Portolés (Calanda, Teruel 22 de febrero de 1900-Ciudad de México, 29 de julio de 1983) fue un director de cine español nacionalizado mexicano. Edición española: Ha sido ampliamente considerado por muchos críticos de cine, historiadores y directores como uno de los cineastas más grandes e influyentes de todos los tiempos.

A pesar de los hitos cinematográficos logrados en su país natal con Viridiana (1961) y Tristana (1970), la gran mayoría de su obra fue realizada o coproducida en México y Francia, debido a sus convicciones políticas y a las dificultades impuestas por la censura franquista para filmar en España.

Biografía y carrera

1900-1917: primeros años Nació en la localidad turolense de Calanda, España, el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Manuel Buñuel González, originario del mismo pueblo, fue militar en Cuba y fue propietario de una ferretería y de una empresa naviera, por las que consiguió una considerable fortuna. Tras la guerra hispano-estadounidense, liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó el 10 de abril de 1899 con María Portolés Cerezuela, de diecisiete años, veintiocho más joven que él,Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)». Todas las citas de Gibson remiten a la publicación en formato digital como archivo de internet. ISBN 978-84-03-01389-6 con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907, pediatra y radiólogo), Margarita (1912) y Alfonso (1915), este último arquitecto y diseñador con inquietudes artísticas que destacó como autor de collages surrealistas.

A los tres años del nacimiento de su primogénito, la familia se trasladó a vivir a Zaragoza y a partir de entonces pasó a repartir sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa y a veranear) y en ocasiones a San Sebastián.Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)». En una de estas ocasiones, cuando contaba con dieciséis años, le presentaron en un baile a una jovencísima Concha Méndez, dos años mayor que él y, que por entonces, también pasaba los veranos en San Sebastián, con la que inicia un noviazgo que durará siete años. Así deja constancia la escritora del 27 en unas grabaciones registradas en 1981 depositadas en la fonoteca de México: «Un verano en San Sebastián, conocí a un chico aragonés que me presentó, en uno de los bailes, a otro chico, que resultó ser Luis Buñuel, el director de cine. En aquel tiempo este solo se interesaba por los insectos. Y nos pusimos de relaciones. (...) estuvimos juntos siete años.» Una relación de la que conocemos pocos detalles porque Buñuel siempre la mantuvo en la sombra y se negaba a que Concha conociera a todos sus amigos, como sigue relatando ella misma en las grabaciones: «Nunca nos reunimos juntos con los chicos de la Residencia de Estudiantes. (...) Me hablaba de ellos, pero nunca me los presentó. Me preguntó cómo podía conciliar ambos mundos; uno más frívolo, nuestra vida en común, y el otro artístico, en el que se filtraban ya rasgos surrealistas».

Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses) y en 1908, durante siete años, en el colegio jesuita de El Salvador, al comienzo del paseo de la Constitución, donde hoy se encuentra la sede principal de Ibercaja, cerca de la plaza de Aragón; como alumno a media pensión, no vestía el uniforme completo de los internos, sino solamente la gorra con un galón. Sus notas eran generalmente excelentes.Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)».

Lo que se sabe sobre las primeras películas que vio procede de las declaraciones del propio Buñuel, y son imprecisas y contradictorias. En 1975 dijo a Tomás Pérez Turrent y José de la Colina que había visto de niño «cine parlante y en colores, en la sala Coine [sic], de Zaragoza», aludiendo al cinema parlante que Ignacio Coyne Lapetra regentó entre 1905 y 1909; recordaba una película donde «se veía un cerdo, con faja de comisario de policía y sombrero de copa, cantando una canción. Era un dibujo animado con colores muy malos que salían de las figuras, y el sonido venía de un gramófono», pero también a los mismos autores les comunicó que en la primera película que vio había un asesinato cruento.Cfr. Tomás Pérez Turrent y José de la Colina, Buñuel por Buñuel, Madrid, Plot, 2002 (3ª ed.), pág. 16. Apud Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)». Por otro lado, en sus memorias, tituladas Mi último suspiro, afirmaba que en 1908 asistió por primera vez al cine Farrucini [sic], que remite a la barraca de feria Nuevo Metensmograf Cinematógrafo Farrusini del feriante barcelonés Enric Farrús, quien se estableció en Zaragoza en 1908 al calor de la Exposición Hispano-Francesa de ese año que conmemoraba el centenario de los sitios de Zaragoza. Recordaba, asimismo, haber visto en esa época muchas películas cómicas de André Deed, que en España era conocido como Toribio, y el Viaje a la Luna de Georges Méliès.Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)».

En Calanda daba funciones con un teatrillo de personajes de cartón que sus padres habían comprado en París y espectáculos de sombras chinescas con una linterna mágica. Acudía regularmente al teatro y a la ópera, pues los Buñuel tenían, como familia acomodada que era, palco en abono en el Principal, uno de los cuatro que entonces había en la capital aragonesa. Su niñera le llevaba también al teatro Circo que ofrecía comedias, dramas de detectives, melodramas, farsas, sainetes y zarzuelas; posiblemente allí contemplaría una zarzuela, Los sobrinos del Capitán Grant, basada en Los hijos del capitán Grant de Jules Verne, que Buñuel tenía como uno de sus mejores recuerdos, por la espectacularidad de su escenografía. Ya de adolescente, en 1915, asiste en el teatro Principal a numerosas funciones de teatro y ópera La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, Don Álvaro o la fuerza del sino, La Favorita, Lucía de Lammermoor, el Fausto de Gounod, Rigoletto, El barbero de Sevilla, Carmen...Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)».

Desde los diez o doce años comenzó a tocar el violín y a estudiarlo desde los trece. Al año siguiente salió por primera vez de Aragón y viajó a Vega de Pas (Cantabria) y San Sebastián, donde veranearía a menudo. En 1915 fue expulsado por los jesuitas del colegio y se matriculó en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado «Goya») como alumno libre. En esa época leyó El origen de las especies de Darwin, además de libros de la nutrida biblioteca de su padre Leonardo, como el Jean-Christophe de Romain Rolland, obras de los librepensadores franceses Rousseau, Diderot o Voltaire y clásicos españoles como Quevedo o Benito Pérez Galdós, además de novelas de detectives (Nick Carter, Dick Turpin) y una novela que le dejará huella: Robinson Crusoe.Ian Gibson, 2013, cap. I «El León de Calanda (1900-1916)».

1917-1924: Residencia de Estudiantes e inicios artísticos miniaturadeimagen|izquierda|Benjamín Jarnés, Huberto Pérez de la Ossa, Luis Buñuel (arriba, de izquierda a derecha), Rafael Barradas y Federico García Lorca (abajo) en Madrid en 1923. En 1917, una vez concluidos sus estudios de bachillerato, con diecisiete años partió a Madrid para cursar sus estudios universitarios. En la capital se alojó en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Junta para la Ampliación de Estudios, heredera del espíritu del krausismo pedagógico y la Institución Libre de Enseñanza,Cfr. Paul Aubert, «¿A la Sorbona, a Marburgo o a la Alpujarra? la Junta para la Ampliación de Estudios?» , Circunstancia, año V, n.º 14, septiembre de 2007:Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Residencia de Estudiantes. Etapa histórica: Carmen de Zulueta, «Mi Institución. Recuerdo e historia», en Juan López Álvarez (ed.), La Institución Libre de Enseñanza: su influencia en la cultura española, Universidad de Cádiz, 1998, págs. 259-280. Publicación en línea en: Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas <http://www.ensayistas.org/critica/generales/krausismo/temas/junta.htm> donde permaneció siete años. Su propósito, inducido por su padre, era estudiar Ingeniería Agrónoma. En esta época se interesó por el naturismo y llevó una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Tomó parte en las actividades del cine-club de la Residencia y trabó amistad, entre otros, con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.

En 1920 inició, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonó para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras, lo que suponía una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España.

Con sus compañeros de la Residencia hizo sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.

En 1921 visitó por primera vez Toledo, ciudad que causó una profunda impresión en Buñuel y sus amigos. También tuvo conocimiento en estos años de las tendencias internacionales más importantes del pensamiento y del arte, y mostró interés por el dadaísmo y la obra de Louis Aragon y André Bretón. Y, por supuesto, siguió asistiendo con regularidad al cine.

Desde 1922 escribe poemas, prosas poéticas y cuentos en diversas revistas literarias de la época, fundamentalmente aquellas que sirvieron de vehículo para el ultraísmo y la generación del 27, como Vltra, Horizonte, Alfar, Helix o La Gaceta Literaria. De esta época son también sus primeros proyectos cinematográficos. En 1926, la Junta Magna del Centenario de Zaragoza le encargó una película sobre el pintor Francisco de Goya. El guion fue finalmente desechado por la Junta, aduciéndose cuestiones económicas. En 1927 Buñuel le propuso a Ramón Gómez de la Serna la realización de una película. Esta se inspiraría en ocho cuentos del escritor, que quedarían unidos a través de diferentes noticias publicadas en un periódico leído por el protagonista.

En 1923 murió su padre en Zaragoza, inició el servicio militar y publicó su primer artículo, al que siguieron cuentos y poemas en revistas de vanguardia e incluso preparó un libro que los recopilaba bajo el título, Un perro andaluz. Muchas de las imágenes de sus escritos de estos años, previos al surrealismo francés, pasaron a su cine. El día de San José de ese mismo año de 1923 fundó la paródica Orden de Toledo y se nombró a sí mismo condestable. Para ser caballero había que emborracharse y estar toda la noche sin dormir. A ella pertenecieron, entre otros, Dalí, Pepín Bello, Alberti...

En 1924, año en que Dalí le realiza su primer retrato, se licenció en Historia y renunció al doctorado, decidido a marcharse a París, la que por entonces era capital cultural de occidente.Ian Gibson, 2013, cap. II «Los años madrileños (1917-1924)».

1925-1928: París y el surrealismo En enero de 1925, después de asistir a la conferencia que dio Louis Aragon en la Residencia de Estudiantes, Buñuel abandonó Madrid rumbo a París. En la capital francesa asistió a las tertulias de los inmigrantes españoles y se acerca cada vez más al grupo surrealista. Su afición por el cine se intensificó y veía habitualmente tres películas al día, una por la mañana (generalmente proyecciones privadas, gracias a un pase de prensa), otra por la tarde en un cine de barrio y otra por la noche.